Un vistazo al internet de hoy. Memorias del “Seminario latinoamericano de periodismo, tecnología y negocios en la era digital”
10 de Octubre de 2016

Un vistazo al internet de hoy. Memorias del “Seminario latinoamericano de periodismo, tecnología y negocios en la era digital”

Internet podría definirse hasta hoy, y de manera muy general, como un campo en evolución constante en el que priman la supervivencia de la creatividad y la capacidad de adaptación a tiempos, voces y espacios variables.

“Un vistazo a la Internet de hoy” analiza y contextualiza lo expuesto en el “Seminario latinoamericano de periodismo, tecnología y negocios en la era digital” organizado por Google y Cintel, con el apoyo de la FNPI, en Cartagena, Colombia, el 22 de octubre de 2007. 

Según el relator “es un reflejo de esa reunión de conocimiento de aquellos que han intentado por cerca de dos décadas interpretar la red y dar vida a proyectos que se ajusten, no sólo a sus objetivos informativos, comerciales, de servicio, etc., sino a la realidad de un medio dinámico, en constante construcción y democrático en cuanto a facilidades de acceso y publicación para diversos autores y creadores”.

Cartagena, Colombia, 22 de octubre de 2007

Relatora: Olga Lucía Lozano

 

Palabras clave:

Periodismo digital, audiencias, periodismo ciudadano, rol del periodista, publicidad en línea, cómputo en la nube (cloud computing).

Introducción

Escapando a los conceptos meramente técnicos, Internet podría definirse hasta hoy, y de manera muy general, como un campo en evolución constante en el que priman la supervivencia de la creatividad y la capacidad de adaptación a tiempos, voces y espacios variables.

En esa definición quizás un poco abstracta se abordan muchos de los temas que usualmente debaten los llamados expertos, los usuarios y los simples aficionados al mundo en línea (on line). Y de alguna manera también resume mucho de lo discutido y presentado en el “Seminario latinoamericano de periodismo, tecnología y negocios en la era digital” organizado por Google y Cintel, con el apoyo de La Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, en Cartagena, en el que se reunieron  periodistas, editores de contenido y expertos en temas comerciales, tecnológicos y de mercadeo, entre otros, para dar un vistazo de conjunto al presente y al posible futuro de la red.

Una de las pocas cosas verificables hoy en torno al mundo en línea es que quienes producen contenidos, editan, diseñan, trabajan en el establecimiento de modelos de negocios y abordan el desarrollo tecnológico (plataformas, herramientas, etc.) comparten, como parte de su labor diaria, varias de sus preocupaciones y al tratar de solucionarlas han logrado dar vida de manera inconsciente al universo soñado de la “inteligencia colectiva” (reunión de saberes de la más diversa índole que aportan a la construcción del conocimiento).

En ese sentido, el evento realizado el 22 de octubre es un reflejo de esa reunión de conocimiento de aquellos que han intentado por cerca de dos décadas interpretar la red y dar vida a proyectos que se ajusten, no sólo a sus objetivos informativos, comerciales, de servicio, etc., sino a la realidad de un medio dinámico, en constante construcción y democrático en cuanto a facilidades de acceso y publicación para diversos autores y creadores.

El presente documento no pretende repetir de manera literal lo dicho por los conferencistas ni retomar una a una las preguntas de las decenas de asistentes. Es más bien un intento por aproximarse desde el análisis a las temáticas que más interés suscitan y las diversas posturas respecto a ellas: desde el periodismo ciudadano y la participación de usuarios (tema presente en todas las discusiones, conferencias y sesiones de preguntas del evento) hasta el lugar de habitación de la información en el futuro cercano y el papel de la creatividad como motor de desarrollo de la web. Todo organizado así:

  1. Las disyuntivas del periodismo contemporáneo: de la creatividad y los  usuarios 
  2. Negocios y publicidad en línea: dificultades y perspectivas
  3. La nube en que viviremos: tecnología, web y futuro
  4. Conclusiones

 

1.Las disyuntivas del periodismo contemporáneo: de la creatividad y los usuarios

 “Lo importante ya no es saber si sobreviven los periódicos, sino si sobrevive el periodismo”. 

