“Hay temas vetados para periodistas en las regiones más apartadas de Colombia”: Alfonso Ospina de Colprensa
18 de Mayo de 2012

“Hay temas vetados para periodistas en las regiones más apartadas de Colombia”: Alfonso Ospina de Colprensa

Los límites que agreden a la ética periodística es uno de los tópicos que se abordan en esta entrevista con Alfonso Ospina, editor general de Colprensa.

Hace 31 años, los principales periódicos regionales de Colombia decidieron asociarse para crear Colprensa, una agencia que les permitiera compartir sus contenidos y trabajar de una manera más eficiente.

Actualmente, la agencia llega a 29 medios y está integrada por los rotativos El Colombiano, El País, Vanguardia Liberal, El Universal, La Opinión, La Patria, La Tarde, La República, El Nuevo Día, El Liberal, El Meridiano, Diario del Magdalena, La Nación y los diarios Q’hubo.

El editor general de la agencia hoy en día es Alfonso Ospina, que en esta entrevista concedida a Hernán Restrepo, gestor de contenidos de la Red Ética de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, manifiesta su preocupación por la manera en que la violencia puede afectar el ejercicio libre y ético del periodismo en regiones como Cauca, Chocó o Putumayo.

Hernán Restrepo (HR): Dado que por su trabajo usted está en contacto permanente con periodistas de todas las regiones del país, ¿cuáles son las inquietudes más frecuentes de ellos respecto a la ética periodística?

Alfonso Ospina (AO): Son la mayoría de inquietudes similares del ejercicio. Por ejemplo, qué tipo de informaciones conviene publicar o no, la dificultad para encontrar las fuentes. Y una también que es recurrente, es la posibilidad que haya intereses en juego de medios de comunicación con los que se trabaja o  se interactúa en el desarrollo de algunas informaciones.

HR: Para usted como conocedor del periodismo regional colombiano, ¿cuáles son las preocupaciones que se ha planteado sobre ética en el periodismo?

AO: Pues la fundamental, es cómo establecer controles que realmente regulen el trabajo ético o algo así como lo que muchas veces se ha hablado del autocontrol o la autoevaluación de los medios. Pareciera que muchas veces hay un problema serio de juzgar al periodista de regiones o de provincias de una manera muy fuerte, cuando medios muy grandes centrales tienen comportamientos en los que uno presume que claramente hay intereses éticos vulnerados y no se juzga con la misma severidad.

HR: ¿Les preocupa a los directores de los periódicos regionales el tema de la ética periodística?

AO: Preocupa por ejemplo que se encuentra una disparidad entre el acceso a las fuentes más importantes nacionales del país entre medios bogotanos y medios regionales. También que muchas veces algunas cosas muy importantes que se publican resultan ser sin que haya pruebas para ello, pero con sospechas muy altas, resultan ser filtraciones interesadas o resultan ser con algún tipo de motivación económica o política que terminan lesionando los intereses periodísticos de los medios regionales. Hay además una gran preocupación sobre los tipos de relación que tienen los medios locales con las administraciones públicas de la ciudad o del departamento respectivo porque es una verdad innegable que una buena parte de los ingresos de publicidad, que permitan la sobrevivencia en los medios, viene de fuentes oficiales y ahí hay una relación que genera un conflicto complicado de manejar.

HR: ¿De qué forma Colprensa ha ayudado en sus tres décadas de existencia a que el periodismo colombiano se más ético y de calidad?

AO: Yo creo que Colprensa es un ejemplo muy interesante y a veces uno no se alcanza a explicar bien cómo funciona, porque es la unión de medios de comunicación que  no tiene mucho que ver entre ellos, no tienen que ver mucho en sus vínculos políticos o económicos. Aún así, trabajan mancomunadamente para compartir gastos, compartir costos y también trabajan mancomunadamente en esfuerzos periodísticos  para conseguir presencia informativa nacional.

HR: Usted ha dicho que la violencia es la principal amenaza del periodismo regional. ¿De qué manera afecta esto la ética con que trabajan los periodistas en las regiones?

