Consultorio Ético de la Fundación Gabo
21 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Una colega periodista prefirió renunciar, antes que obedecer la orden de hacer información política parcializada en favor del grupo político del dueño del periódico.
A sus amigos periodistas nos pareció un ejemplo de responsabilidad e independencia. Pero después nos preguntamos: ¿y la responsabilidad con la familia, qué? (Tiene esposa y tres hijos pequeños) ¿No debe responderles a ellos, en primer lugar? Son dos responsabilidades enfrentadas, ¿cuál tiene prioridad? R.- Los dilemas éticos son más frecuentes de lo que uno cree y se presentan a diario. Edmond Lambeth reflexiona: “la vida rara vez es tan sencilla como para afrontar decisiones morales que no impliquen la evaluación y apreciación de principios antagónicos. De modo que en la vida ordinaria siempre será necesario tomar decisiones en las que están en juego valores con los que se entreteje el fundamento de nuestras actuaciones que, finalmente, implican que o vivimos para nosotros o vivimos para los demás.”
Es lo que aparece en la situación descrita en la consulta: ¿el periodista vive para servicio de la sociedad, o para el servicio de su familia?
El dilema así planteado se vuelve más agudo si se pregunta si, en un eventual perjuicio resultante de las propias acciones, a quién se consentiría afectar en primer lugar: ¿a la sociedad o a la familia?
Queda claro que la elección hecha por el periodista, referenciado en la consulta, fue en favor de la sociedad porque este profesional decidió ser libre para elegir lo que siempre había querido ser. El periodista descubre lo mejor de la profesión cuando la encuentra dignificada por el servicio a toda la sociedad; es lo que dignifica su vida y la de los que lo rodean. La familia, esa prolongación de sí mismo está como él, al servicio del bien público, y con ella afrontará las dificultades de un cambio de trabajo, precipitado por su decisión.
Pero se puede suponer una elección distinta: el periodista decide seguir en un trabajo que sacrifica a la vez su conciencia y el derecho de la sociedad a una información veraz, pero se le garantizaría a la familia la seguridad económica aunque sacrificaría su identidad y su patrimonio moral representado en el ejercicio ético de la profesión del jefe de la familia. ¿Qué resulta más deseable?
Documentación
Todos afrontamos elecciones radicales de una manera intensa, independientemente de si la oportunidad que se nos ofrece nos proporcionará, de manera poco ética, 50 dólares o 50 millones. El estado del mundo significa que en el caso de que nunca sintamos la tentación de ganar dinero de manera poco ética, tenemos que decidir hasta qué punto vivimos para nosotros mismos y hasta qué punto para los demás. Hay personas hambrientas, malnutridas, sin casa, o que no reciben atención sanitaria, y hay organizaciones voluntarias que ayudan a reunir fondos para ayudar a estas personas. El problema es tan grande que una persona no puede cambiar mucho las cosas, y sin duda parte del dinero se gastará en administración, o alguien se lo apropiará indebidamente, o por una u otra razón no llegará a la gente que lo necesita. Pese a estos problemas y a que usted como individuo no podrá influir en la solución de todo el problema, sí puede influir en la vida de familias concretas.
En las relaciones personales nos vemos abocados a decisiones éticas. Tenemos ocasión de valernos de las personas o de descartarlas, o de serles leales. También aquí conocemos la opción correcta, pero no sabemos bien qué hacer.
Peter Singer en Ética para vivir mejor. Ariel, Barcelona 1995, pp 16, 17.
La vida rara vez es tán sencilla como para afrontar importantes decisiones morales que no impliquen la evaluación y apreciación de principios antagónicos. En el mejor de los casos, las decisiones pueden ser poco ambiguas y solo hay que aplicar el principio adecuado; en pocas palabras, en tales circunstancias se responde con los reflejos morales, los que quizás se formaron con influencias familiares. No obstante, la mayor parte del tiempo se debe decidir cómo sopesar principios antagónicos. En tales casos se debe examinar el contexto. De acuerdo con el enfoque que aquí se aconseja, lo primero es ser humanitario y decir la verdad. Es menester respetar estos principios a menos que el periodista se encuentre en una situación en la cual hacer esto implique ignorar un interés público vital.

Edmond Lambeth en Periodismo Comprometido. Limusa y Noriega , México, 1992. P. 54

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