Si bien esta frase pronunciada por Gumersindo Lafuente, ex director de

Elmundo.es de España, durante su conferencia “La vida digital: nuevas formas de buscar e interactuar con el periodismo”, no pareciera ser el centro de su ponencia, si llama la atención sobre uno de los temas más largamente debatidos en la red. De hecho, vale la pena abordarlo de principio para entender varios de los temas que se explorarán a continuación y discutidos reiteradamente en todas las presentaciones relacionadas con medios informativos durante el seminario en Cartagena.

Las preocupaciones vinculadas al periodismo como disciplina en el mundo en línea son tan viejas como la misma consolidación del medio en públicos ajenos a la academia y los estamentos militares. Es decir, desde los años ochenta los comunicadores y periodistas profesionales han venido preguntándose de manera más o menos seria sobre su quehacer profesional y los retos que plantea Internet a quienes, hasta ahora, se consideraban los verdaderos especialistas de la información.

Y se enfatiza la frase “más o menos seria” porque así muchos medios hayan entrado en la onda de web 2:0 y algunos periodistas se pregunten sobre el futuro del periodismo y sus posibilidades de evolución y reinvención, muchos profesionales siguen enfrentando con nerviosismo e, incluso temor, las reglas de juego de la red: participación de usuarios, cambio de formatos, adaptación de géneros, evaluación inmediata de los contenidos y su calidad, sobreoferta informativa, multiplicación de voces y autores, crecimiento de la competencia, la cual no siempre proviene de especialistas, y fiscalización permanente sobre la veracidad de lo que se publica.

Ello explica en parte porque el debate general se centra con mayor frecuencia en la calidad de lo que proveen, editorialmente hablando, los “no profesionales” que en discutir la posible transformación de algunos conceptos teóricos y prácticos del periodismo y su relación con las audiencias.

Retomando lo expresado por Lafuente, actualmente dedicado a su proyecto www.soitu.e.s, es claro que la resistencia de algunos comunicadores y medios a insertarse en las dinámicas de la web no generarán como resultado el estancamiento del proceso. “El nuevo sistema de creación implica que tenemos encima a los usuarios y no podemos no escucharlos”. Lo que se traduce en que, pese a todos los posibles reparos al respecto, los usuarios no volverán a ser parte de esa audiencia pasiva con un ínfimo acceso a los medios tradicionales y una limitada posibilidad de emitir juicios públicos sobre la información que recibe. 

En ese sentido el establecimiento de la web 2:0 lo que ha permitido es que la gente, sin necesidad de tener vastos conocimientos tecnológicos, pueda hacer varias cosas: desde comentar de manera inmediata un artículo hasta poner en el aire sus propias notas, videos e informaciones. Ello le aporta al periodismo varias cosas: 1) abre un espacio de reflexión en torno a la calidad de lo que se hace; 2) elimina la arrogancia que condujo a algunos a creer que eran los dueños únicos del saber y la verdad y; 3) permite tener un contacto con la realidad y las historias que no pasan por las salas de redacción. Como dice el periodista español, en últimas, “el contrato de los periodistas es con el público y no con las empresas”. Hecho que la red recuerda de manera permanente.

Pero, más allá del papel de los usuarios como público, no se puede ignorar su rol como productor de contenidos. Y retomando la voz de sus defensores hay que decir que el periodismo ciudadano no es una condena sino una realidad y, de alguna manera, las salas de redacción tienen que ajustarse a esas nuevas tendencias sin perder de vista los lineamientos éticos centrales del ejercicio periodístico: el rigor, la veracidad, etc.

Pero, claro, una cosa es decir que el mundo está preparado para recibir contenidos de millones de autores en todo el planeta y otra muy distinta afirmar que los medios están listos para hacerlo y los periodistas para aceptarlo sin dar al menos la pelea conceptual respectiva. No en vano este sigue siendo el tema más polémico en torno a la red, al menos en el campo meramente editorial, y el que más fuertes discusiones genera en cuanto a la calidad de lo que se produce y se consume como información. Y por ello, resulta apenas natural, que los debates al respecto hayan estado presentes en todos los debates asociados a las ponencias presentadas en el seminario.

Analizando el aspecto desde uno de sus extremos habría que decir que cuando un navegante se enfrenta a un buscador y encuentra lo que necesita, con raras excepciones, no indaga sobre el origen de su hallazgo, no le importa de manera prioritaria si hace parte de un blog o un medio informativo reconocido. Lo cual se ha entendido en mucho casos como una incapacidad natural para distinguir entre la “buena” y la “mala” información.

