Consultorio Ético de la Fundación Gabo
26 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Cómo se puede medir la ética de los informadores informales de la Internet y cuál debe ser la postura del periodista profesional ante este fenómeno? La información pública implica unas obligaciones que se mantienen idénticas, cualquiera sea el instrumento que se utilice para difundirla. El pregonero que utilizaba solamente su voz, el radiodifusor, el impresor, el que informa por televisión o quien usa el blog, tienen los mismos deberes de veracidad, responsabilidad e independencia. Se sentía más urgido el pregonero porque todos veían su cara los usuarios de radio oían la voz de su informador, los lectores conocían la firma o, al menos, la empresa responsable de las noticias, la televisión permite ver y oír al informante y el blog puede reducir al mínimo la identificación del responsable, pero en nada disminuye sus deberes para con los receptores de su información. éticamente nada cambia aunque sí es de notar que los condicionamientos éticos son menores en la medida en que aumenta la soledad del emisor. El ser humano toma contacto con los apremios éticos a través de la presencia del otro que es a la vez testigo, juez y sujeto de los deberes éticos. El cibernauta es una persona solitaria sin jueces ni testigos y con el solo presentimiento de los que serán afectados por sus actos, por tanto, la urgencia de responsabilidad queda circunscrita a su sola conciencia, sin presiones externas que lo obliguen. Las legislaciones de los distintos países tratan de crear esa presión mediante mecanismos de control y de coerción que defiendan los derechos de las personas a la información y a no ser ofendidos por la información. Pero estas legislaciones aún no superan las dificultades creadas por la tecnología informática, circunstancia que le da una mayor relevancia a la sensibilidad ética de los creadores de blogs y de vlogs (Vlog, diario en video, análogo al blog, diario escrito).

Documentación.

Los navegantes tienen oportunidad de buscar almas gemelas y prescindir del tipo de influencias reformadoras que operan en los procesos normales de aprendizaje. Esto se percibe, quizás con mayor intensidad en las redes de pornografía infantil, donde, todo hay que decirlo, los deseos más perversos no sufren represión alguna, con lo que terminan fortalecidos. Una inclinación hacia tales materias no encuentra fácilmente expresión pública en el mundo en libertad, lo cual suele significar que, normalmente, no forma parte del intercambio social. Pero en el mundo de Internet "el público" represor no existe.

La pornografía infantil es un caso extremo, pero lo mismo se puede decir de ejemplos relativamente inocuos - lo trivial, lo raro, lo ridículo- que también encontrarán en Internet un medio en que todo lo que reprime, verifica y corrige puede ser sorteado y todo lo que refuerza puede ser buscado una y otra vez. Así, por ejemplo, el que cree en hadas puede estar seguro de encontrar confirmación sicológica en la red y no necesita preocuparse de la crítica científica el filósofo casero con una grandiosa pero completamente vacua teoría de todo, encuentra tarde o temprano gentes cuyo conocimiento y perspicacia crítica son todavía menores, pero que están dispuestos a dejarse impresionar. Esto explica por qué Internet contiene grandes cantidades de inmundicia sino también de estupidez.

El resultado lógico de tal interacción es una fragmentación moral más que una comunidad moral, y aunque la conclusión prácticamente seguramente no llegará a tal extremo, el hecho de que éste sea el resultado lógico demuestra la existencia de una tendencia destructora. La libertad de Internet está hecha a la medida para fomentar el libertinaje. Dicha fragmentación es anárquica en el mal sentido, puesto que es el medio ideal para propagar deseos no tutelados de cualquier clase.

Gordon Graham.
Internet. Frónesis, Cátedra Universitat de Valencia, Madrid 1999. Páginas 104-105.

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