Relatoría del ciclo de talleres ‘La industria petrolera como asunto periodístico’
15 de Marzo de 2019

Relatoría del ciclo de talleres ‘La industria petrolera como asunto periodístico’

Los talleres se realizaron en Yopal, Barrancabermeja, Mocoa, Villavicencio y Barranquilla entre julio de 2018 y febrero de 2019.
Aldemar Moreno, editor jefe de la revista Dinero.
Óscar Escamilla

Introducción

Complejidad. Esa es la palabra que comparten la industria petrolera y el periodismo que la relata. Complejos son los asuntos petroleros, su estructura y lógica, su terminología, su relación con el Estado y sus vínculos con las comunidades donde operan; también lo es su carácter global y a la vez local, y todo el proceso que va desde la exploración, la explotación, el transporte y la trasformación de ese aceite de color oscuro, de olor penetrante e inflamable.

También resultan ser complejas las relaciones profesionales y hasta económicas entre periodistas y este sector en las zonas de operación, como difícil es para los reporteros entender el complicado engranaje que mueve a esta industria y la serie de factores, razones y decisiones de orden político, económico y hasta global que conlleva su operación.

Complejos son además los intereses de todo tipo expresados por las comunidades, por organizaciones y académicos en asuntos como los ambientales, por los gobernantes regionales y por el ejército de proveedores, operadores y comerciantes que viven de la economía que genera la labor de este sector productivo en sus territorios.

De todas esas complejidades, de los juegos de relaciones que se tejen alrededor de la industria petrolera y del trabajo de los periodistas regionales se sirvieron, debatieron y expusieron en los cinco talleres realizados en Yopal, Barrancabermeja, Mocoa, Villavicencio y Barranquilla propiciados por la FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), con el apoyo de Consejo de Redacción.

Los talleres fueron dirigidos por Ginna Morelo, Marcelo Franco y Aldemar Moreno, y contaron con el apoyo académico de expertos en temas económicos, medioambientales y petroleros, además de la participación activa y propositiva para el debate de Nohora Celedón, periodista de asuntos económicos del portal La Silla Vacía, con amplío recorrido en el cubrimiento de los temas de hidrocarburos.

Sobre la mesa los periodistas de estas regiones, donde hay una amplia y variada operación petrolera, pusieron sus cartas que hablaban de sus dificultades para el cubrimiento del tema, de la difícil relación con las fuentes oficiales del asunto, de la dimensión que están tomando los asuntos ambientales, de las expectativas y reclamos de las comunidades tanto a la prensa como a la industria. Del otro lado, las empresas, en cabeza de la ACP, estuvieron atentas, escucharon, sugirieron y explicaron sus procedimientos de la mano de expertos propios o externos a sus operaciones.

De los aprendizajes y diálogos suscitados en los cinco talleres tratará esta relatoría. Es preciso subrayar que el contenido de este documento es el resultado del diálogo propiciado por los maestros de los distintos talleres con los periodistas participantes y se refiere única y exclusivamente a mejorar sus prácticas periodísticas.

Listado de dificultades

Los periodistas que acudieron a los talleres hablaron de sus temores, de sus precariedades, de sus debilidades y fueron críticos con la industria y con su propia labor. Aunque no hubo una respuesta para todas y cada una de las inquietudes planteadas -y ese no era el objetivo- sí se abordaron los temas recurrentes en todos los talleres y se buscaron posibles soluciones. Al ser consultados por sus dificultades esto dijeron los periodistas:

  • No hay voceros regionales o personas autorizadas de la industria para hablar con la prensa local.
  • El periodismo de investigación es costoso y el reportero trabaja con limitaciones económicas en región.
  • Hay una evidente actitud parcializada de las autoridades hacia a la industria en desmedro de las comunidades y de los periodistas.
  • Muchos periodistas carecen de conocimiento de la industria y de las comunidades.
  • Hay mecanismos perversos para desacreditar la información de algunos medios regionales que divulgan de temas puntuales o denuncian. Se hace mediante la versión o desmentidos que algunas empresas petroleras o con vínculos con esa industria le dan a medios o periodistas con los que están aliados.
  • A los periodistas de la región solo los busca la industria cuando los necesita.
  • Las fuentes oficiales de la industria son prevenidas frente a los periodistas regionales.
  • La industria petrolera tiene poder y mucho dinero.
  • Hay actores invisibilizados, mientras que el domino del discurso recae en los voceros oficiales de la industria.
  • Hay intereses económicos, sociales y ambientales en juego.
  • El tema minero-energético no es una prioridad en la agenda periodística del país y debería ser relevante como asunto económico. La prensa solo lo aborda cuando hay problemas o hechos noticiosos.
  • El periodismo carece de una mirada crítica hacia la industria
  • En este tema también impera el centralismo informativo de Bogotá.
  • En varias regiones se ha trazado una línea porosa entre la publicidad y el periodismo frente a la industria petrolera.
  • En algunas de estas regiones quienes pautan en los medios regionales, muchos de ellos digitales, es la industria petrolera. Eso puede conducir a pactos de autocensura: “tráteme suave”.