A decir verdad, y es algo que se ha hecho evidente en los comentarios de los usuarios sobre los contenidos de los medios, la mayoría de navegantes tienen suficiente criterio para analizar y criticar lo que reciben como mensaje. Por tanto, estarían en capacidad de reconocer una información incompleta, sin contexto, parcializada o incorrecta. 

De hecho y siendo esta una crítica permanente a los blogs, el que muchas bitácoras se dediquen a replicar publicaciones de otros medios (lo que se ha dado en llamar copiar - pegar), sin que medie en ello una labor propia de escritura, investigación o realización; no es en sí mismo un problema exclusivo de estos espacios. Durante muchos años, varios medios han sido criticado por hacer lo mismo, por unir fragmentos de algunos especialistas y publicarlos sin que haya una traducción analítica, una investigación de campo y, en muchos casos, sin siquiera mencionar al autor de algunos apartes.

“Eso de copiar y pegar ya se hacía antes de Internet. Los periódicos hacían refritos de Le Monde, de The New York Times. Lo que pasa es que no se podía hacer con tanta facilidad. Ahora la tecnología permite hacerlo de manera inmediata y los buscadores permiten encontrar diez cabeceras distintas y, en ese orden, quizás el autor original aparece de últimas. Si alguien hace un resumen con análisis eso tiene un valor, eso es periodismo también. Claro no es copiar sin enlazar, el tiempo irá depurando ese proceso y deberá haber mecanismos para llevarnos en primera instancia a quien lo escribió inicialmente. Es un proceso de madurez, hay que ir madurando y todo se perfeccionará”, afirma Lafuente.

Con lo anterior, no se pretende invalidar la profesión periodística o afirmar que todo lo que se produce (ía) en los medios era y es de baja calidad y por tanto está al mismo nivel de lo publicado en cualquier blog. Pero seguramente en esa producción y oferta masiva de información (en la cual hay de todo y de muchos niveles de calidad) lo que hay es un llamado de atención que lleva a preguntarse sobre el tipo de periodismo que estamos haciendo y sobre si están preparados los medios para competir con profesionalismo ante tanta competencia.

 

¿Es posible la reinvención del periodismo?

Por lo planteado anteriormente es sencillo, entonces, deducir que el eterno debate sobre la posible desaparición de los medios impresos ha derivado en discusiones más precisas, aunque igualmente reiterativas.

Si bien es claro, como lo expresaba el colombiano Guillermo Franco, gerente de contenidos de www.eltiempo.com, en su conferencia “Del periodismo tradicional al digital”, que la circulación de los periódicos ha disminuido desde los años ochenta, mientras el número de visitantes en Internet crece anualmente desde entonces, quedan muchos temas por resolver antes de conformarnos con las predicciones de Philipe Mayer, quien asegura que el último lector de periódicos desaparecerá en septiembre de 2043.

Pero no sólo la prensa escrita ha padecido a la red. También la radio y la televisión han visto como parte de sus audiencias se desplaza hacia Internet sin que puedan evitarlo porque, por ejemplo, la red ofrece la posibilidad de acceder a diversos formatos y lenguajes informativos de manera inmediata y sin las limitaciones de tiempo que sugieren otros canales de comunicación.

Pero el tema es, ¿por qué de pronto un medio que era visto de manera peyorativa se convierte en la preocupación central de los medios tradicionales, sus dueños y sus hacedores? ¿Por qué las redacciones están experimentando cambios profundos y los periodistas intentan adaptarse a dinámicas y competencias antes impensables?

Y la respuesta es simple: Porque Internet ha demostrado ser un medio extremadamente poderoso. No sólo porque en un poco más de dos décadas se haya convertido en una amenaza real para la existencia de otros medios, sino porque ese poder se lo confiere su naturaleza y la interpretación y uso que de ella han hecho los mismos usuarios incluso antes de que los profesionales lograran entender la verdadera personalidad y alcance de la red.

