3 reflexiones que nos dejó el cubrimiento a la Copa América 2024
19 de Julio de 2024

3 reflexiones que nos dejó el cubrimiento a la Copa América 2024

Reflexionamos sobre algunos temas clave que nos dejó la Copa América para que los medios deportivos puedan garantizar un periodismo más ético, independiente y profundo.
Foto: Rafael Ribeiro/CBF / Uso bajo licencia CC BY-NC 2.0
Red Ética

La Copa América 2024, que terminó el domingo pasado con Argentina celebrando el título en suelo estadounidense, se convirtió durante casi un mes en el reflejo de algunas de las dinámicas más complejas y a veces problemáticas de la idiosincrasia latinoamericana y, en particular, de nuestro periodismo deportivo.

Más allá de los goles, las sorpresas y las controversias sobre el terreno de juego, este torneo nos invitó a cuestionar nuevamente el estado actual del periodismo deportivo y a reflexionar sobre la urgente necesidad que tiene esta rama del periodismo de tomarse en serio a sí misma y ver en el cubrimiento deportivo la oportunidad de enriquecer y aportar al entendimiento de otras cuestiones sociales, culturales, económicas y políticas. 

En la Red Ética sabemos que es responsabilidad de los periodistas y los medios de comunicación preguntarse constantemente sobre cómo mejorar la calidad y la integridad de su trabajo. Por eso hoy reflexionamos sobre 3 temas clave que nos dejó la Copa América para que los medios deportivos puedan garantizar un periodismo más ético, independiente y profundo.

1. ¿Puede y debe el periodismo deportivo alertar sobre las adicciones silenciosas que promueven los patrocinadores y promotores de algunos torneos?

La Copa América volvió a poner sobre la mesa el debate acerca de la omnipresencia de las casas de apuestas como patrocinadores de torneos, equipos, periodistas, transmisiones y programas deportivos. Este fenómeno, que no es nuevo pero que ha aumentado significativamente en intensidad y visibilidad publicitaria, plantea serias cuestiones éticas. 

Por un lado, las apuestas deportivas generan ingresos significativos para los clubes y medios de comunicación, como es el caso de Colombia donde Bet Play es el patrocinador principal de la liga de fútbol profesional. Pero, por otro lado, la promoción constante de las apuestas contribuye a normalizar una adicción silenciosa que puede tener consecuencias devastadoras, especialmente entre las audiencias más jóvenes, en las que el fácil acceso a las plataformas de apuestas en línea ha agravado el problema de la ludopatía.

En Argentina, por ejemplo, la adicción al juego entre adolescentes ha alcanzado niveles alarmantes, con consecuencias que incluyen el endeudamiento familiar y problemas de salud mental. La proliferación de la publicidad de apuestas en los medios de comunicación contribuye a este problema al hacer que el juego parezca una actividad cotidiana y aceptable, sobre todo cuando quienes las impulsan son figuras mediáticas influyentes.

¿Pero debe el periodismo deportivo advertir sobre estos efectos negativos? Esta fue la pregunta de esta semana en nuestro Consultorio Ético y coincidimos en que sí es deber del periodismo poder reconocer que la normalización de estos juegos de azar tiene un impacto significativo en la sociedad, y que, además, la relación entre los periodistas deportivos y las casas de apuestas plantea también un conflicto de intereses que puede comprometer la objetividad y credibilidad del periodismo. 

Es entonces crucial que los medios de comunicación y los periodistas deportivos reconozcan su responsabilidad en este asunto y tomen medidas para proteger a su audiencia, pues al minimizar los riesgos asociados al juego se puede perpetuar una adicción que afecta a muchas personas. 

2. ¿Está el periodismo deportivo al servicio de los poderosos del fútbol?

Las declaraciones del técnico de la selección uruguaya, Marcelo Bielsa, en la previa al partido con Canadá por el tercer puesto de la Copa América y después de los incidentes protagonizados por sus jugadores en la semifinal contra Colombia, resonaron con fuerza a lo largo y ancho del continente. Bielsa criticó a la Conmebol, a la seguridad del torneo y a ciertos sectores del periodismo deportivo que, según él, prefieren callar y no se enfrentan al poder para poder conservar ciertos privilegios. "Hay un periodismo que responde a intereses económicos [...], hay periodistas que se callan la boca dependiendo de a qué parte del poder quieren favorecer o perjudicar, y que no dicen lo que piensan sino lo que no lastima a los poderosos", dijo el técnico argentino en la rueda de prensa. 

