Relatoría del seminario–taller ‘Periodismo regional en contextos de cambio social’, con Dora Montero
13 de Diciembre de 2022

Relatoría del seminario–taller ‘Periodismo regional en contextos de cambio social’, con Dora Montero

Durante una jornada, 23 periodistas regionales de Caldas, Risaralda y Quindío profundizaron sobre cómo narrar los cambios sociales a través del análisis de información en bases de datos, el uso de nuevas narrativas y plataformas y el diálogo con diferentes fuentes. 
Dora Montero Carvajal durante el taller ‘Periodismo regional en contextos de cambio social’.
Julián Bernal Ospina

Si el mundo cambió y lo digital llega a ámbitos insospechados, ¿cómo debe transformarse el periodismo?, ¿hacia dónde debe dirigirse en esta sociedad de pantallas? Y, aún más: de los cambios sociales que se viven, ¿qué se mantiene del periodismo?, ¿qué lo hace singular y diferente de otras prácticas y disciplinas?, ¿cómo aprovechar las nuevas realidades virtuales para llevar a cabo su labor, sin decir que pierde su esencia?

El 29 de noviembre del 2022, 23 periodistas de la región del Eje Cafetero asistieron al seminario taller ‘Periodismo regional en contextos de cambio social’ a responder esas preguntas, o por lo menos a ampliar sus dudas. Vivieron una experiencia formativa en la Casa Chipre de Efigas. La maestra Dora Montero Carvajal, directora del medio Mongabay Latam y vicepresidente de Consejo de Redacción, ofreció herramientas para narrar los cambios sociales partiendo del análisis de información en bases de datos, el uso de nuevas narrativas y plataformas y el diálogo con diferentes fuentes. 

El taller –que duró cuatro horas– fue posible gracias a la alianza entre la Fundación Gabo, Efigas y Promigas. En el octavo seminario de una serie en todo el país, los asistentes compartieron sus experiencias como periodistas regionales de Caldas, Risaralda y Quindío. Pertenecían a emisoras comunitarias y sociales, medios tradicionales escritos, redes de medios y equipos de comunicación de entidades públicas. También a emisoras públicas, medios privados y medios universitarios. Otros eran periodistas independientes. Juntos, en suma, experimentaron un escenario de formación en el que, a la par de las discusiones sobre el periodismo en la realidad virtual, aprendieron en carne propia algunas estrategias para ser “audaces y creativos” tanto en el diagnóstico de sus audiencias, en la búsqueda de datos para las historias, en el uso de nuevos formatos, así como en su difusión. 

1. Las nuevas ciudadanías globales

Vivimos hoy una nueva ciudadanía, tanto en lo urbano como en lo rural. Una ciudadanía que cambió porque el mundo giró hacia lo digital. Para el periodismo aparecen las preguntas de cómo narrar estos cambios y a quién se los narramos. Muchas personas han ingresado al mundo digital porque tienen un celular en sus bolsillos. Desde allí acceden a toda la información. Estamos más cerca de las personas que viven más lejos, incluso de quienes están en las antípodas. Esto nos hace ciudadanos globales. Antes no teníamos la posibilidad de saber qué pasa al otro lado del mundo; hoy sí. La nueva ciudadanía global es digital.

La pandemia trajo consigo transformaciones en nuestras vidas personales y laborales. Si bien la mayoría de asistentes al taller aún trabajan presencialmente, muchos de ellos reconocieron que, en las estrategias de difusión de sus contenidos, hay plataformas virtuales que usan constantemente para dar a conocer sus publicaciones. Aunque no tengan un trabajo eminentemente virtual, sí se puede catalogar como mixto, lo cual comprueba cómo ha cambiado la situación, tal vez para siempre, pues cada tanto surgen acciones que solo pueden hacerse a través de lo digital. 

Hay formas diferenciadas de vincularse con lo público. Las nuevas ciudadanías digitales y globales construyen relaciones con intereses parecidos. Comparten en sus nichos de interacción intereses, valores, afinidades y proyectos. Las redes aumentan capacidades para alcanzar objetivos personales, y las herramientas y aplicaciones disminuyen los costos de organización para el activismo en línea, plataformas de incidencia y gestación de medios alternativos. De lo anterior, los medios de comunicación funcionan en torno a cómo hacen para que la gente los identifique como cercanos y, así, potenciar los vínculos basados en intereses mutuos.

