Relatoría del taller 'Periodismo de investigación en contextos desafiantes', con Hugo Alconada Mon
6 de Junio de 2019

Relatoría del taller 'Periodismo de investigación en contextos desafiantes', con Hugo Alconada Mon

Hugo Alconada Mon, prosecretario de redacción de La Nación (Argentina). Foto: Emmanuel Upegui / FNPI.
Catalina Lobo-Guerrero

Introducción

En un taller de cuatro días, el periodista de investigación Hugo Alconada Mon compartió su método de trabajo -y algunos aciertos y errores- a partir de los cuales ha aprendido importantes lecciones. Enseñó algunas herramientas prácticas y también premisas teóricas que le han servido en sus investigaciones. Habló de cómo trabajar a partir de hipótesis y preguntas, cómo buscar, abordar y entrevistar a todo tipo de fuentes -incluso las más reacias- y por qué es fundamental apoyarse en datos y documentos.

Alconada ha investigado varios casos claves de corrupción en la Argentina y por eso mismo ha estado en riesgo algunas veces. Esas experiencias le han dejado algunas enseñanzas sobre cómo protegerse, cuidar a su familia y a sus fuentes. Lo más importante ante historias potencialmente peligrosas es prevenir: tomar ciertas precauciones para no tener que lidiar después con las consecuencias.

Sus recomendaciones fueron de gran utilidad para los trece reporteros que asistieron al taller y provienen de países donde hay condiciones desafiantes para el periodismo y la libertad de expresión y/o altos índices de violencia y criminalidad: El Salvador, Honduras, Nicaragua, México y Colombia. En un ambiente de mucha confianza y camaradería, los participantes compartieron algunas propuestas de investigación que esperan desarrollar en los próximos meses. Gracias a las sesiones generales y también a las asesorías individuales que cada uno tuvo con el maestro, pudieron resolver dudas, afinar y mejorar la hoja de ruta para realizar sus proyectos.

El taller ‘Periodismo de investigación en contextos desafiantes’, convocado por FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, se realizó en San Salvador, El Salvador del 14 al 17 de mayo del 2019, en el marco del Foro Centroamericano de Periodismo - ForoCAP 2019. Este taller contó con el apoyo de Oxfam y de la Red Global de Periodismo de Investigación (GIJN). También incluyó una sesión adicional sobre cómo hacer periodismo de investigación de manera colaborativa, en alianza con la plataforma de periodismo para las Américas, Connectas.

¿De dónde surge una investigación?

“Hay muchísima información que está disponible en Internet, pero yo soy muy descreído de eso. Hay que ponerse los zapatitos y salir a la calle, caminar, preguntar,” dice Alconada sobre el origen o el elemento disparador que puede convertirse luego en una investigación periodística. Hay que afinar la vista, el oído, el olfato o la intuición y estar muy pendiente de lo que observas, lo que escuchas y ponerle atención a lo que te parece extraño o lo que no cuadra.  

A veces es una situación de la cual el periodista es testigo, algo que sucede en un evento público, incluso, en donde hay algo que no luce bien. Por ejemplo, funcionarios que deberían estar allí y no aparecen o que están presentes pero se ven enfadados, tristes o están refunfuñando porque su jefe los maltrata. (James Reston)

Esos hombres y mujeres insatisfechos, que a veces son despedidos o renunciaron, pueden ser luego fuentes claves para denunciar lo que está ocurriendo al interior de una institución o de una empresa. (Sun Tzu) Son las famosas ‘viudas del poder’ (Daniel Santoro). A menudo están dolidos o indignados, y por eso mismo están dispuestos a hablar con periodistas. “Los realmente peligrosos son los que alguna vez fueron íntimos tuyos y ya no. Las exesposas, exsocios, exempleados que te acompañaron durante un tiempo pero ahora se han distanciado y manejan información que puede ser muy valiosa. Primero debemos saber qué ocasionó el distanciamiento y cómo está su relación hoy en día”, recomienda el maestro.

Una de las formas de rastrear a esas ‘viudas’ es revisando periódicamente quiénes integran los directorios de empresas o quiénes son los funcionarios públicos que cambian cada cierto tiempo. En algunos países existen registros de este tipo que se actualizan cada seis meses. También hay resoluciones o gacetas oficiales donde aparecen nuevos nombramientos o sustituciones que conviene estar revisando. Seymour Hersh -el famoso periodista de investigación norteamericano y referente permanente para Alconada- seguía al detalle los ascensos al interior de las fuerzas militares para detectar a los que iban quedando rezagados.

Al mismo tiempo que hay que cultivar la capacidad de duda propia. También es muy importante ir desarrollando fuentes que te aporten información y puedan darte pistas o alertas. Adicionalmente, hay que estar muy atento de las noticias y lo que publican otros colegas. A veces en sus reportajes o notas aparece información que puede ser también un indicio de que hay algo más allí que vale la pena investigar. En contextos políticamente polarizados, los gobernantes y funcionarios públicos solo hablan o dan declaraciones a ciertos medios o periodistas que consideran ‘aliados’, y puede ser que terminen hablando de ciertos temas o aportando datos con más soltura. Es lo que Alconada llama la utilidad del ‘fuego amigo’.

Otra sugerencia de Alconada para encontrar historias investigativas es mirar lo que otros colegas están haciendo en otros países y explorar si sería pertinente hacerlo en el contexto local, incluso utilizando la misma metodología. “No tenemos que inventar la rueda siempre. Miremos quién ya la inventó y usemos su rueda,” dice. Por ejemplo, el periodista mexicano Raúl Olmos hizo un reportaje sobre cuántos mexicanos habían muerto en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Alconada siguió su ejemplo y metodología y terminó haciendo una historia similar para el caso argentino.

