Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Un conocido actor uruguayo fue llevado a juicio en 1997 por una obra teatral que, según los denunciantes, "profanaba" el himno nacional. El tribunal falló a favor del artista ¿Es legítimo denunciar y enjuiciar a un ciudadano por una referencia patria en un sentido diferente al popular? La tolerancia es un valor ético que está en el medio de dos extremos, como todas las virtudes:El de convertir en instancia absoluta las propias ideas y la sensibilidad personal.El de carecer de ideas y de sensibilidad.Por la mitad avanza una delgada línea de respeto por las ideas ajenas, y de valoración de todas ellas, aunque sin darle a ninguna el carácter de absoluta. La base de esa valoración son las propias ideas que se convierten en un punto de referencia, que en ningún caso puede ser absoluto.

Los símbolos patrios merecen el respeto de toda la población y, por supuesto, de los trabajadores de los medios de comunicación y de la cultura, porque son parte de la identidad nacional. Pero determinar cuál es la línea que separa la actitud respetuosa que separa de lo ofensivo e irrespetuoso no puede llegar a ser un asunto sujetivo, dictado o por la hipersensibilidad de unos, o por la hiposensibilidad de otros debe intervenir, como norma de conducta, el respeto a la sensibilidad de la sociedad frente a sus símbolos y expresiones patrióticas, religiosas, políticas, etc. Este respeto indica que no todo es válido en nombre de la libertad. Como bien se sabe mi derecho y mi libertad llegan hasta la frontera donde comienzan el derecho y la libertad de los otros.

Documentación.

Una nación es un alma, un principio espiritual. Dos cosas que en la realidad son solo una, constituyen esta alma y este principio espiritual una está en el pasado, otra está en el presente. Una es la posesión de una rica herencia del recuerdo, la otra es el consenso actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de continuar y hacer valer la indivisible herencia recibida. El hombre no se improvisa. La nación, como el individuo, es el punto de llegada de un largo pasado de esfuerzos, de sacrificios y dedicación. El culto de los antepasados es, entre todos, el más legítimo los antepasados han hecho de nosotros lo que somos. Un pasado heroico, grandes hombres, gloria, he aquí el capital social sobre el que se apoya una idea nacional. Tener glorias comunes en el pasado, una voluntad común en

En el pasado, una herencia de gloria y recuerdos para compartir para el futuro un mismo programa a realizar haber sufrido, esperado juntos, he aquí lo que vale más que las aduanas en común y más que las fronteras conformes a los principios estratégicos he aquí lo que se comprende pese a las diferencias de lenguas y de razas. Decía hace poco: "haber sufrido juntos," sí, el sufrimiento común une más que la alegría, los lutos valen más que los triunfos, puesto que imponen deberes y esfuerzo común.

Ernesto Renán.
¿Qué es una Nación? Madrid, Alianza, 1990.

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