2. La participación política de las nuevas ciudadanías

Las nuevas ciudadanías globales llevan a nuevas formas de participación. El ciudadano que decide su círculo vital decide a su vez cómo y hasta dónde involucrarse en lo público. Con base en esto resuelve qué red social utiliza para aumentar las capacidades y alcanzar sus objetivos, a través de actividades colectivas. En la medida en que la tecnología avanza rápidamente, esa participación se transforma de dispositivo en dispositivo, de herramienta en aplicación digital. Hace unas décadas el WhatsApp de la época era el bíper. 

Esas prácticas digitales cambian conforme las rutinas, y las rutinas son diferentes incluso entre las generaciones. Cada una de ellas conforma un colectivo. Hoy las redes, herramientas y aplicaciones permiten contribuir al activismo, offline y online. Cada cual escoge la comunidad en que desea ingresar para estar en ese mundo digital, con plataformas de incidencia y medios de comunicación. En ese sentido, el periodismo busca y captura ciertos públicos que hacen activismo; se vale del activismo, pero no es activismo. De esa forma, se logra un mayor alcance hacia otras plataformas para lograr más difusión. 

3. Las brechas digitales y lo específico del periodismo

La digitalización de la vida ha potenciado aún más ciertas brechas. Según la CEPAL, existen tres dimensiones: en el nivel socioeconómico, edad y género; en las habilidades digitales; y en la posibilidad de beneficio en públicos virtuales. En cuanto a la primera, quien no tiene Internet queda aislado del resto del mundo; las personas mayores tienen más dificultades; los varones tienen más acceso a Internet. Sobre la segunda, las habilidades cambian de generación en generación: las personas de edad son más desconfiadas porque piensan que van a terminar robadas, por ejemplo. En cuanto a la tercera, es diferenciada la forma en que los usuarios puedan redundar en un beneficio. 

Con el auge de las redes sociales, aparece la tensión de cuál es la especificidad del periodismo, más allá de los influenciadores. Esta discusión se abrió para inquirir si toda persona que denuncia en redes se convierte en periodista. ¿Debe el periodista trabajar en un medio de comunicación para serlo? ¿Cómo puede seguir siendo un periodista con solo el uso de las redes? ¿Qué distingue a un periodista de un influenciador o de un relacionista público? La respuesta a estas preguntas está en el contrapoder, en la vocación y en la intención de mostrar información veraz, rigurosa y ética. El gran porcentaje de periodismo es independiente, y está migrando a las redes sociales. Existen youtubers que hacen periodismo en redes, como también hay influenciadores con título de periodistas que venden su trabajo al mejor postor. 

Esta tensión se complementa con la existente entre el mundo físico y el digital. Cada vez es más difícil sostener la existencia de un medio impreso, por más de que hay, aun hoy en día, medios impresos naciendo. Esto labra el camino de la pregunta hacia dónde va el periodismo. Si así cambia la ciudadanía, ¿cómo va a cambiar el periodista? Cambia al ritmo de la ciudadanía; cambia al ritmo de las audiencias. Para el informe de Digital News Report del Instituto Reuters (2022) –traducido al español por la Fundación Gabo–, un 74 % de personas encuestadas dice que a menudo, a veces u ocasionalmente evita las noticias. Esto quiere decir que los medios deben conocer mucho mejor a sus audiencias, e intentar brindarles las herramientas que estas están buscando. Como diría McLuhan, las transformaciones se dan a partir de la audiencia, en función de los comportamientos de consumo. 

4. El conocimiento de las audiencias para ser audaces y creativos

En el mundo de las redes crece la desconfianza por el periodismo. Para Sandra Barrón, “las audiencias están tomando muchas más acciones en exigirles a los medios y al periodismo sobre lo que les interesa. En ese sentido tenemos que estar actualizándonos qué es lo que les interesa. Debe ser una conversación”. Tal y como la diversidad de los participantes que asistieron al evento, así también es la diversidad de contenidos y medios ofrecidos para las audiencias. ¿Cómo destacarse más allá del resto?

Para destacarse hay que abrirse a conocer las audiencias. Es una conversación o un ejercicio continuo de conocimiento de ellas. Ese conocimiento surge al responder las preguntas de ¿quiénes son?, ¿qué buscan?, ¿qué no saben?, ¿cuáles son los hábitos de búsqueda?, ¿qué necesidades? De acuerdo con esto, las redes ayudan a construir estadísticas y a profundizar análisis. Las audiencias cambian conforme cambian los formatos. El camino no es solo pensar qué es lo que la gente quiere sino realizar estudios para saberlo. Es importante no hacerlo por la percepción o por las suposiciones. De esta manera, se afina el camino hacia la creatividad y la audacia en los formatos. 

