Relatoría del taller ‘Refugiados y migrantes: cómo cubrir el caso venezolano’, con Ginna Morelo y Tulio Hernández
5 de Septiembre de 2020

Relatoría del taller ‘Refugiados y migrantes: cómo cubrir el caso venezolano’, con Ginna Morelo y Tulio Hernández

La actividad fue organizada en alianza con la Fundación Gabo y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para 12 periodistas de Sudamérica, quienes se reunieron por teleconferencia del 13 al 24 de julio de 2020.
Tulio Hernández y Ginna Morelo en 2019. Foto: Guillermo González / Fundación Gabo.
José Guarnizo

Introducción

El taller dirigido por Tulio Hernández, sociólogo y periodista venezolano, y Ginna Morelo, periodista colombiana de investigación y de datos, fue un espacio de dos semanas que tuvo como como uno de sus ejes la reflexión en torno a la importancia de poder mezclar, en el cubrimiento periodístico de la migración, instrumentos de las ciencias sociales y de la producción académica conceptual profunda. 

Otro de sus pilares importantes tuvo que ver con la necesidad de tener en cuenta conceptos jurídicos sin los cuales no podría cubrirse la migración, o al menos no de manera acertada. Para afianzar estos conocimientos en el taller intervinieron funcionarios expertos de la ACNUR, entre los que estaban Juan Pablo Terminiello, oficial legal principal de la agencia y Jeff Wilkinson, oficial principal de operaciones.

El contexto histórico también fue un núcleo del taller. Ese que puede depurar la visión y el foco de un periodista que quiera abordar la migración desde la investigación. Es un punto de partida ineluctable. Más si se tiene en cuenta que las migraciones han sido claves en los procesos civilizatorios del devenir humano. Producto de la inmediatez de los contenidos periodísticos que se publican a diario, pareciera a veces que las sociedades lo hubiesen olvidado.

El taller tuvo varias preguntas que lo impulsaron desde el primer día: ¿cómo son representados los protagonistas de las historias de migración?, ¿se explican bien? ¿Las nacionalidades importan a la hora de retratar una historia? ¿Cuando se presentan delitos es preciso escribir la nacionalidad de quien lo comete? ¿Desde qué lugar se está haciendo la cobertura de estos temas y cómo se está haciendo? Las respuestas a todas estas preguntas fueron surgiendo en medio de los debates alrededor de las prácticas periodísticas deseables en el cubrimiento de la migración.

En ese sentido, Ginna Morelo fue insistente a lo largo de las jornadas en reflexiones que apuntaron a mirar bajo la luz de la ética al oficio periodístico, desde las apuestas en caliente hasta las elaboraciones más ambiciosas y documentadas. No se puede ver la migración como fenómeno si no se retrata de manera responsable, con respeto por la verdad y búsqueda de la empatía. Las piezas periodísticas al final deberían –añadió Morelo–  explicar, dar a entender, acercar a los otros, sobre todo, a todos aquellos que están en la condición de refugiados y migrantes. 

En suma, el contenido del taller se dividió temáticamente en cuatro grandes apartados, así:

  • Contexto histórico
  • Conceptos básicos
  • El caso venezolano
  • La agenda asertiva y las prácticas periodísticas

Contexto histórico

Tulio Hernández clasificó las primeras pistas históricas a tener en cuenta en cinco puntos: 

1. Sin migraciones no hay especie humana

Una idea nuclear en la que se sustenta este punto viene de una frase de Peter Belwood, que decía: “sin migraciones no existiría la especie humana, o por lo menos no existiría más allá de una pequeña región de África”. Fue desde ese continente que, hace 100.000 años, comenzó la expansión humana y el poblamiento temprano de los continentes. 

Hay teorías que sugieren que las poblaciones humanas más antiguas surgieron en África y que de allí migraron al cercano Oriente y, posteriormente, a Oceanía, Asia oriental y América. Con el paso de los siglos esta migración terminó siendo más compleja en cuanto a las rutas y los lugares de destino. La evolución del humano primitivo se dio paralelamente conforme fue recorriendo el planeta y asentándose y mezclando con diversas culturas.

2. Nuestro planeta es un planeta de emigrantes

Yuval Noval Harari, autor del libro De animales a dioses, dijo alguna vez que la historia de la vida humana no ha sido otra cosa que un larguísimo proceso de desplazamiento. “Y nos cuesta entenderlo hoy, aun cuando es una historia que comenzó casi 100.000 mil años atrás”, afirmó Tulio Hernández. No habría sido posible la humanidad sin las migraciones dándole la vuelta al globo, por lo tanto somos un planeta de migrantes y de depredadores. Y la realidad, dijo Hernández, es que el Homo sapiens destruyó a todos los demás, exterminó a la megafauna, y fue poblando el mundo. El antecedente tiene que ver con un combate feroz, y la consecuencia somos nosotros mismos: la humanidad. Y ahí no hay distinciones.

En la actualidad se dice que puede haber 258 millones de migrantes en el mundo. La evolución ha sido dramática con el paso de los años ya que en 1965 se registraban 75 millones y, en 2000, el número rondaba los 150 millones. Y hay una cifra bastante preocupante: en 2018 había 70,8 millones de personas desplazadas a la fuerza en el mundo. 

3. A la especie le ha costado reconocerse en su diversidad

A pesar de la contundencia histórica de la migración atada a la evolución humana, miles de años después a los grupos humanos les ha costado reconocerse en la diversidad. Frente a la migración se perturban, tiene sentimientos encontrados: “por un lado quieren ser solidarios, pero por otro lado viene el temor, los miedos, porque a los humanos no nos ha sido fácil reconocer a todas las maneras de ser humano como una misma especie”, anotó Hernández.

