Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Un medio impreso publica un artículo informativo sobre un tema en particular varias empresas relacionadas con la materia del mismo pautan publicidad y el periodista decide mencionar con nombre propio a una de estas empresas en el artículo.
¿Es esto ético? ¿Se puede mencionar a dedo una de las empresas y darle así una prelación? A la luz de los códigos de ética y de las normas de los Manuales de Estilo, en este caso aparecen varios problemas:
La mezcla de información y publicidad sobre los mismos temas en la misma página. Si se ha de escribir sobre el mismo tema que destaca la publicidad, deberá hacerse de modo totalmente independiente: ni el tema de la información tendrá que ver, ni en su desarrollo ni en su origen, con la publicidad por tanto deberá aparecer en páginas distintas, no sólo porque debe ser independiente, sino parecerlo.
Por tanto, cualquier mención a una empresa deberá obedecer a una estricta necesidad informativa y no a una voluntad de hacerle propaganda. Menciones propagandísticas en una información degradan la naturaleza de la noticia y le dan una apariencia de soborno que elimina su credibilidad.
La pregunta parte del supuesto de que es legítima esa práctica de la información periodística como parte de la propaganda, y de que la duda está en la inequidad de mencionar a una empresa y no a las otras que pusieron su aviso en el periódico. Es una exigencia de equidad dentro de un abuso. El publicista y el relacionista público no lo podrán entender así y con la claridad con que debe entenderlo el periodista. Son tres profesiones que deben separarse porque sus lógicas son distintas y, a veces, inconciliables.

Documentación.

Para que la buena fe de los lectores sea honrada, la publicidad, que es una información pagada, se diferenciará de las noticias (que son informaciones no pagadas) en cuando a presentación y ubicación de modo que no haya confusiones.
Manual de Estilo y Redacción de El Colombiano. A 1.7.

Como se trata de un material pagado (la publicidad) deberá aparecer de tal manera que el lector no lo confunda con el noticioso. Los departamentos de Redacción y de Publicidad son autónomos y no tienen entre sí ninguna relación de subordinación.
Manual de Redacción de El Tiempo. A. 1.01.14

El Comercio sólo publica dos clases de contenidos: información y publicidad. El primero es periodístico y, por lo tanto, de total y exclusiva responsabilidad de la Dirección. El segundo tiene una tarifa y se negocia de acuerdo con una pauta impuesta por la empresa. No hay término medio. No puede haber, por ello, compromiso alguno que restrinja u obligue a la Dirección respecto de lo que se debe publicar.
(Principio Decimotercero.)
El Comercio es consciente de que algunas de las informaciones contienen necesariamente referencias que pueden generar beneficio para determinadas personas o empresas. Si se presentan estas alusiones, a firmas o productos comerciales, se investigará desde el punto de vista ético, la forma en que el texto se gestó y los motivos del periodista para redactarlo.
De acuerdo con lo antes mencionado, a no ser que la información tenga un contenido prioritariamente informativo, El Comercio no la publicará. ( A 2.7.1)
Libro de Estilo de El Comercio, de Lima

Nunca los intereses publicitarios motivarán la publicación de un artículo o un suplemento. Los textos del diario deberán atraer al lector y este mecanismo a su vez arrastrará a la publicidad. En ningún caso esa relación ha de excluir al sujeto intermedio de modo que los textos se conciban directamente para conseguir publicidad.
La publicidad siempre estará diferenciada tipográficamente de los textos elaborados en la Redacción.
Libro de Estilo de El País (Madrid) (A 1.29. 1.30)

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