Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

¿Qué debe hacer un periodista a la hora de elaborar un artículo en el que se involucra al medio en que trabaja en un caso de investigación judicial? Hacer caso omiso de que se trata de su medio. A la hora de informar, las prioridades para un periodista son precisas e ineludibles: se debe en primer lugar a los receptores de su información, que tienen el derecho a ser correctamente informados. Cualquier limitación en esa información, cualquier silencio, atentan contra ese derecho.

Como cualquier entidad investigada por la justicia, como cualquiera persona llamada por los jueces, la empresa periodística debe responder ante los jueces y, obviamente, ante la sociedad. Una investigación de esta naturaleza no implica culpabilidad alguna de quienes son requeridos mientras los jueces no hagan pronunciamiento sobre su inocencia o culpabilidad, deberán presumirse inocentes por tanto, no debe haber lugar a dudas o temores para informar sobre el evento judicial.

Sin embargo, para mantener el necesario equilibrio en una información de estas características, es aconsejable que se la maneje en equipo bajo la convicción de que la máxima prioridad la tiene el lector y de que su derecho a la información es la base de los demás derechos. En la práctica los dueños de medios, o sus accionistas, alegan el derecho a controlar los contenidos informativos en su beneficio para el periodista aparece, entonces el deber de actuar en defensa del derecho del lector a recibir toda la información.

Documentación.

Hace algunos años Adam Michnik, un periodista polaco a quien admiro mucho, escribió al modo de las tablas de Moisés, un decálogo para periodistas, que creo sigue siendo válido hoy y cuyo primer mandamiento reza así: "tu dios es la libertad y la verdad y a ellas amarás y te someterás. La mentira periodística es no solo un pecado contra los principios de nuestra profesión, sino blasfemia contra nuestro dios. La mentira conduce a la esclavitud. Solo la verdad tiene fuerza liberadora, pero eso no nos hace poseedores de la verdad absoluta, ni podemos en nombre de esa verdad amordazar a otros. Sencillamente tenemos prohibido mentir aunque a veces la mentira sea cómoda para nosotros mismos o nuestros amigos. Podríamos decir que quien miente es como el que mea contra el viento.

Cuando se les pregunta a los periodistas cuál es su primera obligación, el primer compromiso en su oficio, la respuesta mayoritaria suele tener que ver con la verdad, con la veracidad en ocasiones, que es un término un poco menos fuerte y luego aparecen en orden diverso frases como las siguientes: "controlar el poder", "suministrar a los ciudadanos información para que pueden ejercer su libertad," "analizar los hechos para darles," pero casi siempre la relación con la verdad aparece en primer término."

Jesús Ceberio
En Desafíos del Periodismo Real.
Clarín, Buenos Aires, 2005. Páginas 36 y 37.

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