Consultorio Ético de la Fundación Gabo
2 de Octubre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Qué es más importante, el derecho a la vida o a la información? Los dos derechos son necesarios para todos los seres humanos. Sin alguno de ellos corren peligro o la vida, o la dignidad o la libertad de las personas. Por tanto ninguno puede desaparecer absorbido por el otro.
La pregunta no supone, desde luego, la desaparición, sino que uno, más importante, pueda sobreponerse al menos importante. La realidad niega esa posibilidad porque no hay derechos más importantes que otros, ni se puede aceptar que uno haga desaparecer a otro. Las relaciones entre derechos conducen, no a la eliminación entre ellos, sino a su armonía. Un derecho va hasta donde comienza otro, porque cada uno tiene su esfera propia. Se dan intersecciones, es decir, zonas comunes en las que los derechos se refuerzan entre sí.
Carlos Soria califica como canibalismo jurídico a esa idea de que un derecho humano puede devorar a otro derecho y anota: "las posiciones que, de una manera u otro sostienen, por ejemplo, que el derecho a la información prevalece sobre el derecho a la vida, o sobre el derecho al honor, o sobre el derecho a la intimidad y vida privada, o sobre el derecho a la propia imagen, están invitando a que el derecho a la información -por su prevalencia- devore total o parcialmente a otros derechos humanos. El mismo efecto devorador, se produce si se mantiene la posición contraria, es decir, que el derecho a la vida, al honor, a la intimidad y vida privada, o el derecho a la propia imagen, son prevalentes respecto al derecho a la información."

Documentación.

No hay que entender que los derechos humanos quieren ser universales porque debería haberlos en todos los países, sino que su universalidad apunta a un tipo de comunidad distinta de la formada por cada una de las agrupaciones estatales. Cuando se convierten en una ley como cualquiera otra, los derechos humanos dejan de reclamar aquello implícito solo tangencialmente en cada una de las leyes, aquello de lo que las leyes normales no son más que imperfecta evocación práctica. A saber, que antes de que cualquier fuerza estatal respalde sus derechos, cada uno de los hombres tiene derecho a ser respaldado, por algo más que la simple fuerza. Ese algo más es precisamente el sentido legal de la fuerza que ha merecido a lo largo de la historia nombres oscuros y prestigiosos como "naturaleza," "Dio

Fernando Savater
En Etica como amor propio. Grijalbo, Barcelona, 1995. P 187-188.

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