Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

El presentador de un programa de televisión anunció una "encuesta reveladora" y sacó una cámara a la calle, en vísperas del partido Perú Brasil por la clasificación del mundial, para preguntar: "¿qué opina usted de que el astro Ronaldinho, lesionado, sea reemplazado por el delantero del Palmeiras, Kofi Annan? La verdad es que la gente más humilde y poco informada fue la que cayó. ¿Qué opina de ese tipo de encuestas? Las encuestas callejeras de la televisión son un recurso pobre y de nulo valor informativo, apenas si alcanzan a ser una nota pintoresca cuando recogen las reacciones del público frente a un hecho de gran importancia. Si la encuesta, técnicamente hecha, sólo se puede utilizar con precauciones, este intento de encuesta carece de todo valor informativo.

Utilizada como en el ejemplo citado, para burlarse del público, es un error múltiple. Apunta el código de ética de los periodistas italianos, "la actividad periodística debe acomodarse al respeto de la personalidad pública o privada de los particulares y de los organismos, en el ejercicio de sus funciones legítimas." (A.5)

El público, en efecto, merece respeto, actitud nada compatible con la burla gruesa de esta historia. Tan burdo, como burlarse de los defectos físicos de una persona y ponerlos en evidencia, es montar un espectáculo público de burla de las personas por su falta de información. Puede ser que el público lo encuentre divertido, pero ni las personas interrogadas, ni el público inteligente aprobarán esa clase de burlas.

Es, además, una forma de perder público. Las personas, objeto de la burla, mal podrán volver a la sintonía de un canal que los agredió, y es de presumir que para otros televidentes resultará ofensivo un canal que hace uso de tanta ordinariez y arrogancia.

La función de un medio de comunicación es la de servir a los que reciben su información y la lealtad de los televidentes se mantiene cuando ellos perciben una actitud de respeto y de servicio. Al fin y al cabo, el televidente es un huésped y como tal es merecedor de atención y respeto.

Documentación.

¿Qué ingredientes son necesarios en la formación de un periodista?
En primer lugar, amor a la tarea, laboriosidad, aplicación y, sobre todo, conciencia. En la redacción de un diario no cabe mayor elogio de un hombre que decir que es un trabajador consciente. En cambio, merece censura quien no se toma la molestia de confirmar los hechos, quien permite que sus propias opiniones se confundan con las declaraciones de la persona que entrevista, quien no confiere a la persona afectada por su crónica el privilegio de la duda, y quien sin necesidad alguna lastima o desconsidera, o acaso subestima la sensibilidad de las personas con respecto a sus asuntos personales, o bien el que, para parecer brillante e ingenioso, tergiversa o exagera el que es indiferente a la responsabilidad de su diario y descuida su reputación de veracidad y exactitud el que escribe de m

Adolph S. Ochs.
Director del Times de Nueva York en Arte y Sentido del Periodismo. Compilación de E. D. Coblentz. Troquel. Buenos Aires. 1966. P. 30 y 31

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