Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Julio de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿La junta directiva puede decidir censurar basado en que ellos son los que deciden la línea editorial de un medio? ¿Qué pasa cuando los temas no tienen que ver con la línea editorial sino con políticas informativas? R.- Tres son los principales componentes de la actitud ética ideal de un medio o de un periodista: su compromiso con la verdad, su independencia y su responsabilidad social.
La responsabilidad social es la respuesta que se le debe a la sociedad. En efecto, periodistas y medios tienen un amo, el único a quien acatan: la sociedad. Esto significa que todas las actividades periodísticas están guiadas por el interés de la sociedad. Ese interés por lo público es el objetivo supremo de cualquier línea o política editorial.
Por esa razón, en una coyuntura electoral, por ejemplo, ni periodistas, ni medios, están al servicio de candidato alguno, de partido alguno, de gobierno alguno, ni de accionistas o directivos del medio. Su servicio, todo su servicio es para el elector, cualquiera sea su partido. Lo mismo podría decirse en el caso de la información económica, o deportiva, o social, o política. Al periodista y al medio no les será lícito favorecer un bando, sector o institución o interés distinto del de los lectores, oyentes o televidentes.
Esta prioridad de los receptores de la información se explica porque el periodismo es un servicio público, con un objetivo: la defensa y fortalecimiento del bien público, ya que el periodismo maneja una materia prima, la información, que es un bien público.
Cuando en un medio se habla de líneas editoriales o de políticas informativas, se trata de las normas de cada medio para llegar a ese objetivo. Pero ese amo, la ciudadanía y ese objetivo – el bien público–, son intocables, cualquiera que sea la política editorial o la línea informativa que deben subordinarse al mandato de la responsabilidad social de medios y periodistas.
Documentación
El arte y la técnica de la comunicación se han desarrollado dentro del contexto de la democracia. La profesión de la comunicación no existe realmente en una dictadura, en donde solo existen los propagandistas.
El sentido central de la obligación ética de aquellos que trabajan en una publicación, es el trabajo para el desarrollo continuo de la democracia. La formación profesional del comunicador consiste en la capacidad de crear, en las instituciones, la cultura de la democracia que debe ser sostenida.
Una democracia es una construcción social muy frágil y hay tendencias antidemocráticas en todas las sociedades. La ciencia de la comunicación pública trata de explicar cómo trabajan los procesos de comunicación en una democracia. Los primeros maestros de la comunicación, los sofistas, les enseñaron a las personas cómo comunicarse en un foro democrático. Asimismo la ciencia de la comunicación pública está diseñada para preparar al público para participar
Se podría resumir el compromiso para desarrollar una sociedad democrática reparando en que la libertad de expresión generalmente tendió a poner énfasis en la libertad negativa, la libertad de la restricción externa. La tradición de responsabilidad social ha enfatizado lo que a menudo se ha llamado la libertad positiva, o sea el uso inteligente y consciente de la libertad para aumentar las condiciones en las cuales todas las formas de libertad pueden existir.
Robert White: Comunicar comunidad. La crujía, Buenos Aires, 2007. P.188, 189..

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