Qué hacer ante el secuestro de un periodista
12 de Septiembre de 2016

Qué hacer ante el secuestro de un periodista

A pesar de estar protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, decenas de periodistas siguen siendo secuestrados anualmente en el mundo entero. De acuerdo al más reciente balance de Reporteros Sin Fronteras, el año pasado 54 periodistas fueron tomados como rehenes por parte de grupos violentos.
Fotografía: Unplash en Pixabay | Usada bajo licencia Creative Commons
Red Ética FNPI

A pesar de estar protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, decenas de periodistas siguen siendo secuestrados anualmente en el mundo entero. De acuerdo al más reciente balance de Reporteros Sin Fronteras, el año pasado 54 periodistas fueron tomados como rehenes por parte de grupos violentos.

Siria, Yemen e Irak fueron los países donde más periodistas fueron secuestrados por parte de terroristas. Adicionalmente China, Egipto e Irán fueron los países donde las autoridades locales privaron de su libertad a más reporteros durante 2015. Las cifras en lo corrido del presente año no son alentadoras, pues de acuerdo a RSF, 148 periodistas se encuentran actualmente encarcelados.

En Colombia fue recientemente motivo de uno de nuestros tuitdebates lo sucedido durante el secuestro de Salud Hernández-Mora, corresponsal del diario español El Mundo, junto a otros periodistas, por parte de la guerrilla del ELN.

A propósito de estas preocupantes cifras, compartimos un extracto de los consejos brindados por la periodista Hannah Storm en su libro “The kidnapping of journalists: Reporting from High-Risk Conflict Zones” (El secuestro de periodistas: reportando desde zonas conflictivas de alto riesgo). El resumen fue publicado por el Instituto Internacional para la Seguridad en las Noticias (INSI, por sus siglas en inglés), y se enfoca en la responsabilidad de los medios de comunicación y la forma adecuada en que deben reaccionar cuando uno de sus reporteros es secuestrado.

Planifique las contingencias

Además de proporcionar seguridad y la formación en primeros auxilios, las organizaciones que despliegan periodistas en una zona de conflicto necesitan tener un plan de contingencia acordado previamente.

Aunque los detalles del plan no deben ser conocidos por todos, es importante que todos en el medio de comunicación sepan que existe. Esto ayuda a asegurar que ninguna información difundida pueda causar daño al periodista capturado, en el caso de que sean reporteros con poca experiencia los primeros en enterarse de la situación.

Un plan de evaluación de riesgos y comunicaciones también debería tenerse listo, incluyendo datos de contacto de la familia e información que pudiera servir como prueba de vida.

El plan de contingencia debe:

• Proporcionar un esquema de cómo la organización se encargará de responder.

• Incluir quién será el encargado de responder ante la crisis, qué recursos estarán disponibles y cuál va a ser la principal estrategia.

• Incluir un plan para asegurar que la operación del medio continúe a pesar de la crisis.

Contar con un seguro 

Que los empleados de su organización de noticias cuenten con un seguro que los cubra en caso de secuestro debe ser parte del plan de contingencia.

Estos seguros implican por lo general dos tipos de pólizas que se compran juntas – la primera está relacionada con los costos asociados con el secuestro y ofrece asesoría ilimitada que puede llegar a ser extremadamente costosa en casos de una detención larga. El segundo consiste en el reembolso del rescate. Esta es un área comúnmente mal entendida, ya que efectivamente significa que incluso si usted tiene este seguro, el dinero del rescate deberá ser reunido. Por razones obvias, la confidencialidad sustenta estas políticas. Los individuos que están cubiertos no saben que lo tienen y las empresas de medios no lo suelen hacer público.

Cualquier persona puede adquirir con una póliza, pero los costos serán diferentes dependiendo de su perfil, proclividad a asumir riesgos, y lugares que cubre. Estos valores se reducen cuando se demuestra que hay conciencia del riesgo, planificación y formación.

Cómo tratar con las familias

Muchos actores diferentes pueden estar involucrados cuando un periodista es secuestrado – las familias, los empleadores, el gobierno, las empresas de seguros y los equipos de rescate – y puede ser difícil de equilibrar los diversos intereses de todos ellos.

Las familias y las organizaciones de noticias deben comprometerse con los gobiernos. Sin embargo, las tensiones aparecen con frecuencia, debido a que estos dos grupos rara vez se ven a los ojos. Los gobiernos difieren en cuanto a su enfoque, en especial países como el Reino Unido y los EE.UU. que se niegan a negociar o considerar rescates pagando a los secuestradores.

Las familias de los periodistas secuestrados son propensas a experimentar un gran estrés e incertidumbre y, debido a su estrecha relación emocional, no se les pide a menudo a jugar un papel central en las investigaciones y negociaciones. A veces se opta por no comunicar determinados datos para protegerlos de una mayor tensión emocional. Sin embargo, por lo general permanecen informados y suele dejarse a ellos la toma de decisiones más arriesgadas cuando las labores de rescate se llevan a cabo.

Una cosa es cierta.  Sea cual sea la responsabilidad y la presión de las organizaciones de noticias, no es nada en comparación con la ansiedad de los miembros de la familia de un periodista secuestrado. Incluso después de que el rescate es pagado o se negocia la liberación, la organización deberá comprometerse a apoyar al individuo y a su familia a largo plazo.

Cubriendo un secuestro

Cuando los secuestros de los periodistas estadounidenses Steven Sotloff y James Foley terminaron en sus brutales asesinatos, las organizaciones de noticias enfrentaron muchas consideraciones éticas incluyendo si deberían compartir o utilizar cualquiera de los videos que los secuestradores habían publicado en internet. Los medios donde estos periodistas trabajaban debatieron estas cuestiones a profundidad y fue fundamental para su decisión tener en cuenta los valores de la empresa sobre la decencia, la privacidad en el momento de la muerte y los efectos sobre los familiares de los secuestrados, sus compañeros y el público en general.

En la determinación de la forma de cubrir un secuestro en cualquier etapa, hay una serie de preguntas que editores y jefes de información deben hacerse:

• ¿Debería dársele al caso del secuestro de un periodistas más importancia que al de otras personas?

• ¿Debería ser distinto el cubrimiento cuando se trata del secuestro de un periodista que trabaja en su medio de comunicación, para uno de la competencia o si es un reportero independiente (freelancer)?

• ¿De qué forma la información que decidan no publicar afectará la comprensión del público y la percepción de riesgo de los periodistas?

• Si la cobertura es limitada, ¿cómo se explica esto después del secuestro?

Todas estas preguntas requieren una cuidadosa consideración de las cuestiones relacionadas con la ética, la seguridad y la justicia, y es útil tener respuestas antes de que se necesiten, debido que la presión de un secuestro dejará poco tiempo para tomar decisiones.

Prepare a sus periodistas 

Los empleadores son responsables de la seguridad de sus empleados y de los trabajadores independientes que supervisan, pero los periodistas, tanto contratados como freelancers, también deben asegurarse de que están preparados adecuadamente, ser cautelosos y minimizar el daño que sus decisiones puedan causarles a ellos mismos y a sus empleadores.

Debido a la prevalencia de los medios digitales, la preparación de un individuo también requiere ser consciente de su huella digital y tratar de minimizar la información disponible en línea que podría poner en peligro a la persona o a sus colegas.

Ningún periodista, u organización de noticias, jamás puede estar plenamente preparado para la carga personal, financiera y organizativa que implican un secuestro, pero la comprensión del fenómeno y la preparación para esta posibilidad puede reducir los riesgos y hacer que la respuesta del medio de comunicación sea la adecuada.

 

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