Pobre entrevistador
10 de Febrero de 2016

Pobre entrevistador

El entrevistado merece respeto, así su trayectoria no sea muy respetable.
Fotomontaje: Kevin Morán
Esther Vargas

En Perú, la prensa resultó tan desprestigiada en la época del fujimontesinismo, que hoy muchos periodistas o aprendices de periodismo han optado por tomar el papel de policía-juez-verdugo frente al entrevistado. Es lamentable que esto ocurra. El entrevistado merece respeto, así su trayectoria no sea muy respetable (disculpen la redundancia).

El fin de semana, la candidata a la presidencia Verónika Mendoza, del Frente Amplio, acudió al set del programa Sin Medias Tintas. La esperaban dos presentadores –uno de ellos ha declarado en no pocas ocasiones sus diferencias con ella-, y un grupo de panelistas, entre ellos el joven director de un medio digital llamado Altavoz.

Mendoza es una candidata de izquierda, que no ha logrado superar el 2% en la mayoría de encuestas. Era una buena oportunidad para escuchar a Verónika Mendoza en este escenario. Pero todo empezó mal: el presentador Aldo Mariátegui, autor de un libro que despotrica contra la izquierda peruana, saludó a la candidata en francés. Quería evidenciar así las raíces francesas de la postulante a la presidencia. Pues Verónika Mendoza le respondió en quechua.

 

Para algunos, el programa pretendía una emboscada a la candidata ‘roja’, como se dice a los de izquierda. Pero Verónika Mendoza –muy lista ella- supo responder y el panel fue ‘troleado’ en redes sociales.

Estas son mis reflexiones sobre el episodio del domingo que hizo Trending Topic a Verónika Mendoza, Sin Medias Tintas, Mijael Garrido Lecca (el panelista) y #preguntacomoMijael.

 

1. El periodista que pretende parecer implacable casi siempre acaba pareciendo un payaso.

2. El periodista que inicia el diálogo con el único propósito de aplastar resulta aplastado por su necedad.

3. El periodista que se la da de malote en realidad es malote, pero no en el estilo de los “The Hateful Eight” de Tarantino. Es simplemente malo.

4. El periodista que busca figurar en la tele o en la radio o en el periódico se olvida que en la era de las redes sociales hasta una mirada (de entrevistador implacable) es inspiradora para un meme.

5. El periodista que busca desesperadamente parecer inteligente resulta cándidamente bobo.

Si le bajamos al ego, y hacemos periodismo, posiblemente el candidato o la candidata tendría la tarea menos fácil.

Recomiendo:

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