Al plantearse una investigación es conveniente revisar primero si ya se ha publicado algo sobre el tema: qué se escribió, cuándo, cómo y dónde. Quizás hay denuncias del pasado que han pasado desapercibidas, quizás están en otros países. ¿A quienes se mencionó en esos casos? Pueden ser potenciales fuentes. Hacer esta revisión preliminar es fundamental, no solo puede aportar datos claves para comenzar a enfocar la investigación, sino que nos evita trabajar en vano.

Historias máximas y mínimas

Sea cual sea la idea, la sospecha o el dato disparador de una investigación, una vez se ha hecho una pesquisa preliminar, Alconada recomienda plantearse una hipótesis que permita empezar a trabajar de una manera más enfocada. Él lo hace a través de una pregunta que siempre empieza de la misma manera: “¿Es posible que…?”

A partir de esa pregunta madre se puede buscar la información que permita responder lo que él llama la historia máxima; es decir, cuando efectivamente la investigación arroja que esa hipótesis o esa pregunta es cierta. Pero muchas veces pasa que en el proceso te das cuenta de que no se cumple, o bien porque no lograste avanzar, porque no puedes comprobarla, o porque la información que encuentras desbarata tu premisa original.  

Es importante ser realistas a la hora de plantear la investigación e ir evaluando qué tan factible y relevante es realizarla. Para eso, Alconada utiliza la matriz de Jeff Leen, el editor jefe de investigaciones del Washington Post. Sobre una línea o eje traza qué tan fácil es alcanzar el objetivo (¿qué pruebas realmente puedo conseguir?). Sobre otra línea evalúa la cantidad de personas afectadas o implicadas (¿es una o toda la población de una ciudad?). Sobre un tercer eje se plantea la importancia del investigado (¿involucra al presidente de la nación) o de las víctimas o afectados (¿son niños de kinder?).

Además de ese análisis, Alconada recomienda ponerse un plazo o fecha límite. Él hace un autoexamen toda las semanas para saber cómo avanzan o no cada una de sus investigaciones. “Esto es un ejercicio permanente de reflexión: ¿dónde estamos parados? ¿Vale la pena seguir haciendo el esfuerzo o llegó el momento, como los piratas, de lanzarla por la borda porque es imposible de investigar o no es tan relevante?.”  

El periodismo de investigación es como una maratón, dice. Hay que trabajar con método y tener paciencia, sabiendo que no siempre te va a ir bien, porque estás trabajando temas ocultos y difíciles. Lo importante es no desmoralizarse y continuar. Y ver otras posibilidades. Quizás no logres una historia máxima, pero sí encuentres una historia mínima: algo que descubres en tu proceso de investigación y que también vale la pena contar.

Un ejemplo: si solicitas información a una entidad oficial y te la niegan, puedes decir que el gobierno no quiere responder sobre el asunto. Otro ejemplo: si te das cuenta de que no existe una política pública o un informe que debería haberse hecho para tratar o evaluar un problema social, cuéntalo y explica sus implicaciones.

Las historias mínimas también son importantes porque ayudan a calmar la urgencia y ansiedad de los editores que están apostando porque tu investigación rinda algún fruto en el menor tiempo posible. Entonces, mientras vas armando la historia máxima, puedes ir contando esas historias mínimas.

Armar el rompecabezas

Investigar es como ir armando un rompecabezas y hay que buscar las fichas que puedan darte una imagen o que cuenten la historia completa. Antes de levantar el teléfono y empezar a llamar fuentes hay que pensar estratégicamente: cómo y dónde conseguir las piezas que pueden ser de distintos tamaños, colores, formas y estar en lugares dispersos y hasta insospechados.

Las preguntas son tu mejor guía para ir a buscar las piezas o las fuentes que pueden ser humanas, documentales (libros, informes oficiales y privados, reportes, análisis, memos, fotos), digitales (correos electrónicos, Whatsapp, Instagram), de alto y bajo nivel, oficiales, extraoficiales y oficiosas y que nos aporten nuestras propias audiencias (crowdsourcing).  

