Compartir información falsa: los jóvenes también son culpables
16 de Junio de 2021

Compartir información falsa: los jóvenes también son culpables

Así lo descubrió un estudio publicado en la revista International Journal of Communication. 
Fotografía: Jimmy Chang en Unsplash. Usada bajo licencia Creative Commons.
Red Ética

Distintos estudios han señalado que son las personas mayores de 50 años las más propensas a compartir información falsa a través de redes sociales y plataformas de mensajería instantánea. 

De acuerdo a las conclusiones de un estudio realizado por profesores de psicología de la Universidad de Harvard, esto se debe principalmente a tres motivos: 

1. Deficiencias cognitivas: estudios muestran que las personas mayores que ven repetidamente una información, aunque esté acompañada de una advertencia sobre su falta de veracidad, la acaban dando por cierta con el tiempo.

2. Cambios sociales: algunos mayores no son muy buenos detectando mentiras, especialmente si estas son compartidas por conocidos o gente de una edad similar.

3. Falta de conocimiento sobre el mundo digital: es equivocado pensar que los mayores comparten noticias falsas a propósito. El problema principal es la falta de conocimiento del mundo digital y sus complejos algoritmos.

Sin embargo, un nuevo estudio aplicado a jóvenes usuarios de redes sociales en seis países africanos, encontró que ellos también comparten desinformación profusamente, y que en algunos casos lo hacen a sabiendas de que se trata de información falsa. ¿Pero por qué lo hacen?

El estudio fue realizado entre 2019 y 2020 mediante el método de ‘focus groups’ a 94 jóvenes estudiantes en universidades de 6 países africanos: Kenia, Nigeria, Sudáfrica, Ghana, Zambia, y Zimbabwe, y luego reforzado con una encuesta on-line aplicada a jóvenes de Kenia, Nigeria y Sudáfrica. 

Liderado por Herman Wasserman de la Universidad de Ciudad del Cabo, y Dani Madrid-Morales, de la Universidad de Houston, el estudio publicado por la revista International Journal of Communication, tenía como principal objetivo el de identificar los motivos por los que estos jóvenes compartían noticias falsas con sus amigos a través de las redes sociales, a pesar de que contaban con la educación y el conocimiento suficiente para identificarlas como piezas de desinformación. 

Por qué los jóvenes comparten desinformación 

De acuerdo a los hallazgos de la investigación, depende del tema y del tipo de mensaje. También encontraron diferencias entre países que podrían ser importantes a la hora de pensar en cómo prevenir la difusión de información falsa. Entre los motivos encontrados, se destacan tres: 

• Ayudar a otros: la motivación más común para compartir información que terminó siendo falsa, incluidos artículos relacionados con la salud y noticias sobre terrorismo, violencia política y estafas, se atribuyó principalmente al sentido del deber cívico o la obligación moral. En estos casos, los estudiantes se sintieron obligados a alertar a sus amigos y familiares "por si acaso" la información resultaba ser cierta. 

• Porque es divertido: El humor y el uso de la parodia también influyeron en el intercambio de desinformación, en especial la relacionada con política. Aquí, la posición social y la orientación política juegan como motivadores importantes.

• Razones políticas: las motivaciones políticas a menudo se destacan como razón para compartir información falsa, aunque esto puede variar de país en país. En Zimbabwe, por ejemplo, donde la libertad de prensa es débil y el autoritarismo sigue siendo una realidad, el intercambio de desinformación política se presentaba como un acto valiente. 

Un hallazgo esperanzador del estudio radica en que los jóvenes demostraron tener habilidades de alfabetización mediática, como por ejemplo, buscar fuentes adicionales y verificar afirmaciones encontradas en las redes sociales antes de compartirlas.

“Esto respalda la necesidad de que la alfabetización mediática se incorpore a los planes de estudio escolares, pues proporciona habilidades de pensamiento crítico para detectar información engañosa en línea”, sostienen los autores. Sin embargo, advierten que “la alfabetización mediática no es la única solución, ya que muchos de los estudiantes del estudio notaron que, si bien no compartirían el contenido, los miembros mayores de la familia sí lo harían”.

Por este motivo, los autores del estudio recomiendan que los periodistas, las empresas de redes sociales y los gobiernos trabajen conjuntamente para abordar el problema de la desinformación. A propósito, la Fundación Gabo publicó recientemente el libro digital de descarga gratuita titulado ‘El periodismo ante la desinformación’, que profundiza en las reflexiones de expertos presentes en seis actividades del Festival Gabo Nº8. En este documento, los lectores podrán acercarse a buenas prácticas, recursos y guías para investigar, estudiar y entender a fondo el sistema de la desinformación: qué es, de dónde sale, cómo circula, cómo funciona, quiénes están detrás, qué se busca con ella y qué puede hacer el periodismo en un mundo con tanta desinformación.

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