Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

Una mujer fue agredida por su exmarido a machetazos en su rostro y cuello. Ella teme denunciar al agresor y su familia no quiere fotografías. ¿Cómo puedo ayudar a que se haga justicia y cómo puedo ser objetiva a la hora de escribir esta historia? Las normas en los códigos sobre publicación de casos como este, se refieren, entre otros temas, a las restricciones en el uso de la fotografía de modo que se excluyan los primeros planos y las imágenes ofensivas para los lectores pero, sobre todo, para la intimidad de las víctimas. Otra norma tiene que ver con la obstrucción de la justicia, que es la encargada de decidir quién es culpable o quién es inocente. No es el periodista, por tanto, quien debe hacer justicia la suya es una función de ayuda a la justicia y a los ciudadanos.

Esto plantea el evento de una noticia sin foto de la víctima y sin su denuncia sobre la identidad del agresor. El periodista que evita el lenguaje sensacionalista en estas informaciones, utiliza otros recursos. Por ejemplo, una fotografía de álbum, de la víctima, o del día de su matrimonio, o en una fiesta o la de un documento de identificación, o la de las operaciones policiales relacionadas con el caso. Como se ve, no necesariamente ha de ser la foto sensacionalista del rostro desfigurado. En cuanto a declaraciones se apela a la voz de la policía, o de un testigo, o de los abogados: el de la víctima y el del acusado.

Cuando la información se hace para vender más periódicos y con el fin de causar sensación, sin imprescindibles las imágenes y titulares de impacto si, por el contrario, el objetivo es alertar a la ciudadanía, o urgir a la justicia, o acompañar a las víctimas, los recursos informativos se multiplican tanto en materia de imágenes como en datos, textos y titulares.

Documentación.

En la información sobre tragedias conviene dar prioridad a la reducción de motivos de preocupación de la audiencia para disminuir o evitar la angustia de muchas personas. Cita clara y rigurosa de las fuentes y una información detallada y precisa, probada y contrastada es el mejor sistema para obtenerlo.

Es recomendable en el tratamiento de las tragedias evitar cualquier efecto o recurso que tenga una función de convertir la información en espectáculo.

Hay que procurar que los planos de las personas afectadas no vulneren su privacidad. Incrementar con el zoom la sensación de proximidad de la cámara más de lo que se obtendría por observación directa, a menudo puede vulnerarla.

No deberían obtenerse ni se tendrían que emitir primeros planos o planos cortos de personas heridas, en estado de shock o en situaciones de sufrimiento. En cualquier caso nunca sin su consentimiento explícito.

Resulta fundamental, para no suscitar temores innecesarios, evitar cualquier especulación o conjetura sobre los sucesos trágicos, sus causas o sus consecuencias.

En ningún caso se pueden aventurar relaciones de víctimas hasta que no se tengan listas oficiales y comprobadas. También debe asegurarse que las personas implicadas y los familiares estén al corriente de la información antes que se difunda.

Recomendaciones sobre tratamiento informativo de tragedias, del Consejo Audiovisual de Cataluña.

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