  • ¿Qué información hay en Internet? Hay muchas bases de datos, registros, directorios, casos judiciales que ya está en línea y se puede descargar.
  • ¿Qué información hay en otros lugares, en otras regiones o ciudades del país o en el exterior? Muchas empresas alrededor del mundo están registradas ante la Securities Exchange Commission (SEC), por ejemplo.  
  • ¿Qué puedes encontrar en archivos, libros o en artículos académicos? Allí puede haber  estadísticas, análisis, referencias a otros casos similares, incluso modelos en otros países que pueden enseñarte sobre metodología o el modus operandi, que permiten llevarte a procesos de inferencia sobre tu propio caso. También puedes encontrar herramientas en investigaciones cualitativas, estudios realizados a partir de grupos focales, por ejemplo, y quizás puedas contactar a quienes participaron en ellos. Los académicos pueden ser también una fuente, sobre todo para el contexto.
  • ¿La información que necesitas está en alguna entidad oficial? Si es así, haz tu pedido de información tan pronto como sea posible porque suelen ser procesos burocráticos y pueden tardar en responderte. No te preocupes si no sabes muy bien qué datos exactos pedir, a veces hacerlo de manera más amplia puede aportarte algo que en un inicio no habías contemplado y que te ayuda a aclarar más el panorama o, incluso, puede que encuentres allí insumos para una nueva investigación o una historia mínima. Puede pasar que el mismo funcionario que inicialmente rechaza darte lo que pides después te llama extraoficialmente. Y si no es él, quizás sea su asistente u otro funcionario de la misma entidad. Por eso Alconada recomienda poner tu número telefónico en letras más grandes. No sabes quién pueda terminar viéndolo.
  • Cuando pienses en información oficial, pregúntate: ¿qué tipo de instituciones o entidades guardan esa información? Hay muchas más oficinas que las obvias, que quizás tengan fuero. Lo Contencioso Administrativo, por ejemplo, donde van a parar las denuncias y demandas contra el Estado es uno de esos lugares que no se consultan mucho. “Los invito a buscar en los lugares no habituales para los periodistas”, dice el maestro. Otros lugares donde puede haber información valiosa son los tribunales que llevan casos de demandas laborales, divorcios, sucesión y quiebras. Mira también los obituarios.
  • ¿Cuáles son las personas que pueden saber del tema, y que no representan un riesgo? Es decir, fuentes seguras a las que puedes consultar, que no van a alertar a los involucrados de la investigación o a tratar de impedirla desde el día uno, empezando a borrar evidencias. Estas fuentes son como los guías exploradores que pueden ayudarte a entender el territorio desconocido. Por ejemplo: un exfuncionario público, un perito.
  • Elabora una lista de posibles involucrados y pregúntate: ¿Es posible que estos o aquellos sepan? ¿Y cuántos de éstos pueden estar involucrados o no? ¿Hay alguno que alguna vez haya hablado sobre esto antes? Quizás esa sea una de las primeras personas que debes consultar. No es conveniente decirle que estás haciendo una investigación, simplemente puedes llamarlo y pedirle que te cuente, que te ayude a entender. Si al principio no quiere, sigue llamando. Se trata de ir ganando su confianza.

Cómo abordar a las fuentes

Una de las máximas de Seymour Hersh, que Alconada también aplica, es que no trabaja con fuentes anónimas; es decir, personas que no están dispuestas a identificarse, a darte la cara pero quieren entregarte información para incriminar a otros. Está bien que alguien no quiera exponerse públicamente pero hay que tener cuidado y sospechar también de la insistencia en el anonimato.

Siguiendo al célebre periodista de investigación Lawrence Wright, Alconada explica que hay dos ejes para buscar a las fuentes: horizontal y vertical. El primero se refiere a consultar al mayor número de personas posibles sobre un mismo tema para conocer los hechos. El segundo es detectar cuáles son las fuentes claves específicas que te van a ayudar a entender la complejidad de los hechos que ya te ha dado la ‘reportería horizontal’ con mayor profundidad.

Hay un orden también a la hora de hacer esta reportería. Alconada ha aprendido de Seymour Hersh que lo mejor es ir de abajo hacia arriba, o de afuera hacia adentro. Si estás investigando un banco, por ejemplo, no empiezas por el presidente sino por los choferes, los que hacen la limpieza, luego los cajeros, después los gerentes, los integrantes del directorio y así hasta llegar al máximo responsable.

¿Cómo abordarlos? Siguiendo las recomendaciones del filósofo chino de la guerra Sun Tzu, autor de El arte de la guerra: “Aquel que carezca de delicadeza y sutileza, jamás conseguirá arrancarles la verdad”. Las fuentes no son tus enemigos, pueden ser tus aliados y  el objetivo es que te ayuden a comprender, a entender la historia y que te aporten la información y evidencia que necesitas para tu investigación.

Para eso hay que ganarse su confianza. Cuando el maestro llama a alguien por teléfono y se identifica como “el periodista Hugo Alconada”, sabe que la persona puede preocuparse de inmediato. Entonces suele decir muy rápidamente: “No, no pasa nada. Necesito su ayuda”. Una vez logra concretar un encuentro o una entrevista personal, trata de conocer sobre esa persona todo lo que pueda antes, revisar su biografía, leer otras entrevistas que le han hecho -si es un personaje público y las hay- y anticipar las preguntas que le gustaría hacer y cómo formularlas.

También es importante que el otro perciba que has hecho tu trabajo, que estás bien informado y preparado para el encuentro, que sabes del tema y tienes genuino interés. No se trata de demostrarle al otro que eres un sabio. El que sabe es el otro. Para eso estás allí, para que esa persona te ayude a entender mejor. La pregunta clave, según Alconada es: ¿cómo lo hizo?  O también decirle: Necesito su ayuda, ¿me puede explicar?

No olvides que son fuentes, no amigos. Hay que ser diplomáticos, respetuosos. Se puede incluso utilizar el sentido del humor para ayudar a entrar en confianza, y hay que tener cierta constancia, seguir llamándolas, encontrándote con ellas -nunca en tu casa o en los mismos lugares que frecuentas con tu familia- pero siempre manteniendo cierta distancia.

Durante la entrevista

“Permito que el otro elija el lugar de la entrevista donde se sienta más cómodo. Por el contrario, si quiero incomodarlo, lo llevo al lugar que yo elijo,” dice Alconada sobre el lugar del encuentro, según el tipo de entrevistado.

La actitud, la manera de sentarse frente al entrevistado -sea quien sea- también es importante para que la persona baje su nivel de incomodidad. Inclinarse hacia adelante es, usualmente, un gesto de interés. Demostrar que estás escuchando activamente es importante. Alconada recomienda también sentarse en una silla ligeramente más baja que la fuente, si es posible.

