Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Qué hago si mi trabajo es profundizar en la vida privada de los famosos? En principio todo tema es bueno para un buen periodista si su enfoque y tratamiento no implica la violación de los derechos de las personas por tanto, en este como en cualquier otro tema, la pregunta inicial tiene que ver con los límites que protegen los derechos de los otros y que señalan el espacio en donde se puede mover el periodista.

La respuesta a esta pregunta inicial deja al descubierto los límites del periodista y señala el derecho de las personas a su intimidad, que no pueden ser violados con el pretexto ruin de aumentar la circulación y las ganancias del medio. Ayuda, en este evento, hacerse la consideración sobre la reacción que el periodista tendría si alguien quisiera profundizar en su vida privada y exponerla para aumentar las ventas de un medio.

En un tercer paso, que podría ser el primero, habría que preguntar sobre la utilidad social de publicar esta clase de informaciones. En efecto, la gran prioridad para publicar es que la información sirva a los intereses de la sociedad, no a su curiosidad. En este punto los dilemas éticos se multiplican alrededor del principio de que en periodismo el bien público debe prevalecer sobre el interés privado de la circulación para el periódico, o de la curiosidad morbosa de los lectores, o del cálculo con que el famoso convierte su intimidad en un truco de propaganda.

Documentación.

Con el cristianismo y su idea de un destino personal independiente, se afirmó la intimidad asociada con la interioridad del alma y la trascendencia, en tanto la sociedad feudal consideró la intimidad como prolongación del derecho de propiedad. Recién en 1980, gracias a la obra pionera de Warren y Brandeis, la intimidad alcanzó sus contornos instrumentales bajo el concepto de privacidad, también deducido del derecho de propiedad. El avance tecnológico en este siglo otorgó todavía mayor vigencia a la necesidad de cautelar la intimidad, alcanzando reconocimiento universal.

Se puede concluir que el concepto de intimidad ha evolucionado paralelamente a su misma idea. Estaba asociado a la idea de hogar y su inviolabilidad. Ahora implica una posición pasiva del deber de respeto por parte de los demás y un derecho activo, de control del flujo de información que el individuo ofrece al exterior. La intimidad es afectada por la sola irrupción en ella, sin importar la veracidad o no de los hechos imputados o la valoración que de estos se haga. Comprende una serie de contenidos sujetivos como creencias, pensamientos, y religión y otros objetivos como corporeidad, sexualidad y sociabilidad. Es una esfera más reducida que la privacidad y ha sido distinguida del honor, cuyo atentado sí implica una valoración de hechos. Desde nuestro punto de vista la intimidad es un derecho sujetivo referido a un ámbito propio y constitutivo del ser humano.

Aldo Vásquez.
Conflicto entre intimidad y libertad de información. U. San Martín de Porres. Lima 1998.- Páginas 157-158.

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