El concepto de humanidad como lo conocemos hoy en día no tiene más de cinco siglos. Antes de eso todavía había quienes incluso se preguntaban si algunos humanos tenían alma, o si determinados grupos étnicos pertenecían a la misma especie. El humano como una unidad biológica y cultural solo viene a aparecer en la Constitución de los Estados Unidos de 1787 y en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

Hernández llama las patologías de la alteridad a todos aquellos males que anulan la diferencia, la diversidad. Y las clasifica así:

  • Racismo: exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.
  • Xenofobia: odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros.
  • Aporofobia: rechazo, fobia a las personas pobres o desfavorecidas.
  • Colorismo: variante del racismo que tiene que ver con el rechazo a la oscuridad de la piel.
  • Fundamentalismo religioso: una aplicación literal de la doctrina contenida en los libros sagrados, tanto en la vida pública como en la privada, y que no admite interpretaciones contextuales, actualizaciones o perspectivas modernas.
  • Fundamentalismo político: no necesariamente se relaciona de manera directa o indirecta con las religiones tradicionales, sino que promueven una cosmovisión radical ideológica.

4. Ningún pueblo etnia o nación tiene el monopolio de ser una sociedad completamente de migrantes o receptora

Dice Hernández que así como ningún pueblo, etnia o nación tiene el monopolio de la generosidad y de la apertura al migrante, tampoco ninguno lo tiene de la barbarie o de la discriminación. Todos los pueblos han estado en ambos lados de la historia. Para ello cita este ejemplo: “hemos vivido alarmados por el racismo en Estados Unidos (refiriéndose al caso del asesinato de George Floyd), pero ocultamos otro racismo igual de cruel: el racismo en nuestro propio país, el del desprecio a los mundos indígenas. Nos cuesta mirar adentro y más fácil se ve el mundo exterior”, dice.

No hay grupo humano en el planeta que no haya vivido la misma condición del que se va o del que llega a un territorio. Y eso se puede ver claramente si se valoran las razones que han llevado a cuestas quienes han decidido migrar: algunos por guerras, otros por presiones demográficas, escasez de alimentos, catástrofes, por necesidades de sobrevivir, entre otras.

Hay dos momentos en la historia de la humanidad en la que se produjo la mayor cantidad de migraciones. El primero: el circuito del esclavismo euroamericano, mediante el cual se transportaron a las Américas 14 millones de personas. El segundo: la Revolución industrial. Durante este periodo Europa se convirtió en el centro de la expansión hacia casi todos los continentes.    

5. La historia de la humanidad es la del paso de la intolerancia etnocentrista 

Hay una premisa que traspasa la historia de los seres humanos y es que todas las sociedades se han creído el centro del universo. El proceso de civilización, sin embargo, ha ido revaluando la visión antropocéntrica y etnocéntrica de las sociedades para ir aceptando que en la mezcla y la diversidad radica la riqueza de los pueblos. 

“La idea de pureza hay que exterminarla. No es casual que el fascismo y todos los totalitarismos partan de una idea de pureza racial e ideológica. Lo que hemos ido descubriendo es que la migración es la fuente de la riqueza, es lo que le ha dado dinamismo a la experiencia humana”, dice Hernández.

Y complementa la idea al explicar que donde hay apertura hay menos endogamia y propensión a la discriminación. “Es mejor juntos y si es posible revueltos; en eso resumiría este punto”. 

Conceptos básicos

A lo largo del taller se hizo énfasis en diferenciar los términos ‘refugiado’ y ‘migrante’. Después de Siria, Venezuela es el lugar del mundo desde donde se desplazaron más personas el año pasado. Y la ACNUR considera que la mayoría de ellos son refugiados y no migrantes. ¿Por qué?

Migrantes y refugiados no son lo mismo

El éxodo de venezolanos se ha convertido en una de las crisis de desplazamiento forzado más grandes del mundo. El año pasado, la cifra de refugiados y migrantes de esta nacionalidad ya superaba los 5 millones de personas. 

A pesar de la magnitud, se trata de una migración que no ha captado toda la atención del mundo y que ha contado con un bajo nivel de financiación en cuanto a la atención de la población que ha tenido que huir de su país.

Para la ACNUR la mayoría de los venezolanos que se han visto en la obligación de irse de su país en los últimos años son considerados refugiados. 

Los refugiados se ven abocados a trasladarse de país a causa de una amenaza directa, de persecución o muerte. Los migrantes, en cambio, viajan principalmente para mejorar sus vidas o encontrar mejores oportunidades de educación, reunificación familiar, entre otras. Otra diferencia es que los refugiados no pueden volver a su país de forma segura, mientras que los migrantes continúan recibiendo la protección de su gobierno.

“No son sinónimos, son dos conceptos completamente distintos y hay un fondo legal en ello que tiene consecuencias en cuanto a los derechos y obligaciones de los Estados”, dijo Juan Pablo Terminiello, oficial legal principal de ACNUR. “¿Por qué es importante categorizarlos como migrantes o refugiados? Estos últimos se ven forzados a irse como consecuencia del conflicto o la persecución, y salen en busca protección, esto conlleva un estatuto jurídico que los tiene que proteger”, agregó.

El término migrante puede ser usado, entre otras, para personas que salen por motivos de estudio o porque ven que en otro país podrían tener mejores posibilidades de encontrar un empleo más promisorio. Para entender estas diferencias de conceptos es necesario advertir, por ejemplo, cuáles han sido las razones que han impulsado a los venezolanos a salir de sus país. Entre ellas se cuentan: inseguridad y violencia, persecución y amenazas, falta de acceso a alimentos, medicinas y servicios esenciales, pérdida de ingresos, carencia de sistemas de protección nacionales, circunstancias políticas y socioeconómicas.

El refugiado está amparado por un marco normativo que existe desde la Segunda Guerra Mundial y le genera obligaciones a los Estados receptores. Es por eso que las palabras importan: no es lo mismo migrante que refugiado. 

En ese sentido, para la ACNUR la mayoría de personas nacionales de Venezuela se encuentran necesitadas de protección internacional bajo el criterio contenido en la Declaración de Cartagena y sobre la base de amenazas a su vida, seguridad o libertad, todo esto resultante de eventos que se encuentran actualmente perturbando gravemente el orden público en Venezuela. 

