Seminario-taller: Cobertura periodística de emergencias y desastres
13 de Octubre de 2016

Seminario-taller: Cobertura periodística de emergencias y desastres

En esta actividad se reunieron tanto periodistas como funcionarios de los sectores públicos y privados especializados en temas científicos. Cada ponente habló acerca de las buenas prácticas periodísticas frente al tema.

Seminario- taller de cobertura de emergencias y desastres naturales

Organizadores: Promigas y Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano

Barranquilla, Colombia

1 y 2 de abril de 2011

Relatoría: Jairo Echeverri García

Introducción

El Seminario- taller de cobertura de emergencias y desastres naturales, al que asistieron periodistas de los departamentos de Atlántico, Bolívar y Magdalena (Colombia), comenzó con las palabras introductorias de Antonio Celia, Presidente de Promigas, Jaime Abello Banfi, Director General de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y de Eduardo Verano de la Rosa, Gobernador del departamento del Atlántico. Sus introducciones estuvieron enfocadas en llamar la atención la fuerza con que los fenómenos naturales están afectando distintos aspectos sociales y económicos y cuál ha sido el papel de los medios en el cubrimiento de estos hechos.

Se pusieron como ejemplos los estragos causados por las fuertes lluvias a finales de 2010 en Colombia, debido al fenómeno de La Niña, también el reciente terremoto y tsunami vividos en Japón, que gracias a los medios de comunicación sentimos como propios, y las continuas emergencias que los periodistas deben estar preparados para cubrir. Esos ejemplos y otros, para estos interlocutores, reafirmaban el propósito de esta actividad, dada la importancia de que los profesionales en el periodismo estén preparados para cubrir situaciones de emergencia de cualquier tipo. Muchos riesgos se pueden minimizar con una cobertura adecuada, por eso estos escenarios se van a seguir dando con más frecuencia.

En esta actividad se reunieron tanto periodistas como funcionarios de los sectores públicos y privados especializados en temas científicos. Cada ponente habló acerca de las buenas prácticas periodísticas frente al tema. Una de esas buenas prácticas es conocer el tema de manera integral. Es por eso que las ponencias no dejaron a un lado los datos, contexto y terminología científica.

Los riesgos del Caribe colombiano

El tema con el cual comenzó el primer panel estuvo relacionado con los riesgos que caracterizan a la región caribe colombiana. Manuel Alvarado del Instituto de Desarrollo Sostenible de la Universidad del Norte dio una contextualización histórica acerca del río Magdalena y explicó cómo Barranquilla fue su última desembocadura. También hizo una presentación acerca de los riesgos actuales de la región por el mar y el rio Magdalena. Ilustró que en la Costa caribe no tenemos mareógrafos que midan el nivel del mar de forma efectiva, hecho que refleja el retraso en cuanto a la tecnología e instrumentos adecuados para que los científicos trabajen de forma óptima. Alvarado explicó que el nivel del mar ha venido aumentando y afirma que hace 10.000 años estaba veinte metros más abajo. Dice también que de acuerdo con el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia) e Invemar, en esta región el mar aumentará un metro en los próximos 100 años.

Alvarado continúo hablando de los huracanes y como éstos normalmente pasan frente a La Guajira y suben por Centroamérica o E.E.U.U, sin embargo, contó que en 1999 ocurrió el huracán Lenny que en 100 años fue el primer huracán que vino en sentido contrario.  Alvarado revela que el país no está preparado para huracanes que vengan en ese sentido y las ciudades más vulnerables son Cartagena y Barranquilla. Explica que “Lenny” en particular pasó en frente de Cartagena de Indias y Bocas de Ceniza. El expositor manifestó además que la posibilidad de que vuelva un huracán de ese mismo tipo no se descarta.