Antes de empezar a conversar es muy importante establecer, desde el principio, las reglas del juego de la entrevista. Si será ante una cámara, si se puede grabar o no. Alconada, por lo general, no graba pero desde el principio saca su libreta y le dice a la persona que tiene mala memoria y que por eso tomará notas durante la entrevista.

También es muy importante aclarar si la entrevista será on the record, es decir que se le puede atribuir lo que diga textualmente o si por el contrario será off the record, y debes mantener su identidad secreta. Estas reglas o sus variantes significan algo distinto para distintas personas, entonces es importante aclararlo con cada entrevistado y de entrada.

El orden de las preguntas o la manera como conduces la entrevista es importante. Siguiendo las recomendaciones de varios maestros y a partir de sus propias experiencias, Alconada sigue esta serie de pautas:

  • Nunca empieces por las preguntas esenciales o nucleares. (Seymour Hersh)
  • Nunca interrumpas a la gente. (Gay Talese)
  • Guarda silencio después de una pregunta. A veces en esas pausas, en esos momentos incómodos, encuentras las respuestas. (Gay Talese)
  • Observa el lenguaje corporal, gestos, muecas, cómo se mueve la persona, la mirada, etc.
  • Cuida también tu propio lenguaje, verbal y no verbal, para no interrumpir el fluir de la conversación, para no tensionar al entrevistado con tus reacciones o comentarios.
  • Utiliza distintos tipos de preguntas: abiertas, capciosas -¿no es cierto que….?- o cerradas. Una de las técnicas que más eficaces le han resultado al maestro es la de la confianza creciente o la espiral. Empieza la entrevista hablando de temas que no son los esenciales, muy tranquilo, luego va entrando en terrenos más espinosos, pero luego vuelve a salir. “Vuelvo a entrar y salir hasta que la persona no tiene claro cuál es el foco de mi interés. Lo voy llevando,” dice.
  • Con un entrevistado difícil, siempre es mejor intentar por las buenas. Si no funciona, si continúa evadiendo las respuestas, puedes ser frontal. Pero tienes que ser consciente de que allí puede acabarse la entrevista.
  • Si puedes hacer una entrevista con un colega, conviene hacerlo en tándem. Dejar que uno pregunte primero y el otro simplemente observe al entrevistado, que analice sus respuestas, gestos, etc. Y luego turnarse, invertir los roles. La idea es que la persona no sienta que es un dos contra uno. Por eso conviene sentarse en triángulo o en L, no los dos frente a la fuente.
  • Si sientes que estás perdiendo el control de la entrevista porque el entrevistado está dominando los temas y el tiempo de la conversación, lo mejor que puedes hacer es lanzarle una pregunta que lo descoloque o saque de su zona de confort.
  • La pregunta que no puede faltar antes de terminar toda entrevista: ¿quién más sabe de ésto? O: ¿a quién más podría consultar sobre ésto?

Cómo trabajar con documentos

En cualquier investigación hay que preguntarse por la ‘ruta documental’, piezas claves que ayuden a contar y a sustentar una historia de principio a fin. Conviene pensar de la manera más amplia posible y tener en cuenta que cualquier relación o interacción entre personas, sea personal o laboral, cualquier transacción o decisión puede dejar un rastro documental:

  • Documentos privados o sobre personas: cartas, correos electrónicos, fotos, directorios, necrológicas, conversaciones de Whatsapp o información en cualquier red social, entre otros.
  • Documentos públicos: gacetas, leyes, decretos, informes, autorizaciones, órdenes, boletines oficiales  (Para buscar registros judiciales: Pacer, CNCom.gov.ar)
  • Documentos empresariales: registros comerciales o de marca, contratos, convenios, actas de juntas, balances financieros, listados de proveedores, diseños industriales, etc.
  • Documentos de propiedades o bienes: registros de inmuebles, autos, aviones, barcos, contratos, matrículas, patentes, pólizas de seguros, créditos hipotecarios, etc. (Para buscar registros comerciales: Sunbiz y para registros societarios: SEC, Registro Público de PanamáIGJ)
  • Documentos transaccionales: cheques, recibos u órdenes de pagos, listados de proveedores, entre otros que te permitan seguir la ‘ruta del dinero’.

“Siempre que vayamos a una entrevista, preguntemos: ¿tiene documentos?” recomienda Alconada y, enseguida, insiste en la importancia de cargar siempre un pen-drive o memoria USB adicional que saca en ese mismo instante para pedir que le guarden una copia. También utiliza mucho su teléfono para sacar fotos de documentos que alguien más le muestra y que a veces no se puede llevar.

Una vez cometió el error de confiar en que una persona le entregaría unos documentos a la semana siguiente, como le había prometido. Al cabo de unos días, esa fuente se arrepintió, nunca le dio los papeles y se desapareció. La lección que aprendió desde entonces: hay que actuar en el momento ante un ofrecimiento así.

Conseguir los documentos solo es el primer paso. Luego hay que saber trabajar con ellos. Pueden albergar respuestas y datos muy importantes, y también revelar fallas o inconsistencias. Lo clave es estar alerta ante lo que llama posibles ‘banderas rojas’. Por ejemplo: si una empresa ha sido constituida en una fecha que es festivo o un domingo, ahí hay un primer indicio de que hay algo raro. Recomienda estar pendiente de las fechas, de tachones o anotaciones a mano, de pagos anticipados, excesivos o inusuales o a terceras personas que no aparecen identificadas en contratos.

