Con ‘La peste del insomnio’ quería recordar que el sol siempre vuelve a salir: Leonardo Aranguibel
11 de Junio de 2020

Con ‘La peste del insomnio’ quería recordar que el sol siempre vuelve a salir: Leonardo Aranguibel

Entrevista con el productor venezolano, director del cortometraje La peste del insomnio, inspirado en la obra de Gabriel García Márquez.
Leonardo Aranguibel, director del cortometraje La peste del insomnio. Foto: Jorge Parra.

La enfermedad del insomnio que se propaga por el universo de Gabriel García Márquez, que impide que sus personajes puedan conciliar el sueño y que, luego, los arrastra a una condición más crítica, el olvido, está tan cargada de referencias y similitudes con la pandemia que atraviesa el mundo a causa del coronavirus, que Leonardo Aranguibel, un productor venezolano, decidió inspirarse en esa historia para, a través de las lecturas de sus fragmentos, recordarnos que “el sol siempre vuelve a salir”.

El resultado es La peste del insomnio, un cortometraje de 15 minutos disponible en www.fundaciongabo.org, que cuenta con la participación de más de 30 actrices y actores reconocidos de siete países de América Latina, quienes le dan voz a algunos de los momentos de la obra de García Márquez. 

Aranguibel se desempeña como director de producción de Disney Media Distribution Latin America, aunque esta iniciativa la desarrolló de manera personal. Hablamos con el director sobre La peste del insomnio

Conoce más sobre el cortometraje La peste del insomnio.

¿Cuál fue el punto cero del cortometraje La peste del insomnio? ¿Qué hizo que en medio de esta pandemia usted quisiera inspirarse en García Márquez para enviar un mensaje de esperanza?

Yo he sido toda la vida un amante de la obra de Gabriel García Márquez y desde que empezó la pandemia comencé a reflexionar constantemente en la relación de esto que vivimos con la peste del insomnio. En medio del encierro y de tanto contenido creado desde el confinamiento, se me ocurrió hacer algo esperanzador: quería recordar que el sol siempre vuelve a salir. Empecé invitando amigos de todas las regiones y al final se crecieron los nombres y logramos contar con una cantidad de artistas maravillosos. 

¿Cómo fue pensar y producir este cortometraje desde el confinamiento? 

Primero quise escribir una historia inspirada en la peste del insomnio, pero después me pareció más hermoso y justo que fuesen las mismas palabras de Gabo, así que hice una recopilación de los textos. Invité a mis amigos para que se unieran, pero como te conté, se sumaron personas que no tenía la fortuna de conocer. Por supuesto, la idea era hacerlo todo desde casa, entonces me puse en contacto con un director que admiro mucho, Marco Colantoni, y él encantado se unió a este proyecto; busqué amigos productores en Brasil, México, Chile, Colombia y Argentina que me ayudaron a conseguir el mejor talento detrás de cámara: un gran músico como Sergei Grosny; un tremendo director de arte desde New York como Miguel Oldenburg, y así, en cada lugar había alguien. Con Marco Colantoni hicimos un tutorial con tips técnicos para enviarles a los actores y así lo fuimos armando.  

¿Cómo fue la colaboración con tantos actores de distintos lugares de América Latina? 

A los actores les planteamos que leyeran o interpretaran los fragmentos, pero queríamos que fuesen ellos mismos y no un personaje. A cada uno le enviamos sus fragmentos de la obra de Gabriel García Márquez y todos pusieron su personalidad en el video. El resultado es una diversidad de interpretaciones que fluyen juntas de una forma preciosa. 

¿Qué fue lo que más le conmovió durante el proceso creativo?

Primero me conmovió la respuesta tan solidaria de tantas figuras reconocidas de América Latina. Me decían: “oye estoy encantado de hacer esto. Me han llamado para hacer voces, comerciales y hacer cosas desde casa, pero esta es la primera propuesta que siento diferente”. Me conmovió mucho, por ejemplo, cómo uno de los actores mayores que pasa la cuarentena solo con su esposa encerrado, se esforzó tanto junto a ella para encontrar una buena toma, con el mejor ángulo, con una luz preciosa. 

Cada quien tiene una conexión y un imaginario de las obras literarias que más le marcan, ¿cómo es su relación con la obra de García Márquez?

Yo formo parte de Macondo, yo soy un habitante de esa aldea. No es que Macondo forme parte de mí, sino que yo formo parte de Macondo. No tengo forma de explicar mi conexión con ese universo que adoro desde que tengo 14 años, cuando leí El coronel no tiene quien lo escriba. Me enamoré tanto de los personajes que cuando me di cuenta de que Cien años de soledad y todos sus libros hacían parte del mismo universo, me sumergí totalmente. Me siento parte de la familia. 

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