Contra la polémica de Butters
27 de Diciembre de 2017

Contra la polémica de Butters

La ganadora de la Beca Oxfam FNPI de periodismo sobre desigualdad analiza desde Perú el caso de Phillip Butters, comentarista de radio que ha sido ampliamente criticado en el país por sus comentarios sexistas.
Phillip Butters. Fotografía: Perú21. Texto en imagen añadido por la Red Ética.
Natalia Sánchez Loayza

Mi amiga sube a un taxi el día en que toda la prensa habla sobre un posible golpe de Estado. El taxista le sugiere que todos los peruanos deberíamos hacer una huelga para defender la democracia. Ella está de acuerdo. Los dos conversan y, antes de bajarse, el taxista culmina su idea: “Phillip Butters debería liderar el plantón”.

Phillip Butters es un empresario peruano que comenzó su carrera como comentarista deportivo. Es el locutor de radio que, en julio del año pasado, declaró que “si voy al nido de mi hija y veo a dos lesbianas chapando[1], les pido por favor que se vayan a la primera y a la segunda; a la tercera, ya las estoy pateando”. Butters es aquel que fue despedido de Radio Capital en marzo de este año, por su comportamiento homofóbico en una marcha contra la inclusión de una perspectiva de género en el Currículo Educativo Nacional. No obstante, Butters también es el locutor que fue contratado, tan solo unos días después de ese despido, por una radio y un canal de televisión: Radio Exitosa y Willax TV. Butters es el que se defiende diciendo que “La gente que piensa como yo no es basura porque piensa diferente”. Butters es un polémico influencer con 379 mil de seguidores en su cuenta de Twitter y más de 318 mil en Facebook. Se dice que Phillip Butters es la polémica.

La voleibolista y menor de edad Alessandra Ch. falleció en circunstancias que todavía no se aclaran legalmente el 19 de noviembre de 2017. Cuatro días más tarde, Phillip Butters dijo lo siguiente:

“[…] esa chica coqueteó con la muerte y terminó muriendo […] Esta chica jugó con fuego y terminó quemándose. […] ¿Qué hacía esta chica con alguien que recién conoce esa noche? ¿Y las amigas? ¿Cómo se les ocurre ir a las 12:38 a la discoteca? […] Y después, a las 4 y pico, ¿a qué vas a un bulín[2]? A tener sexo, pues, si ya estabas borracha. La chica juntó todas las figuritas[3] para que la maten”.

De pronto, ya no solo era noticia la muerte de la adolescente, sino también las palabras de Butters. Los diarios Perú21 y Correo lo llamaron “el polémico conductor”. El Popular y Publimetro coincidieron en que “generó polémica”, mientras La República conjugó en presente: “El conductor radial nuevamente genera polémica”. El portal Perú.com y el diario El Trome prefirieron otro verbo: “Phillip Butters desata polémica”. Y Atv.pe fue más atrevido: “El polémico periodista Phillip Butters no se quiso quedar callado ante este caso”. Polémica, polémico, polémica. Cuando falleció Alessandra Ch., faltaban solo unos días para la marcha de Ni Una Menos y Butters no se preocupó en ocultar su machismo.

En el caso Butters, es evidente el desprecio de conceptos básicos de la igualdad de género. Culpar a una muchacha adolescente o cualquier mujer de haberse expuesto a la violencia que pudo haber sufrido es convertirla en una víctima por segunda vez, y esto es decir poco sobre el comentario de Butters. Sin embargo, creo que una pregunta menos obvia salta a la vista: ¿acaso nos hemos quedado sin adjetivos para calificar la conducta de un hombre de medios como Phillip Butters?

Un adjetivo, en casos como estos, no consiste de solo 8 caracteres en un documento de Word. Es verdad que los periodistas están para poner más sustantivos que adjetivos y, por eso mismo, cuando usamos uno solo, un solo adjetivo puede ser o debe ser una posición que cada redactor tome con responsabilidad y con absoluta conciencia: Phillip Butters no es polémico, es un hombre sexista, machista y homofóbico, que no inspira una sana controversia o diálogo, y que refuerza conductas violentas. Phillip Butters no debe liderar ningún plantón que busque defender la democracia. Cualquier daño contra las mujeres y contra la población LGTBIQ, por el hecho de serlo, es un daño contra la democracia.

No por gritar más fuerte alguien tiene la razón.


[1] Besándose.

[2] Así llama Phillip Butters al departamento que alquiló el jugador de la selección peruana de fútbol, Yordi Reina, donde se llevó a cabo la fiesta donde falleció la voleibolista.

[3] “Juntas todas las figuritas” es similar a la expresión “completó todas las piezas del rompecabezas”

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