Relatoría del Taller de periodismo de investigación en contexto de pandemia, con Mónica González
16 de Noviembre de 2020

Relatoría del Taller de periodismo de investigación en contexto de pandemia, con Mónica González

Durante diez sesiones virtuales, 20 periodistas latinoamericanos analizaron los retos a los que se enfrenta el periodismo de la región en momentos cuando la pandemia de covid-19 ha ampliado las desigualdades y los gobiernos imponen medidas que debilitan la democracia.
Captura del taller virtual, dirigido por Mónica González.
Carlos Salinas Maldonado

La periodista chilena Mónica González afirmó al inicio del Taller de periodismo de investigación en contexto de pandemia que el mundo se enfrenta a una nueva revolución causada por la covid-19 y las consecuencias que la enfermedad está generando, incluso en el periodismo. Para González una de las regiones más afectadas por esta pandemia es Latinoamérica, dado que ha aumentado las desigualdades sociales, ha dejado en evidencia la precaria salud pública y ha llevado a los gobiernos ha imponer medidas que debilitan la democracia y la vigilancia y control de los poderes en una zona ya golpeada por la violencia y la corrupción.

Durante diez sesiones virtuales –así se desarrolló el taller debido a la contingencia impuesta por la pandemia del nuevo coronavirus–, 20 periodistas de la región aprendieron herramientas de investigación para desarrollar reportajes que desvelen la corrupción que intentan esconder los poderes públicos y privados en el continente. A lo largo del taller también se discutió sobre la importancia de la ética periodística, la violencia y la misoginia que ha invisibilizado a las mujeres en Latinoamérica, y cómo el periodismo debe trabajar para ayudar a erradicar estos flagelos.

El taller comenzó con un análisis a profundidad sobre el contexto de América Latina antes de la pandemia y cómo esta ha venido a recrudecer los problemas de la región. “La democracia está en punto de inflexión. La democracia liberal está bajo amenaza y esta crisis no solo la ha provocado la covid-19. Esto es lo que nos obliga a reconstruir nuestra función principal, que es el servicio público, lo que nos obliga a iniciar fórmulas de colaboración local, nacional y transnacional. También nos obliga a trabajar en condiciones de acoso y de inseguridad, por lo que debemos protegernos entre nosotros”, explicó González, quien forma parte del consejo rector de la Fundación Gabo.

Un llamado a la humildad

Antes de entrar de lleno al tema del periodismo de investigación en tiempos de la covid-19, González hizo hincapié en la importancia de la humildad como un valor que deben tener quienes se dedican al periodismo. “La pandemia nos ubica en una situación de absoluta humildad, [porque] nos damos cuenta de que no sabemos nada, que le hemos dado muy poca importancia a la ciencia, al cambio climático; que este lo hemos dado con siglas, fotos, pero no hemos entrado a picar [de lleno] en el tema y que nadie sabe cómo vamos a salir de esto”, explicó.

La periodista dijo que la covid-19 también ha impactado al periodismo, que ya venía cargando una fuerte crisis debido al modelo de negocios de los medios, por lo que instó a sus interlocutores a “reconocer nuestros errores” y buscar nuevas vías para desarrollar historias que permitan “encontrar el poder real que asfixia a nuestros países y pone en jaque a la democracia”.

“Lo más importante es entender que ya no impactamos con nuestras investigaciones, que debemos buscar nuevas voces, nuevos formatos, nuevas miradas. A nuestro público no le está importando lo que hacemos, [por lo que] hay que visibilizar lo oculto desde otras miradas. Nuestra misión no es escribir para nosotros, es que nos lean, nos escuchen, nos vean. En estos tiempos lo más importante va a ser volver a lo esencial en el periodismo: contrarrestar los datos duros con la calle, porque creo que hemos olvidado la importancia de la calle, hemos olvidado auscultar”, recomendó.

González mencionó ejemplos de cómo hay “poderes ocultos” que dañan la democracia Latinoamérica: los grupos económicos que financian la política y a los políticos; gobiernos presionados por fuerzas económicas a quienes incomodan líderes sociales que protestas contra la depredación del medioambiente; el poder de los militares y las fuerzas policiales y su vínculo con la represión de las protestas sociales. La criminalización que hacen los estados de esas protestas. La amenaza de gobiernos que no respetan las instituciones ni los procesos democráticos (mencionó a Donald Trump en Estados Unidos –el taller se desarrolló días antes de las elecciones en ese país– y a Jair Bolsonaro en Brasil, pero también a gobiernos de deriva totalitaria, como los de Daniel Ortega en Nicaragua o Nicolás Maduro en Venezuela).