Así las cosas, es natural que si los periódicos desaparecen o no, no sea en primera instancia lo que preocupe a muchas empresas informativas y a quienes trabajan para ellas (muchas y muchos lo dan por hecho sin siquiera preguntárselo). Lo que pareciera entonces preocuparles es cómo tomar el control de Internet y retomar así su exclusividad sobre la labor informativa. Cuando evidentemente su lucha contra el receptor-autor no ha conducido a ello y no han dado resultado sus estrategias más enfocadas a anular la validez de esas otras voces que a plantearse la posibilidad de dar vida a una nueva forma de hacer periodismo.

Guillermo Cullel, Gerente de Medios Digitales del Grupo El Comercio de Perú, es implacable al juzgar lo que los periodistas han hecho hoy en la red: tratar de copiar modelos exitosos que inventaron los usuarios u otros profesionales e implantarlos en sus medios. Lo cual es completamente cierto y deja en claro que en cuanto a creatividad los comunicadores han puesto poco en la web.

El periodista argentino, radicado actualmente en Lima, fue más allá durante su conferencia “Periodismo Ciudadano: ¿Hacia la desprofesionalización de la actividad periodística”, pues no sólo planteó el tema desde la perspectiva de enfrentarse a una generación digital, producto de nuestra era, como causa de la consolidación de espacios aparentemente marginales (blogs, comunidades, enciclopedias de construcción colectiva, buscadores, etc.) y el debilitamiento de algunos medios tradicionales, sino que directamente se enfocó en algunos de sus apartes a juzgar la tarea de algunos profesionales.

Queda claro que el fenómeno del periodismo ciudadano no corresponde, como muchos quieren ver, a una moda pasajera que desaparecerá cuando Internet madure. Más bien es parte integral de esa evolución y motor de desarrollo de la red. Como decía Franco, lo que está teniendo lugar es la conformación de una sociedad digital más incluyente (incluso en lo que tiene que ver con los mismos comunicadores y medios tradicionales).

En esa dirección, entonces, ¿cuál es el rol del periodista en Internet? Si hasta hoy, los comunicadores profesionales sienten que son suplantados, editados por usuarios, que cualquiera puede ser un generador de información, ¿qué les queda? 

Las respuestas a estas interrogantes podría ir en distintas direcciones. En algunos casos habría incluso que ofrecer una argumentación obvia: calidad. De otro lado,podría argumentarse que la riqueza de los procesos periodísticos nutre desde muchas perspectivas la información, son finalmente los periodistas profesionales los que mantienen contacto con diversas fuentes y, en algunos casos, los que tienen acceso exclusivo a ciertas informaciones. Así como los encargados de contextualizar y analizar la historia presente.

Pero más allá de eso, retomando la importancia de lo dicho por Cullel, más que preocuparse por la competencia de los ciberciudadanos como productores de información, los profesionales deberían estarse preguntando respecto a la reinvención del periodismo contemporáneo. Sobre si es posible encontrar nuevas maneras de hacer periodismo y nuevas formas de contar historias. Sobre cuál es el aporte real de los usuarios en la conformación de un universo mucho más amplio en cuanto a voces y puntos de vista, así como en la inclusión de historias olvidadas por los medios, pero importantes para su público.

Igualmente, y recurriendo al espíritu mismo de la red, tendrían que estar tratando de ser más creativos. Hoy un periodista no sólo debe tener las características que definen a un buen profesional en esa área y conocimientos suficientes sobre los diversos lenguajes, sino que adicionalmente debe ser creativo, al nivel de aquellos usuarios y experimentos colectivos que han transformado el mundo para siempre.

No en vano las dos líneas conceptuales que atraviesan todas las conferencias presentadas en el seminario, se traten de negocios, publicidad, tecnología o periodismo, convergen en esos dos aspectos: el papel de los usuarios como creadores y el rol de la creatividad como motor de desarrollo.

 

2.Negocios y publicidad en línea: dificultades y perspectivas

Aunque la migración de públicos hacia la red es un hecho, esa dinámica no se aplica aún de manera masiva a los anunciantes, por lo menos en lo que tiene que ver con medios informativos. Como lo decía el periodista argentino Pablo Maas, la publicidad en línea en Estados Unidos apenas representa el ocho por ciento del mercado publicitario. Y, además, como ocurre en el mundo no virtual, el mercado está tan oligopolizado que 20 empresas se llevan el 90% de esa tajada que alcanza a llegar a Internet.

