Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Cómo puede actuar el periodista político en cuanto mediador de lo real? El periodista político tiene que aplicar todas las técnicas de investigación disponibles para llegar a ser un buen mediador de lo real.

Entre esas técnicas está la de la objetividad, entendida ésta como técnica que impone la eliminación de todo prejuicio y una actitud de distancia frete a temas, personas e instituciones. Se complementa esta norma técnica con una disposición ética: la voluntad de servir a todos los receptores de información, sean del partido que sean, con una información completa y oportuna.

También complementa y refuerza estas actitudes la independencia del periodista, lo cual significa que solo admite un amo: el lector, oyente o televidente.

Es importante tener en cuenta que en política lo real es cambiante, huidizo y a veces contradictorio, más que otros temas. En lo político se reúnen las fortalezas y debilidades de los seres humanos, las incertidumbres, las utopías, los logros y fracasos de las sociedades y de los partidos por tanto, sería presuntuoso querer decir últimas palabras sobre la realidad política. Por esto habría que agregar otro elemento ético: la humildad de quien sabe que hace su mejor esfuerzo, hasta donde lo permiten sus limitaciones.

Documentación.

Para mí hay tres ideas básicas en la cobertura de campañas electorales. Estas ideas son simples, pero ponerlas en práctica de manera seria y profesional, en medio del calor de una campaña política, no es tan fácil. Las tres ideas son:Mantener la ética.Asumir responsabilidad.Involucrar a los ciudadanos.Para los periodistas no hay nada más importante que la ética. El periodista tiene una sola cosa valiosa: su credibilidad. El que pone en peligro esa credibilidad a la larga no le es útil ni a la sociedad ni a la profesión.

La credibilidad se construye sobre muchas cosas. De ellas una de las más importantes es la percepción. Si las personas perciben que hemos perdido la credibilidad, de hecho la hemos perdido. Por tanto, los periodistas, igual que la esposa del César, debemos evitar que incluso se tenga la percepción de que algo se está haciendo mal.

Siempre nos excusamos cuando violamos esos parámetros establecidos por periodistas que a lo largo de décadas han aprendido a golpes cuál debe ser nuestro papel en la sociedad. Es preciso que nos demos cuenta de que lo mismo ponemos nuestra credibilidad en peligro cuando cometemos cualquier tipo de violación ética, sea grande o pequeña. Un reportero que recibe dinero de un candidato o de un partido es inservible para la sociedad y, por tanto, para sí mismo y par su medio.

El reportero que acepta participar gratuitamente en un viaje de campaña de un candidato, arriesga innecesariamente su credibilidad. Y lo mismo el reportero que acepta una comida gratis de un candidato, de un partido, o de un funcionario del gobierno.

Podremos decir que no hay candidato que puede comprarnos con el precio de una comida, de una botella de vino o de un paseo en avión a la costa. Probablemente sea cierto, pero ante los ojos del público, del hombre de negocios que sentado a la mesa contigua ve que nuestro entrevistado es el que paga la cuenta, hemos sido comprados.

(...) Pienso que cada periódico, revista o noticiero que se considere a sí mismo como profesional, cada organización interesada en el bienestar del país, debe preparar un código de ética para todos sus reporteros o editores.

Charles Green.
ética y cobertura de elecciones. Pulso, publicación de la Universidad de Florida.

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