Alvarado sustentó su afirmación acerca de que Barranquilla y Cartagena de Indias son las ciudades más desprotegidas en Colombia frente a un evento de esta magnitud al afirmar que si un huracán o cualquier evento natural llegara a golpear Cartagena, la única salida sería por el puente de Gambote que está en muy mal estado. Además en la ciudad no existen programas para enfrentar situaciones con el mar ni huracanes. En el caso de Barranquilla, cuenta Alvarado, la única salida es la carretera oriental vía al aeropuerto de esa ciudad, carretera estrecha por la cual no hay una posibilidad de escape real. Continúo diciendo que por el río Magdalena tampoco hay posibilidad de salir porque no hay embarcaciones idóneas para el caso. Por otra parte, por ejemplo, si se tratara de un huracán, que viene acompañado de lluvias, el problema de los arroyos en Barranquilla paraliza a la ciudad. En otras palabras: un evento de esa naturaleza desbordaría la capacidad de reacción de Barranquilla causando una catástrofe. Según Alvarado, las posibilidades de los tsunamis también están presentes en el Caribe. Éstos ocurren casi siempre en el Pacifico, sin embargo, en el caribe se han presentado un 4% y el reciente terremoto que afectó a Japón evidenció una vez más que estamos atrasados en cuanto a las alertas que se declaran cuando se presentan tsunamis.

Alvarado señaló que debe haber una política de ciudad relacionada con los desastres y que algo que tiene que proponerse el Gobierno es la correcta construcción de los diques, porque estos se han construido a orillas del río y lo apropiado es dar un espacio más amplio que abarque parte de la tierra, para que el río tenga espacio en caso de que se desborde o aumente su nivel debido a las lluvias. También mencionó como los terratenientes o habitantes de la zona alguna veces afectan la infraestructura, o construyen y llevan a cabo proyectos que tienen en cuenta sólo sus intereses particulares y no el medio ambiente. Puso el ejemplo del Canal del Dique y enseñó fotos que muestran a habitantes de la zona insertando tuberías en el canal, tuberías que ocasionaron su ruptura.

Evaristo Martínez, Director de Prevención y Atención de Desastres del Atlántico agregó que

a partir de la catástrofe de Armero nació un decreto que constituye el Sistema Nacional de Prevención y Atención de desastres. Explicó también que departamento del Atlántico es el segundo del país en extensión y que el 77% de la frontera del departamento es con el agua. Martínez habló acerca de las recientes lluvias y como han sido atípicas, influyendo en el nivel del río. Aclaró además que se denomina desastre a un evento de cualquier naturaleza que desborda nuestra capacidad de atención.

Vulnerabilidad y adaptación

Ricardo Lozano, director de IDEAM informa que el país lleva casi 20 años de estar viviendo situaciones climáticas anormales. Dice que una de las cosas importantes que los periodistas tienen que hacer es dedicarle más tiempo a la ciencia y a la responsabilidad de formar a los ciudadanos frente a los temas y no estar siempre a la carrera o usar términos que nos son precisos, como la famosa “ola invernal”. Lozano especificó que en Colombia no existen las estaciones y que por lo tanto no puede haber tal cosa como una “ola invernal”. Dice que la forma correcta de llamarlos son fenómenos climáticos extremos y si se quiere hablar de temporadas, sería temporada de lluvia.

Lozano manifiestó que para determinar el riesgo en cualquier lugar o situación hay que tener en cuenta cuál es la amenaza y la vulnerabilidad. Afirmó que la probabilidad de que se repita este año el fenómeno de “La Niña” es alta y que por lo tanto eso significa que la amenaza también es alta. Explicó también que los niveles de lluvias que hemos presenciado en Colombia en los últimos tiempos han sido altos, cinco o seis veces por encima del promedio, cantidades nunca antes registradas en los últimos 20 años. Poniendo como ejemplo las lluvias, con respecto a la vulnerabilidad, aclaró que esta se refiere a qué tanto determinada casa, barrio, población, municipio o ecosistema, está expuesto a esas lluvias. Lozano aclara que ese análisis de vulnerabilidad hay que hacerlo uno a uno, es decir, hacerlo a nivel local. “Ahí es donde entra la responsabilidad de los gobernantes y de nosotros mismos”, menciona Lozano.