Pero, más allá de eso, como Mass señala, el mundo sigue sin saber muy bien cuál es el modelo de negocios de la red, ya que finalmente lo que se ha hecho es copiar el modelo de los medios tradicionales. Lo cual no estaría tan mal, a no ser porque Internet es un bien público y lo que ha sucedido, hasta hoy, es que la calidad de los contenidos de los medios públicos que sobreviven gracias a la publicidad decae notoriamente.

Esa dinámica plantea al menos una contradicción. Pues lo que suele defenderse, como lo hizo el venezolano Christian Oliver es justamente que mantener la calidad de los contenidos es la estrategia más exitosa para atraer anunciantes. El interrogante sería entonces: ¿Cómo mantener la calidad si se trata de un bien público condenado a vivir de la publicidad, dado que los usuarios no están dispuestos a pagar por acceder a información en la red?

En ese sentido, y así se trate de productos distintos, el caso de Google puede ser un buen ejemplo para tratar de encontrar alguna respuesta porque ha logrado no sólo mantener la calidad de su oferta, sino establecer un modelo de negocios basado en la creatividad y teniendo en cuenta fundamentalmente a los usuarios y no los anunciantes.

El objetivo de Google ha sido y sigue siendo organizar la información del mundo, lo interesante de su modelo es que se la presenta a los usuarios con base en la relevancia otorgada por ellos al contenido y no por la presión o pago de las empresas o medios que quisieran aparecer en el primer lugar cuando un visitante introduce las palabras claves de su búsqueda. 

Este funcionamiento del buscador se ha implementado además, como lo explicaba Gonzalo Alonso (Director General para los Mercados de Habla Hispana en América Latina de Google), en su conferencia “Google y el futuro del search”, al área destinada a los espacios patrocinados o publicitarios: “El modelo de negocios encontró a Google y no al revés, porque la plataforma tecnológica le permitió hallar la monetización. La información que aparece en el lado izquierdo de la página es la que se comercializa y lo que se vende en ese sector son clicks relacionados a las búsquedas”. Es decir, cuando alguien pulsa en su enlace, se le cobra al cliente. Y así el imperio del banner ha desaparecido.

Adicionalmente, el precio de los avisos se fija por subasta. No hay una tarifa establecida, por lo que los anunciantes pagan lo que pueden o quieren invertir en promocionar sus productos. Y al igual que en el caso del buscador, los avisos rotan de posición según la relevancia (número de visitas) que le concedan los usuarios. “No aparece arriba el que más pagó, sino el que más clicks tiene. Incluso en la publicidad el público es el que define. Eso es lo que llamamos democratización de la publicidad”. 

En la dinámica establecida por el buscador más popular del mundo aparecen de nuevo los dos elementos claves de Internet: El privilegiar a los usuarios como los verdaderos protagonistas del medio y como los encargados de jerarquizar la información, y la creatividad en la aplicación de estrategias para llegar a nuevos anunciantes, sin perder de vista el concepto de democracia. 

Lo interesante del modelo no es entonces la fórmula en si misma, sino la interpretación de la red y sus posibilidades: el que no se espere que Internet se adapte a un esquema publicitario pensado para otros medios, sino que la propuesta publicitaria se adapte a las realidades del mundo en línea. 

En su presentación, “Modelo de negocios para un periodismo de calidad en internet”, Christian Oliver, precisamente intentó ofrecer algunas pistas para entender ciertos aspectos de la personalidad de la red y la adaptación del negocio publicitario a ellos. 

En principio, la tendencia indica que la industria de medios ha tenido que empezar a comportarse como una industria tecnológica. Sobre todo porque la rapidez en la creación y evolución de dispositivos ha hecho que en menos de una década se haya pasado de tres canales de difusión a muchos más (celulares y básicamente todos aquellos equipos que pueden interconectarse con los ordenadores). Ello indica que hoy cuando se produce información y se piensa en comercializar los medios informativos, se debe incluir en la estrategia todo lo que se difundirá a través de todos los canales. 

Como consecuencia de este fenómeno, según Oliver, hay un aumento del consumo y una torta más grande de medios, pero está fragmentada, dividida en pedazos más pequeños. A ello se agrega, como descripción general de lo que ocurre en el presente, la existencia de más anunciantes potenciales, la disminución del poder editorial, una más alta complejidad publicitaria, y la consolidación de una audiencia más volátil y diversa.

