Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Cuáles son las necesidades éticas más apremiantes para la formación de un profesional en el área de la comunicación? Del examen comparado de los códigos de ética periodística resulta que los valores específicos para un ejercicio ideal de la profesión, complementarios entre sí, son el compromiso con la verdad, la independencia y la responsabilidad social.

Ellos, a su vez, responden a las necesidades éticas más apremiantes para la formación profesional en comunicación.

La ética personal, lo mismo que la profesional, es una respuesta a la naturaleza, tanto la de las personas, como la de las profesiones.

La naturaleza humana necesita el conocimiento y la verdad que son, a su vez, el objetivo de toda comunicación y, más específicamente, la razón de ser del periodista.

Ese compromiso con la verdad aparece en los códigos de ética periodística estrechamente ligado a la independencia, en el entendido de que el camino para llegar a la verdad tiene que estar libre de los obstáculos que interponen todas las dependencias o sujeciones a intereses o poderes. Por eso en la formación de un periodista, lo mismo que en la de un comunicador (no son términos equivalentes) interviene la independencia como valor y actitud indispensable para hacer real el compromiso con la verdad.

Finalmente en esa función es necesaria una respuesta al "para qué. ¿Para qué comunicar? ¿Para qué ser periodista? Que son las preguntas claves a las que da respuesta la responsabilidad social, o sea esa capacidad de respuesta a la sociedad por el poder de la comunicación y de la información periodística. El periodista y el comunicador éticos con esta formación verán con claridad que su prioridad no es ni una empresa, ni un gobierno, ni su éxito personal porque todo esto está subordinado al objetivo principal: ser útil a la sociedad.

Los códigos de ética coinciden en estos valores que, unidos, dan el perfil ideal del periodista.

Documentación.

Sobre los códigos éticos del periodismo ha habido recelos y malentendidos. Y no sin fundamento. El plantearse la cuestión sobre su conveniencia y necesidad sigue siendo legítima. En bastantes países el código de ética profesional de los periodistas viene a ser en la práctica una espada de Damocles contra la libertad de expresión y las libertades públicas. Sin llegar a esos extremos son vistos por muchos como una cortapisa a la libertad de acción de los informadores, cosa que se aviene muy mal con el concepto ligero de libertad que se tiene hoy en día. Por otra parte están los que abogan por una inmunidad total de cualquier infracción deontológico profesional. La tendencia general es que en esos códigos se proclame el ideal máximo de perfección profesional, casi nunca alcanzable, y el ideal mínimo al que todo profesional responsable de la información se compromete a llegar. Pero en ningún caso bajo sanciones.

Pienso que en teoría resulta fascinante pensar en unas normas éticas de conducta profesional sin ningún tipo de sanción en caso de infracción o de incumplimiento voluntario. La experiencia enseña que dada nuestra condición humana, las normas de conducta profesional sin el respaldo de alguna proporcionada sanción resultan inútiles en la práctica. Hay profesionales de la información que lo quieren todo: la libertad de expresión sin límites y la impunidad garantizada en el caso de delinquir. El miedo fundado a que se comprometa la libertad de expresión es comprensible. Pero no es justo ni razonable eximir a los periodistas de eventuales y saludables sanciones cuando violen culpablemente las normas éticas de la profesión.

(...) La historia del periodismo demuestra que los códigos éticos bien interpretados, han sido y siguen siendo muy útiles para salvar la buena imagen de la profesión, para llevar a buen puerto sus propios intereses, evitando la intervención perniciosa de las autoridades públicas de dudoso talante humanístico y liberal y contrarrestar la mala opinión crónica que se ha cernido siempre sobre la prensa y los Medios de Comunicación Social en general. Los expertos más razonables están de acuerdo sobre este tema.

Niceto Blázquez.
ética y Medios de Comunicación. Biblioteca de Autores Cristiano. Madrid, 1994, Páginas 125 y 126.

©Fundación Gabo 2021 - Todos los derechos reservados.