También hay que estar alerta ante lo que no se encuentra en un archivo o conjunto de documentos: inexistencia de informes o reportes, constancias o facturas de un servicio prestado que no están junto con el resto. Si falta una pieza clave, pero hay otro documento que habla de su existencia, esto también es muy importante.

“No somos los especialistas, tenemos que buscar al que nos puede ayudar”, dice Alconada sobre el proceso de trabajar con algunos documentos financieros, comerciales, contables, contratos o leyes que no conocemos y pueden ser difíciles de entender. En una investigación, en la que le tomó varios meses revisar que los documentos que había conseguido fueran auténticos, contactó a seis expertos o peritos externos para apoyarse. Les pidió a cada uno, por separado, que los revisaran y le contaran qué veían en ellos, sin darles detalles o explicaciones para no inducir sus respuestas. “Los seis, por separado, dijeron que era lavado de dinero”, cuenta. Eso le dio una tranquilidad a Alconada, y también a sus editores, antes de publicar la historia.

Los documentos son los mejores aliados de los periodistas de investigación, especialmente si estás trabajando con muchas fuentes anónimas. Como no pueden ser citadas, un documento que le da respaldo a lo que dicen esas fuentes, le otorga fuerza y consistencia a la investigación, le da confianza al lector. También te ofrece protección ante posibles demandas judiciales.

Herramientas prácticas que facilitan la búsqueda y el análisis de información

  • Utiliza la opción de Búsqueda Avanzada de Google para hacer pesquisas más refinadas, con y sin comillas, por años, idioma, lugar, tipo de documento, entre otros filtros que te permiten acortar el listado de resultados.
  • Utiliza servicios más especializados según lo que estés buscando: SpyOnWeb, Lexisnexis, Nosis, Dialog.com, Flightaware.com, entre otros.
  • Hay otro nivel en Internet, la Deep Web o Dark Web a la cual puedes acceder a través de TOR, que te permite ver cómo funciona el mercado ilícito. Eso sí, ten cuidado, al entrar allí estás metiéndote en terreno peligroso: traficantes, pedófilos, etc.
  • Utiliza mega buscadores como Bing, ixquick.com, metacrawler.com, zabasearch.com, archive.org, recordsfinder.com, entre otros.
  • Configura Google Alerts, para hacerle seguimiento a la persona, empresa o entidad que estás investigando. Su sugerencia es que pongas todas las variables posibles: con el nombre común, con comillas y sin comillas, con el apellido primero y el nombre después y hasta con los errores habituales de ortografía con los que se escriben, y palabras claves relacionadas, hasta en otro idioma si resulta pertinente para la investigación. (Un ejemplo: Siemens+sobornos o siemens+bribes.)
  • Haz líneas de tiempo. Hay algunas aplicaciones gratuitas que puedes descargar, pero Alconada simplemente utiliza un documento en el que va poniendo fechas en orden cronológico. Eso le ha permitido entender mejor la historia y también encontrar detalles claves.
  • Haz un mapa de relaciones. Alconada recomienda un programa llamado XMIND que permite ir metiendo los nombres de las personas y algunos datos claves. El programa le ha permitido ver conexiones entre personas que no había visto antes.
  • Ve armando un archivo propio. El maestro recomienda tener copia de los documentos claves que consigas en la nube. Si llegas a perder tu trabajo, te vas de ese medio o éste cierra, podrías perder información valiosa.
  • Lleva una agenda de contactos o fuentes organizada, en donde no sólo apuntas el número de teléfono o correo sino una breve descripción con tus observaciones sobre él o ella y también las de otras personas. Anota todos los rasgos distintivos (hasta apodos). Incluye qué especialidades tienen, trabajos previos, a quiénes conoce, ama, odia, dónde vive, qué ciudades conoce. También apunta dónde y cuándo tú lo conociste. Al salir de una cita con la fuente toma nota de todos los datos que te llamaron la atención y cosas que mencionó sobre otros.
  • Así lograrás armar una agenda muy completa. Es muy importante que esté encriptada y que guardes una copia que puedas recuperar fácilmente en la nube, por si te roban el teléfono.
  • Carga una memoria USB contigo en todo momento. Si alguien te habla de fotos o documentos, pídeles que te guarden una copia en ella de una vez.
  • Descarga la información que encuentras en línea porque muchas veces puede desaparecer. El Internet Archive guarda algunas capturas de pantalla, pero no te fíes de que van a tener una copia exacta de la página que necesitas.
  • Utiliza las bases de datos públicas disponibles como ebr.org o Opencorporates.com y recursos o servicios como los que ofrece OCCRP, de búsqueda de documentos o personas en otros países. Si puedes, ve armando también tu propia base de datos. Alconada se apoya mucho en un informático al que le entrega los datos (nombres, cifras, direcciones, etc) que se encarga de compaginar todo. Pero si no tienen esa suerte, una de las opciones más sencillas es subir todo a un correo electrónico, tipo Gmail, que tiene un motor de búsqueda interno y que luego te permite filtrar la información.

Antes de publicar

Una vez tienes todo el material que has recabado, los documentos, las entrevistas, las cifras y todo lo demás que prueba tu hipótesis original, hay que plantearse muy seriamente cómo vas a contar la historia. En esta etapa entran varias consideraciones: narrativas y de enfoque, la coyuntura, el formato o la manera de presentar la historia e información, el proceso de revisión, edición y verificación, y la seguridad propia y de tus fuentes.

