¿Cómo entender (y aceptar) las migraciones?
16 de Septiembre de 2019

¿Cómo entender (y aceptar) las migraciones?

Antes de empezar el abordaje del tema migratorio en los medios, es necesario que los periodistas entiendan este fenómeno, su arraigo histórico y los prejuicios implícitos que lo rodean.
Tulio Hernández, sociólogo y columnista de El Nacional (Venezuela). Foto: Guillermo González / Fundación Gabo.
Andrea Jiménez J.

Más que contra la xenofobia, la cobertura sobre las migraciones debe ser una cobertura de la prevención, que desemboque en el llamado a la convivencia con los migrantes y refugiados, de acuerdo con el maestro Tulio Hernández, uno de los maestros que dirigió en Barranquilla el taller '¿Cómo cubrir la migración venezolana?'. “El problema de la migración solo se resuelve cuando pasamos de una migración asistida a la migración productiva; cuando lo entienda plenamente el ciudadano”. Y esto quiere decir: cuando el migrante sale del campo de refugiados y entra en la economía de la población a la que llega, cuando se convierte en productivo, cuando paga impuestos, cuando tiene derechos y deberes: cuando es autónomo. 

Los seres humanos siempre han tenido dificultad para relacionarse con lo diferente, con lo diverso. Eso tiene sus antecedentes:

Un punto de partida histórico y social

Los esfuerzos por buscar razas puras han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad. Los blancos anglosajones, los nazis pensando en la pureza aria han desembocado en fenómenos totalitarios. Y en este punto, se puede migrar como pobre o como conquistador. La migración de africanos hacia América y demás colonias europeas fue obligada, y detonó la esclavitud y el racismo en el mundo entero. También migraron europeos y libaneses a territorio suramericano, y se instalaron como los ricos en esos territorios. 

La historia de la humanidad es la historia de las migraciones

Todas las sociedades reaccionan a la llegada de extranjeros. Entre más diferentes, son más difíciles de aceptar. La reacción es más fuerte si llegan muchos en poco tiempo, si están conectados con la amenaza, si son diferentes. 

Se desarrolla un sentimiento de miedo e inseguridad aunque sin motivo real

Los medios tienen una responsabilidad grande en este punto, pues suelen replicar información salida de la institucionalidad, pero pocas veces contrastada bajo un riguroso análisis de datos y verificación de contexto. ¿Por qué se replica sin cesar que los casos de VIH se han incrementado en Colombia por la llegada de Venezolanos?: ¿Quién lo dice? ¿Se contrastaron cifras? ¿Se tiene clara la relación entre el aumento en la llegada de lo extranjeros y los casos de contagio? ¿Se pensó en revisar las políticas públicas de salud que pudieron impactar directamente en las cifras entregadas?

Somos más xenófobos (o aporófobos) de lo que queremos reconocer

“Los seres humanos somos la única especie animal que no reconoce de inmediato a los demás como miembros de la misma especie”, subraya Tulio Hernández, para explicar por qué nuestra renuencia a aceptar fenómenos como la migración. Aquí es donde aparecen reacciones como la xenofobia, la aporofobia y los nacionalismos fundamentalistas. “Buena parte de lo que llamamos xenofobia es en realidad aporofobia”, nos recuerda Tulio Hernández. Xenofobia es el rechazo, miedo o temor por los que pertenecen a otra nacionalidad o grupo humano, mientras que la aporofobia es definida como el odio, miedo y rechazo a las personas pobres. La pobreza es una característica circunstancial en la vida de los seres humanos, y en ningún momento forma parte de la identidad. “Los mitos a las ideas que subyacen son, en la mayoría de las ocasiones, aporofobia”. América Latina no se declara una región racista o discriminatoria. Sin embargo, la realidad y los titulares dicen otra cosa. “No nos incomoda el venezolano rico, el que no representa una amenaza. ¿Por qué nunca vemos un titular que diga que un venezolano dio un maravilloso recital? Ahí no nos importa la nacionalidad que sí nos importa para decir que unos extranjeros robaron algo”.

Para llegar a ese estado ideal de la migración productiva, que reconoce y acepta al ciudadano que llega, debemos superar los prejuicios que suelen acompañar las oleadas migratorias:

Hernández compartió los 10 estigmas de los inmigrantes (que debemos romper), según Rui Marques, exalto comisionado adjunto para los Inmigrantes y las Minorías Étnicas de Portugal

  1. Constituyen una invasión
  2. Vienen a quitarnos nuestros empleos
  3. Usan nuestros escasos recursos de salud, seguridad social, servicios públicos
  4. Traen criminalidad
  5. Las mujeres son prostitutas
  6. Son portadores de enfermedades
  7. A ellos los ayuda el gobierno y los organismos internacionales: les dan lo que nos niegan a nosotros
  8. Son diferentes, raros
  9. No pagan impuestos
  10. No son confiables

Y solo entendiendo estos estigmas necesarios de superar podremos avanzar en el camino hacia una cobertura eficaz de las migraciones, rompiendo con la esquematización de las tendencias mediáticas, que miran este fenómeno desde lo sensacional, lo urgente, lo breve, lo simple y lo frívolo.

Sobre el taller ‘¿Cómo cubrir la migración venezolana’, con Ginna Morelo y Tulio Hernández

El taller fue convocado por la Fundación Gabo y Promigas y contó con la participación de 13 periodistas del Caribe colombiano, Bogotá y Cúcuta. Fue dirigido por Ginna Morelo (Colombia), editora de la Unidad de Datos de El Tiempo, y Tulio Hernández (Venezuela), sociólogo y columnista de El Nacional. Se realizó en Barranquilla, Colombia, el 13 y 14 de septiembre de 2019.

 

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