De manera que la realidad, en ese sentido, ha experimentado tantas variaciones que muchos de los patrones que antes servían de guía ahora son completamente arcaicos: Los horarios prime time no existen en la red, el consumo se ha fragmentado, los resultados son medibles de manera inmediata por el cliente (reportes de tráfico y navegación) y los consumidores han aprendido de Internet y viceversa. 

Por otra parte, en la red las escalas cambian. Así que es posible que los grandes medios sigan siendo importantes, pero obviamente ya no van a ser tan rentables, nunca van a tener los mismos ingresos que tenían antes. 

Ante este panorama, lo que resulta evidente es: O las agencias y demás involucrados se adaptan a las realidades de los usuarios, generan dinámicas más democráticas en todo sentido y formatos cada vez más creativos, o tienden a desaparecer, por lo menos de la manera como se les concibe hasta ahora.

 

En un nuevo mercado

Una de las críticas que suele hacerse ahora a las agencias de publicidad y otras empresas encargadas de manejar las pautas es precisamente el que privilegien todavía pautar en medios tradicionales, sin tener en cuenta las cifras de tráfico de Internet y las transformaciones experimentadas por los consumidores. Suele afirmarse que ello responde justamente a lo explicado en el apartado anterior (temas de rentabilidad y de medición automática de efectividad), pues nunca las cifras facturadas alcanzarán los números que suman hoy.

Sin embargo, y aunque muchos de los involucrados tarden en responder al poder de la red, es un hecho que Internet ha sido uno de los medios que más rápidamente ha madurado. Se calcula, por ejemplo, que le tomó tres años alcanzar los 50.000 usuarios. Y hoy ha dejado de ser considerado parte de la periferia para convertirse en el centro, el punto en el que converge el universo informativo y al que millones de personas acceden para encontrar una más amplia y variada oferta en ese sentido.

Como ilustración de ello, Sergio Civetta, conferencista del evento y quien abordó el tema “Publicidad on line – La visión de Google”, citaba el caso de México donde Internet es el segundo medio en orden de consumo después de la televisión: los mexicanos prefieren navegar en la red antes que oír radio o leer periódicos. 

Casos como ese hablan claramente de la existencia de un mercado en la red, así la inversión publicitaria siga siendo esquiva o responda a modelos que en vez de atraer consumidores los espante (publicidad intrusiva, falta de conocimiento de los objetivos que en verdad se persiguen, ignorancia sobre las dinámicas de los usuarios, etc). 

Y es allí donde no puede obviarse, tal y como ha sucedido con el periodismo y otras disciplinas en la red, que la publicidad y el marketing deben enfrentarse a transformaciones inevitables. 

Civetta señala tres fuerzas específicas que impulsan esa transformación: “La primera es que antes, en marketing, nosotros buscábamos a los consumidores. Hoy en día es muy diferente. Los consumidores son los que nos buscan. La segunda es que actualmente los negocios demandan resultados medibles: ya puedo conocer palabras claves, puntos de entrada, puntos de salida y eso conduce a que el marketing no sea intuitivo. Y la última es que el acceso a la publicidad se está democratizando, por tanto cualquier empresa puede hacer publicidad y darse a conocer. Esto le da una presencia muy grande a las Pymes”. 

La adaptación a esa realidad en Google dio nacimiento a un sistema en el que un anunciante cualquiera puede crear su propia campaña publicitaria en 15 minutos, decidir cuánto está dispuesto a pagar por ella y decidir así su ubicación inicial en el ranking. Posteriormente, su tarea es hacer seguimiento, medir la efectividad y optimizarla, si es necesario. Todo este proceso se puede resumir en un principio básico: Entregar todo el control al anunciante. 

Si esta experiencia se analiza desde una perspectiva más amplia y no sólo desde el tema de evolución en herramientas e interpretación de nuevas realidades, podría observarse que lo central en todo el tema sigue siendo la redistribución del poder de todos los procesos. El privilegiar a los usuarios y anunciantes como hacedores de la red y no como simples consumidores o posibles clientes. Pero además hay un valor agregado y es permitir la relación entre unos y otros sin presencia de intermediarios. Lo cual debería ser un valor general de la red y de cualquier propuesta que surja en ella.