Si tu historia y la información que encontraste señala a alguien de estar cometiendo irregularidades o presuntos delitos -y aunque no hayan cometido actos ilegales, si los deja mal parados ante la opinión pública- tienes la obligación de contactarlos antes de publicar y darles la oportunidad real de que den sus testimonio o que se defiendan. Si no lo haces ellos tienen derecho a réplica y, en algunos países, tienen derecho a demandarte. Si la persona no quiere hablarte, intenta hablar con sus abogados, contadores o voceros.

Debes poder demostrar que intentaste conocer la versión del involucrado, varias veces (llamaste, enviaste correos electrónicos, le dejaste mensajes de voz o con su secretaria, etc.) Es importante que conozcas la legislación en tu respectivo país sobre libertad de expresión, difamación, injuria y calumnia para saber a qué atenerte y cómo protegerte.

En algunas ocasiones, y cada caso es distinto, Alconada ha llegado a mostrarles fragmentos de su historia antes de publicarla a algunas fuentes. Siempre lo hace cara a cara. El objetivo es verificar si hay un error fáctico en lo que está escrito o si hay algo en el texto que pueda exponer a su fuente. ¿Hay alguna frase en particular que lo exponga? ¿Algún modismo que los delate?

Hay cosas que nunca ha publicado porque a esos informantes les puede costar la pérdida de un empleo como mínimo, el exilio o incluso la muerte. Y así las fuentes te digan que quieren hablar on the record, en algunas ocasiones es deber del periodista cuidarlas y recordarles los riesgos que existen. Aún con el off the record, hay que tomar otras precauciones. Alconada suele preguntarles a sus informantes cuántas personas saben de eso mismo que le están contando. Si es solo una, no publica porque van a saber que fue esa persona quien entregó la información. Su recomendación ante este tipo de situaciones es: “Hagan lo que a ustedes los deje dormir bien de noche”.

A la hora de escribir -siguiendo la recomendación de Seymour Hersh- lo mejor es correrse a un costado. Es decir, dejar que los hechos, los datos, la información que tienes sea la que cuente la historia. La reportería debe hablar por sí misma. Si es sólida, no necesitas usar adjetivos calificativos. Y siguiendo al exeditor del Washington Post, Ben Bradlee: “Si algo te genera duda, no lo incluyas”. Y si no estás seguro de que puedes afirmar algo, no lo hagas.

Ojo con el enfoque y la estructura. Piensa qué es lo que te resulta más atractivo y empieza por ahí. ¿Cómo le contarías esta historia a un amigo o a tu pareja para que quiera leerla? ¿O si tuvieras que ponerla en un solo tuit para que la audiencia haga clic en el hipervínculo?

Es muy importante contar con un buen editor. Si no lo tienes en tu medio, apóyate en otros colegas de confianza que te ayuden a pensar no solo cómo escribir la historia y mostrar la información, sino que te cuestione y revise el texto. No tienes por qué enfadarte si te piden información adicional, revisar y verificar lo que está escrito. Piensa que te quieren ayudar y en muchos casos proteger. En algunos medios hay procesos de verificación de datos establecidos. Si no lo hay en tu redacción, hazlo tú mismo y con apoyo de un tercero de confianza.

El momento de publicar también es fundamental. Alconada trata de estar sondeando con otros colegas y fuentes lo que está pasando y en qué temas están trabajando, mientras él va avanzando en sus investigaciones. Lo ideal es solo publicar cuando se tiene todo el rompecabezas, cuando la investigación está lista. Pero puede pasar que surja otra noticia de coyuntura sobre el mismo tema y que la competencia también empiece a publicar.

Ante esa situación hay que pensar. “La primera reacción es frenar, evaluar, preguntarme si puedo aguantar y completar la mía”. Si no es posible, pero Alconada tiene ya una historia mínima, publica lo que tiene. A veces una primera nota hace que aparezcan más fuentes que están interesadas en hablar y que el resto de la investigación se pueda ir desarrollando por entregas o etapas.

Conviene también, incluso cuando tienes toda la historia, utilizar el ‘efecto ola’ (Jeff Leen). Es decir: publicas algo, dejas pasar unos días, y vuelves a publicar otro pedazo. Alconada recomienda ser estratégico: salir con con algo muy fuerte pero también dejar una carta escondida, algo que ante los intentos de desmentida, puedas lanzar luego y vuelvas a descolocar a los involucrados.

Después de publicar

Una vez publicas la historia, trabaja en la difusión y en su impacto. Alconada recomienda pedir a otros colegas que te ayuden en esa labor. El día anterior suele llamarlos y avisarles  que va con algo. Una vez se publica, está preparado por si alguien lo llama para dar declaraciones en la radio o la TV. También tiene a la mano una serie de fuentes o contactos que los otros colegas pueden contactar si lo desean, para tener otras voces en sus respectivos programas que hablen del tema.

En su propio diario también suele hacer una nota tipo preguntas y respuestas sobre el caso y prepara también una serie de piezas para las distintas redes sociales. Se trata de llegar a las audiencias con mensajes que sirvan como gancho y los inviten a leer la investigación.

Es importante analizar las reacciones y el impacto, y también continuar el proceso de reflexión y autocrítica. Alconada habla de hacerse una ‘auditoría interna’ para aprender sobre los aciertos y errores.

  • ¿Qué hice bien?
  • ¿Qué hice mal?
  • ¿Qué podría haber hecho distinto?
  • ¿Que fuente resultó valiosa, qué de lo que dijo terminó siendo verdad o al contrario resultó mentirosa? Cada investigación es una oportunidad para evaluar la confiabilidad de las fuentes.
  • ¿A la hora de contar la historia, podría haber utilizado otro enfoque?
  • ¿Que funcionó o no durante la difusión del material?