El expositor aprovechó para explicar dos términos, variabilidad climática y cambio climático. Afirmó que La Niña es un fenómeno de variabilidad climática, que significa que nace se reproduce y muere, y que nunca se había registrado un fenómeno de ese tipo con esa intensidad. Aclaró que no hay que confundir variabilidad climática con cambio climático porque el cambio climático no es un ciclo,  si no una condición que permanece para siempre. Mencionó que el cambio climático es el cambio de clima por la emisión de CO2 en exceso.

Para Lozano es un hecho que estamos viviendo estos fenómenos climáticos más a menudo. Con respecto esos fenómenos que ocurren cada vez más, lo cierto es que los científicos no se han puesto de acuerdo en si es el cambio climático el causante, sin embargo, Lozano dijo que no se puede esperar a que pasen muchos años más para que los científicos se pongan de acuerdo… se debe empezar a hacer algo ya. Recordó que frente a esta “Niña” que se avecina este año Colombia está vulnerable y el problema no es solo la saturación de los ríos sino que están muy sedimentados y con material de arrastre que viene de la alta montaña. Es por eso que la solución de esos problemas debe ser integral, en este caso la conservación de los ecosistemas de alta montaña, por eso se habla de adaptación. Adaptación, afirmó, es el ajuste de nuestras políticas, ya el gobierno creó un fondo para esa adaptación con el objetivo de reducir la vulnerabilidad en el país.

Lozano continúo mencionando la importancia de promover este tipo de escenarios en Colombia y declaró que el papel que juega el periodismo en la educación de la ciudadanía y guiando la planificación es fundamental. Hizo énfasis en la importancia de que la comunidad internacional entienda esta nueva situación excepcional y de alta vulnerabilidad. Sugirió ingresar a http://institucional.ideam.gov.co/ para documentación acerca de todo lo relacionado con el cambio climático  en Colombia.

Con respecto a que por qué a veces las predicciones que lleva a cabo el Ideam no son 100% certeras, Lozano argumentó que en realidad no existe en ningún lugar del mundo un modelo que pueda predecir estos fenómenos atípicos, en otras palabras, no se sabe qué va a pasar con “La Niña” realmente. Este periodo meteorológico lleva el nombre de “La incertidumbre de la primavera”. Como es tan difícil hacer esas predicciones tan exactas, Lozano explica que  el  trabajo que el Ideam hace es completamente preventivo y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de enfocar las preguntas de las noticias.

El director del Ideam aprovechó para recordar a los periodistas que la institución que dirige es la única autoridad meteorológica oficial en Colombia. Mencionó que es importante que haya una sola fuente oficial para las planificaciones porque como en el caso del cambio climático, es muy difícil que los científicos se pongan de acuerdo. Para Lozano la principal medida de adaptación para un país es el fortalecimiento de sus instituciones. Dice que esta situación no es sólo cuestión de si va a llover o no, es un tema de desarrollo económico, ya que muchas de las actividades del país están relacionadas con el clima.

El rol del periodismo en la cobertura de desastres

Ricardo Lozano mencionó la importancia del periodismo para reducir esa vulnerabilidad y concluyó recordando a los periodistas la importancia de las informaciones que publican. Resaltó que hoy en día las informaciones que se publican a nivel local o nacional se replica a nivel internacional, y eso trae repercusiones en varios aspectos, como la economía, por ejemplo.

En este punto de la actividad intervino Jaime Abello, Director de la FNPI,  quien expresó su inquietud acerca de la realidad climática que enfrentamos y el reto que esto supone para el periodismo:  “¿Qué vamos a hacer al respecto?”, se preguntó. En el contexto de un problema grave de ordenamiento territorial, un escaso control de la infraestructura y ciudades construidas en lugares de alto riesgo, Abello cuestionó:  “¿Estamos realmente preparados?”.

Guillermo Sirtori, Jefe de la Oficina para la Prevención y Atención de Emergencias y Desastres del Distrito de Barranquilla, comentó que en Barranquilla hay muchos puntos de vulnerabilidad y que no estamos preparados para ningún desastre natural. Dijo también que no hay políticas que lleven hacia la adaptación. Sirtori concluyó que se debe desarrollar un buen sistema de alertas tempranas; hay que preparar a la gente y en eso los periodistas cumplen un papel primordial. Paralelamente, dijo, habría que crear una política de reasentamiento para las zonas de riesgo.