Oferta de posibilidades para el cubrimiento petrolero

El trabajo de fuentes

La más repetida de la dificultades expresadas en todos y cada uno de los talleres fue la ausencia de voceros oficiales de la industria o el silencio de estos ante temas y casos puntuales o coyunturales, que reñía con la necesidad de muchos de los reporteros de acceder a la versión de la contraparte en sus informaciones.

Las respuestas ante el tema fueron diversas: desde reconocer que algunas de estas empresas no tienen vocería regional, hasta que los encargados de hablar con la prensa están en Bogotá y en ciudades capitales o que sus delegados para casos específicos deben esperar las recomendaciones e instrucciones dadas desde la sede central de esas compañías, ubicadas en distintos lugares del mundo, antes de entregar una versión o respuesta oficial.

Los maestros de los talleres ofrecieron una serie de posibilidades que fueron más allá de una respuesta del tipo llave que abre el portal de las soluciones.

Entre la variedad de respuestas de los maestros estuvo:

  • Por tratarse de un tema tan especializado es necesario y hasta prioritario que los periodistas estudien a fondo el tema, conozcan y se familiaricen con su lenguaje técnico, entiendan su manera de operar en toda la cadena de exploración, explotación y producción, y que reconozcan la relación y vínculos entre la industria y el Estado.
  • Resulta importante para el periodista establecer contacto con las fuentes especializadas, tanto del tema central como de los asuntos que le resultan conexos, en función de querer entender y conocer cómo opera la industria; antes que fuente o entrevistado lo ideal sería que esos interlocutores sean asumidos como guías y maestros del tema puntual cuando haya dudas en asuntos puntuales.
  • Es claro que en las regiones la labor periodística no resulta fácil y que los periodistas no tienen el espacio suficiente para hacerlo, porque además de los temas petroleros deben cubrir otros asuntos. Sin embargo, los reporteros deben hacer un esfuerzo para capacitarse y entender la complejidad de esta industria.
  • Hacerlo les permitirá descubrir que las fuentes no son solamente las oficiales o los voceros autorizados, sino que existen una serie de expertos, empleados de la misma industria, académicos, líderes locales que saben del tema y que pueden orientar la explicación de los hechos puntuales que se pretenden divulgar o que son objeto de investigación periodística.
  • Hay una necesidad urgente de diversificar las fuentes arquetípicas del tema, lo que puede conducir a dar con académicos, grupos de investigación o con profesionales de áreas que pueden resultar lejanas al tema pero que han trabajado el asunto petrolero desde sus propios saberes (abogados, antropólogos, geógrafos, economistas, estadígrafos, expertos en salud ocupacional, etc.). Las nuevas audiencias están atentas a las voces diversas y diversificadas, muchos conocen -por su contacto permanente con Internet o por iniciativa propia, entre otras razones- de equipos de estudio o expertos cercanos y remotos, de manera que ya no vale solo la voz del “gran experto” que todos suelen citar, hay que sumar nuevas expresiones a las corales de los temas.
  • Tener un conocimiento mayor del asunto petrolero también le permite a los periodistas encontrar los lugares, incluso acudir a la oferta digital disponible en los sitios de Internet, tanto de la misma industria como del Estado o de instituciones especializadas. Esos repositorios no solo aportan información, también son fuente para establecer relaciones de hechos políticos, económicos y sociales alrededor del sector o que les resulta cercana. En palabras de la maestra Ginna Morelo: “son datos que están allí para hacerles y hacerse preguntas”.
  • En caso de una investigación periodística y ante la negativa de una fuente oficial del tema petrolero frente al hallazgo de un reportero o medio cabe la posibilidad de acudir a herramientas legales como el derecho de petición y en situación extrema a la tutela. Las autoridades están en la obligación de responder y no pueden negar el acceso a la información, salvo que esta tenga algún tipo de reserva plenamente justificada.
  • El periodista y el medio de prensa siempre cuenta con el recurso válido de decirle a las audiencias que se hizo todo lo posible por obtener la versión de la contraparte, pero que no fue posible. Pero eso obliga a que la revelación esté muy bien sustentada para que, aún saliendo sin la versión de la empresa o persona señalada, la denuncia se defienda por sí sola.
  • Es indiscutible para las industrias, incluida la petrolera, el peso actual de los movimientos sociales y la presión que ejercen sus peticiones a través de las redes sociales. Esas nuevas corrientes que se están dando al interior de la opinión pública puedan servir para generar movimientos de presión sobre temas puntuales, de los que el periodismo puede sacar provecho en función de su labor.  

¡Cuidado, periodistas!

Es evidente que los asuntos petroleros no solo abarcan el tema económico, su desarrollo y puesta en marcha puede activar ciertas motivaciones de otros sectores, incluido el político. En ese ambiente particular es posible que se  hagan evidentes los intereses de grupos o personas particulares, algunos de ellos con abiertas intenciones de utilizar a la prensa en función de los réditos que persiguen. A ese panorama se suma un estado latente y válido de sensibilidad social entre las comunidades, que sumado a la construcción y continuo uso de ciertos mitos alrededor de la industria petrolera pueden desatar pasiones, temores y conducir a engaños de los que hay que estar atentos.

