Consultorio Ético de la Fundación Gabo
25 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Cree usted que la herramienta del buscador de programas periodísticos de TV tiene buenas posibilidades pedagógicas y de periodismo? Todos los instrumentos que la tecnología está poniendo a disposición de los periodistas y de los medios, pueden ser aprovechados para mejorar la calidad de la información que se le ofrece al público. Lo importante es el criterio con que se los use.

El buscador de programas de televisión, por ejemplo, es un instrumento tan útil como las bases de datos que permiten localizar hechos, datos o temas en las hemerotecas o en las bibliotecas. Los programas periodísticos de la televisión contienen datos y, sobre todo, imágenes que proporcionan elementos valiosos para cualquier clase de investigación periodística.

De la misma manera en la docencia tiene múltiples aplicaciones, desde el examen comparativo de las versiones televisivas sobre el mismo hecho, hasta el estudio de las técnicas de edición, iluminación o montaje de las notas periodísticas, pasando por las voces y testimonios o el simple registro visual y sonoro de los protagonistas de las noticias. La tecnología ofrece posibilidades que puede seleccionar u optimizar un criterio ético de servicio a los receptores.

Documentación.

Si los medios de comunicación quieren servir a la democracia y responsabilizarse de este servicio, deben combatir, sin anularlos, los dos poderes que los tiranizan: el mercado y la técnica. Ambos son los elementos de una modernización que no siempre significa progreso humano.

[�] Los medios de comunicación sn, más que otra cosa, técnicas de comunicación. Técnicas para vender el producto lo mejor posible. Ningún medio es ajeno a la publicidad y a sus formas de persuasión. Se trata de que el telespectador se quede enganchado a la pantalla, de que el suscriptor siga pagando, de que el radioyente no cambie de emisora. Y/ para conseguirlo hay técnicas, técnicas de persuasión. La evolución de la comunicación y la dependencia de las capacidades de la tecnología no es sino una manifestación más de la tecnificación de la cultura. Por una parte, la cultura se mercantiliza, se vende y se compra como si se tratara de latas de cnserva que pueden gustar más o menos. Por otra, se tecnifica, se subordina o, más bien, se reduce a los adelantos de la técnica. ¿A quién le importa, por ejemplo, la pulcritud y belleza del lenguaje si no es más que un instrumento para informar y no algo que debe cuidarse también por sí mismo?

Victoria Camps.
El Malestar de la Vida Pública. Grijalbo, Barcelona, 1996. Páginas 166- 167 y 168

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