AO: En ocasiones hay temas que incluso no se pueden ni tocar porque los periodistas que trabajan en regiones más alejadas. Incluso aquí, cuando uno intenta conseguir información en esos departamentos de municipios alejados con corresponsales o con periodistas independientes, hay temas que no se pueden tocar porque los periodistas saben con claridad que correría en riesgo su vida o están totalmente cercados económicamente y no pueden tocar intereses de los municipios, de órganos del poder ejecutivo, del poder legislativo u órganos constituidos ahí, de gremios o de grupos ilegales armados, grupos de presión en general. Así que hay muchas cosas que no se cuentan, o se cuentan desde muy lejos. Se cuentan desde la visión de Bogotá, se cuentan desde la visión de las capitales departamentales y no se pueden contar desde la visión del sitio donde realmente ocurren las cosas.

HR: ¿Hay alguna región del país donde usted perciba que es más difícil ejercer el periodismo de manera ética y libre?

AO: Las regiones en donde estamos en conflicto armado. Es muy complicado en el Cauca por ejemplo. Y hay zonas del país que no solo es difícil, sino que yo veo que prácticamente no existe el ejercicio del periodismo, porque por ejemplo en los departamentos que antes se llamaban de los territorios nacionales, y de otros como el Chocó o la Guajira por ejemplo, pues uno no sabe casi no hay medios de comunicación. Así que lo que conocemos son corresponsales de cadenas radiales o televisión nacionales, que muy de vez en cuando entregan una información. No hay prácticamente presencia de ningún medio impreso que tenga allá corresponsales y no hay prácticamente ningún medio impreso de cada localidad. Así que es una porción muy alta del territorio colombiano que está descubierto de la prensa, que solamente se va a cubrir cuando hay una liberación de  prisioneros o secuestrados de la guerrilla o hay una batalla del conflicto armado y se llega además a cubrir acompañado del Ejército o en otras condiciones. Y ocurre lo que pasó hace 3 o 4 años con DMG, que es un fenómeno social que se incubó en una parte del país, y que el resto del país se dio cuenta que existía cuando vino el escándalo nacional y así debe estar pasando en muchos otros procesos negativos y positivos de los que el país no se entera simplemente.

HR: ¿Cuáles son sus principios innegociables como periodista?

AO: Primero, el compromiso de buscar la verdad. Segundo, el compromiso de publicar la verdad. Tercero, el compromiso de que nada de lo que yo publique esté influenciado por un interés distinto al de ejercer mi tarea periodística. Cuarto, el de la transparencia con los lectores, con las audiencias en general y con las fuentes que han entregado la información. Quinto, el equilibrio de la consulta de fuentes de información. Y otro principio que me parece muy importante es el de cumplir estrictamente la tarea periodística. A mí me angustia mucho cuando los periodistas  nos confundimos y nos atribuimos los trabajos de un juez  o de un investigador, hasta de un súper héroe para solucionar los problemas. Yo creo que la tarea del periodista no es otra que la de contar los hechos tal cual como pasan. La gente tiene derecho de enterarse de ellos, y muchas veces no contamos las cosas porque nosotros pensamos que los hechos son buenos o malos, los juzgamos así, los presentamos con ese sesgo y yo creo que eso nos aleja del deber ser de la profesión.

HR: A los jóvenes periodistas que llegan a trabajar en Colprensa, ¿qué consejos les dan en cuanto al ejercicio ético de su profesión?

AO: Pues lo básico es que cuenten la verdad y que cuenten la verdad haciendo un buen trabajo. Y el otro que lo repito mucho, es que no piensen que nada de lo que escriben es inocente. Que todo lo que uno escribe, así sea la noticia más baladí, la más intrascendente, afecta a la gente. Afecta para cosas buenas o para cosas malas y afecta a muchísima gente o a muy poca gente. Uno no se da cuenta del poder enorme que tiene las cosas que publicamos como periodistas, y por eso hay que hacer un ejercicio responsable de la profesión. Yo creo que hay que tener cada día la responsabilidad absoluta de rigor, de coherencia, de respeto hacia los postulados generales del periodismo para hacer bien el trabajo.

Puede seguir a Alfonso Ospina en Twitter como @AlfonsoOspina

 

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