Javier Darío Restrepo pide más respeto de los medios por los niños
1 de Mayo de 2012

Javier Darío Restrepo pide más respeto de los medios por los niños

En lo que refiere al periodismo, el niño tiene importancia como espectáculo o cuando es protagonista de una tragedia.
Red Ética

En la conversación con el portal uruguayo de noticias La Red 21, Javier Darío Restrepo, director del Consultorio Ético de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), reflexionó acerca del rol de los medios de comunicación en el tratamiento de niños, niñas y adolescentes. Reproducimos aquí la entrevista donde afirma que “para los medios de comunicación, los niños son un número de circo”.

¿Cómo observa usted el tratamiento informativo que se da a niños, niñas y adolescentes en los medios de comunicación?

Este grupo humano figura en los medios por dos motivos: o porque son parte de una tragedia o porque son número de circo. El niño que dirige una orquesta a los 5 años tiene garantizados grandes titulares. Predomina la línea comercial. Y esto ocurre desde que la noticia se ha convertido en una mercancía.

En la publicidad el niño tiene una presencia predominante porque vende.  Ese tratamiento comercial es sensacionalista y está muy cercano a la deformación de la publicidad.

A la publicidad no le interesan los niños, lo que les importa es que los adultos que están alrededor de ese niño compren. Esto contribuye a una deformación de la imagen de los niños. El niño que aparece siempre está pidiendo, y exigiendo. Pongamos un ejemplo: le pide a sus padres, lo último en tecnología. Pide un I Pod y pidiendo convencen a los adultos que es algo que debe adquirirse.

En lo que refiere al periodismo, el niño tiene importancia como espectáculo o cuando es protagonista de una tragedia. Dentro de la deformación actual del sentido de la noticia, lo predominante es la tragedia, lo sórdido, aquello que horroriza porque hay un sentido primitivo de la noticia. Ya en un sentido más desarrollado, y solo como parte de minorías periodísticas, el niño se considera desde otra dimensión. Esa dimensión es la del problema social. Todavía no se ha llegado a la información integral. Apenas se está asomando un tipo de información que tenga en cuenta al niño como un ser privilegiado dentro de la sociedad.  Todo lo que un niño tiene para ofrecer es asunto del espíritu. En él, no solamente la ternura, sino también la humildad, la disposición a recibir, la creatividad ante lo que le sucede, y sobre todo la esperanza. El niño tiene una conciencia limpia y transparente de lo que es el mundo.

Hay un aspecto interesante, que para los antropólogos ha sido objeto de investigación, cómo el ser humano es la conciencia de la creación. El niño es la conciencia de los seres humanos y por consiguiente es el que da la clave acerca de la creación. Ese aspecto ni tú, ni yo lo hemos visto en los medios de comunicación. Es imprescindible que aparezca para que el mundo sienta la revelación de lo que es un niño.

Hoy día, en Uruguay se asiste con preocupación que el crimen organizado comienza a reclutar adolescentes, casi niños para cometer delitos

Ojalá no se instale en Uruguay este problema, es toda una vergüenza de la sociedad. En la investigación que se ha hecho de los porqués de los niños que son reclutados, se ve que hay una porción que llegan porque están huyendo de su hogar  sienten que en la guerrilla hay un espacio más cálido que en su propia casa. La otra razón, es la pobreza del hogar. Les pagan un salario mensual y se va buscando ese dinero. Va engañado, pero cuando llega al monte ya no puede salir. Todo intento de salir y volver a su casa es castigado con el fusilamiento. Peor aún es la situación de las niñas. Son tomadas como propiedad de los jefes de esas bandas, y con la prohibición de que no se embaracen. Y sí se embarazan, aborto seguro o pueden llegar incluso a ser  fusiladas. Es la pérdida de todos sus derechos, es cegar su futuro, y hacerlas vivir un presente de agonía.

En Uruguay, pero también en el resto de América Latina, existe preocupación por los jóvenes pobres que no estudian, ni trabajan. ¿Qué sucede en Colombia con esta realidad?