“Siempre nos van a escuchar hablar de refugiados en la mayoría de los casos; no todos, porque también hay un porcentaje de migrantes. Los migrantes tienen derechos también, obviamente, pero con los refugiados hay derechos adicionales y desconocer esto con los gobiernos es abrir la puerta a violaciones de estos derechos o simplemente cerrar las puertas para acceder a ellos”, dijo Jeff Wilkinson, oficial principal de operaciones de ACNUR.

Una definición de refugiado está en la Convención de 1951. Se considerará refugiado a toda persona que: se encuentra fuera del país de su nacionalidad o residencia debido a fundados temores de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas y no pueda o no quiera, a causa de dichos temores, acogerse a la protección de tal país.

Hay otra definición de refugiado consagrada en la llamada Declaración de Cartagena, de 1984. Se considerará refugiado a:

Toda persona que vea amenazada su vida, seguridad o libertad, como resultado de:

  • Violencia generalizada.
  • Ocupación o agresión extranjera.
  • Conflictos internos.
  • Violaciones masivas de los derechos humanos.
  • Otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público, en su país de origen o residencia habitual.

Otra pregunta que se abrió ante estas consideraciones es por qué los Estados deben proteger a los refugiados. “No es solo por los tratados y las leyes, porque estos pueden cambiar en algún momento. No debe depender plenamente de ello. También hay que reflexionarlo desde un punto de vista moral, incluso más allá de lo que implica el Régimen Internacional de Protección”, agregó Terminiello.  

La Convención del Estatuto de los Refugiados tiene 46 artículos y con ellos se han protegido a más de 40 millones de personas en el mundo. Y de allí se derivan principios que son claves para entender hasta dónde va la protección a los refugiados:

  • No devolución: y aquí hay una clara distinción frente a los migrantes.
  • No expulsión.
  • No sanción por permanencia irregular e ingreso.
  • Principio de la unidad familiar.
  • Confidencialidad.
  • No discriminación.
  • Ayuda administrativa.
  • Documentación de identidad y viaje.
  • Derechos y deberes de los refugiados.

La Convención ha sido adoptada por 150 estados. Otra diferencia que surgió es la de que el migrante se va de su país por voluntad propia. El refugiado, en cambio, se ve forzado a irse, en medio de un contexto complejo en el que ve afectados sus Derechos Humanos. 

¿Por qué hay que proteger al refugiado?

No solo se trata de un asunto de leyes y tratados —dijo Juan Pablo Terminiello, de la ACNUR— porque estos pueden cambiar en algún momento. No debe depender plenamente de ello. Hay que reflexionar desde lo moral por qué se impuso un Régimen Internacional de Protección. 

La respuesta puede estar en un caso muy emblemático: la historia del barco San Louis, que salió en 1939 desde Hamburgo, Alemania, con pasajeros judíos alemanes que huían de los nazis. El destino de la embarcación era Cuba. 

Cuando estos refugiados llegaron por mar a la isla se encontraron con un cambio de gobierno. Y los nuevos funcionarios no reconocieron ninguno de los permisos de estos 937 pasajeros y no permitieron el desembarco. Los cubanos ofrecieron que compraran un nuevo permiso. Y como no tenían cómo hacerlo, muy pocos judíos pudieron tocar tierra. 

Después de este fallido intento, el San Louis se fue rumbo a Estados Unidos, cuyo presidente era Franklin D. Roosevelt. Los migrantes solicitaron desembarcar y nuevamente les negaron el permiso debido a una política interna del momento. En Canadá ocurrió lo mismo. Después de varias semanas, el San Louis retornó a Europa. Una tercera parte de los ocupantes terminó perdiendo la vida en campos de refugiados. 

Este caso del San Louis dejó al descubierto que las leyes no pueden ser el único mecanismo mediante el cual a un refugiado se le respeten sus derechos. En juego estuvo un genocidio que se estaba cometiendo en Alemania y no hubo país que lo evitara. 

A partir de casos como este y de la Segunda Guerra Mundial se hizo importante tener un Régimen de Protección de los Refugiados, un marco universal que asegurara sus vidas, y que fuera respetado en el mundo entero. Hasta antes de eso, la ley migratoria de cada Estado era la que regía para los extranjeros. 

Hitos importantes

  • 1948: se establece el derecho al asilo.
  • 1950: se crea la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR.
  • 1951: se da la Convención del Estatuto de los Refugiados. 
  • 1967: Se crea el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados
  • 1981: Declaración de Cartagena sobre los Refugiados.

Los 10 estigmas falsos alrededor de la migración

Según Tulio Hernández la mayoría de procesos migratorios en el mundo están traspasados por estigmas que desconocen que todas las sociedades han sido tanto expulsoras como receptoras de hombres y mujeres que se ven en la obligación de huir. Y es importante mencionar estos estigmas justamente para no caer en ellos. Se trata de premisas que carecen de sustento pero que se propagan por el voz a voz. 

  1. Los migrantes supuestamente constituyen una invasión.
  2. Vienen a quitarnos los trabajos: no importa si vienen de países pobres o países desarrollados.
  3. Usan nuestros escasos recursos de salud, seguridad social y servicios públicos. 
  4. Son delincuentes o traen criminalidad: esto es una constante en todos los procesos migratorios.
  5. Las mujeres son prostitutas (y en América Latina son ‘quitamaridos’).
  6. Traen enfermedades. 
  7. A ellos los ayuda el gobierno y los organismos internacionales: les dan lo que nos niegan a nosotros (en los casos de países receptores con alto niveles de pobreza).
  8. Son diferentes, poco educados y no planifican el número de hijos. 
  9. No pagan impuestos.
  10. Son muy ruidosos (en el caso de las migraciones caribeñas y africanas a EE.UU. y Europa).

Estos estigmas que son sobre todo injustos no tienen tanto que ver con la nacionalidad sino que son una constante universal en la migración humana.

El caso venezolano

El contexto de los refugiados y migrantes venezolanos

Estamos hablando del mayor éxodo en la historia de la región: no hay ningún antecedente que se le equipare. 

