Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿El periodismo puede colaborar a devolver la voz silenciada de los pobres? Si es así, ¿cómo? Lo primero es escucharlos. Al pobre se le ha silenciado o porque se piensa que no tiene nada qué decir o porque existe la convicción de que se lo puede interpretar, dado el conocimiento que se tiene de él. El resultado de estas certezas es el silenciamiento del pobre se le niega el derecho a decir su palabra.
Sobre ese silencio del pobre se monta la estructura del paternalismo, que sustituye al pobre, que habla por él y que lo convierte en pretexto para las obras benéficas.
Pero más grave aún, la condición del pobre no cambia, se mantiene igual a través del tiempo, sin posibilidades de un cambio que lo redima de sus debilidades. Los medios de comunicación contribuyen a ese proceso cuando en vez de escucharlo, hablan por él o amplifican la voz de los que sustituyen a los pobres.
Se los escucha, para conocerlos, o sea para acceder a la cultura de la pobreza. El pobre, es cierto, tiene necesidad de ayuda de la sociedad, pero al mismo tiempo tiene mucho que aportarle. Ese aporte posible es el que tiene que conocerse a través de los medios de comunicación.
Y en tercer lugar se les tiene que dar voz. Ellos hacen parte de la realidad social, son actores, con una palabra propia, que puede ser de protesta o de propuesta, de docencia o de discencia que, en cualquier caso, debe ser conocida.
Los medios, con la sensibilidad adquirida para sintonizar las voces de todos los protagonistas de la historia de cada día, harían más completa su percepción el día en que escucharan y potenciaran esta voz.

Documentación.

El compromiso con el pobre se debe hacer desde dos perspectivas distintas, que no son separables, ni opuestas, pero sí distintas. Se puede luchar por el pobre desde la perspectiva de la persona, o desde lo estructural.
Desde la persona, centrando la acción en la persona misma, y desde esa persona, luchando por el mejoramiento de las estructuras. En esa acción se da importancia primordialmente al acompañamiento, a la presencia, a lo educativo y a lo organizativo.
Desde lo estructural, centrando la acción en la lucha contra las estructuras que oprimen al pobre. En esta acción la primacía la tiene la lucha política, la denuncia de situaciones y estructuras opresivas, etc.
Esas dos acciones son igualmente válidas y a la vez no son opuestas. Cuando se trabaja por el pobre desde la persona, hay que tener en cuenta lo estructural y viceversa, cuando se lucha contra las estructuras hay que tener en cuenta la persona.
De una manera demasiado simplista pero que explica desde dónde se debe hacer el trabajo por el pobre, se podría decir en general que de " un compromiso paternalista" con el pobre, en el que se buscaba ante todo una solución inmediata a su problema, sin importar las causas estructurales, hemos pasado a un compromiso político, en el que el interés central radica en cambiar la sociedad, destruir estructuras injustas y de opresión, sin tener en cuenta la persona misma del pobre, su manera de vivir y de asumir los cambios.
Debemos tener en cuenta que este compromiso con el pobre fracasó, porque no lo sacó de su situación destructora de pobreza. Y sobre todo, no lo hizo sujeto de su propio desarrollo y permitió que se manipulara su persona. Sin embargo, no se trata de rechazar estos compromisos, sino de orientarlos de otra manera. Nuestra propuesta es que se debe dar primacía al compromiso conducta, es decir, se hace necesario que la condición del pobre interrogue a toda persona, tanto en lo positivo como en lo negativo. Y esto tanto en el plano personal como en el plano social.
En última instancia, lo que el pobre más necesita es que le devuelvan su identidad y que le reconozcan su dignidad de pobre. Que como pobre, le den la oportunidad de decir algo, y que no se mire el mundo rico como el ideal para el pobre.

Federico Carrasquilla.
En Escuchemos a los Pobres. Centro de Investigaciones Sociales. Medellín, Colombia, 1996. Páginas 144,145,146.

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