En Colombia hay una preocupación creciente por el embarazo en las adolescentes. Allí hay una problemática donde la sociedad no atina a responder y donde desde el Estado se hace algo, pero no lo suficiente. La primera tendencia es buscar que las niñas aborten sin tomar en cuenta lo que significa para ellas. La otra opción que aparece es que tengan el niño sin tener en cuenta lo que significa que una adolescente de 13 o 14 años resulte madre. Acá se viene el otro drama, cual es el presente y el futuro de esta criatura.  Cuando examinamos el tema, se encuentran respuestas absurdas que buscan resolver el hecho pero que no atiende las raíces del problema. Por qué razón crece todos los días el número de adolescentes embarazadas. Estas jóvenes no han tenido ni formación, ni preparación además viven en un ambiente que las empuja a la aventura sexual. Ven televisión, series, propaganda y todo es un mensaje a convertir la sexualidad en el centro de sus vidas. Entonces el embarazo adolescente es un problema grave porque es parte de una cultura de la sociedad.  En Colombia incorporaron la educación sexual en los Colegios, pero cuando investigamos descubrimos que quienes imparten esos cursos no tienen ni formación, ni madurez. No se sabe enseñar desde una visión integral.  Ha sido puesta en tela de juicio toda la sociedad y la cultura de la sociedad y en medio de esa tela de juicio, los medios de comunicación.

En Colombia, este tipo de realidad se ven en los medios, ¿hay programa que traten estos temas?

No, la gente se quedó en lo inmediato, y se enredó en un debate sin sentido. Este problema es producto de mentalidades progresistas o conservadoras. Y mientras discuten, se pierde el problema central, el niño, la niña y los que se les debe a ellos porque sus derechos han sido violados o desconocidos.

Usted es un experto, y mucho ha trabajado en la elaboración de un Código de Ética que rija el desempeño de los periodistas y de los medios de comunicación. ¿ Cuanto se avanzó y en qué momento se encuentran?

Muchas veces se cree que cuando se tiene un Código de Ética el problema está resuelto y resulta que el proceso apenas comienza. Es  un proceso que implica un cambio cultural. Nosotros tenemos una cultura legalista, para hacer algo necesitamos apoyarnos en la ley y no solo eso sino que también en la autoridad que hace cumplir la ley y resulta que la ética no se apoya en autoridades externas, lo de Kant (filósofo 1724 – 1804) es muy cierto, la ética nos convierte en legisladores de nosotros mismos. Es como decirle a un periodista usted es un legislador de sí mismo. La primera respuesta es yo me dicto mis leyes de acuerdo con talante y mis necesidades. Lo cierto es que uno se convierte en legislador de sí mismo cuando sabe cómo es su naturaleza y sus exigencias y cuáles son las exigencias que se derivan de su condición de persona que viven en una sociedad. No es un tema de capricho sino de conocimiento de sí mismo y del papel que le corresponde en la sociedad. Ahí comienzan las dificultades  porque es asunto de la educación y de creación de una cultura. Un código de ética es apenas un comienzo, pero es un buen comienzo.

¿Es de los que cree que la credibilidad del trabajo periodístico se pone en juego todos los días?

La credibilidad es parte integral de la influencia y periodismo que no influye pierde su razón de ser. Un periódico es un producto del espíritu, eso no hay que olvidarlo. Es para influir en la gente y ¿qué es influir? es estar presente en el momento que se toman decisiones.

Las decisiones se toman en la conciencia de las personas. Sea bueno o malo mi periodismo entro todos los días a la conciencia de las personas. Al entrar estoy condicionado me creen o no me creen. Sí tengo credibilidad influyo en las decisiones porque tienen en cuenta los elementos que le doy sobre la realidad. Esos elementos son la materia prima de una decisión.

Un periodista entra en la conciencia de un profesor universitario, de un obrero, pero también de un niño. Como periodista me convierto en guía para el descubrimiento del mundo que hacen los niños. Pongamos un ejemplo, hubo un invento extraordinario, el genoma humano y ya sea el profesor o el niño van a ver  mi crónica y la llevan a clase. Cuál es la orientación que le doy a eso, lo puedo convertir en un espectáculo y trivializo algo que es serio o convierto en importante algo tan trivial como una reina de belleza. El niño va a recibir en su conciencia ese mensaje.

Cuantas niñas han comenzado a soñar con ser reinas leyendo un periódico o viendo un informativo de televisión y eso tiene que ver con el enfoque que se le da. Hoy se muestra a un futbolista como lo máximo de lo humano, entonces esta idea la estoy sembrando  en la conciencia de los niños.  Esta es una responsabilidad inmensa, y nos revela que un medio de comunicación es importante pero también es  peligroso.

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