  • Según un reporte estadístico de la ACNUR, al 31 de diciembre de 2019 había 4,5 millones venezolanos desplazados de su país. 
  • 3,6 millones de estos refugiados no pidieron asilo. Sin embargo, tendrían la necesidad de hacerlo y los cobija la Declaración de Cartagena.
  • Se trata del segundo desplazamiento humano más grande del mundo después de Siria, que cuenta con 6,6 millones de refugiados.
  • La ACNUR reconoce que la mayoría de venezolanos que se vieron obligados a salir son refugiados.
  • Los venezolanos huyen por múltiples motivos: salud, seguridad, hambre, persecución y/o  motivaciones mixtas. Esto hace el fenómeno aún más complejo.
  • Es tan complejo el fenómeno, que el secretario general de Naciones Unidas requirió de un modelo especial para la atención y de una plataforma especial liderada por la ACNUR.

Estigmas en medio de la pandemia

La aparición del coronavirus en el mundo hizo que miles de refugiados venezolanos que estaban en Colombia tuvieran que regresar a su país. Algunos contaron con apoyo del gobierno colombiano, otros debieron hacerlo por su propia cuenta en medio de la ya compleja situación de la pandemia.

Según Tulio Hernández, algunos de estos venezolanos que comenzaron a retornar prefirieron pasar la frontera de manera ilegal pues por las vías autorizadas las filas podrían demorarse dos o tres días. También porque, aunque tuvieran papeles en regla, creían que podían ser detenidos por la fuerza y llevados a un campo donde se supone habría una cuarentena obligada. Consideraban que eran espacios donde no se podía estar en buenas condiciones de salud.

La desinformación y las leyendas urbanas también hicieron parte de la narrativa de esta época y todo ello ocurrió en contra de los refugiados y migrantes. En Venezuela se decía que los retornados estaban todos enfermos o que eran policías encubiertos. Aparecieron también otras fake news que hicieron que los refugiados temieran por sus vidas: “te agarran, te llevan a Caracas y te dan un agua que te duerme porque el gobierno no tiene comida para darte” era una de estas leyendas negras que pasaban de boca en boca. 

En consecuencia los retornados se enfrentaron a:

  • Rechazo por los propios compatriotas 
  • Maltrato y humillación 
  • Doble marginamiento 
  • Persecución religiosa
  • Discriminación por el propio gobierno de Venezuela por llegar ‘contaminados’ con el virus

Cinco conceptos para entender la migración venezolana actual

Hernández aportó un marco conceptual para entender el fenómeno migratorio venezolano. Se trata de cinco perspectivas a través de las cuales podría darse un mejor análisis periodístico previo o durante el cubrimiento periodístico.

1. La migración venezolana ha de entenderse bajo una perspectiva de largo plazo. 

No se puede pensar a cabalidad este fenómeno desde la emergencia, desde la inmediatez. Ese es uno de los errores que han tenido varios de los países receptores de migrantes en el diseño de las políticas. Se solía creer que este era un fenómeno pasajero, o que el régimen de Nicolás Maduro caería de un momento a otro o que si Venezuela volvía la democracia se solucionaban las cosas. “Ninguna de estas cosas es cierta”, dijo Hernández. “Cuando pasan cinco años, solo tienden a regresar entre el 25 y 30% de los migrantes que se fueron y casi siempre son los muy jóvenes y los muy mayores. Pero la gente de edad promedio tiende a quedarse”. 

Es tan grande la tragedia venezolana, tan profunda la descomposición social, el desmantelamiento del aparto productivo, que en Venezuela debe haber un proceso de reconstrucción nacional equivalente al que vivió Europa después de la Segunda Guerra Mundial, y quizás en peores condiciones. “Porque a las ruinas económicas se le suman las ruinas morales, la degradación moral. Hay que pensarlo en el largo plazo. Cualquier política pública tiene que pensar que este fenómeno se va a quedar”. 

Cada año las cifras de venezolanos que huyen se duplican. “Cuando yo llegué a Colombia en 2018 había 700.000 venezolanos en Colombia; ya hay casi 2 millones”, contó Hernández. En consecuencia, la atención humanitaria es apenas parte del tratamiento, la integración de largo plazo es la gran tarea, y para ello se necesitan políticas públicas globales y actuación concertada internacional. “Esto hay que pensarlo desde una estrategia integral, no solo humanitaria —de la emergencia—, sino pensarlo a largo plazo en el esfuerzo de integración económica y de ciudadanía de los migrantes en el país receptor. A un país receptor le sale más barato y menos conflictivo tener políticas claras de incorporación de los migrantes que tenerlos en condiciones de parias. Solo se integra aquel que se convierte en ciudadano”, afirmó. 

2. Es el segundo desplazamiento humano más grande del siglo XXI y el más intenso del mundo. 

Dentro de muy poco será el primero en número de refugiados y alcanzará seguramente a Siria. Pero, ¿qué quiere decir el más intenso? Quiere decir que es el proceso migratorio que ha desplazado más gente con mayor velocidad y en menor tiempo en la historia de América Latina. Y es el más acelerado y más masivo entre dos países con fronteras comunes. Ninguno se compara. 

Como antecedente tenemos en la historia tres grandes movimientos humanos latinoamericanos entre países fronterizos: de Nicaragua a Costa Rica,  sobre todo en la guerra entre sandinistas y las contras. De Haití a República Dominicana, que comparten la misma isla, con motivo del más reciente terremoto. Y de Uruguay hacia sus países vecinos con las dictaduras. Sin embargo, ninguno de esos movimientos llega a pasar las 600.000 mil personas desplazadas.  La migración colombiana hacia Venezuela fue de 4.000.000 de personas, pero ocurrió en 30 años. Y ocurrió de un país que estaba en situación de pobreza hacia otro donde el trabajo sobraba. “Y nunca vi a ningún colombiano mendigando, porque había oportunidades”, dijo Tulio Hernández.

En cuanto al actual proceso migratorio, se calcula que 5 millones de personas se han ido en los últimos años de Venezuela. El grueso de la migración a Colombia se ha dado en medio de la dictadura de Nicolás Maduro y cuando se produce la caída de los precios del petróleo. 

