Mujeres realizan mayor parte de los trabajos del cuidado: ¿cómo contarlo desde el periodismo?
25 de Febrero de 2022

Mujeres realizan mayor parte de los trabajos del cuidado: ¿cómo contarlo desde el periodismo?

Flor Alcaraz y María Eugenia Ludueña, periodistas expertas en coberturas con enfoque de género, comparten claves y recursos para abordar la desigualdad de la distribución de los trabajos del cuidado en América Latina.
Foto: Cortesía de Oxfam
Ivonne Arroyo M.

Los cuidados, indispensables para la reproducción de la vida, son una especie de motor oculto de la economía en América Latina y el Caribe. Uno cuya responsabilidad se ha impuesto mayoritariamente a mujeres o personas con identidades feminizadas. Esa distribución asimétrica representa una de las mayores fuentes de desigualdad entre hombres y mujeres, algo que trasciende la brecha salarial. Es, además, una realidad poco visibilizada e incluida en la agenda de los medios de comunicación.  

¿Cómo combatir esa invisibilización desde el periodismo? De acuerdo con María Eugenia Ludueña, cofundadora y codirectora de Agencia Presentes, los periodistas tenemos la tarea de “contar y desplegar historias e investigaciones desde un enfoque que interpele acerca de qué prácticas se deben transformar para la construcción de una sociedad más equitativa, justa, libre y soberana”. Se trata de “problematizar e interpelar, porque aunque parezcan naturales, son construcciones históricas que debemos desentrañar desde lo que contamos”, señaló Ludueña.

Esa fue una de las consignas de la clase magistral convocada por la Fundación Gabo en alianza con Oxfam ‘¿Cómo contar la participación de mujeres en el sistema de trabajos del cuidado y sus implicaciones socioeconómicas para la región?’, que se llevó a cabo durante el Festival Gabo Nº9 y que contó con la participación de las periodistas argentinas Flor Alcaraz y María Eugenia Ludueña, expertas en coberturas con enfoque de género, quienes compartieron reflexiones, claves y recursos para abordar el tema desde una perspectiva interseccional y de derechos humanos.

Para empezar, resolvieron una pregunta crucial para entender de qué hablamos cuando hablamos de trabajos del cuidado.

¿Qué entendemos por trabajos del cuidado?

“Los trabajos del cuidado son actividades indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la reproducción de las personas, brindándoles los elementos físicos y simbólicos que les permiten vivir en sociedad”, de acuerdo con la definición de Corina Rodríguez y Gabriela Marzoneto (2016) que compartió Alcaraz.  

Es un concepto en construcción, precisó María Eugenia Ludueña. “No estamos hablando de conceptos fijos y estáticos, sino que se vienen pronunciando fuerte en el mundo y en nuestra región con características particulares”.

¿Qué incluye?

  • El autocuidado

  • La provisión de los alimentos

  • Los trabajos de la salud

  • El cuidado de la infancia

  • El cuidado de los adultos mayores

  • El cuidado de la tierra

  • La limpieza de las ciudades

  • El trabajo de recolección de basura

  • El trabajo en comunidad

  • La gestión del cuidado, como la coordinación de horarios, traslados, supervisión del trabajo de cuidadores remunerados, entre otros.

Datos para entender la importancia de contar la distribución desigual de los trabajos del cuidado en América Latina y el Caribe

Durante la clase, las expertas compartieron algunas cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Oxfam para dimensionar el círculo vicioso que la distribución desigual de los cuidados plantea para las mujeres.

  • El aporte promedio del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados de los hogares en América Latina y el Caribe es uno de los mayores contribuidores al Producto Interno Bruto Nacional, pues representa en promedio por país el 19.5% del PIB.

  • Las mujeres triplican los trabajos del cuidado aportados por los hombres, es decir que dedican tres veces más tiempo al sostenimiento del cuidado de la vida en la región.  

  • Se estima que la crisis sanitaria por COVID–19 en su punto más alto generó un paso de dobles a triples jornadas de trabajo excedente para las mujeres en la región.

  • Las mujeres campesinas, indígenas, afro y migrantes le invierten más tiempo a los trabajos del cuidado que el resto de la población. Por ejemplo, en la región las mujeres que reciben menos ingresos dedican un cuarto de tiempo mensual más a los trabajos del cuidado en el hogar que las mujeres con más ingresos. 