Para Sirtori, no se debe hablar de manual de cobertura para emergencias y desastres si no para la gestión del riesgo. Dijo que las noticias deben enforcarse en la prevención más que en cubrir sólo el desastre. Con relación a esto, también menciononó la desconexión que para él existe entre periodistas y científicos.

Jaime Abello intervino una vez más para decir que como la idea es empezar a hacer un cambio de cultura, es esencial hacer un borrón y cuenta nueva. Expresó que no es hora de recriminar si no de ver qué podemos hacer y que es imprescindible hacer una alianza comunicacional entre los expertos, los responsables al frente de la política de planeación, los que pueden generar un impacto alto y los medios de comunicación.

Para Abello hay un problema de ordenamiento territorial crítico. Opinó que no se puede seguir con ese modelo de desarrollo en el cual se construyen hoteles y cosas lindas pero no se atiende la prevención de emergencias debidamente. Recordó que lo principal es alertar a los ciudadanos y a las instituciones acerca de la vulnerabilidad y la necesidad de que la sociedad se decida por la adaptación. Dijo que no es posible que Colombia sea el tercer país en nivel de vulnerabilidad por los efectos del cambio climático, que Barranquilla y Cartagena sean las más vulnerables de todas, y  la sociedad se niegue a enfrentar esa situación.

José Estrada, de la Cruz Roja Colombiana Seccional Atlántico, habló acerca de lo que hace la Cruz Roja en situaciones de esta índole. Contó cómo desde su institución trabajan la reducción, respuesta y recuperación: el antes, el durante y el después. Explicó también que la información oportuna juega un rol importante allí porque si se tiene una buena capacitación se puede responder de forma mucho más efectiva. Estrada también se sumó a la petición de no enfocar el periodismo en las ventas, sino en la prevención y que a través de los medios se enseñe a la comunidad a ser partícipe de la recuperación.

Otro de los puntos que abordó Estrada tuvo que ver con que la recuperación no sólo implica ir a la población, también incluye ayudar a que al mismo tiempo haya reducción de futuros riesgos. En ese punto la clave es el empoderamiento de las comunidades. Es decir, se les hace un acompañamiento a esas comunidades para que surta efecto el proceso de recuperación. El funcionario de la Cruz Roja específicó que los tres frentes de recuperación en los que trabajan son: rehabilitación, reconstrucción y desarrollo comunitario.

Estrada manifiestó que la infraestructura productiva, la política institucional y el buen gobierno, no se pueden dejar de lado al hablar de recuperación. Mencionó que para la reconstrucción es necesaria la coordinación y para que se lleve a cabo una recuperación verdadera es primordial trabajar con las costumbres de la comunidad. Por otro lado, Estrada invitó a los periodistas a no tragar entero e investigar más cuando usan de fuentes a las comunidades. Puso de ejemplo una situación en la cual un periodista le preguntó a un miembro de la comunidad si se habían repartido las comidas y éste le dice que no, cuando en realidad tenía dentro de su casa las comidas suministradas por los organismos de socorro.

Lo que todo periodista debe preguntarse en la cobertura de emergencias y desastres

Luis Botello del ICJ (Centro Internacional para Periodistas, por sus siglas en inglés), quien dirigió programas sobre el cubrimiento de desastres cuando sucedió el huracán Katrina, comenzó su intervención declarando que no hay que pensar sólo en prepararse para cubrir desastres naturales sino situaciones de crisis en general. Dijo que es importante tener planes para cubrir diferentes crisis y que lo primero que hay que tener claro es cuáles son las emergencias que se pueden presentar. Afirmó que la cobertura de crisis empieza antes: “hay que saber qué hacer para anticipar las crisis, la cobertura es más sólida si se buscan antecedentes de cobertura o atención a esas situaciones”.