Es así como existen diferentes generaciones inmersas en el mundo digital. No hay “un mundo joven” y “un mundo viejo” en la virtualidad, sino diferentes experiencias generacionales. Por tal motivo, todo cambia según el público generacional objetivo. Como ejemplo, entender que el cerebro de los más jóvenes –inmersos desde que nacieron en la experiencia digital– codifica la información de forma diferente a los de más edad. 

Las encuestas de las mismas aplicaciones son muy importantes para estos propósitos. Estos ejercicios de diagnóstico pueden ayudar a entender cómo habla la gente, a observar cómo interactúan en la plataforma, a comprender cómo consumen los contenidos, a saber qué aplicaciones usan para informarse. Estas permiten verificar tendencias, hacer “trivias” y diferentes maneras de monetizar. Cada una de ellas ofrece variadas herramientas para hacer los diagnósticos. Si se tiene el público claro y qué canales usa para informarse, se puede innovar. Por ejemplo, en los últimos meses TikTok e Instagram han ganado fuerza, sobre todo en generaciones jóvenes. Facebook y WhatsApp siguen siendo las aplicaciones que más se usan para informarse. 

A partir de ahí, es posible buscar ideas. Un método para la innovación, para ser “audaces y creativos”, viene de la publicidad y del mercadeo, como lo dice Rocío García Ramos. Estas disciplinas proponen la creación de lluvias de ideas para tener mayor creatividad. También se recomienda sostener una sola conversación por turno, buscar ideas locas, no juzgar negativamente y poder decir las cosas sin filtro. La innovación también tiene que ver con cómo contar otro tipo de historias usando las mismas redes. Pasar de una historia tradicional al hilo de Twitter y al reel de Instagram, a la síntesis en cifras concretas, a videos de 20 segundos, a fotografías sugerentes, a piezas gráficas, a ilustraciones y a animaciones. Hay un lenguaje especial para cada aplicación. Es importante ver, incluso, a los mismos influenciadores que enseñan cómo compartir de manera eficiente sus contenidos.

5. De las historias multimedia a las multiplataformas con múltiples fuentes

El trabajo periodístico es trascendental concebirlo en un mundo virtual cada vez más amplio. Las personas tienen más acceso a Internet y a aparatos móviles. Surgen nuevos tipos de expresión en corto tiempo, cuya realidad cambia y evoluciona constantemente a una velocidad vertiginosa. Las audiencias hacen su propia jerarquización con base en sus propios intereses. El periodista debe saber para dónde va, qué ha cambiado y qué va a cambiar. Ya las personas no se informan en ruedas o boletines de prensa: tienen al alcance de su mano –en sus celulares– todo un compendio de información. 

El periodista de hoy en día no solo debe saber planear una reportería, sino qué canales en redes usar para difundir su información. En este punto surgió una discusión de si el periodista también es responsable de sus propias redes, de la dificultad que tiene de hacer varias cosas a la vez y, así, olvidar o dejar de hacer lo importante del periodismo. Sin embargo, se requiere un trabajo integral y tener el tiempo necesario. Los medios deberían comprender esto y darles a sus comunicadores el tiempo necesario, además de respetar sus jornadas de descanso para cuidar de su salud mental. 

Lo ideal es que si se hace un reportaje, el mismo periodista piense las formas de comunicar sus productos. El rigor de una historia también está en el hecho de ser creativo. Los trabajos como Ermitaño, Tierra de resistentes, No fue el fuego y ¿Cómo nos quitan la tierra? son ejemplos de diferentes lenguajes (escrito, audio, video, ilustración) con la intención de un contenido multimedia: varios sentidos y estéticas en la conjunción de un propósito común. La Red Internacional de Periodistas lo define como: “Reportar informes en distintos formatos”. 

Muchas voces son necesarias. Los datos pueden llegar a ser tanto una fuente como una historia. “En la diversidad de las fuentes está la calidad”, según la maestra Dora Montero Carvajal. En palabras de Tamoa Calzadilla: “ahora se hace más necesario recordar que la mirada del periodista no debe estar únicamente en lo que ‘todo el mundo está mirando’, riesgo en el que se puede caer al seguir las tendencias que imponen las plataformas digitales”. Una mirada diversa implica mayor participación, una visión más colectiva y potenciar el valor de lo común. 

