Consultorio Ético de la Fundación Gabo
26 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Involucrarse directamente en los procesos judiciales implica traspasar los límites del periodismo? ¿Si un hombre de prensa tiene pruebas, debe denunciar ante la opinión pública, o ante la fiscalía, o hacer ambas cosas a la vez? El periodista sirve a toda la sociedad -ciudadanos comunes, autoridades- cuando publica información útil para la solución de problemas públicos o para estimular acciones de progreso. Lo suyo no es reemplazar a funcionarios, ni a profesionales de cualquier disciplina, ni a los políticos. No actúa, por tanto, ni como demandante, ni como juez, ni como médico, ni como soldado, ni como policía, sino como periodista y su trabajo profesional tiene que ser tan sólido y eficaz como el de esos ciudadanos, esto es, que la información que ofrece, para que sea útil, debe reunir todas las condiciones de calidad que la hagan fiable y eficaz. El periodista cuenta, además, con otras herramientas que sirven para promover las investigaciones y procesos que permiten la defensa del interés público contra la acción de los corruptos.
Una denuncia del periodista ante la fiscalía sería redundante e implicaría desconfianza del periodista sobre los efectos de la información pública y convertiría su acción pública en un asunto privado. El Manual de Estilo y Redacción de El Tiempo, de Bogotá, previene a sus periodistas:"el periodista debe abstenerse de gestionar cualquier tipo de asuntos privados ante las autoridades que cubre en ejercicio de sus funciones profesionales". (1.02.09.)
"Las páginas del periódico no aceptan jamás que un periodista haga campañas de ninguna índole". (1.02.10)
"Un periodista es un relator de los hechos y no su protagonista". (1.02.12)

Documentación.

Ha visitado 65 países, muchos de ellos como corresponsal de las revistas Life y Time, pero durante los últimos 30 años, Donald S. Connery ha explorado otro terreno más cerca de casa.
"La justicia criminal en Estados Unidos es otro continente", dice Connery con su sonora voz que enuncia las palabras con la precisión del tecleo de una máquina de escribir. "Es tierra incógnita".
En libros y artículos, Connery, de 78 años, ha explorado el paisaje de confesiones falsas y condenas injustas desde los 70. Su caso más publicitado es el de Peter Reilly, compañero de su hija en la preparatoria, quien a los 18 años de edad fue declarado culpable y más tarde absuelto de asesinar a su madre en Canaan, Connecticut. Treinta y un años después de que la mujer fue violada y asesinada a puñaladas, el homicidio sigue sin resolver.
En respuesta a una apelación de Connery y un periódico local, la Comisión de Libertad de Información ordenó a la policía estatal que abriera sus archivos del caso. Connery describió la decisión de la comisión como solo satisfactoria a medias, puesto que esta excluyó los archivos sobre Reilly. Actualmente Connery trabaja en una nueva edición de su libro sobre Reilly: "Culpable hasta que se demuestre inocente".
A Connery le preocupa cruzar la línea entre escribir y abogar por una causa. "Puedes mantener tu pasión por el periodismo mientras actúas de acuerdo con tu pasión por la justicia", dijo. "(�) ambas son cuestión de buscar la verdad y esperar que la verdad ayude".

Stacey Stowe
New York Times, 03-10-04

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