"Una semana con Jon Lee Anderson te permite darte cuenta de que el mundo es demasiado grande y que hay que conocerlo"

"Una semana con Jon Lee Anderson te permite darte cuenta de que el mundo es demasiado grande y que hay que conocerlo"

Por Alejandra Sánchez Inzunza 

Conocí a Jon Lee Anderson en San Salvador en 2012. Cerraba el Foro  Centroamericano que organizaba el Faro y cientos de fans babeaban -yo entre ellos- al escucharlo hablar sobre la fallida transición española y lo que había provocado en América Latina. Su discurso era una crónica oral perfecta. Un año después esperaba encontrarlo en la feria del libro de Santiago de Chile, donde tenía programada una charla sobre Violencia y Política en la Literatura Latinoamericana, pero tuve que irme un día antes de que él llegara. Una semana más tarde lo vi en Río de Janeiro para tomar su taller. Llegó al lobby del hotel humilde, sonriente, con una guayabera colorida, mientras sus alumnos lo mirábamos como a una estrella de cine. En cinco días nos encantó a todos al hablar del dictador Charles Taylor, de las favelas cariocas, de cómo descubrió dónde estaba la tumba del Che Guevara, de la vez que interrogó a Roberto D'Aubuisson (creador de los Escuadrones de la Muerte de El Salvador), de sus viajes al Darién, de la mujer que alimentaba a su comunidad en Puerto Príncipe. Lo volví a ver meses más tarde en ciudad de México comiendo cochinita pibil. Mientras cenábamos, decenas de periodistas lo miraban extasiados -yo entre ellos- y esperaban ansiosos para hablar con él. La última vez que nos encontramos fue hace un par de meses en Nueva York. Me invitó un sándwich en Bryant Park y me contó de su próximo viaje a Libia y su idea de volver a Liberia. Jon Lee Anderson es el tipo de hombre que va hacia el ébola mientras la humanidad huye de él.  Parece un personaje de ficción. A los 13 años se fue a viajar solo por África con un cazador de elefantes, ha estado en unas 20 guerras, fue cazador de mariposas en Taiwán y compite con su hermano por quién ha viajado a más países. Si mal no recuerdo su cuenta llegaba a alrededor de 120. Ha escapado de la muerte en varias ocasiones, ha cruzado selvas con nada más que un machete y alguna vez logró salvarse de un cocodrilo. Por algo sus alumnos lo han apodado "Indiana Jon". Una semana con Anderson te permite darte cuenta de que el mundo es demasiado grande y que hay que conocerlo. Él es la prueba viviente de que es posible. Al escucharlo te dan ganas de tomar un avión e ir a cada uno de los lugares en los que él ha estado. Te anima a preguntar, a intentarlo, a salir de tu zona de confort. Si bien durante todo estos días te corregirá, te aconsejará, te criticará si lo haces mal, te hablará de ética, te enseñará a abrir los ojos, te exigirá ser riguroso, te explicará como se pone a barrer cuando está bloqueado con un texto, lo mejor de todo es escuchar sus historias. Al acabar su taller te sentirás más curioso que nunca. Terminarás teniéndole cariño.  Alejandra Sánchez Inzunza (México) Es periodista. Ha colaborado en publicaciones como El País, Gatopardo yEtiqueta Negra. Junto a Pablo Ferri y José Luis Pardo, forma parte del proyecto periodístico www. dromomanos.com. En 2014, Dromómanos ganó el premio Ortega y Gasset en la categoría Periodismo impreso,  por la serie de reportajes 'Narcotráfico en el corredor centroamericano', publicados en el suplemento Domingo del diario mexicano 'El Universal'. Jon Lee Anderson conducirá el Taller de crónicas en el barrio Nelson Mandela, en Cartagena, Colombia. Aquí encuentras toda la información sobre el taller y las instrucciones para postularte.

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