¿Cuáles son los retos éticos para los periodistas del siglo XXI en virtud de su incursión en los medios digitales?
22 de Julio de 2016

¿Cuáles son los retos éticos para los periodistas del siglo XXI en virtud de su incursión en los medios digitales?

Foto: Pixabay

¿Cuáles son los retos éticos para los periodistas del siglo XXI en virtud de su incursión en los medios digitales?
Los medios digitales amplifican los deberes éticos del periodista por cuanto aumentan la posibilidad de contacto con otras personas.
Ese cubrimiento ampliado implica que el periodista se deba a más personas que, aunque desconocidas y distantes, reclaman de él, por ejemplo, la verdad rigurosa de sus informaciones.
Antes del fenómeno digital, “prójimo” era quien se encontraba espacialmente cercano: familiares, amigos, compañeros de trabajo; lo digital crea una vecindad que va más allá de lo espacial y convierte en “prójimo” a cualquiera que se ponga en contacto a través de la red.
Responder e informar con veracidad a ese prójimo universal es un primer reto.
La red digital le abre al periodista el acceso a una información casi ilimitada. Al contrario de lo que sucedía antes, el periodista puede obtener la información o la ampliación de sus datos sin moverse de su escritorio. Esta facilidad plantea el reto de poner ese alud de informaciones al servicio de sus lectores y de convertir toda esa información en conocimiento. Esto vuelve más exigente el oficio de informar puesto que el periodista contrae la obligación de dar una visión de los hechos enmarcada dentro de la abundante información de internet.
Estrechamente relacionado con este reto, está el tercero: el de hacer real todo lo posible que la nueva tecnología pone al alcance del periodista. Hay nuevas posibilidades de comunicación que se pueden incorporar en la elaboración de la información: gráficos, mapas, testimonios sonoros, documentación; además se multiplican las fuentes y los temas. El reto de aprovechar estas técnicas para avanzar hacia la excelencia profesional, es una forma de hacer real lo posible, que es un deber ético.
Documentación.
La virtualidad no significa lo no real, sino más bien, la no actualizada. La realidad virtual es otra forma, diferente, de acceder a lo que habitualmente tenemos por real. Ella lleva una realidad (potencial y virtual) que se activa cuando alguien pone en acción, con ayuda de recursos técnicos la interactividad a partir de diferentes modalidades de convergencia multimediática. Por su parte, Paul Virilio se muestra muy reservado, si no desconfiado, en cuanto a las consecuencias que las redes de información puedan generar. Asociadas a la instantaneidad y al inmediatismo, dice Virilio, las autopistas de la información traen desorientación. Estamos, dice, en las vísperas de una catástrofe planetaria, de una explosión de información generalizada cuyo motor es la rapidez de la transmisión de las informaciones, y la interactividad es el disparador. Es una visión alarmista, es cierto, pero no menos pertinente cuando tenemos en cuenta hasta qué punto la información (o la desinformación ) transmitida instantáneamente a través del plantea, puede llevar a una visión modificada, (errónea) de la realidad, o a una construcción de la realidad.
Hemos llegado a conocer mejor y a comunicarnos mejor con nuestro prójimo virtual situado a 3000 kilómetros, que con nuestros vecinos reales.
En este sentido Virilio es a la vez profeta y visionario. Más allá del espacio y del tiempo, estos modos de actividad informacional y comunicacional constituyen, al mismo tiempo, nuevos modos de acceso al conocimiento y nuevos modos de adquirirlos.
Patrick Brunet: Universidad de Ottawa: La ética de la responsabilidad individual en la Sociedad de la Información.. Imprenta de la Universidad de Laval, 2001. P 10.

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