 

3.La nube en que viviremos: tecnología, web y futuro 

El nacimiento de nuevos formatos periodísticos, de modelos publicitarios más efectivos y realistas, de productos de mejor calidad, de procesos interactivos y de ofertas informativas completamente novedosas, son en gran parte resultado de la creación de herramientas que hacen posible su existencia y facilitan a navegantes con pocos conocimientos sobre tecnología tomar parte en diversos procesos.

Pero más allá de la evolución técnica entendida meramente como plataformas y herramientas, lo que se ha desarrollado son nuevas perspectivas para abordar el tema desde todos los frentes y modificar de manera trascendental aspectos centrales de la computación y la red.

Hoy estamos ante un universo en el que cosas que antes eran muy costosas se han abaratado notoriamente o, incluso, son bienes gratuitos. La rebaja sustancial en el costo de conexión a Internet de banda ancha, por ejemplo, ha permitido que millones de usuarios accedan en todo el mundo a este servicio, permitiendo la simplificación de procesos que antes eran muy complejos o lentos (visualización de videos y galerías, interacción en comunidades virtuales, intercambio de ficheros, subida de información a la red, etc.). Así mismo, el precio de la memoria Ram ha disminuido 45.000 veces, lo que quiere decir que el costo de almacenamiento de la información ha bajado de 3.500 euros a 7.8 céntimos. Adicionalmente, muchas empresas y grupos de creadores independientes han empezado a colonizar el terreno del software libre y su distribución gratuita a través de la red. Hoy, las disqueras, así como las productoras y distribuidoras cinematográficas se están replanteando sus formatos y costos de circulación. Ya se habla de la desaparición en los próximos dos años del CD y el DVD y de la distribución en línea de todo el material. 

A todo ello se agrega la proliferación de nuevos dispositivos (un tema que ya se ha mencionado) y su papel como canales de comunicación e instrumentos de almacenamiento y reproducción, Se calcula que cuando llegue el 2008, cerca de 3.000 millones de personas serán usuarios de celulares. Y para el 2012 un usuario de un Ipod podrá almacenar 24 horas de video durante un año. Para el 2015 esa persona podrá hacer lo mismo con toda la música comercial y para el 2019 podrá almacenar 85 años de video continuo. Esto nos sitúa ante un universo en el que todos estamos interconectados a través de distintos dispositivos y en el que el acceso a la tecnología se ha simplificado de manera constante y dramática.

Alfonso Luna, Director de Marketing para América Latina de Google, resumió el proceso experimentado hasta ahora por la computación en su presentación sobre “Cloud computing”. Según su análisis la computación ha pasado por cuatro eras claramente definidas: la era del mainframe, la de la pc desconectada, la del cómputo cliente – servidor y la del cloud computing (cómputo en la nube).

Esta última etapa, protagonista de nuestro presente y posible futuro, está justamente marcada por muchos de esos aspectos que se señalaron para definir este momento histórico de conexiones y libre circulación. Sin embargo, como es absurdo concebir el mundo como un listado infinito de dispositivos lo que se prevé es que habrá que establecer un punto de convergencia y éste será nuevamente la red: todo estará en ella y no en los computadores o en los diversos aparatos electrónicos.

Actualmente, de hecho, ello ya ocurre. Como indicaba Luna, el que se envíen setenta mil millones de correos electrónicos, el que se suban diariamente miles de videos en youtube.com, el que millones de personas se asocien en comunidades virtuales, conserven sus fotos en sitios como flickr , así como sin necesidad de instalar algunos programas en el computador se pueda trabajar con ellos porque están en línea son señales de que empezamos a vivir en una nube. Una nube que no necesita ser guardada y protegida de manera individual. Una nube que es colectiva y puede ser vista, accedida y empleada desde cualquier lugar del mundo en el momento que se necesite la información allí almacenada.

Y es que hasta hoy el concepto de cloud computing ha estado básicamente asociado al de web 2:0. Por eso es la esencia de toda la nueva experiencia de navegación y de algunos de los grandes hitos de Internet. Viéndolo de manera general proyectos como Google Earth y todos los experimentos derivados de él, así como los procesos de comunicación en línea son resultado de la aplicación de ese concepto de nube computarizada. 

Así las cosas, es natural pensar que el futuro no está en las máquinas sino en la red. Y que es allí donde seguramente tendrán lugar las grandes transformaciones del futuro.

