Consultorio Ético de la Fundación Gabo
22 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En Venezuela hay libertad de expresión consagrada en las normas y respetada por el gobierno. Sin embargo hay un clima tenso por cuanto el señor Presidente ataca a los medios y sostiene que se le hace una campaña mediática. Los fanáticos de su proyecto se muestran agresivos hacia los medios y contra los periodistas.¿Es una forma de atemorizar a la libertad de prensa y evitar el disentimiento? La libertad de expresión le impone al medio o al periodista una actitud de independencia que implica la ruptura de toda clase de dependencias, y la primera de ellas es la del poder.
Como bien social que es, la información es un servicio que los medios le prestan a al población y no al poder. Si el poder -cualquiera que sea, ejecutivo, legislativo, judicial, económico, militar, religioso- pretende que los medios estén a su servicio o bajo su dependencia, contradicen su naturaleza y usurpa un derecho ajeno. Los medios, por tanto, obran correctamente cuando rechazan esa pretensión y, por el contrario, reafirman y refuerzan su servicio prioritario a la población.
En situaciones de crisis no hay lugar a confusión cuando se tienen claras las prioridades que los códigos de ética consignan. Según ellos, las prioridades son: 1.- La sociedad, 2.- Las instituciones nacionales. 3.- Las instituciones internacionales. 4.- El medio de comunicación.

Documentación.

Los medios de comunicación se han convertido en muchos países latinoamericanos en una especie de última esperanza para los ciudadanos, ávidos de un mínimo de transparencia. En tiempos de crisis y de transición, muchas veces una información veraz de los hechos puede ser el punto de partida a partir del cual se gesta el proceso de autocuración del sistema democrático y por el que se evidencia ser decididamente superior a cualquier dictadura. En un momento en que la corrupción, la violencia y las conexiones con el narcotráfico convulsionan a los dirigentes políticos reivindicar el derecho a la verdad se hace más necesario que nunca porque las instituciones están rodeadas de desconfianza y por lo tanto les falta la credibilidad suficiente para satisfacer la demanda pública de verdad y de transparencia. Podría parecer presuntuoso que un periodista lo proclame, pero las encuestas de opinión demuestran que los medios de comunicación tienen un alto grado de credibilidad, superior al menos al que tienen el Congreso, los Partidos y los propios jueces.
Esta responsabilidad de ser los ojos y los oídos de la sociedad hace que el debate se centre en la ética periodística y en los estándares profesionales, en resumen en la pregunta acerca de la responsabilidad con la que los medios de comunicación manejan el poder que, sin duda, detentan.

Frank Priess
En Medios de Comunicación, Democracia y Poder. Fundación Adenauer. Buenos Aires 1995.

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