3. La migración venezolana a Colombia es una saga histórica de viajes de ida y vuelta:

Para Colombia es más impactante todavía esta migración, porque Colombia ha sido un país endogámico: no había recibido migraciones tan masivas. Y para los venezolanos era la primera vez que les tocaba salir; aquel era un país acostumbrado a recibir migrantes. “Para poner un ejemplo, Caracas en 1950 apenas llegaba a un millón de habitantes, y 350.000 eran migrantes extranjeros. Era un país que no sabía emigrar y tuvo que aprender a hacerlo. Los colombianos, en cambio, tenían una experiencia de emigraciones de décadas, desde los años cuarenta cuando comenzó la violencia. Entonces se cambiaron los roles. El país a donde se emigraba es el país que emigra”, añadió Hernández.

Ees importante aquí discernir distintas modalidades de migración:

  • Migración de destino: aquella que no tiene intenciones de devolverse. Un ejemplo de ella es la que se dio desde Colombia hacia Perú.
  • Migración de retorno: son los colombianos que se habían ido a Venezuela hace cuarenta años. Y ahora son sus hijos o nietos los que regresan al país de sus raíces. Se calcula que han llegado a Colombia unas 500.000 personas. Es tan grande la cifra que en Venezuela aún quedan 700.000.
  • Migración de tránsito: es aquella que entra a Colombia por Cúcuta, Maicao, Arauca y va a salir a Rumichaca, en la frontera con Ecuador, y que tiene como posibles destinos a Perú, Argentina o Chile. 
  • Migración pendular: esa que va y viene diariamente por la frontera entre Colombia y Venezuela. Son personas que van a comprar medicina, a buscar asistencia médica, a hacer trabajos por días, o incluso a contrabandear.

4. Solo cuando el migrante se integra a la sociedad receptora se hace ciudadano con derechos y deberes, de lo contrario es un paria

La migración debe ser vista como un proceso de reintegración cultural. “En el caso de Colombia y Venezuela porque no solo comparten más de 2.019 kilómetros de frontera que comienza en el Caribe, sube por las montañas andinas, baja y atraviesa los grandes ríos y las grandes sabanas de los llanos hasta internarse en la amazonía, sino porque en cada uno de esos territorios hay historias comunes”, apuntó Hernández. 

5. Los imaginarios de la migración 

Tan importante como la realidad de todo fenómeno social, está la forma en que es representada por el colectivo. Ahí aparecen los estigmas. Y hay una diferencia frente el imaginario en la migración de Colombia hacia Venezuela hace décadas, con la de Venezuela hacia Colombia actualmente. En la primera el venezolano percibía al colombiano como aquel que llegaba a su país a prosperar. En la segunda, el colombiano suele percibir al venezolano de una forma distinta: es el profesional que ha tenido que irse por hambre y que puede terminar pidiendo dinero en la calle, solo por poner un ejemplo. El venezolano exhibe la condición de desterrado en el imaginario del colombiano. 

La agenda asertiva y las prácticas periodísticas

Entre Ginna Morelo, Tulio Hernández y los asistentes se fueron construyendo pistas para crear lineamientos periodísticos útiles con miras a hacer un adecuado y buen cubrimiento de la migración venezolana. Aquí algunas de ellas. 

Premisas básicas

  1. No politizar ni ‘partidizar’ la cuestión de la migración. No incluir dentro de la polarización política nacional este tema, pues son esferas distintas. 

    Un ejemplo en Perú: para atacar al presidente saliente en Perú, la bancada del fujimorismo argumentó que el mandatario ayudaba más a los venezolanos que a los propios peruanos. Usaron la migración para una coyuntura política.

    Un ejemplo en Colombia: en medio de un enfrentamiento de ideas entre la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el presidente Iván Duque, con motivo de la cuarentena, apareció el tema de la migración venezolana. López, que se supone encarna un proyecto político de diversidad, se comportó como no defensora de la migración cuando declaró que la municipalidad no tenía responsabilidad con los venezolanos. En otras palabras dijo que los mismos migrantes debían resolver su situación o que de eso se encargara Migración Colombia. Con ello se promovió un brote xenófobo. Por suerte, hubo un gran rechazo de periodistas colombianos y de la opinión pública frente a esa postura. 

  2. Trabajar sentimientos de empatía. El ejercicio periodístico no está exento de aquella premisa que dice que hay que tratar a los otros como nos gustaría que nos trataran. No es más que practicar la coherencia entre lo que se exige para los nuestros y lo que proyectamos respecto a los otros. 

  3. Desmitificar los prejuicios con hechos y conocimiento.

  4. Manejar correctamente las cifras. Los números solos fuera de contexto son engañosos. Esto implica pasar de lo intangible de las cifras a lo tangible del dolor: de los números a  los seres humanos, de la abstracción a la concreción.

  5. Pasar del periodismo de revelación al de la explicación. 

  6. Darle contexto internacional al fenómeno. Entender que la migración es una constante en la historia de la humanidad.

  7. Ratificar y hacer visible desde la vida cotidiana los puntos de confluencia entre la cultura del país receptor y la del país de origen. 