“El poder no está donde nosotros creemos que está. Por eso lo que está en juego es la democracia, la que determina cómo vivimos, amamos, cómo ejercemos nuestra profesión, cómo podemos desarrollarnos, mejorar la calidad de vida de los más vulnerables. El poder real da un jaque a la democracia y ha creado dos industrias paralelas: una de noticias falsas y otra de la defensa de riqueza ilícita”, alertó González.

La pandemia de la corrupción

Mónica González recordó que Latinoamérica se enfrenta ahora a dos pandemias: la de la covid-19 –que ha dejado decenas de miles de muertos en la región– y otra también destructiva: la corrupción enraizada en los sistemas políticos y sociales. Por eso pidió a quienes participaron en el taller a ver la corrupción como una peste que carcome a la democracia. Para ello, dijo, el periodismo debe entender puntos importantes que esclarecen la situación de la región:

  • El Estado está sobrepasado: no ha podido combatir la corrupción.
  • La corrupción es sistemática: ha logrado permear todos los estamentos de los Estados (funcionarios, jueces, alcaldes, políticos, legisladores, etc.)
  • Los corruptos han usado la pandemia para enriquecerse, aprovechando la debilidad de los Estados.

El conocimiento del contexto actual de Latinoamérica, explicó, permitirá enforcar los reportajes periodísticos de una manera distinta. Pero para lograr historias que impacten, González recomendó:

  • Conocer si en los Estados hay políticas claras para combatir la corrupción. “Las medidas anticorrupción no son líricas, son medias concretas y debemos conocerlas”, recomendó.
  • Volver a lo esencial: “reportear como en los viejos tiempos, buscar fuentes. Nos hemos acomodado, nos cuesta sacar el culito de la silla con el computador”.
  • Las bases de datos cuentan, pero no lo son todo. “Uno se enamora de las bases de datos, que son maravillosas, pero ¿dónde voy a encontrar la fortuna que se ha hecho ese juez de Honduras, ¿en la base de datos?”, cuestionó.
  • Llevar una agenda coyuntural. “No siempre uno escribe para el momento. Escribes para mañana y para la historia. En algún minuto habrá algunos jueces que decidirán abrir las ventanas y las fuerzas de la justicia. Cuando sucedió en Chile [tras la caída de la dictadura de Augusto Pinochet], todo estaba relatado, hecho, era cosa de abrir los expedientes. Eso nos hace mejores periodistas. Eso es servicio”.
  • Volver a emocionarnos, a asombrarnos: no podemos perder las ganas de hacer grandes historias, pero tampoco dejar de contar las pequeñas historias.

Crear nuevas fuentes, lo esencial

La periodista dedicó mucho tiempo a la importancia que tiene para el reportero lograr ampliar sus fuentes. Y para ello recomendó conocer las rutinas de los funcionarios, de los empresarios, la gente que trabaja con ellos, con quienes se rodean, su estilo de vida. “¿Cuáles son las rutinas de esos ministros, tienen casas de campo, haciendas, sus hijos estudian en EE. UU., van a los mundiales? La mejor manera de contar personas es introduciéndonos a los clubes de la elite, conocer quién viste a la señora de un funcionario o empresario, quién le hace las uñas, el pelo. Los empleados son las mejores personas que pueden traernos información”. La periodista también hizo hincapié en la importancia que tiene que un reportero cuide la seguridad de sus fuentes, sobre todo de los más indefensos.

Identificar el poder real

¿Dónde está el poder? Mónica González instó a conocer quiénes son los que mueven los hilos de la corrupción en cada uno de los países de América Latina, más allá de los congresos o los juzgados, que siempre han sido puntos de escrutinio para el periodismo de la región. La periodista dijo que hay intereses más grandes y que el periodismo regional aún no fiscaliza. Dijo que se trata de desarrollar una mirada analítica, que permita establecer el poder tras el poder. Para ello, recomendó:

  1. Conocer cómo se financian nuestros sistemas políticos, cómo se diseña y se dibuja el sistema electoral en cada uno de nuestros países, cómo se forman los distritos electorales para que unos tengan más peso que otros y cómo se fiscaliza el financiamiento del sistema electoral.
  2. Identificar patrones de conducta territoriales; por ejemplo: cómo se asegurar la reelección de un político en una determinada región y qué intereses económicos hay en esa región (minerías, empresas de electricidad, petróleo, gas, farmacéuticas, etc.)
  3. Entender el creciente monopolio de sectores estratégicos como el agua, la energía, el sector farmacéutico, que en su mayoría están controlados por empresas extranjeras.
  4. Entender el plan de trabajo de los directores de las empresas que controlan los recursos en nuestros países, porque “copian el mismo patrón del narco: control territorial”.
  5. Visibilizar cómo afecta el poder real la vida cotidiana, porque no hay otra forma de visibilizar ese poder para que la sociedad lo entienda. Ejemplo: las causas de un aumento en los cobros por el servicio de luz.
  6. Hay que saber quiénes son dueños del agua en cada país. “La ecuación exacta es: sin agua no hay mina, si consideramos que la inversión mayor de América Latina es minera y las minas lo primero que hacen es conseguirse fuentes de agua a como dé lugar. Ahí está el poder real, en el control del agua. Esos son los contextos que no podemos ignorar”.
  7. Realizar un mapa del poder. “No detener la búsqueda hasta llegar hasta arriba. ¿Quién ha manipulado las estadísticas? ¿Quién cambió las leyes? Lo que tenemos que agilizar es hacer cruces que nos permitan entender. Si Donald Trump, por ejemplo, tiene el poder de mantenerse y desquebrajar más de cien años de democracia estadounidense es porque lo sostiene alguien”.
  8. No se debe pasar por alto ningún examen de probidad, no se debe jamás creer a nadie: chequear siempre la información. “Hay que pasar a todo aquel que se vista de ropaje de probo por la prueba de la blancura”.

Para ser buenos periodistas hay que estudiar

Una de las principales recomendaciones que Mónica González dio durante el taller está relacionada a la importancia de la educación por parte de los periodistas, conocer bien las leyes de sus países, entender los procesos políticos y económicos, la ciencia, los cambios sociales. “Si queremos ser buenos periodistas debemos estudiar. No se necesita ser muy inteligente, se necesita ser trabajador, estudioso, porque el buen periodismo hoy en día significa estudiar, porque el mundo está cambiando estrepitosamente”, recomendó.

Hacer chillar los datos. Investigar en tiempos de pandemia

Una de las herramientas que González ha desarrollado en su largo de trabajo como periodista de investigación han sido los mapas contextuales, por lo que recomendó su uso durante el taller, para poder desarrollar historias más completas en el contexto que ha impuesto a la pandemia. “Hago mapas para todo, nosotros somos los nuevos geógrafos del poder, de la vida y a veces de la muerte. Los historiadores se demoran mucho en hacer la historia, pero nosotros tenemos cierto sentido de premura y hemos adquirido el conocimiento de herramientas científicas para investigar y hacer nuestras historias”, dijo.

Ella, agregó, lleva registradas las estadísticas y los informes que las autoridades sanitarias chilenas han hecho públicas desde el inicio de la contingencia, como un recurso para entender la evolución de la pandemia y la respuesta pública desarrollada por el Estado. Los datos bien ubicados en una línea de tiempo, dijo, pueden ayudar a encontrar historias de interés. Durante el taller se desarrolló esta línea de tiempo sobre la pandemia:

Datos que no deben faltar:

  1. El día que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el inicio de la pandemia.
  2. El anuncio del primer caso en cada uno de los países
  3. ¿Cuándo se conoció el primer muerto?
  4. ¿Cuándo cada gobierno asume una emergencia nacional?
  5. ¿Cuándo se presentó el primer informe oficial?
  6. ¿Qué medidas urgentes y cuándo se anunciaron?

González también recomendó para hacer una crítica técnica de la gestión gubernamental tomar en cuenta lo siguiente:

  • Hacerse la pregunta correcta. Por ejemplo: ¿quién gana al traer a un país un medicamento que no sirve y que promociona su uso?
  • ¿Quiénes son las autoridades que deciden las políticas públicas: ministros, secretarios, asesores?
  • Cruzar líneas de tiempo con líneas de personajes y con la línea del dinero: ¿dónde estaban esos personajes en el momento de la toma de decisiones? (Entender, por ejemplo, si había alguna relación con una compañía farmacéutica beneficiada por el Estado).
  • ¿Qué reuniones tuvieron las personas que toman decisiones?
  • Buscar a científicos que expliquen con claridad las consecuencias tomadas por los Gobiernos. “Nunca ha sido más importante el trabajo del periodismo conectándose con la ciencia”.
  • Desnudar el lobby de los grupos de poder: mostrar sus rostros, como actúan y su relación con el Gobierno y los políticos.