Cómo protegerse y trabajar de manera segura en contextos desafiantes

Para Alconada hay dos premisas básicas en cuanto a la seguridad de un reportero y a partir de las cuales se pueden desprender una serie de recomendaciones y prácticas puntuales:

  • La primera es que ninguna noticia vale más que tu vida, la de tu familia o la de tus fuentes. Tu obligación es protegerte y protegerlos.
  • La segunda es que si vas a hacer una historia que implica riesgos, tanto en el proceso de reportería como por las posibles consecuencias luego de su publicación, debes prepararte y tomar precauciones. “Les hablo en serio: esperen lo peor. Si lo esperan al menos pueden prepararse”.

De lo que se trata es de ir incorporando e internalizando medidas de protección y ciertas prácticas a tu rutina y método de trabajo.

Tu seguridad

  • Lo primero que tienes que evaluar son los riesgos que tú mismo puedes correr al trabajar en esa historia: ¿Las personas a quienes estás investigando son poderosas y peligrosas? ¿Vas a estar manejando información sensible? ¿Qué tipo de consecuencias o implicaciones puede haber si publico esta investigación?
  • Guarda la información que estás manejando de forma segura y haz copias. Puedes hacerlo en la nube, pero con servicios de alta seguridad o a través de memorias USB que encripten la información. Hay softwares como VeraCrypt que te permiten hacer esto. No dejes información sensible en la redacción. Para ciertas cosas utiliza una cajilla de seguridad que no esté a tu nombre.
  • No utilices Yahoo o Hotmail, son correos con muy poca seguridad. Gmail es un poco mejor pero para temas sensibles debes usar un correo encriptado como Hushmail o Protonmail. Para enviar cierta información puedes usar Filemail, que elimina el correo desde el cual se envía luego.
  • Cuida lo que dices y a quién se lo cuentas. No descartes que puede haber topos en la redacción.
  • Asume que tus conversaciones telefónicas pueden estar siendo escuchadas. No digas por allí nada que pueda ser comprometedor o que pueda ser usado en tu contra o el de tus fuentes.
  • Ten presente que algunas personas puedan tenderte una trampa vía telefónica. Si la conversación se pone rara, si te dicen “¿cómo podemos arreglar esto?”, habla fuerte y claro y corta de manera tajante a tu interlocutor con un: “yo no hago esas cosas”.
  • Si estás en extremo peligro o enfrentando un ataque, no grites “socorro” o “ayuda”. La gente tiende a huir en vez de correr a ayudar. Es mejor gritar “fuego” o el nombre de una persona.  

Muévete de manera inteligente

  • ¿Vas a tener que ir a un lugar inseguro que no conoces, como un barrio peligroso o una zona controlada por actores armados? A esos sitios no se puede ir solo. Es mejor entrar con un 'guía explorador': alguien que conozca el terreno, sea local y tenga respeto en esa comunidad.
  • Cuando vayas a entrar a una zona insegura debes avisar de antemano a tus editores o jefes, a algún colega de confianza a qué horas vas, a qué horas esperas salir, cómo vas a transportarte, con quién vas a ir, etc.
  • Si vas andando en la calle, mantén la premisa de los 20 metros. Nadie ataca desde lejos. Si ves que alguien está recortando la distancia, si se cambia de vereda o de acera para acercarse, cambia tú también y acelera el paso.
  • Una manera de anticipar posibles riesgos es conocer bien el lugar a donde te diriges. Hoy se puede buscar en Google Maps cuál es la comisaría más cercana, el hospital, una estación de gasolina u hotel a donde puedas llegar y cuánto tardarías en llegar allí si tienes que huir.  
  • Si vas a utilizar tu auto para ir a una cita riesgosa, escoge bien el lugar donde vas a estacionarlo. Que sea un lugar iluminado y de fácil salida. Al terminar el encuentro, dirígete rápido a tu auto, ten la llave en la mano y arranca apenas puedas. Trata de no parar en el trayecto de regreso. Si ves que se aproxima una luz roja, ve disminuyendo la velocidad. La idea es siempre estar en movimiento. Y no pongas nada valioso en el asiento del copiloto.
  • Si te tratan de cerrar, si te tratan de chocar, de pinchar o te tiran piedras para romper el vidrio, trata de seguir. No pares ni te bajes.
  • Si te das cuenta que te siguen, no aceleres o frenes, sigue a la misma velocidad. No los alertes a ellos de que ya te diste cuenta de la situación. Busca entra al primer lugar concurrido que encuentres: una estación de servicio, un centro comercial, etc.

La seguridad de tus fuentes

  • Muchas veces las fuentes no alcanzan a dimensionar el peligro que corren o pueden correr (amenazas, pérdida de un empleo, ataques violentos, exilio y hasta la muerte). Es tu deber como periodista hablar de manera clara con ellos y aunque insistan en aparecer con nombre y apellido en tu historia, o digan que no temen denunciar de frente, debes juzgar si realmente les conviene porque puedes estar poniéndolos en peligro.
  • Averigua cómo funciona el resguardo legal de fuentes en tu país. ¿Cuáles son los artículos en la Constitución o la legislación pertinente frente a este tema? En algunos países los periodistas pueden ser obligados a revelar sus fuentes ante una investigación judicial, y si no lo hacen puede haber consecuencias penales.
  • Establece formas seguras de contactarte con tus fuentes. Enséñales mejores formas de comunicarse contigo, por ejemplo: correos encriptados. Otra opción es abrir una cuenta de correo en la que los dos tengan la contraseña. La clave es nunca enviarse los mensajes, si no comunicarse mediante borradores que van quedando en la carpeta de no enviados. Si vas a usar chats, mejor usa Signal que es más blindado que Whatsapp.
  • A veces conviene llamar a tus fuentes desde un teléfono que no sea el tuyo a un teléfono que tampoco sea el de esa persona.

