Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Un periodista ha manifestado su interés en convertirse en candidato presidencial para las elecciones del 2004.- Tiene una sección diaria en televisión donde hace entrevistas a los precandidatos del partido gobernante. ¿Debe él eximirse de hacer ese trabajo, pues no aparece imparcial como entrevistador? Una buena práctica que existe en algunos medios de comunicación ordena a los periodistas que han dado el salto a la política, que abandonen su trabajo en los medios y, si son columnistas, que dejen de escribir sus columnas.
Los medios que así actúan lo hacen bajo la convicción de que en cualquier campaña electoral el periódico o noticiero debe observar una estricta equidad para con todos los candidatos. Un medio de comunicación en una democracia es el punto de encuentro de todas las voces, el lugar de discusión e información sobre todos los asuntos que conciernen a la totalidad de la sociedad por tanto, le corresponde al medio poner en vigor unas normas de equidad en que ningún candidato tenga ventajas sobre otros, o se sienta en inferioridad de condiciones respecto de sus contendores.
Desde el punto de vista práctico, un periodista que es a la vez candidato y que persiste en combinar las dos funciones, se convierte en juez y parte a la vez. El sólo hecho de preguntar en una entrevista de televisión le da al periodista un cierto carácter de juez de las opiniones y actitudes del entrevistado. Hay, pues, una incompatibilidad entre las dos funciones que le resta credibilidad al medio y lo convierte en cómplice de una inequidad.

Documentación.

Los medios de comunicación se ven sometidos a la presión que significa una competencia cada vez mayor. En particular en la televisión se observa la tendencia a una creciente personalización, a sobreenfatizar lo conflictivo, a poner la política en escena como programa periodístico, descuidando la descripción explicativa de hechos complejos. Por otro lado la política se ha adaptado de tal modo a las condiciones de producción de los medios de comunicación, que a través del accionar de los departamentos de relaciones públicas, está en condiciones de dictar los temas y de llenar los espacios de transmisión con seudo acontecimientos. Tampoco en América Latina se puede afirmar a ciencia cierta si como consecuencia de esta evolución se ha producido una mediatización de la política o, por el cont

Frank Priess
En Medios de Comunicación, Democracia y Poder. Fundación Adenauer.Buenos Aires, 1995.- Pág. 199-200.

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