Consultorio Ético de la Fundación Gabo
2 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Es correcto que un periodista cite a un banquero que pide anonimato y cuya declaración pone en entredicho la solvencia de un banco competidor? ¿Es correcto el compromiso de no citarlo como fuente para una declaración que compromete la reputación de otra institución? Las normas que aparecen en los códigos de ética, relacionadas con el manejo de las fuentes, al mencionar este punto, establecen:
El pacto de sigilo sobre la identidad de la fuente debe tener como motivo o el peligro de la vida de la fuente, o un grave riesgo sobre su trabajo.
Esos pactos se justifican cuando la información que ofrece la fuente es de interés público.
Como usted ve la confidencialidad sobre el origen de la información es una excepción a la regla general que impone el deber de darle a conocer al lector el nombre de la fuente y las razones de su autoridad para hablar sobre el tema.
Aparece también la razón de ser de ese sigilo y de las garantías que las leyes otorgan al periodista, que son instrumentos de los que él se vale para buscar y difundir la verdad de los hechos. El periodista no es un simple transcriptor de cuanto dicen las fuentes, y mucho menos el instrumento ciego de quien quiere ofender o dañar el buen nombre de personas o instituciones, sino que se vale de ese material para iniciar un proceso de crítica y de ampliación que lo lleve al hallazgo de los datos más ciertos. Ese conocimiento es necesario para la buena salud de la democracia, que sólo puede darse cuando hay ciudadanos bien informados.

Documentación.

En los casos conflictivos hay que escuchar o acudir siempre a las dos partes en litigio. Aquellos dudosos, de cierta trascendencia o especialmente delicados, han de ser contrastados por al menos dos fuentes, independientes entre sí, a las que se aludirá siquiera sea vagamente. Siempre se hará constar en su caso, que determinada persona supuestamente perjudicada por una información no ha sido localizada. Pero se explicará con esta fórmula o similar: "este periódico intentó ayer, sin éxito, conversar con fulano de tal para que ofreciera su versión."
(El País, Manual de Estilo. 1.23)

Todas las fuentes deben ser objeto de verificación o confrontación cuando ello fuere necesario, incluso los documentos oficiales."Clarín, de Buenos Aires. Manual de Estilo, 4.2.2.

La atribución de la fuente será lo más precisa posible. Se evitará incurrir en vaguedades como "fuentes informadas" o "se informó," por el contrario, se precisará si fueron fuentes, medios o círculos policiales, militares, diplomáticos, políticos o de un organismo, institución o empresa determinados.
En los casos en que no sea posible o conveniente revelar la identidad exacta de una fuente, deberán utilizarse expresiones elípticas que al menos brinden una idea de su condición y autoridad: fuentes fidedignas parlamentarias, altos cargos del Ministerio, medios cercanos a la presidencia de la empresa etc.
ABC, de Madrid. Normas de Conducta.

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