Un periodista no es un cuenta muertos

“La línea de tiempo sirve para iluminar una estructura de la historia, iluminar los hitos principales y eliminar lo que no sirve, para iluminar lo que falta y lo que debo buscar. La reconstitución de hechos hecha de forma precisa es importante para construir la historia. Lo importante no es poner un dato porque estamos contentos de haberlo obtenido, la gracia es hacer chillar las cifras: decir, por ejemplo, cuántos médicos y enfermeras se pueden contratar con la ganancia obtenida por una empresa. Hay que convertir los datos en insumos que podrían paliar la pobreza”, recomendó.

González agregó que “en esta revolución podemos contar las historias de cómo tanta gente va a caer en la miseria. La pandemia nos provoca varias cosas: procesos, efectos, hechos nuevos de corrupción y nos hace ver cosas que no veíamos antes, desencadena procesos judiciales como la mala gestión de los muertos por covid, desencadena estados de excepción en el que gobernante limita libertades”, explicó. Sin embargo, advirtió que “el periodista no está aquí para reproducir informes epidemiológicos, no somos cuenta muertos, no estudiamos para eso: Nos interesa saber si las cifras son verídicas”.

González dijo que una de las áreas donde los periodistas pueden “hacer chillar las cifras” es en el área de los impuestos y beneficios fiscales, para ello recomendó:

  • Exigir que en cada uno de nuestros países se haga pública la lista de los beneficios tributarios, “porque en nuestros países las grandes riquezas se han hecho a costa del Estado. Se han hecho con corrupción y con beneficios discriminatorios, innecesarios, por el lobby y el poder”. No hay otra palanca que sirva más para penetrar la desigualdad que las reformas tributarias”
  • Fiscalizar los paraísos fiscales. “Es la forma de los corruptos de evadir impuestos que podrían mejorar la vida de los más pobres, mejorar las instituciones públicas, combatir la corrupción. Uno de cada cinco dólares de inversión directa que entra o sale de la región lo hace a través de algún paraíso fiscal: Países Bajos, Luxemburgo, Suiza y Panamá”.
  • Tener una lista de expertos tributarios honestos, que permiten analizar los vericuetos fiscales.

La transparencia del periodista

González admitió lo difícil del contexto actual para el trabajo del reportero: violencia, secretismo, noticias falsas, desprestigio a periodistas como forma de hacerles perder su credibilidad, pero instó a los talleristas a no perder la pasión por la profesión. “Siempre hay una posibilidad de abrir una ventana. Incluso en la dictadura debe haber alguien quien pida cuentas de lo que se gasta. Nuestro trabajo consiste en demostrar la corrupción de los gobernantes de forma transparente, aunque hay que asumir que hay que buscar por otros medios: Eso significa descubrir quién trabaja en las oficinas donde se hacen las cuentas, quiénes hacen las campañas, quién hace los discursos, quiénes son los asesores electorales más importantes y quiénes les han dado dinero. Los tiempos que vienen no son para quejarse, no son para víctimas. Necesitamos gente decente y digna que trabaje en periodismo, porque volver a la democracia es la única garantía de recuperar la vida”.

Sobre la maestra

Mónica González es una de las periodistas de investigación más reconocida de América Latina. Es fundadora del Centro de Investigación Periodística (CIPER), un medio alternativo de periodismo de investigación que ha sido reconocido por sus reportajes que han desvelado casos de corrupción en Chile. González se desarrolló como periodista de investigación durante la dictadura de Augusto Pinochet, publicando sus trabajos en revistas críticas con el régimen. Entre los reconocimientos que ha recibido por su trabajo periodístico están el Premio María Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia, y el Premio de la Fundación Gabo en la categoría Homenaje, entregado en 2006.

Sobre el taller

El Taller de periodismo de investigación en contexto de pandemia fue convocado por la Fundación Gabo, Centroamérica Cuenta y la Cooperación Suiza en América. Fue dirigido por Mónica González (Chile) y se realizó en forma virtual del 5 al 16 de octubre de 2020. Durante estos días, 20 periodistas de América Latina abordaron bajo la guía de González las herramientas necesarias para hacer reportajes de investigación en el marco de las consecuencias que ha generado la pandemia de covid-19 en Latinoamérica.

 

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