Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿En un período electoral, cómo identificar los temas prioritarios de la agenda pública sin tomar partido? De acuerdo con la filosofía de los códigos de ética, la agenda de un periódico o noticiero debe reflejar los intereses de la sociedad. La dificultad está en descubrir esos intereses entre las innumerables voces y clarinadas de la propaganda con que se manifiestan los intereses particulares o los de grupo, durante los procesos electorales. En consecuencia, desaparecen en una posible agenda, todos los hechos de propaganda: ruedas de prensa, manifestaciones, desfiles, cocteles, eventos sociales que sólo buscan promover un nombre personal o de grupo.
También desaparecen ataques, ofensas o acusaciones sin fundamento entre candidatos. Al elector no le aportan esas prácticas, comunes entre candidatos que promueven escándalos y polémicas cuyo fondo es la voluntad de poner en circulación un nombre. Se justifica su publicación si revelan la personalidad de algún candidato.
Se borran de la agenda, igualmente, las promesas de campaña que carecen de sustento y de viabilidad y que, sometidas a análisis, se revelan como piezas de propaganda.
Aparecen, en cambio, como necesarias partes de una agenda, las respuestas documentadas y serias, a las necesidades de la sociedad. Son programas de trabajo que los electores necesitan examinar en detalle, como parte de sus motivaciones para decidir un voto.
Estas consideraciones dejan a un lado prácticas como la del espacio igual para todos los candidatos, una fórmula de imposible aplicación en la actividad informativa. En efecto, un candidato gana espacio en la agenda y en las noticias si produce hechos relevantes que merecen ser contados como noticias si el candidato sólo produce hechos propagandísticos, promesas sin sustento, discursos vacíos, no merece hacer parte de la agenda informativa.
Todo lo anterior supone en el periodista una firme independencia respecto de todos los candidatos, un sólido conocimiento de sus propuestas y una capacidad de análisis puesta al servicio de una información inteligente para los lectores.

Documentación.

Quiero compartir algunas ideas acerca de lo que podemos hacer para no ofrecerle al público una cobertura ( electoral) de segunda clase.
Primero, evitemos esa carrera de caballos a la que nos hemos acostumbrado. En tiempos de campañas electorales las redacciones son bombardeadas con encuestas de opinión que muestran a un candidato en primer lugar con un tanto por ciento. Reportar sobre esos asuntos está bien, aunque no debe ser nunca el foco principal de una cobertura.
Segundo, lancemos por la ventana la idea de una cobertura "balanceada." Este concepto es lo que Jonathan Alter, de la revista Newsweek, cataloga como algo "importante solo en el sentido más rudimentario." En un manual para periodistas preparado por el Proyecto Vote Inteligentemente, de los Estados Unidos, Alter escribió que "el balance a menudo es perjudicial." Nuestro objetivo debe ser reportar sin prejuicios ideológicos. Si citamos a uno de los candidatos acusando a otro, esta persona debe tener la oportunidad de responder. Si una historia sobre un tema económico cita a un candidato, también debe citar sus oponentes.
Alter asegura, y coincido con él, que la búsqueda del balance es a menudo un patrón dañino porque muchas veces se interpone en lo que debe ser nuestro objetivo número uno: la verdad.
Si un candidato está lanzándole mucho lodo a los otros candidatos, mientras que estos apenas lo están haciendo, es balanceado escribir que todas las campañas se caracterizan por los ataques entre los contrincantes, aunque también es una representación incorrecta de lo que realmente está ocurriendo.
Es preciso que hagamos una distinción entre los temas de campaña y los temas reales. Un tema de campaña es algo que un candidato utiliza para promover su propia imagen o para desacreditar a un oponente. Un tema real es algo de lo que el candidato verdaderamente se ocupará si resulta elegido. En muchas campañas los reporteros sólo cubren los temas de campaña. Tal vez no lo admiten, pero creen que los temas de campaña son los únicos temas. Piensan que si un candidato no presenta un tema, es porque ese tema no tiene importancia. Alter asegura, y otra vez coincido con él, que es una manera estrecha y alienadora de cubrir los temas políticos. Es un error, es malo para la credibilidad de la prensa y es menos interesante.
Ofrezcan toda la cobertura que puedan a los candidatos de los partidos menos fuertes. Todos los candidatos deben tener al menos la oportunidad para hablarles a los ciudadanos a través de cada uno de los medios de prensa. Una revisión semanal de las actividades de los partidos menos importantes, ayuda a los votantes a mantenerse al tanto de lo que esos candidatos están haciendo. Pero mantengan los oídos alertas para enterarse también de lo que los votantes están diciendo sobre esos candidatos.

Charles Green.Sala de Prensa. www.saladeprensa.org

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