  • El principal motivo por el cual las mujeres de la región no trabajan remuneradamente ni estudian es por tener que dedicarse a los trabajos del cuidado. Las niñas dedican 4 horas diarias a los cuidados.

¿Cómo contar los cuidados? 5 pistas para construir una nueva narrativa 

Si buscamos imágenes en Google con solo escribir la palabra “cuidados”, seguramente obtendremos resultados de manos sobre otras y de espacios médicos y hospitalarios. Lo que falta, señaló Flor Alcaraz, son las protagonistas de los cuidados. “Esa es la tarea que debemos encarar desde el periodismo: tratar de disputar ese sentido instalado. El desafío es llenar de imágenes que visibilicen este motor de la economía que está invisibilizado”, dijo Alcaraz. Por eso, compartió algunas rutas posibles para construir nuevas narrativas:

1. Visibilizar los cuidados ya es construir una nueva narrativa

Hablar de la distribución desigual de los trabajos del cuidado es visibilizar esta realidad y aportar nuevos sentidos que no estaban instalados. 

2. En los cuidados hay responsabilidad e intervienen distintos actores, no solo los que imaginamos a priori desde el prejuicio. 

Participan el Estado, el mercado, la comunidad, las familias, las personas trabajadoras del cuidado, y los propios sujetos del cuidado: la primera infancia, las personas mayores, las personas en condición de discapacidad, entre otras. 

3. Los Estados pueden dar diversas respuestas

El periodismo tiene la tarea de investigar si existen y cómo funcionan las leyes o decretos de protección y seguridad social, las licencias maternales, paternales y familiares, los sistemas nacionales de cuidados, la profesionalización de cuidados, los servicios públicos domiciliarios, la infraestructura y las campañas de concientización sobre la corresponsabilidad en los cuidados.

4. Los cuidados se pueden medir

El periodismo cuenta con herramientas para dar cuenta de esta distribución desigual, como los resultados de las encuestas del uso del tiempo, las cifras del aporte de este sistema en la macroeconomía y la medición del valor de los cuidados.  

  • Encuestas del uso del tiempo: se realizan en muchos países y están disponibles en informes como los de la CEPAL y la OIT. La CEPAL dice, por ejemplo, que en promedio regional las mujeres dedican el doble de tiempo a trabajos del cuidado. 

  • Aporte a la macroeconomía: el aporte promedio del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado de los hogares en la región asciende a 19,5% del Producto Interno Bruto Nacional. Esto ubica al sector de los cuidados como uno de los mayores contribuyentes a los PIB de la región, de acuerdo con la CEPAL. 

  • Valor de los cuidados: la calculadora del cuidado es un instrumento creado en Argentina por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación, la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que permite medir el tiempo y el aporte económico de las tareas domésticas y de cuidado.

5. La distribución desigual de los cuidados plantea un círculo vicioso para las mujeres

La pandemia dejó en evidencia que la sobrecarga de las tareas del hogar y de cuidados obstaculiza el funcionamiento de todos los sectores productivos e impacta negativamente en la inserción laboral de las mujeres. 

4 miradas analíticas para abordar los cuidados

María Eugenia Ludueña compartió algunas de las miradas propuestas por la doctora en sociología Karina Batthyány en su libro Miradas latinoamericanas a los cuidados, que dan pistas sobre cómo enfocar este tema desde el periodismo.

1. Economía feminista: se centra en la economía del cuidado. Ejemplo: Las mujeres migrantes que trabajan en cuidados remunerados que hacen parte de las cadenas (globales) de cuidados, pero que no son bien pagados.  

2. El cuidado como bienestar social: pone el foco en qué lugar ocupa el cuidado en el régimen social. Ejemplo: las políticas de cuidados o las medidas para paliar la desigualdad en la distribución de los trabajos del cuidado. 

3. El cuidado como derecho: defiende que el cuidado no debe estar supeditado a los recursos económicos ni a los círculos familiares y, por otro lado, defiende el derecho de cada quien de elegir cuidar y en qué medida cuidar, así como el derecho de ser cuidados y cuidadas. 

4. Perspectiva de la ética del cuidado: busca una ética universal en la que los cuidados sean un derecho para todos y todas.  