Decálogo de buenas prácticas

  1. Se necesita de un periodismo comprometido que asuma su responsabilidad  como agente social facilitador de la convivencia. Los reporteros pueden servir de instrumento de incidencia para el mejoramiento de las condiciones de migrantes y refugiados, en el entendido que migrar es un derecho humano y debe hacerse con dignidad y seguridad. Todo ser humano tiene derecho a ser tratado y nombrado como persona en su dignidad e integridad. Hay que acabar con el manejo victimizado del refugiado. 
  2. Es importante que la nacionalidad del refugiado se use solamente si es necesario en el contexto de la noticia. ¿Qué le agrega a una noticia decir que un venezolano tuvo una pelea con un policía? 
  3. El periodismo de calidad contrasta todas las fuentes con el fin de reducir al máximo las posibilidades de desinformación. 
  4. Se debe evitar las generalidades y las simplificaciones, la exacerbación del escándalo, el morbo que resalta estereotipos sobre quienes emigran. Y algo muy importante: son personas concretas las que cometen los delitos, no países ni culturas.
  5. Humanizar las cifras.
  6. Ser crítico con el racismo y xenofobia. El mito de ser neutral y objetivo no tiene cabida en estos casos. Si Donald Trump se burla de los hispanos, un periodista tiene derecho y la responsabilidad de cuestionarlo porque el racismo viola la Constitución. 
  7. Contextualizar en la información el respeto por la diversidad, no solo en cuanto a los migrantes y refugiados, sino a todo tipo de opción libre, preferencias sexuales, religiosas, entre otras que existan en una sociedad contemporánea.
  8. Las palabras importan y, por ende, los titulares también. Evitar la terminología catastrófica o belicista como ‘avalancha de migrantes’, ‘el tsunami de migrantes’.
  9. Promover experiencias positivas de integración, así como experiencias de diálogo en lo cotidiano. ¿Cómo se hace? Desarrollando una agenda propia. ¿Por qué el marroquí en España que tiene covid-19 es noticia y no el médico marroquí que lucha contra el coronavirus en el hospital?
  10. Informar y promover el cumplimiento y la promoción de los derechos humanos, el conocimiento de los marcos normativos internacionales y nacionales sobre derechos, procedimientos, recursos, y obligaciones en torno a la migración.

Introducción al trabajo con datos y números, herramientas clave

Las historias sobre refugiados y migrantes no son historias de números; son historias de personas. Esta fue una de las frases que estuvo presente en varias de las intervenciones de Ginna Morelo. Aun si los números y las líneas de tiempo muestran datos incontrovertibles que de alguna manera dibujan la gravedad del asunto, las historias del refugio y de la migración son historias de seres humanos, “como ustedes y como yo. Al tratar con cifras, no se puede perder eso de vista”.

Los periodistas traducimos la realidad y con ello los datos para que la gente pueda acercarse a las historias. Nadie se acerca a las historias por los números. Estos son importantes, pero no lo único en una historia. En el caso de Siria, hay una infinita sucesión de noticias en las que imperan los números. Y entonces termina perdiéndose el verdadero problema que hay detrás. El periodista debe recuperar la humanidad y por tanto la calidad de la información.

Decálogo para abordar el tema más allá de los números

  1. Hay que ir a donde está la historia.
  2. Estudiar la zona a la que vamos.
  3. Caracterizar a las personas con las que se trata: son personas, no de números.
  4. Estudiar y explicar el contexto: conectar otras realidades.
  5. Trascender los estereotipos: trabajo de autoedición, preocupación por el cuidado de los términos. Llamar y nombrar lo que se ve, echando mano de lo que se sabe; es decir, realizar una descripción juiciosa y ajustada a los hechos.
  6. Tener cuidado con las generalidades: diferenciar correctamente la migración, el refugio, la persecución.
  7. Reportar en clave de género y niñez: tener enfoques diferenciales.
  8. Hacer seguimiento al tema: hay que tener en cuenta que el tema no acaba ni con uno, ni con dos ni con tres reportajes; se espera que el tema siga y crezca para que se le dé el espacio en la agenda que se merece.
  9. Escribir con ética: invitación a la reflexión sobre la forma cómo contamos.
  10. Cultivar la empatía: empatía con las fuentes, el equipo de trabajo, con las personas que se conocen en el trayecto y en el viaje dado el caso.

La descripción como insumo

Un ejemplo práctico para cultivar la forma discursiva de la descripción a partir de los datos entregados por un experto nos lo brinda el maestro Germán Castro Caycedo. Cuando quiso contar de qué color era la selva para su libro El huracán fue donde David Manzur, el pintor colombiano, para comparar los tonos de verde que había visto en su reportería con aquellos que el maestro tenía en su paleta de colores. 

Puntos a tener en cuenta cuando se define una agenda

Pensamiento crítico

El periodista está obligado a  elevar el pensamiento crítico frente los hechos que cubre. Hay que identificar las causas del fenómeno a investigar, las definiciones que hay sobre el mismo y pensar en cómo debería ser el uso del lenguaje; es decir, en términos de Stuart Hall, “usar el lenguaje para decir algo con sentido o para representar de manera significativa el mundo y las otras personas”.

Pensamiento creativo

Hay pensar en las formas en que se pueden representar los temas.

Ginna Morelo decidió empezar el proyecto Venezuela a la fuga, ganador del premio Gabo de periodismo, por la inconformidad con sus compañeros de la sección internacional del periódico en el que trabajaba, ya que las noticias de la migración solo se abordaban desde el ámbito político, dejando de lado a las personas.

Las historias individuales de los migrantes venezolanos representaban una realidad que podía ser universal. El objetivo se convirtió en pensar creativamente para mostrar con dignidad, claridad y especificidad aquella realidad que Morelo como periodista estaba observando.

Pensar en cómo el pensamiento creativo puede servir, no solo para la expresión escrita, sino para potenciar distintos formatos como el documental, los gráficos, el audio o el pódcast y, también, para mejorar el trabajo mancomunado. Ejemplo gráfico: las fotos y la obra de la reportera Anna Surinyach alrededor de los migrantes y refugiados.

Pensamiento político

En reiteradas ocasiones se ha querido desacreditar a los periodistas tachándolos de carecer de objetividad. Cuando se le preguntó por este tema a Gabriel García Márquez declaró que cree en la “subjetividad periodística”. Cuando el periodista observa y palpa la realidad de los migrantes en situación de vulnerabilidad, es inevitable el no asumir una postura política, que no tiene que ver con la aprobación o rechazo de un partido político, sino a la postura desde la cual se decide contar la historia.

Referentes periodísticos reseñados:

  • Patricia Nieto: escritora de varios libros sobre víctimas.
  • Marcela Turati: escritora mexicana ganadora del premio a la excelencia periodística Gabo. Libro Fuego cruzado.
  • Maru Ludueña: periodista argentina. Realizó investigaciones sobre la desaparición forzada en el país.