Las denuncias de Bielsa se vieron reflejadas en la cobertura del incidente protagonizado por Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol y vicepresidente de la Conmebol, en la final de la Copa América. Jesurún fue detenido por la policía estadounidense por agredir a una guardia de seguridad dentro del estadio, y mientras algunos medios y periodistas independientes cubrieron el incidente con rigor —pues significó que ahora la cabeza visible del equipo subcampeón del continente tenga abierto un proceso penal en los Estados Unidos—, otros, como el reconocido periodista colombiano Carlos Antonio Vélez, minimizaron la gravedad del asunto. Vélez incluso sentenció en su programa de televisión que hablaba de ese tema "por la obligación de la coyuntura" pero que era una “jartera" y que seguramente quienes sí le sacaban el jugo a esta noticia eran los "enemigos políticos de Jesurún, que desde hace rato se quieren sentar en esa curul”. 

Los incidentes alrededor del estadio el día de la final también despertaron preocupación y levantaron dudas sobre cómo acostumbra el periodismo deportivo a investigar y reportar hechos de violencia o corrupción cuando suceden durante la transmisión en directo de un evento deportivo. En algunos de los cubrimientos se evidenció, por ejemplo, la falta de preparación de los periodistas que estaban en el lugar de los hechos para enfrentarse a situaciones extradeportivas más inmediatas y para poder reportar con claridad lo que estaba ocurriendo con el público que aún no había ingresado al Hard Rock Stadium en Miami. En un canal de televisión estadounidense algunos periodistas intentaron incluso lavarles la cara a los responsables de los incidentes, describiendo la situación como una mera consecuencia del creciente interés por el fútbol en Estados Unidos. 

Esta falta de crítica y cuestionamiento demuestra la necesidad de un periodismo más independiente y valiente, y nos invita a preguntarnos si el periodismo deportivo tiene lo que se necesita para cuestionar de manera objetiva y rigurosa a los poderosos del deporte y poner en la agenda mediática las conversaciones necesarias para el mejoramiento de las condiciones de los atletas y el acceso de las audiencias al consumo de eventos deportivos.

3. ¿Es posible hacer un periodismo deportivo con más criterio?

Los cubrimientos de esta última Copa América también resaltaron una deficiencia crítica en el periodismo deportivo: la falta de profundidad y contexto en la cobertura. El deporte no es solo un juego de resultados; es, como dijimos al principio, un reflejo de la sociedad, con implicaciones políticas, económicas, culturales y sociales.

Carlos Antonio Vélez, al pedirle a su hijo, el también periodista Luis Carlos Vélez, que explicara el tema de Jesurún a su audiencia porque "él no entendía esos temas policivos", ejemplifica esta falta de criterio. Pero no es solo él: los cubrimientos al caso de Enzo Fernández —futbolista de la selección de Argentina que durante la celebración del título de Copa América fue grabado cantando insultos racistas dirigidos a los jugadores franceses— o a los enfrentamientos digitales que han tenido los fanáticos argentinos y colombianos por razones de xenofobia y racismo después de la final, también dejan en evidencia que muchos periodistas deportivos no tienen la capacidad de analizar y reportar las relaciones que estas situaciones sociales tienen con el mundo deportivo. 

Esta Copa América nos dejó más claro que nunca que es momento de que los medios amplíen sus fuentes deportivas y recurran a expertos en diversas áreas para proporcionar un análisis más completo y enriquecido de la competencia, para que las narrativas deportivas pueden abordar temas como el acceso a derechos, el entretenimiento, la tecnología, la política, el género o el racismo.

Como sociedad somos conscientes de que el deporte tiene el potencial de generar conversaciones significativas y promover cambios. Ahora que estamos a días del inicio de los Juegos Olímpicos, los periodistas deportivos tienen la responsabilidad de tomarse en serio su tarea de informar y educar a la audiencia, deben promover discusiones que vayan más allá de los resultados y las polémicas superficiales, y sobre todo, hacer una introspección urgente sobre cómo pueden ejercer un periodismo deportivo que realmente sirva al interés público y que promueva un debate constructivo y esclarecedor sobre la sociedad en la que vivimos. 

 

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