Encuentros y citas seguras

Los encuentros en persona siguen siendo lo mejor para hablar de temas sensibles. Busca un lugar que sea discreto, donde puedas sentirte cómodo. Pueden ser lugares muy públicos, una cafetería o bar, un aula de una universidad, donde ese encuentro pase desapercibido entre tanta gente.

A veces conviene que sean lugares más reservados, un salón privado de un hotel o restaurante, incluso, una habitación. Para este tipo de encuentros, planea de antemano y busca la colaboración o complicidad de quienes operan el establecimiento y sepas que son personas de confianza y reservadas.

Si una fuente insiste en que se encuentren en un lugar específico, llega más temprano y dale vuelta a la zona. Evalúa si es aceptable o no, si te sientes seguro. Si no es aceptable, llama en el momento y dile que quieres cambiar de lugar. Cambia las reglas del juego.

Al entrar en un bar o restaurante, elige la mesa y la silla, que tu espalda siempre esté contra una pared, para que no puedan sorprenderte o espiarte desde atrás. Que puedas ver también quienes entran y salen del lugar. Busca un espacio cerca de una puerta de salida, en caso de que tengas que salir corriendo.

En ocasiones es mejor ir acompañado a una cita, pero para que la fuente no se sienta nerviosa, es mejor que tu acompañante se siente en otra mesa, o que incluso no los vean llegar juntos.

Al encontrarte con alguien o entrar a un lugar, está pendiente de lo que indican los ojos y las manos de la gente ahí. ¿Te miran a los ojos o esquivan la mirada? ¿Tienen las manos limpias o están escondidas debajo de la mesa o dentro de una chaqueta?

Asume que el otro puede estar grabando la entrevista o la cita. Cuida lo que dices y cómo te comportas.

Confía en tu olfato y el sentido común. Si hueles algo raro- sobre todo en zonas conflictivas- levántate y vete, es preferible perder una entrevista que terminar en un problema o situación más grave.

Protege a tu familia

  • Jamás te des citas con tus fuentes en los lugares que frecuentas con familia y amigos.
  • No subas información de tus hijos, parejas, padres y hermanos, de tu círculo más cercano a tus redes sociales. Por allí pueden encontrar una manera de llegar a ellos, y de hacerles daño y hacerte daño. No quieres que a tus seres queridos les hagan bullying en línea por las cosas que publicas.
  • En casos extremos, establece un plan de emergencia con tu familia y amigos. Utilicen teléfonos alternativos. Que sepan a donde pueden huir y a donde deben acudir en caso de un ataque o retaliación.
  • El burn out o el estrés de ciertas investigaciones o trabajos periodísticos pueden tener unos costos muy grandes para tu salud mental, bienestar y el de tu círculo más cercano. Hay que estar alerta ante ciertos síntomas como irritabilidad, insomnio, depresión, entre otros, y buscar ayuda de profesionales para aprender a manejar la presión.

Bibliografía recomendada para seguir aprendiendo

Manuales de periodismo de investigación

Libros

  • Reporter por Seymour Hersh
  • The Looming Tower por Lawrence Wright
  • Todos los hombres del presidente por Carl Bernstein y Bob Woodward
  • Legado de cenizas por Tim Weiner

Películas

  • The Pentagon Papers
  • Insider
  • All the President’s Men
  • Spotlight
  • State of Play
  • Frost vs. Nixon

Sobre el maestro

Hugo Alconada Mon es prosecretario de redacción de La Nación en Buenos Aires. Se ha especializado en investigaciones sobre corrupción, lavado de activos y fraude corporativo. Es autor de cuatro libros (y vienen dos más en camino). Por sus reportajes y trayectoria periodística ha ganado varios premios: Adepa (2000 y 2012), “Pedro Joaquín Chamorro” (Sociedad Interamericana de Prensa, 2009), Grupo de Diarios de América (GDA, 2012), Cruz del Sur (2013), Transparencia Internacional / IPYS (2014) a la mejor investigación periodística en América Latina, FOPEA (2016), Santa Clara de Asís (2017), Konex (2017) y Moors Cabot (2018).  

Es abogado graduado en la Universidad Nacional de La Plata con una maestría en Artes Liberales de la Universidad de Navarra. Es profesor visitante en la Universidad de Missouri, en la Universidad de Columbia y maestro de la FNPI.

Sobre el taller

El taller de Periodismo de investigación en contextos desafiantes fue convocado por la FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y Foro CAP, con el apoyo de Oxfam y de la Red Global Global de Periodismo de Investigación (GIJN). Fue impartido por Hugo Alconada Mon (Argentina) y se realizó en San Salvador del 14 al 17 de mayo, en el marco del Foro Centroamericano de Periodismo - ForoCAP 2019. Durante estos días, 13 periodistas de América Latina abordaron, bajo la guía de Alconada, los elementos, metodologías, técnicas y herramientas necesarias para desarrollar y financiar investigaciones periodísticas de corto y largo aliento.
 

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