Consultorio Ético de la Fundación Gabo
29 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Quién es el ombudsman? ¿Por qué se le llama Defensor del Lector? ¿Cuál es su historia? La tarea fundamental del Defensor del Lector tiene que ver con los derechos de los lectores, oyentes o televidentes: crea conciencia acerca de esos derechos, atiende a los lectores cuando reclaman por una aparente o real violación de sus derechos los representa en la sala de redacción para exigir esos derechos, o para demandar la reparación debida por esa violación, cuando esta se ha comprobado.
El Defensor puede emprender acciones preventivas a favor de los lectores: o haciendo pedagogía de todo lo relacionado con la tarea periodística de comunicación con los lectores, o promoviendo la actualización de los periodistas para que su trabajo sea de mayor calidad y, por consiguiente, sirvan mejor a los lectores.
En preguntas anteriores este tema ya ha sido tocado el corresponsal puede, por tanto, consultar las preguntas 104, 110, 135, 209, 236 y 245, disponibles en el archivo.

Documentación.

Los medios informativos tienden cada vez más a tener secciones en las que de rutina se abre campo a la réplica, tanto directa como indirecta, o para estimular la identificación del público y crear un sentido de pertenencia. Pero no se queda ahí el interés de reivindicar la confianza y el crédito de sus lectores o de su público.
Algunos llegan a tener, en residencia, un ombudsman con el fin de que abogue, dentro de la organización noticiosa misma, por los derechos de los que se sienten lesionados por una información, o un comentario. A menudo la práctica del ombudsman choca con las jerarquías establecidas: el director o jefe de redacción, o choca de plano la idea de que alguien husmee en la sala y exija respuestas a las preguntas de cómo y por qué se tomaron ciertas decisiones, o presione para que se corrijan y reparen los errores. En ciertas ocasiones el ombudsman procura demasiado y crea, en vez de resolver, problemas a la redacción. Cuando el ombudsman cuenta con una columna semanal para recibir la correspondencia de los quejosos o exhibir públicamente los errores, no es extraño que se sumerja en un debate con
Si no puede pagar un ombudsman, o no quiere el problema de la cuña en su propio palo, el medio de comunicación puede convocar a un grupo de ciudadanos imparciales y muy reputados para cumplir ese propósito.

Guido Fernández
En "Agonía a la Hora del Cierre."
U. de Florida y Trillas, Ciudad de México, 2000. P. 20 y 21.

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