 

4.Conclusiones  

Como conclusión obvia podría decirse que Internet ha cambiado el mundo, así como la manera de concebirlo, comprenderlo e interrelacionarse en él. Pero más allá de esa verdad antigua, la verdadera disyuntiva sobre todo para actividades como la periodística y publicitaria es cómo adaptarse a esa nueva realidad, a ese nuevo ordenamiento, y como reinventarse para no poner en riesgo su supervivencia. En ese sentido:

  • Es un hecho que el periodismo como se le concebía hasta hoy ya no tiene lugar en la red. Si bien deben mantenerse los criterios éticos que rigen su ejercicio, así como el rigor y otras de sus características, las nuevas reglas del juego claman por un periodismo más creativo y por unos periodistas que estén en capacidad de crear y no simplemente de imitar. 
  • El papel de los usuarios como proveedores de contenido no va a desaparecer. Es posible que con el tiempo el proceso actual madure, pero los periodistas tendrán que acostumbrarse a que miles de personas en todo el mundo sean su competencia directa. Negar el protagonismo de los usuarios en Internet es negarse a avanzar en el proceso de adaptación a la red y sus dinámicas. 
  • En ese mismo sentido, es completamente prehistórica la negación de algunas agencias a pautar en Internet, aunque en muchos casos sus audiencias superen en número a las de otros medios. Si no se abandona el temor a que los resultados de cada campaña sean medidos de manera inmediata y a que los clientes tengan control sobre su propia pauta, seguramente las agencias como tal estarán destinadas a desaparecer.
  • Internet es por excelencia del medio de los no intermediarios: Ni hay mediación entre el periodista y su audiencia ni entre el anunciante y sus posibles clientes. Como resultado de ello, es un medio cada vez más democrático, en donde las audiencias, consumidores y anunciantes tienen cada vez más control. Los contenidos editoriales se privilegian según lo establecido por los usuarios y los anunciantes ya cuentan con algunos mecanismos para controlar y medir la efectividad de sus campañas. 
  • El concepto de democracia también opera en otras direcciones: los usuarios ejercen un control de calidad directo sobre la información que reciben. Se han convertido en fiscales de los medios y sus contenidos. Ello permite que varias voces construyan la historia presente y no sólo las voces oficiales y/o de los especialistas que los medios han convertido en tal. Igualmente, permite recordarles a los periodistas que su compromiso es con los usuarios y no con las empresas informativas en las que trabajan.
  • Durante mucho tiempo los medios, empresas dedicadas al marketing y agencias de medios y publicidad han esperado a que la red se adaptara a sus dinámicas y eso nunca sucedió ni sucederá. O ellos se adatan a la red y sus realidades o serán quienes estén condenados a debilitarse en medio de las múltiples posibilidades ofrecidas por Internet.
  • Como hilo conductor uno podría identificar entonces que en todas las estrategias importantes de Internet están presentes estos elementos: Democratización, en cuanto al manejo del medio, Creatividad como punto de partida hacia la calidad de los contenidos e Inclusión, entendida como la participación general y la construcción de una verdadera inteligencia colectiva. El no incorporar y potenciar esos tres elementos, es desconocer la esencia del medio y tratar de repetir modelos fracasados del pasado.

En cuanto a la evolución de la red vista desde una perspectiva más amplia, podría asegurarse que:

  • Hoy, es fundamental entender el mundo digital como un universo convergente en el que se reúnen diversos dispositivos y lenguajes. El hacer parte de un mundo interconectado, en el que los celulares, los dispositivos de almacenamiento, etc. son usados masivamente y evolucionan de manera constante plantean la necesidad de conocer distintos formatos y estar en capacidad de respondaer a las características particulares de cada uno.
  • Finalmente y como un regreso a lo fundamental, los usuarios convergerán en la red. Los dispositivos cumplirán con su papel, pero Internet se consolidará como el punto de encuentro de todo lo que suceda en ellos.

Es un hecho que hemos empezado a vivir en la red y no en las computadoras o en otros aparatos electrónicos. La aplicación del concepto de Cloud Computing al desarrollo de aplicaciones propias de web 2:0, ha permitido que el mundo empiece a almacenar su memoria, a interactuar y a vivir en Internet, y no en las máquinas o en el imperio de lo objetual y tangible.

 

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