Titulares que matan: cómo no revictimizar a las personas trans
25 de Septiembre de 2020

Titulares que matan: cómo no revictimizar a las personas trans

A propósito del asesinato de la mujer trans Juliana Giraldo por parte de un soldado del Ejército de Colombia en las carreteras del departamento del Cauca, invitamos a Dejusticia a compartir una reflexión sobre la manera de informar sin revictimizar a los protagonistas de la noticia, cuando se trata de personas trans.
Juliana Giraldo tenía 38 años de edad cuando fue asesinada. Ilustración: Juliana Cuervo.
Por Marcela Madrid y Nina Chaparro / Dejusticia*

Hay titulares que matan dos veces. A Juliana Giraldo, una mujer trans, la asesinó un militar a sangre fría en una carretera de Colombia el pasado 24 de septiembre. Los gritos de dolor de su esposo explicando que “no llevamos armas, no llevamos nada, yo no hice nada” recorrieron el país en minutos. 

Poco después, el periodismo la volvió a matar: “Hombre murió tras disparo de retén militar en Miranda, Cauca”, tituló el portal de una emisora; “se hacía llamar Juliana”, remataban en el cuerpo de la noticia. Por supuesto no era un hombre, ni se hacía llamar, tampoco era un ‘alias’ como dijeron en otro medio, y al parecer tampoco había un retén (pero esa es otra historia). 

Tres meses antes, el periodismo había matado por segunda vez a Mateo López, un líder trans del Quindío asesinado por un desconocido. Al publicar la noticia en Twitter, una revista explicaba torpemente que el líder era “transgénico” y, una vez más, sintieron la necesidad de mencionar el nombre femenino que tenía antes de hacer su tránsito a hombre.

Queremos creer que las segundas muertes de Mateo y de Juliana son producto de la desinformación periodística en temas de género, del afán por publicar rápido, de la confusión, y no de la transfobia. Queremos creer que hay mucho por hacer para que el periodismo no revictimice a las personas LGBT. 

Cuestión de empatía

Quizá el primer paso es la empatía. El 24 de septiembre no murió una mujer de 38 años, murió una mujer de casi 270 años pues, como señala la escritora trans Camila Sosa en su libro “Las Malas” -que recomendamos leer-, un año de una mujer trans equivalen a 7 años de vida. 

Las vidas de las personas trans son vidas de valientes y la fuerza que tienen es la que a veces nos falta como sociedad. Todos los días reciben miradas inquisidoras, desprecio, ofensas, burlas, golpes, irrespeto y, a pesar de eso, siguen viviendo como lo que son. Se atreven, como Juliana, a salir a la calle, a tener un esposo y un criadero de pollos, a soñar con una peluquería propia. Es una triste noticia donde la cobardía mató a la valentía. 

El segundo paso es entender que los temas de género no son exclusivos de una sección o de periodistas especializados, no son un mundo aparte. Por el contrario, atraviesan todos los ámbitos informativos, desde lo judicial hasta el entretenimiento.

Por eso es necesario que, por un lado, desde la universidad haya espacios sobre estudios de género. El mundo avanza y, contradictoriamente, la academia se estanca. Por otro lado, que las redacciones pongan el tema sobre la mesa y los editores propicien la formación de sus periodistas (incluyendo a sus frecuentemente olvidados corresponsales regionales) en lo básico que implica informar sobre género. 

Entonces, no se trata de ser expertos ni usar términos muy especializados. Los estudios de género son tan profundos y a veces complejos como cualquier disciplina, pero eso no quiere decir que no se pueda comunicar de forma sencilla y acertada. A veces es simplemente cuestión de humanidad y de voluntad, de dejar la primicia de lado por un momento y pensar en los efectos de las palabras que se escogen.

Juliana vivió 38 años de dolor, de lucha, de resistencia por ser quien era, y cuando murió, un titular tiró a la basura toda esa historia con un pronombre masculino. Quizá unos minutos de reflexión le habrían permitido al periodista de la emisora entender que el “verdadero nombre” de las personas trans es el que eligieron, el de su identidad. Eso queremos creer.

Para tener en cuenta: Organizaciones como Colombia Diversa, Sentiido y Dejusticia publicamos frecuentemente recursos para informar sobre temas LGBT y estamos dispuestas a responder consultas rápidas a periodistas. Si tienes alguna consulta, escríbenos a comunicaciones@colombiadiversa.org, mmadrid@dejusticia.org, macosta@sentiido.org

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*Marcela es comunicadora y Nina coordina el área de género en Dejusticia. 

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