Para ello, pensar en un listado de fuentes permite una facilidad del trabajo. La idea es que entre más fuentes, más audiencias y más diversas. El periodista busca las fuentes trascendiendo las tendencias. Mira más allá de lo obvio. Como son temas diferentes los que se ponen la agenda, debe tener una serie de fuentes, entre las que están las fuentes públicas oficiales. Existen varias bases de datos públicas, como la página de Datos abiertos (información sobre los gobiernos), o Paco (sobre la lucha anticorrupción). 

Todo lo anterior no significa dejar a un lado la ética. Otra discusión que se generó en la actividad fue la concerniente a la alta tasa de suicidios que tiene la ciudad. La proliferación de formatos todavía está sometida al rigor ético. No hay temas vedados en sí mismos, sino formas de respetar el dolor de quien sufre y de no revictimizar esa experiencia de vida. Cubrir para buscar soluciones y para propiciar una comprensión más adecuada, pueden ser horizontes a la hora de publicar esta clase de hechos, como también las violencias derivadas de conflictos armados. 

6. Estrategias para buscar ser “audaces y creativos” en la narración del cambio social

  • Pasar del periodismo al perreodismo: La periodista Bianca Graulau se unió con Bad Bunny para publicar un documental de denuncia de los apagones que ha vivido Puerto Rico en los últimos meses. La canción El Apagón (del álbum Un verano sin ti) y el reportaje audiovisual Aquí vive gente revelan el desplazamiento y la gentrificación en el país los últimos años. Ha logrado un alcance tal que de otra manera no sería posible. Graulau es una periodista independiente que constantemente usa sus redes sociales para difundir su contenido. 

  • Conocer a las audiencias: más allá de los prejuicios: El periodista debe saber a quiénes informa. Las redes sociales permiten hacer encuestas, trivias y sondeos. De lo contrario, un medio puede terminar narrando para sus propios prejuicios.

  • Conocer las herramientas: cada aplicación tiene su propio lenguaje: Cada plataforma es un mundo diferente. Twitter, Instagram, LinkedIn, Tik Tok, Youtube y Facebook las usan personas diferentes, con intenciones diversas. Es fundamental reconocer los nichos de cada una de ellas. 

  • Partir de los datos para las múltiples plataformas y formatos: Ser riguroso también implica buscar los formatos adecuados, además de ser exhaustivos con los datos. Los trabajos como Ermitaño, Tierra de resistentes, No fue el fuego y ¿Cómo nos quitan la tierra? son ejemplos de cómo usar diferentes lenguajes.

  • Trabajar colaborativamente: Cada vez es más necesario aunar esfuerzos entre varios profesionales con distintos conocimientos para trabajos periodísticos multimedia. Estas aplicaciones facilitan las cosas para la coordinación entre varias personas: Google Drive, Asana, Slack, monday.com, Trello y Miro.

  • Mirar más allá: ir a las bases públicas: “Cacharreando” se encuentran datos concretos que, conjugados con la diversidad de formatos, permite ofrecerles a las audiencias maneras interesantes de comprensión. Algunas bases de datos públicas son: 

  1. https://www.datos.gov.co/
  2. https://portal.paco.gov.co/
  3. https://registraduria.gov.co/
  4. https://www.datoselectorales.org/
  5. https://www.infraestructuravisible.org/datos
  6. https://micrositios.centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/portal-de-datos/base-de-datos/

Sobre Dora Montero Carvajal

Es comunicadora social y periodista de la Universidad de la Sabana, Colombia. Actualmente es editora en Mongabay Latam, medio que cubre las historias ambientales de la región, y vicepresidenta de Consejo de Redacción (CdR). Fue jefa de redacción en Cambio, sitio colombiano especializado en análisis e investigación periodística. Tiene gran experiencia en periodismo de investigación y es líder de opinión sobre temas socioeconómicos y de seguridad en Urabá, Chocó, Cauca, Valle y Norte de Santander. Además, es experta en temas de corrupción como lo explorado en el trabajo ‘Tras la pista de los dineros públicos’ y es una de las autoras de la guía ‘Pistas para investigar la corrupción’.

Sobre el taller ‘Periodismo regional en contextos de cambio social’

El taller, convocado por la Fundación Gabo en alianza con Efigas y Promigas, se desarrolló en Manizales el 29 de noviembre de 2022. La actividad contó con la participación de 23 periodistas bajo la guía de Dora Montero Carvajal. El taller continúa el ciclo de 11 talleres presenciales en distintas ciudades de Colombia.

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