 5 estrategias para fortalecer la perspectiva de derechos humanos

De acuerdo con Ludueña, “a veces parece que solo son ciertos temas los que se pueden abordar desde los derechos humanos, pero este enfoque es como tener lentes que se aplican a cualquier tema”. A continuación algunas claves para incluir esta perspectiva en nuestras historias periodísticas: 

  • Pensar en historias desde lo local y lo universal. Es decir, que hablen de las características propias de determinada región, pero que también involucre a todos y todas. 

  • Visibilizar y crear conciencia del acceso a los derechos. Problematizar sin apelar a la meritocracia. Evitar historias como “la primera persona que accede a tal cosa” o, en ese caso, poner el tema en relación con otras personas, porque existen miles que no acceden a eso.

  • Desnaturalizar la desigualdad apelando a su dimensión histórica (tiempo) y geográfica (espacio). Por ejemplo, cuando hablamos con alguien para una investigación y vemos que esa no es la primera desigualdad o brecha que sufrió. 

  • Incluir los marcos legales, acuerdos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en especial cuando no hay políticas públicas o leyes que resguardan ciertos derechos.

  • Utilizar la terminología adecuada y lenguaje no discriminatorio para no reproducir los estereotipos de géneros. 

6 preguntas clave para narrar con enfoque de derechos humanos

  • ¿Qué historias queremos contar?

  • ¿Dónde vamos a poner el foco?

  • ¿Vamos a tener una perspectiva de clase y etnia?

  • ¿Cuáles son las experiencias de cuidado que no están siendo contadas?

  • ¿Por qué queremos contar esto?

  • ¿Nos interpela a nivel personal?

Trabajos que son referentes, según María Eugenia Ludueña 

Sobre María Eugenia Ludueña

Periodista, docente y escritora. Cofundadora y codirectora de Agencia Presentes, medio regional digital especializado en géneros, diversidad y derechos humanos, con Ana Fornaro. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y profesora de la Maestría de Comunicación y Derechos Humanos en la Universidad Nacional de La Plata y docente de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). Ha trabajado como periodista para diferentes medios y formatos: Pikara, Gatopardo, Página/12 (Las Doce), La Nación, Revista Anfibia, Diario Crítica, The History Channel Latin America, editoriales Perfil y Atlántida. Autora de Laura. Vida y militancia de Laura Carlotto (2013, Planeta) y del libro de cuentos El mundo no necesita más canciones (2017, La Parte Maldita). Colabora con el equipo de WikiDerechosHumanos, iniciativa que impulsó junto a Wikimedia Argentina para la edición de contenidos de DD.HH. en Wikipedia en español. Ha dictado talleres como profesora invitada por la facultad de comunicaciones de la Universidad de Antioquia y por la Friedrich Ebert Stiftung (FES), institución con la que colaboró en diversas publicaciones. Columnista del diario Tiempo Argentino.

Sobre Flor Alcaraz

Periodista feminista y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). Actualmente cursa la Maestría en Estudios y Políticas de Género por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Es co-directora y una de las fundadoras del medio de comunicación feminista nativo digital LATFEM. En 2015 integró el colectivo Ni Una Menos. En 2018 publicó ¡Qué sea ley! La lucha de los feminismos por el aborto legal  por Marea editorial. Como redactora, cronista y columnista colaboró y colabora en distintos medios digitales: Cosecha Roja, Infojus Noticias, Revista Anfibia, Vice, Washington Post, entre otros. Trabajó en radio en Nacional Rock y El Destape. En 2013 recibió el Premio Lola Mora, que entrega la Dirección de la Mujer de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su trabajo en Infojus Noticias. En 2016 fue galardonada con el Premio Estímulo, que entrega la escuela de periodismo TEA, por su labor en periodismo digital.

Sobre la clase magistral 

La clase magistral ‘¿Cómo contar la participación de mujeres en el sistema de trabajos del cuidado y sus implicaciones socioeconómicas para la región?’ realizada en el marco del Festival Gabo Nº9 se enmarca en el Fondo de becas para investigar y contar la desigualdad en la distribución de trabajos del cuidado y sus implicaciones socioeconómicas en América Latina y el Caribe, que convoca la Fundación Gabo en alianza con Oxfam.

Las personas becarias recibieron un estímulo de 3,000 USD para producir historias sobre la desigualdad en la distribución de los trabajos del cuidado en la región desde una perspectiva interseccional. Además, contaron con mentorías de 8 sesiones durante 1 mes por parte de las maestras María Eugenia Ludueña y Flor Alcaraz.

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