A las tres les preguntaron en un webinar: “ustedes hablan desde las víctimas empobrecidas y golpeadas con el ánimo de convencernos a todos de su fragilidad y su vulnerabilidad. ¿Eso está bien?” Patricia respondió que decidió contar historias desde los vulnerados y desde los espacios de vulneración de los derechos humanos. Aquella es una posición política.

Un asistente al taller preguntó por el método de representación de información basado en dibujos, legos o plastilina antes de abordar una investigación.

La respuesta de Morelo vale la pena traerla a colación:

El método nace por la necesidad de facilitar la interacción entre el periodista y los otros agentes que pertenecen a disciplinas distintas en el proceso de desarrollo de contenido audiovisual, como lo son los ingenieros y los ilustradores, por lo que es preferible desarrollar matrices de contenido con materiales didácticos en primera medida, como el papel y la plastilina, para luego establecer un diálogo efectivo con aquellos colegas de otros campos, facilitando así el desarrollo del producto audiovisual. Este tipo de técnicas de desarrollo fueron usadas en el desarrollo de Venezuela a la fuga.

Periodismo contra el público

Qué importante en el cubrimiento de la migración es “hacer historias que la gente no quiere escuchar”, expresión usada por el periodista y escritor Martín Caparrós.

Ejemplo: la gente no quiere escuchar cuántas camas de cuidados intensivos quedan, en medio de la pandemia del coronavirus. La cobertura de la migración y el refugio en clave de derechos humanos supone en el relato, en la narración y en la construcción de formatos, historias que van contra el público y que al mismo tiempo el público merece escuchar.

Armar una estrategia

Es importante armar la historia sobre el refugio y la migración en clave de derechos humanos y en clave étnica. Aquí otras consideraciones:

  • ¿Para qué vamos a contar una determinada historia? ¿Para explicar algo, para explorar algo, para probar algo, para profundizar en algo, para prestar un servicio? Es trascendental trabajar con palabras clave para no perder de vista el objetivo. Muy útil cuando se trabaja con equipos grandes. Una buena idea para visualizar las palabras clave es tenerlas visibles en un tablero.
  • ¿Qué formato queremos emplear? El formato pasa por pensar si lo que se quiere es que el usuario, comunidad o audiencia sienta que va a explorar algo, elaborar algo o comprobar algo. Esto se cruza con el mundo transmedia. Existen proyectos transmedia que llevan a la gente de la mano de un proceso de elaboración.

Proyectos transmedia

En el proyecto La coca y la paz se quería contar una de las historias más complejas de Colombia, esa que tiene que ver con los cultivos de uso ilícito. Todos los años sale el estudio SIMCI, publicado por la ONU, que da cuenta de la cantidad de hectáreas de coca sembradas en el país. Con el proyecto se quería contar cómo se habían expandido los cultivos, pero no era una cifra lo que se quería retratar, sino las historias. Uno de los capítulos trata sobre Tumaco, puerto costero del pacífico colombiano con mayor número de hectáreas sembradas y con presencia de bandas delincuenciales. Morelo inventó una actividad con la ayuda de una psicoorientadora que consistía en invitar a los niños de la zona, en un salón de clases, a que dibujaran su municipio. Muchos niños pintaron sicarios, muertos, cuerpos que bajaban por el río aledaño, pintaron las hojas de coca, pintaron su municipio, la playa, el mar.

Aquel ejercicio permitió contar el grave problema de los cultivos ilícitos en Colombia, que va más allá de la guerra entre narcos, más allá de unas hectáreas sembradas. Se trata de personas y niños afectados desde lo cotidiano.

Se trata de crear un formato que pueda tocar más las sensibilidades y las explicaciones, para llamar la atención del Estado para que tome acciones políticas oportunas que ayuden a la población vulnerable.

¿Existen formatos que demandan que la historia se cuente de determinada manera? No todos los formatos sirven para comunicarlo todo y no es tan cierto de el video es el más potente, todo formato tiene una fuerza específica. El primer paso para definir el formato es emplear la técnica del storytelling. Este te sitúa en contar una historia a partir de las emociones y te dice que tu protagonista, por ejemplo, tiene tres tipos de emociones siempre: negativas, positivas y neutras. Hay que identificarlas y tenerlas claras. Teniendo esas emociones identificadas, hay que pensar cuál es el medio que puede comunicarlas de mejor manera sin que transgreda elementos como la dignidad y la ética. También es importante pensar en cómo una comunidad quiere acercarse a una historia, es decir, tener en cuenta la experiencia de usuario.

Un ejemplo práctico respecto al último punto: invitar a personas comunes a que interpreten el contenido realizado, exponerlos al formato y elegir el adecuado a partir de sus reacciones. Las preguntas del quién, cómo, cuándo, dónde y por qué no hay que hacérselas a la historia, sino a las personas que van a consumir la historia. Y para qué y ahora qué tiene que estar bien interiorizado por el periodista para que pueda llegar a unos resultados más efectivos en la definición del formato.

Procesos de cara a un trabajo de investigación con abundancia de datos

La migración y refugio es un tema del cual pueden salir enorme cantidad de datos, a veces incluso en abundancia, que bien podrían ofrecer un camino de investigación. ¿Cómo hacerlo? A ese reto se ha enfrentado Ginna Morelo en varios trabajos periodísticos. Y de ahí surgieron algunas pistas que pueden ser útiles a los reporteros. 