Para Botello, el tema de la preparación en cobertura de crisis es esencial: “¿Sabemos a dónde tenemos que ir? ¿Qué hacer?”. Botello confirmó también lo que ya había mencionado Jaime Abello y Ricardo Lozano con respecto a que hay que preparar a la población de forma adecuada para asumir esas situaciones. “¿Existen manuales en las instituciones sobre qué hacer en esas circunstancias?” pregunta Botello, sin recibir respuesta alguna. Algo que también se vislumbró fue que los periodistas de la región no tenían claro el significado del tipo de alertas (roja, amarrilla, naranja).

Botello afirma que si el periodista se encuentra con que los políticos no le otorgan la atención debida a los planes y estrategias que hay que llevar a cabo, entonces hay que escribir una noticia sobre eso. Para Botello también es esencial tener información acerca de contactos a quién llamar en caso de una crisis, es decir, un árbol de teléfonos, una base de datos ordenada en la cual se sepa a quién le toca contactar en caso de una emergencia. Botello, haciendo referencia a las guías en caso de emergencia que hay que tener en cada institución, dice que es responsabilidad de todos expresar la necesidad de que haya un plan y de que existan esas guías.

Botello prosiguió al abordar los temas relacionados con las aplicaciones tecnológicas que ayudan a informar los efectos de cualquier tipo de desastres. Mencionó como ejemplo a Ushahidi http://www.ushahidi.com/, una plataforma colaborativa de fuente abierta en la cual la población puede informar a través de diferentes medios como mensajes de textos o correos electrónicos, acerca de noticias relevantes, al mismo tiempo que son mapeados o ubicados por la plataforma. También habló de FrontlineSMS http://www.frontlinesms.com/, otra aplicación muy útil y fácil de usar que no requiere de internet y sirve para mandar mensajes de emergencia masivos desde el celular a una red creada por el mismo usuario.

Botello además hizo hincapié en que el profesionalismo es un factor que debe ser inherente al periodista pero que en situaciones de crisis se hace aún más urgente. Como ejemplos, citó la necesidad de ser lo más exacto y completo posible con la información, y nunca especular cuando se trata de una emergencia. También recordó algunos de los fundamentos básicos del periodismo como la verificación de fuentes, la transparencia, la imparcialidad y evitar el sensacionalismo. De igual manera, resaltó que es importante mantener la calma en ese tipo de situaciones, porque el pánico se transmite. No hay peor información que la que se escribe con pánico y transmitir ese pánico a la sociedad es un error. Botello también dijo que si el periodista se entera de una información que no ha sido verificada, es mejor transmitirla, pero aclarando que es información sin comprobar, que está siendo confirmada en esos momentos y de paso, aclarar por qué no ha sido comprobada. Dice que eso es más importante ahora, sobre todo en esta era de la tecnología y las redes sociales en la cual muchas veces la primicia la tienen los ciudadanos.

Finalizado el taller con Luis Botello, Promigas presentó un video en el cual se simula una emergencia de gas provocada por el conductor de un autobús. Una vez terminó el video, el equipo de comunicaciones se propuso hacer un juego de roles en el cual se les preguntó a los periodistas cómo reaccionarían ante esa situación. Después Promigas ofreció una presentación acerca de cómo es el proceso de distribución de gas que llevan a cabo. Esa información también aparece en el sitio web de la empresa http://www.promigas.com. Los funcionarios de Promigas manifestaron que están abiertos para cualquier inquietud sobre el sector de gas natural y mencionaron que el fin de la presentación tiene que ver con que los periodistas estén enterados del funcionamiento de esta empresa, para saber cómo cubrir cualquier emergencia relacionada con este sector, pero teniendo en cuenta que Promigas es sólo uno de las partes de todos los procesos que se realizan con el gas natural.

