Ética en las noticias: estudio describe retos para periodistas en era de la post-verdad

Ética en las noticias: estudio describe retos para periodistas en era de la post-verdad

Después de un 2016 en el cual decisiones sin precedentes se convirtieron en noticia, los medios de comunicación de todo el mundo están preguntándose “¿cuál es el futuro del periodismo ético en tiempos donde a las audiencias parecen importarles poco los hechos y que se diga la verdad de manera responsable?”

La ética en las noticias un nuevo reporte publicado por la Red de Periodismo Ético (EJN, por sus siglas en inglés), arroja luces sobre los problemas éticos de los medios de comunicación, y da a los periodistas algunos consejos clave sobre técnicas de supervivencia ética.

Para Europa y Norteamérica, el informe analiza cómo los medios cubrieron el referendo en Reino Unido para salir de la Unión Europea (Brexit) y la elección Donald Trump, que  intensificó la preocupación por el resurgimiento del racismo, el extremismo y la propaganda política en todo el mundo occidental.

Otro de los artículos que compone el reporte analiza el problema de las noticias falsas y cómo el periodismo de servicio público está siendo confrontado por el llamado movimiento de la postverdad, en donde los hechos y la opinión de expertos están siendo dejados a un lado del discurso público.

Pero esta no es una crisis “de los medios de comunicación occidentales”. En otras partes, la cuestión es igualmente relevante. Turquía, por ejemplo, es escenario de un ataque catastrófico en contra de la libre expresión, y el año terminó con una guerra de información a gran escala entre la India y Pakistán.

El informe también examina el continuo aumento global de las expresiones de odio, sobre todo en Asia, donde hay aumento de las tensiones regionales alrededor de China y Japón, entre otras cosas por las disputas territoriales y el aumento de nacionalismo.

Más allá de la política, el informe examina cómo los medios cubre la difícil situación de las mujeres que son víctimas de actitudes sociales y culturales represivas que siguen dominando la cobertura mediática de los terriblemente mal llamados “crímenes de honor” en Pakistán.

A pesar de esto, no todo fueron malas noticias para el periodismo en 2016. El mayor escándalo de corrupción del año provino de una pieza sin precedentes en el periodismo de investigación llevada a cabo por 400 periodistas en 80 países, los Papeles de Panamá.

El informe pone de relieve dos casos que demuestran la necesidad de un periodismo ético y confiable: en primer lugar, un homenaje a todos los delatores y fuentes que hacen posible el periodismo de interés público a través de los ojos del reportero que ayudó a Edward Snowden a revelar los secretos de espionaje de Estados Unidos; y, en segundo lugar, un examen atento a cómo usamos imágenes para contar historias, centrado en la migración.

La ética en las noticias también proporciona consejos para periodistas sobre cómo mantenerse fieles a los hechos, proteger a las fuentes , informar de manera equitativa sobre la migración, identificar las expresiones de odio, bloquear noticias falsas y protegerse contra el belicismo y la propaganda.

El informe describe un movimiento creciente para fortalecer el oficio periodístico y cómo, en todos los lugares del mundo donde la política del megáfono está en el poder, los periodistas comprometidos con los valores de la exactitud, la humanidad y la transparencia están haciendo un buen trabajo y conectándose con el público.

Pero aún queda mucho por hacer para apoyar a los medios. El informe EJN hace un llamado a emprender las siguientes acciones, a fin de fortalecer el profesionalismo de los medios:

• Desarrollar soluciones prácticas y sostenibles a la crisis de financiación del periodismo independiente.

• Apoyar el propósito social del periodismo a través de más inversión en medios de servicio público.

• Poner en marcha campañas para combatir el odio, el racismo y la intolerancia.

• Proporcionar más recursos para el periodismo de investigación y formas de promover las voces minoritarias.

• Fomentar la adhesión a los valores éticos en la gestión y la gobernabilidad de los medios.

• Ejercer presión sobre las empresas de Internet y redes sociales para que acepten su responsabilidad como publicadores de contenidos, de manera que estén más atentos a su rol como distribuidores de noticias.

• Apoyar la expansión de programas de formación para que la gente – incluyendo los políticos y otros personajes de la vida pública – sean más conscientes de la necesidad de una comunicación responsable y tolerante.

Descargue el reporte completo aquí. (En ingles)

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