  • Planeación desde la matriz (Data rakers). Son las preguntas del trabajo: cuál es la hipótesis, cuál es la pregunta principal, cuáles son las preguntas secundarias. Cada una de esas preguntas secundarias se pueden convertir en columnas de archivo excel con información clave para llenar.
  • Minería de datos (reportería o búsqueda de información). No es reportería convencional sino la reportería que se puede hacer por medio de internet, hoy llamado periodismo de datos o periodismo de precisión según la maestra Sandra Crucianelli. Se trata de conseguir la información suficiente sin importar si el lenguaje de la misma es inentendible por nosotros, porque hay manera de hacer las conversiones de estos lenguajes para poder aprovechar los datos que hay detrás. Requiere de asesoría de expertos.
  • Refinación de datos (limpieza de datos con herramientas). Se requiere de organizar las bases de datos (exel o de otro tipo). Ejemplo: en un mismo documento exel puede aparecer información de refugiados o migrantes ubicados en Bogotá. La palabra Bogotá puede aparecer mayúscula inicial, con mayúscula sostenida, con tilde o sin tilde. Cuando se vaya a procesar los registros de cuántos refugiados hay en la capital del país, va a salir una cifra que no va a ser exacta porque está leyendo ‘Bogotá’ de diferentes maneras.
  • Análisis de los datos (uso de herramientas). Ya teniendo la data, hay que preguntarse qué es lo que se está encontrando allí. Ejemplo: un colega está haciendo un trabajo en Paraguay, revisando el comportamiento de los migrantes en cuanto el empleo informal. Y quiere hacer la caracterización de todos estos individuos. Encontró varias bases de datos de organizaciones gubernamentales y se pregunta cómo puede leer esos datos, cómo puede analizarlos. Morelo recomienda hacer precisión en las distintas fuentes y metodologías. Primero debe definir qué es trabajo informal y cómo lo define cada organización para poder llegar a un punto de acuerdo o convergencia y así poder realizar un análisis.
  • Reportería de historias (trabajo de campo). La reportería puede venir después de realizar muchas búsquedas de información. Es importante no enfocarse solo en contar la historia bajo la palabra migración. No se pueden dejar de lado otras realidades como las historias de solicitudes de refugio y el asilo, que también pueden ser relevantes.
  • Diseño y visualización de datos (diseño y desarrollo). Preguntarse por los formatos requeridos para nutrir la plataforma en la que se hará la visualización de los datos. Morelo recomendó la herramienta de visualización de datos Flourish. También recomienda la herramienta Data Gif Maker para hacer gráficos pequeños para redes sociales, entre otras. 

Tips adicionales de utilidad

  • Todo lector es un marciano. Ningún lector tiene por qué saber lo que nosotros sí sabemos de los temas. De eso pecamos quienes construimos proyectos periodísticos. 
  • Jamás dar por obvios los hechos. Los temas siempre son complejos en todas sus formas y en todos sus casos. Si bien podría parecer más fácil explicar la migración que la forma en que Odebrecht estructuró toda su operación entre América Latina y Asia, el asunto no es tan sencillo. Desde lo social y antropológico, la complejidad en la migración es enorme.
  • Nunca ir con la manada si lo que se busca es diferenciar la reportería. Es una enseñanza de Ryszard Kapuściński. Cobra mucha importancia en tiempos de colaboración. Las visiones individuales merecen explorarse en cuanto amplitud y fondo. Los análisis y las interpretaciones tienen todo el derecho de diferir de cualquier otra.
  • El punto de partida puede ser la observación profunda. ¿Qué pasa cuando eso no puede estar acompañada por el ir hasta los lugares, como está ocurriendo en la época de la pandemia? ¿Cómo vamos a lograr esa fidelidad frente a lo que no tenemos la posibilidad de observar? Son preguntas que hay que hacerse todo el tiempo. Si queremos lanzarnos a la cobertura de la migración, si queremos entender a los refugiados tenemos que ir a los lugares donde están. “Mucho me temo que podamos sostener durante demasiado tiempo un ejercicio periodístico en remoto. Sí podemos hacerlo y seguir. Pero después de un tiempo, esa formula de WhatsApp y el teléfono dejarán unas grietas muy a la vista de la audiencia que no se sentirá conectada totalmente con esos personajes que tienen unas historias tan poderosas…tarde o temprano eso se va a notar”, dijo Morelo. En suma, no podremos dejar de ser periodistas de esos que salen a la calle al encentro con los otros, así sea con tapa bocas.
  • ¿Qué pensaría mi madre de lo que yo escribí? Esto tiene que ver con pensar que siempre tenemos en las manos la vida del otro para escribirla. Y eso comporta una responsabilidad y unos criterios deontológicos bien definidos.
  • No conjugar el verbo juzgar en ninguno de los tiempos. ¿Qué significa esto? Hay que valorar todo lo que está en juego en cada historia y no calificar, cuidarnos en el proceso del acercamiento a las personas.
  • Protegerse al reportear porque nadie lo hará por uno. Es de las cosas en las que menos hay claridad en los medios de comunicación. ¿Cuál es el primer protocolo de seguridad? Protegerme yo. Y, como lo decía el maestro Javier Darío Restrepo, una historia no vale una vida.  
  • No negociar el código de ética con la fuente ni con nadie. No solo en el uso de las fotografías, o el off the record, o las realidades que se puedan o no contar. No puede haber una negociación de los códigos de ética. Eso nos puede garantizar que nuestro trabajo esté absolutamente blindado y pueda ser realmente muy bien comprendido por las audiencias.
  • Tomar distancia al valorar los hallazgos de la reportería. Hay que alejar la mirada por un momento de los datos para mantener a raya mis juicios. Cuando yo tenga cosas demasiado instaladas en mi cabeza, la recomendación es tener a alguien para pedirle que me oriente para hacerlo mejor, sobre todo en el análisis de datos.  Todo esto implica pensar en esta frase del filósofo británico Alan Watts: “Si quieres estudiar un río no sacas un balde de agua y lo observas en la orilla, un río no es su agua, y al sacar el agua del río perderá la cualidad esencialdel río, que es su movimiento, su actividad y su flujo”.
  • Juntarse con la academia. Una de las grandes preguntas que debemos hacernos como periodistas es tratar de entender el origen de lo que vamos a investigar. Kapuscinski nos llamaba la atención sobre el contexto y el origen de las cosas. ¿Por qué es importante? Porque entendiendo el territorio, lo que por allí se cruza, lo que pasó allí, nos va a permitir hacer preguntas mucho mas potentes a la hora de meternos en el tema.
  • Pensar en cuatro tipos de fuentes para entender el origen. Según William Blum, estas son: protagonistas, documentos, expertos y sabios.

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