Recuperación y reconstrucción del territorio: superar el olvido, la emergencia no ha terminado

Lucía González de la institución Colombia Humanitaria,  quien participó en el proceso de reconstrucción del eje cafetero colombiano después del terremoto en 1999, habló de la importancia de que los medios construyan la crítica pero que también cuenten las cosas positivas y las cosas buenas que se están haciendo. En sus palabras: “Hacerle eco a los que se roban las cosas pero también a la esperanza”. Según González, los periodistas tienen una tarea de gran envergadura que no tiene sólo que ver con la información veraz, útil, oportuna y profunda, sino que lo importante es la transformación que hay que hacer desde el nivel cultural. González señaló que es muy importante que se profundice en la información útil para los gobernantes y para el público dando a conocer los datos relevantes, pero también los sentires e inquietudes de las comunidades. Explicó además que Colombia Humanitaria se crea para atender el sistema de prevención y atención de desastres y que nació no sólo para la reconstrucción, sino también para la adaptación.

Para González, Colombia no ha entendido la magnitud de esta tragedia, que es una situación que nos hace repensar el individuo en relación con los otros y con el territorio. Según ella, hay muy poco conocimiento sobre la responsabilidad que hay que tener con el territorio y son los periodistas los primeros que tienen que entender la magnitud del problema. González mencionó que hasta el momento se habían contado 902 municipios afectados y que el hecho de que sean culturas tan diversas requiere producir soluciones universales para seres tan disímiles, en poblaciones con distintos niveles de institucionalidad y con condiciones geográficas muy diferentes, labor complicada según González.

Lo anterior significa que hay que disponer no sólo todo el aparato del Estado, sino que todo el mundo debe ponerse en el ejercicio de analizar el papel que cada quien tiene que asumir frente a la situación. Es una realidad, hay gente sufriendo y es algo que, como ya se ha mencionado, puede agravarse con el tiempo. Por lo tanto, es pertinente ponerse en un estado de corresponsabilidad por la dignidad del otro y por la estabilidad de una nación, por la legitimidad de los gobiernos. González afirmó que Colombia tiene una gobernabilidad frágil y que hay poca legitimidad del Estado. Dijo que eso afecta de forma enorme la estabilidad de las comunidades porque éstas se inmovilizan si no hay legitimidad, si la gente cree que la plata se la están robando.

González también mencionó que vamos a tener que aprender a leer los mensajes que nos manda la naturaleza, pero reitera que es de igual importancia que la comunidad aprenda a hacerse responsable del entorno en el que habita. Expone que es un hecho que la mayoría de nuestras comunidades no han tenido esa pedagogía. También menciona la gravedad de que en los lineamientos de emergencia no se hable de la cultura, la educación ni la institucionalidad. Dijo que si se reconstruye lo material y no la cultura, se repiten errores como llenar caños y tuberías con basura o cosas de este tipo que suceden por esa falta de pedagogía.

González aseveró además que un ajuste institucional es impostergable, es decir, que se cumplan las tareas para las cuales están concebidas las instituciones del gobierno y del Estado. También aprovechó para poner a disposición de los periodistas la página web http://www.colombiahumanitaria.gov.co/ en donde se actualiza constantemente toda la información relacionada con esa institución.

Lucía González de Colombia Humanitaria, ya finalizando, propuso que se le siga poniendo la lupa a los descalabros en la contratación, pero que también se ponga el lente sobre la comunidad y cómo han sido capaces de superar las tragedias. González hizo también un llamado al sector privado para que ayude con esta tragedia y teniendo en cuenta que Colombia Humanitaria se apoya en los gobiernos locales, propuso darle el papel que les corresponde a los gobernadores y los alcaldes para estimular la confianza. Dijo que si bien hay mucha corrupción en el país, tampoco se puede deslegitimar a cada uno de los funcionarios, “a veces toca tener buena fe” dijo González, “la apuesta es que ganemos en constitución de Estado, porque esta tragedia llegó para quedarse”.

Para cerrar el evento, Jaime Abello Banfi, insistió en la idea principal que quedó de todo el evento y es que  tenemos que hacer saber a las instituciones y a la sociedad el cambio político y cultural que necesitamos para que la adaptación en Colombia sea viable. Dijo que para eso la preparación profesional de los periodistas en estos temas hacia el futuro se debe convertir en algo esencial.  Abello afirmó también que es imprescindible darse cuenta de la complejidad de todo este proceso y saber quiénes son todos los actores involucrados para poder informar de forma adecuada a la sociedad.

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