Entre la academia y la realidad: ¿Cómo enseñar mejor el periodismo?
27 de Enero de 2020

Entre la academia y la realidad: ¿Cómo enseñar mejor el periodismo?

Mabel Lara, Ginna Morelo, Ximena Zuluaga y Ómar Rincón debatieron ideas para renovar los programas de periodismo de cara a los retos de hoy.
Ginna Morelo, Mábel Lara, Ximena Zuluaga y Omar Rincón. Foto: Daniel Gómez.
Marcela Madrid Vergara

El debate sobre si vale la pena estudiar periodismo revivió en Colombia en 2019, un año marcado por olas de despidos masivos en medios de comunicación de todos los formatos. Como parte de la Jornada de ética periodística, que organizó la Fundación Gabo y la Universidad de Los Andes el pasado 21 de enero en Bogotá, el tema se puso sobre la mesa en la charla ‘Estudiar periodismo: argumentos a favor y en contra’. 

Sin embargo, más que un debate desde orillas opuestas, la conversación se centró en debatir ideas para formar periodistas que sean capaces de enfrentarse a los retos de hoy. La periodista Mábel Lara fue la primera en lanzar su crítica a la academia: “Las universidades se encargaron de mantener unos pénsum viejos para una sociedad que cambió”. 

¿Cuál es entonces el periodismo que se debe estudiar? Junto a ella, Ginna Morelo, directora de la Liga contra el Silencio; Ximena Zuluaga, directora del Ceper de Los Andes; y Ómar Rincón, crítico de televisión y profesor del Ceper, intentaron responder esa pregunta.

Enseñar un periodismo híbrido e interdisciplinar

Ximena Zuluaga, directora del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de Los Andes, propone un pénsum que mezcle conocimientos de otras disciplinas que permitan estimular el pensamiento crítico. 

Así, cuenta, lo hace la nueva carrera de Narrativas Digitales que ofrece la Universidad: “Los estudiantes de carreras como Antropología o Ciencia Política estaban buscando la interdisciplinariedad con cursos de sala de redacción o de crónica que hacían parte de la maestría en periodismo. Decidimos entonces poner ese híbrido en el menú de esta nueva carrera de pregrado”.

Ómar Rincón coincide con esta idea y cree que el trabajo de campo de un reportero consiste en “mezclarse no solo con el territorio y las historias, sino con las artes, el diseño, la antropología y con otras miradas del mundo”.

Reunir la técnica, la ética y la academia

Para la periodista de investigación Ginna Morelo, el mundo ideal sería “un salón de clases donde estás aprendiendo y al mismo tiempo yendo a campo sin esperar hasta el final de la carrera para llegar a una redacción y encontrarte con un editor que te diga ‘no sabes nada’”.

A eso propone añadirle la ética en un mismo nivel. Así recuerda su experiencia dirigiendo la Unidad de Datos del periódico El Tiempo: “Trabajé con muchos jóvenes que conocían muy bien la técnica pero a eso le faltaba la ética y sin eso solo terminamos haciendo disparos al aire”. 

Hablar del negocio

Mabel Lara se opone a la idea de cursar una carrera de pregrado en periodismo porque, entre otras cosas, “aprendemos de todo pero no sabemos de nada”. Por eso cree que un posgrado o una doble carrera con otra ciencia social es una mejor opción. En cualquier caso, considera fundamental que los estudiantes conozcan el panorama laboral de los medios: “Las universidades deben ser sinceras con los estudiantes y mostrarles el panorama del negocio”.

En el mismo sentido, Ximena Zuluaga cree que llegó la hora de que los periodistas aprendan del tema: “Por mucho tiempo nos dio miedo, soberbia o apatía pensar en el negocio; decíamos ‘lo mío son las historias’ y eso se lo dejamos solo al departamento de publicidad. Hoy tenemos que saber de emprendimiento 101”. 

Formar por competencias, no por formatos

Omar Rincón lanzó una crítica a la manera más tradicional de crear los planes de estudio de periodismo: “Decimos que todo es convergencia, pero cuando llegamos a la universidad formamos monomedios: clase de radio, de televisión, de escritura”.

Contra eso, Zuluaga explica que la carrera de Narrativas Digitales se elaboró pensando en la formación por competencias: “No se trata de la tecnología por la tecnología. Tenemos un componente de talleres, pensamiento crítico y electivas. El futuro está en atrevernos a pensar que la ética tiene que ser el bastión y que el oficio tiene que dialogar con las otras competencias”. 

 

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