Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Hay periodistas que afirman que " el bien común" no existe en el periodismo, que hay que contar la realidad tal cual es...¿Debemos adoptar otra posición a causa de la realidad que vivimos? La pregunta parte de la suposición de que realidad y bien común son diferentes, separables y, por tanto, con la posibilidad de que uno excluya al otro. Pero el bien común es una realidad no tangible, como lo son la democracia, o la libertad, o la justicia. Un periodismo que excluya el bien común, sería tan absurdo como el que hiciera caso omiso de la democracia, o de la libertad, o de la justicia porque no se trata de realidades tangibles.
Estos intangibles están detrás de hechos concretos, como parte de sus motivaciones o de sus objetivos: se celebran unas elecciones, hecho tangible, como ejercicio de la democracia (hecho intangible ) se promueven unas leyes de libertad de prensa y se subordinan unos intereses particulares al bien común, y por eso se pagan impuestos. Pagar impuestos, presentar proyectos de ley o celebrar elecciones son hechos cuya presentación sería incompleta si no se hiciera referencia a esos intangibles que los motivan.
El bien común lo mismo que los demás intangibles existen para un periodismo que no se limita al " qué" de los hechos, sino que abarca el " por qué" y el " para qué." ese es el periodismo que utiliza también la inteligencia, además de los sentidos.
Por tanto, eliminar el bien común de los objetivos del periodismo es degradarlo como profesión. No somos contadores de historias porque sí, las contamos con un propósito a sabiendas de que no hay comunicación sin efecto y de que el único efecto que legitima y dignifica esta profesión es su servicio al bien común. De lo contrario esta sería una profesión de cínicos.

Documentación.

Nuestra profesión no puede ser ejercida correctamente por nadie que sea un cínico. Es necesario diferenciar, una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo no se podría hacer periodismo. Algo muy distinto es ser cínicos, una actitud incompatible con la profesión de periodista. El cinismo es una actitud inhumana que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si se lo concibe de una forma seria. Naturalmente, aquí estamos hablando sólo del gran periodismo, que es el único del que vale la pena ocuparse, y no de esa forma detestable de interpretarlo que encontramos con frecuencia.
En mi vida me he encontrado con centenares de grandes, de maravillosos periodistas, de distintos países y en épocas distintas. Ninguno de ellos era un cínico. Al contrario, eran personas que valoraban mucho lo que estaban haciendo, muy serias en general personas muy humanas.
Como sabéis, cada año más de cien periodistas son asesinados y varios centenares más son encarcelados o torturados. En distintas partes del mundo se trata de una profesión muy peligrosa. Quien decide hacer este trabajo y está dispuesto a dejarse la piel en ello, con riesgo y sufrimiento, no puede ser un cínico.
El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente del buen periodismo. Si leéis los escritos de los mejores periodistas -las obras de Mark Twain, de Ernest Hemingway, de Gabriel García Márquez- comprobaréis que se trata siempre de periodismo intencional. Están luchando por algo. Narran para alcanzar, para obtener algo. Esto es muy importante en nuestra profesión. Ser buenos y desarrollar en nosotros mismos la categoría de la empatía.
Sin estas cualidades podréis ser buenos directores, pero no buenos periodistas.

Ryszard Kapuscinski
En Los cínicos no sirven para este oficio. Anagrama. Barcelona, 2002. P. 38,39 y 53.

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