Cuando el periodista cae en la rutina, se deben encender todas las alarmas: Javier Darío Restrepo

Cuando el periodista cae en la rutina, se deben encender todas las alarmas: Javier Darío Restrepo

Lecciones de Javier Darío Restrepo, director de nuestro Consultorio Ético, para los periodistas que exploran el tema de la salud desde el periodismo.
Javier Darío Restrepo
Red Ética FNPI

Javier Darío Restrepo from FNPI on Vimeo.

 

A propósito de la convocatoria a una nueva versión del Premio Roche de Periodismo en Salud, el maestro Javier Darío Restrepo le concedió esta entrevista a la FNPI, para reflexionar respecto a los desafíos éticos que enfrenta el periodista que cubre la fuente médica.

Destacamos a continuación algunas de las principales lecciones impartidas por el director de nuestro Consultorio Éticodurante la entrevista:

¿Cuáles son los principios fundamentales que debe respetar el periodista de salud?

Son normas universales valen para cualquier tipo de periodismo, porque involucran el deber ser del periodista. En primer lugar está el compromiso con la verdad. Para eso es uno periodista. Para dar una especie de ración de verdad a los receptores de la información. Pero no se puede llegar a esa ración de verdad si no hay independencia. Tanto ese compromiso con la verdad como la independencia están al servicio de la sociedad. Allí estamos hablando de un tercer valor que es el de la responsabilidad. Alrededor de estos tres valores van apareciendo otros que dependen de las distintas circunstancias que tiene que enfrentar el periodista.

¿Cómo evitar caer en la rutina de hablar siempre sobre los mismos temas cuando se cubre la fuente de salud? 

El periodismo requiere una creatividad permanente, y sobre todo, una investigación constante. Esa investigación es la que da los temas. No es la estación o los intereses comerciales que afloran en cada época del año. Es esa investigación constante de los problemas de salud de la población, de las soluciones que se están dando, de las aplicaciones que se le están dando a la política oficial, los requerimientos de las distintas edades. Hay infinidad de temas. Pero eso supone por parte del periodista una investigación permanente y tomar en serio su profesión.

Hay algo muy importante para uno como periodista. El día en que siente que se está rutinizando, se deben encender todas las alarmas. Cuando uno se está rutinizando, es porque se está degradando profesionalmente. Una profesión como la del periodismo, que exige una renovación constante, es una profesión muy dinámica, pero exige ese mismo dinamismo de parte de los periodistas. Hacer un programa con los mismos temas a lo largo del año, significa una rutina, una mecanización de la profesión. Y esta profesión puede ser de todo, menos mecánica.

¿Cómo hacerle frente a las presiones que afronta el periodista de salud?

Tratándose de un tema tan exigente como el de la salud, pues tiene que ver con los intereses individuales y los derechos fundamentales de las personas, y tiene que ver también con los planes de gobierno, es obvio que al tener tantas repercusiones esté sujeto a muchas presiones. El gobierno siempre presiona para aparecer bien ante la sociedad y mantener así su caudal político. Las farmacéuticas y laboratorios tienen todos los intereses comerciales del mundo, y por lo tanto hacen presiones a través de sus agencias de relaciones públicas y de su publicidad. Muchas veces el periodista no se da cuenta de que está vendiendo su información cuando pide el apoyo publicitario de un laboratorio. Y los laboratorios tienen la  habilidad para hacer aparecer sus informaciones como si fueran noticias a toda prueba. Quien puede hacer el filtro de esto es el periodista, en la medida en que esté al servicio de la sociedad.

¿De qué manera evitar alarmar a la población cuando hay un problema de salud pública?

Hay que tener en cuenta la actitud del periodista, y esto sí que es importante. Uno debe tener una gran serenidad, si se trata de televisión. O tener un gran sosiego si se habla por radio o está escribiendo. De todas maneras uno transmite emociones al margen de la información que da. En este caso hay que transmitir una sensación de tranquilidad, incluso de esperanza de que esto no va a pasar a mayores. Esto vale tanto para el caso de posibles epidemias como de catástrofes. El periodista tiene que controlar todas sus emociones con el fin de transmitir la emoción más positiva y constructiva hacia su audiencia. Esto supone que el periodista tiene un conocimiento muy claro y que no tiene vaguedades al momento de hablar sobre estos temas. Por eso su conocimiento debe apoyarse en personas que entrevista y tienen datos seguros. No se deben buscar fuentes interesadas en alarmar, pues estas situaciones se mueven entre una alarma grande e innecesaria, y una pasividad que puede llegar a ser criminal. Uno tiene que caminar por el camino del medio, donde valen la pena el conocimiento, el autocontrol y el afán de servir a los receptores de la información de la manera más eficaz.

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Recuerde que hasta el 10 de abril están abiertas las inscripciones para el Premio Roche de Periodismo en Salud. Puede postular sus trabajos en las categorías de Internet y Radio ingresando aquí.

 

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