Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Es ético presentar la información como si el reportero estuviera en un sitio en el que en realidad no está? El Manual de Estilo del diario El País de Madrid, dice al respecto: "está terminantemente prohibido firmar una noticia en un lugar en el que no se encuentra el autor, ni siquiera en el caso de los enviados especiales que elaboren una información recién llegados de un viaje". 1.25.

Cuando este y otros manuales coinciden en la misma norma, es porque defienden una indispensable característica de calidad del producto periodístico: su veracidad.

El lector debe creer a ojos cerrados en la información que le ofrece su periódico porque para eso se hacen los periódicos: para que todo cuanto publiquen merezca ser creído. En esa dirección marchan todas sus prácticas profesionales: verificación de cuanto dicen las fuentes, análisis de documentos, visita física a los lugares donde ocurren las noticias, recopilación y manejo de archivos y bases de datos, recurso a expertos y a publicaciones especializadas y, sobre todo, comprobación de todo el material antes de su publicación.Todo este rigor se explica porque este es el servicio que un periódico y un periodista prestan a la sociedad: informar verazmente.

En una entrevista publicada en 1951, Albert Camus relacionó la aristocracia espiritual del periodismo con su pasión por la verdad. Es la clave de su dignidad. El periodismo comienza a ser un ejercicio indigno cuando miente, así sea en pequeñas cosas.

Documentación.

¿Cree usted lógico relacionar odio y mentira?

El odio es en sí mismo una mentira. Se calla instintivamente con relación a toda una parte del hombre. Niega lo que en cualquier hombre merece compasión. Miente, pues, esencialmente, sobre el orden de las cosas La mentira es más sutil. Sucede incluso que se miente sin odio, por simple amor a uno mismo. Todo hombre que odia, por el contrario, se detesta a sí mismo en cierto modo. No hay pues un lazo lógico entre la mentira y el odio, pero existe una filiación casi biológica entre el odio y la mentira.

¿No es la mentira una de las mejores armas del odio, quizás la más pérfida y la más peligrosa?

El odio no puede tomar otra máscara, no puede privarse de esta arma. No se puede odiar sin mentir. E inversamente, no se puede decir la verdad sin sustituir el odio por la compasión. De diez periódicos en el mundo actual, nueve mienten más o menos. Es que, en grados diferentes, son portavoces del odio y de la ceguera. Cuanto mejor odian más mienten.

¿Tiene una importancia privilegiada la mentira?

Su importancia proviene de que ninguna virtud puede aliarse con ella sin perecer. El privilegio de la mentira es que siempre vence al que pretende valerse de ella. Ninguna grandeza puede establecerse jamás sobre la mentira. La mentira a veces hace vivir, pero nunca eleva. La verdadera aristocracia no consiste en batirse en duelo. Consiste, en primer lugar, en no mentir La libertad no consiste en decir cualquier cosa y en multiplicar los periódicos escandalosos, ni en instaurar la dictadura en nombre de la libertad futura. La libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Allí donde prolifera la mentira, la tiranía se anuncia y perpetúa.

Albert Camus.
Entrevista en Le Progres de Lyon. Diciembre de 1951.

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