Periodistas y las selfies: una relación inconveniente
23 de Diciembre de 2015

Periodistas y las selfies: una relación inconveniente

Comienza una temporada de vacaciones en la que se presenta la combinación perfecta para que pululen las selfies: viajes, tiempo libre y redes sociales. Aprovechemos esta época para meditar respecto a la inconveniencia que tiene para un periodista el andar tomando y publicando selfies.
Fotografía: R4vi en Flickr | Usada bajo licencia Creative Commons
Hernán Restrepo

Lo digo sin rodeos: las selfies no le quedan bien a los periodistas. Les restan seriedad y credibilidad. Eso sí, una claridad: no me refiero a las selfies que se toman durante las vacaciones o fines de semana con familiares y amigos. Están en todo su derecho de tomarse las fotos que quieran en esas circunstancias y publicarlas donde deseen.

Lo que está mal es tomarse selfies en el contexto de su labor profesional. Se ha vuelto cada vez más común ver selfies de periodistas cuando los envían a hacer un cubrimiento especial a cualquier lugar de su país o del mundo, como si estuvieran de paseo. “Aquí vamos rumbo a cubrir el derrumbe en XXXX #selfie”, “#selfie en el cubrimiento de los atentados en XXXX”. Eso no está bien.

Al tomarnos selfies en el marco de nuestro trabajo periodístico, damos la impresión de ser más turistas que reporteros. El turista se toma una selfie para provocarle envidia a sus amigos a través de redes sociales, mostrando el paradisiaco lugar al que ha logrado llegar. ¿Cuál es el propósito del periodista que se toma una fotografía durante un cubrimiento? ¿Provocar envidia como un turista? ¿Retratarse como un héroe que se atrevió a ir a donde pocos han llegado? ¿Mostrarse como un salvador que se sacrifica para informar a su agradecida audiencia?

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Esta postura respecto a las selfies de periodistas es compartida por otros colegas. Recientemente Adam J. Rose publicó una entrada en el blog que tiene con el Huffington Post titulada “Dear Journalists: Don’t Be This Guy” (Queridos periodistas: no sean como este tipo). Allí, Rose critica a David Ono, un reportero de la cadena ABC que publicó numerosas selfies documentando su viaje a París para cubrir los atentados del 13 de noviembre.

Cuando un periodista se toma una selfie, se está convirtiendo él mismo en la historia. Pero nuestro trabajo como periodistas no es ser la historia, sino contarla. Comportarse como un turista en medio de una situación trágica no solo es poco profesional, es un irrespeto con las víctimas de la catástrofe.

La fotografía del caso de las Space Girls.

La fotografía del caso de las Space Girls.

Además, por alguna inexplicable razón, las selfies nos obligan a sonreír. ¿Está bien sonreír cuando vamos camino a cubrir una calamidad?… Recordemos el lamentable caso de las Space Girls en Colombia, donde las reporteras Yusi Chaparro y María Victoria López se convirtieron en blanco de numerosas críticas por haberse tomado una foto frente a una torre del edificio Space en Medellín, el cual colapsó dejando un saldo de 11 personas muertas.

Los periodistas experimentados (como Anderson Cooper) no andan por ahí tomándose selfies durante su trabajo. Así que la próxima vez que se sienta tentado a tomarse una selfie en medio de un cubrimiento periodístico, recuerde que esa foto puede delatar su verdadero nivel de profesionalidad.

El debate queda abierto. Los invito a expresar sus opiniones como comentario más abajo en este post, o participando en la encuesta que publicamos en Twitter.

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