¿Cómo darle un enfoque diferente a una noticia sobre un tema recurrente como las maras?
12 de Enero de 2017

¿Cómo darle un enfoque diferente a una noticia sobre un tema recurrente como las maras?

¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento periodístico que debe dársele al tema de las maras, que producen noticia todos los días, pero es noticia amarilla?

Respuesta: Las noticias de violencia, y ésta es una de ellas, deben ser conocidas por la sociedad, o para aprender de ellas, o para adoptar actitudes preventivas y defensivas.

Nada de esto se logra si solo se conocen sus aspectos sensacionales, esto es, los que atraen solo a los sentidos, que es lo que ofrece el periodismo sensacionalista.

Este es un periodismo que solo tiene en cuenta el ojo y el oído de sus receptores de información y, por tanto, habla exclusivamente para el ojo y el oído. No habla ni sabe hablarle a la inteligencia.

Ese periodismo vende periódicos y gana puntos de sintonía, pero no contribuye al cambio de la realidad.

Es posible, sin embargo, otra clase de información: la que explica por qué sucedieron los hechos, la que adelanta las consecuencias que vendrán, la que examina antecedentes y contextos de modo que descubre, más allá del hecho escueto, su significado e interpretación. Cuando el periodista hace esto, produce una pieza informativa que revela la totalidad del hecho y proporciona elementos de conocimiento válidos para que el lector participe en alguna de las formas de cambio de la historia que sigue fluyendo después de sucedido el hecho.

El buen periodismo se plantea la posibilidad de contar el hecho ( Vg. Las historias de los maras) de una de estas dos maneras y decide finalmente estimular la voluntad y la inteligencia de sus receptores.

Documentación

Es prudente la costumbre de no divulgar la identidad de los muertos en accidentes hasta no haber notificado oficialmente antes a sus familiares más cercanos. Con esto se evita el dolor excesivo que significaría para alguien notificarse a través de los medios de comunicación de la muerte de un ser querido. Además, hay que evitar todo sensacionalismo, es decir, exagerar algún valor de la noticia, por ejemplo, el dramatismo de los últimos instantes de la vida, las heridas, la sangre. La divulgación de estos detalles haría caer al periodista en la morbosidad y por lo mismo no cumple estrictamente con su deber de entregar la información que el público tiene derecho a conocer. Nadie  tiene derecho a ver en la primera plana de un periódico o en las pantallas de televisión miembros despedazados o restos humeantes; ello no aporta nada a la información misma, pero sí puede constituir una forma de sensacionalismo que lo único que pretende es vender más periódicos u obtener más sintonía.

Hay que revisar el caso de los homicidios, en que por tratarse de delitos debe entregarse el máximo de información posible, aunque con respeto por el dolor de los familiares o amigos de la víctima, a fin de no provocar más dolor que el que la misma muerte ha causado. Asimismo la investigación judicial y policial del delito debe ser conocida por la sociedad, pero siempre evitando entorpecer el trabajo de jueces y policías, sin especulaciones que vayan más allá de los hechos mismos y, por sobre todo, sin imputaciones que pueden transformarse, a su vez, en un delito contra la honra. Quienes aparezcan inculpados en algún momento de la investigación, tienen derecho a la defensa y a ser considerados inocentes hasta las sentencias definitivas, por lo que su honor debe ser protegido.

Mario Urzúa en Periodismo y ética: temas actuales. Centro de Estudios Bicentenario. Santiago de Chile, 2005  P. 60, 61.

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