Cuando las fuentes (políticos, voceros de comunidades, abogados, ambientalistas) ofrecen una historia que resulta atractiva o interesante el periodista se ve obligado a activar el sentido de la desconfianza. Aquello no quiere decir que toda fuente sea malintencionada cuando sugiera una historia; lo que hay que identificar son las dobles agendas o las intenciones políticas en pro o en contra, ocultas o evidentes, frente a temas o asuntos minero-energéticos. Hay que evitar a toda costa convertirse en correa de transmisión de los intereses de terceros. Para ello es fundamental que los periodistas trabajen con una agenda de temas propios.

A pesar de conocer el tema a profundidad, el reportero debe evitar las conjeturas o las definiciones a priori o estimuladas por las mismas comunidades o interesados, sobre temas puntuales relacionados con hallazgos, exploraciones, incluso derrames, porque lo que puede aparentar ser un problema es posible que quede reducido a un asunto de otro orden o que no esté necesariamente relacionado con una mala práctica o error de la industria. En ese orden, una de las sugerencias surgida en los talleres es ir a los sitios, preferiblemente en compañía de expertos en el tema en cuestión y escuchar sus explicaciones antes de apresurarse a lanzar informaciones que pueden ser o no desmentidas. Los temas tan técnicos necesitan que el reportero establezca alianzas con expertos y profesionales.  

Aunque no es fácil de hacer esto en región por la carga laboral, la falta de tiempo y los asuntos económicos que acosan a los periodistas y sus medios, siempre cabe la invitación a trabajar los temas no por fuentes sino a cubrirlos como procesos en constante cambio. La propuesta busca que el reportero cambie su perspectiva y mire los asuntos del tema petrolero desde su complejidad misma y no por lo que hacen o dicen ciertos sujetos ligados a ella.

Frente a un tema tan amplío y complejo, el periodista debe huir de las posiciones radicales propias o de terceros; no se trata de un asunto que pueda mirarse en blanco y negro, es un tema de matices, que está más en la escala de los grises. En ese orden es importante disparar las alarmas ante las fuentes radicales, las que reducen todo a un problema de ideologías y aquellos que tienen intereses puntuales, particulares, políticos o económicos y a quienes le beneficiaría una nota periodística en uno u otro sentido. El reportero no puede olvidar que su compromiso es con las audiencias y en función permanente de la verdad.

Frente a la labor periodística

Varias de las reflexiones de los maestros giraron en torno a qué está haciendo el periodismo en general y el reportero en particular ante las dificultades que le plantean frente el cubrimiento de este tema, que puede resultar aplicable a otros asuntos.

No es recomendable quedarse en el lamento por la nota o la investigación que no se concretó o no se pudo divulgar. Siempre servirá establecer redes con colegas para hacer contactos, encontrar explicación a los temas o hacer circular esos temas a través de medios de prensa distintos, que puedan realizarlos o estén dispuestos a asociarse.

Los periodistas suelen tener dos agendas: la de uso para las notas diarias y la de los temas propios. El día a día en medio de la inmediatez y la lucha contra los hechos contados en instantes en redes sociales, pone en aprietos a los reporteros que se consumen cada día en sacar adelante los asuntos coyunturales. En ese frenesí se dejan de lado temas de fondo, que no hay que olvidar. Un antídoto contra la memoria es una reportería constante de esos temas que se pueden trabajar en paralelo al registro del diario.

El periodista es un sujeto que vive en permanente trance, es decir, que ocupa buen parte de su tiempo pensando en el oficio mismo y cómo resolver asuntos relacionados con su labor. Es prioritario no olvidar esa particularidad profesional.

Le llegó a los periodistas el momento de asumir un rol un tanto distinto y es el de construir y provocar con su labor cosas distintas en el territorio a la simple información.

Para qué informar lo que no se entiende, para qué informar lo que no permite construir o generar un debate; la preocupación periodística debe ser para explicar lo que pasa, aquello que los esquizofrénicos de las redes reducen a una cuantas líneas.

El periodismo no puede perder el foco en las zonas grises del sector y de los territorios de operación porque es allí donde puede hallar temas poco abordados o trabajados y por ese camino explicar asuntos complejos o altamente suceptibles.

En el mundo digital no hay derecho de aburrir a la gente con temas largos y confusos, la obligación del periodista y de la prensa es ser creativa con sus propias narrativas y apoyarse en recursos visuales y los que sean necesarios que ayuden a explicar un sector que resulta ser denso.

Contra la información tendenciosa o falsa

El cubrimiento periodístico para temas petroleros no esta exento de las llamadas 'fake news'. Por el contrario, es altamente susceptible de caer en sus redes por cuenta de los sentimientos encontrados que despierta. Ante esa situación, los maestros del taller definieron por qué y de qué están hechos estos rumores y de paso ofrecieron una variedad de posibles soluciones para ser aplicadas por los reporteros y poner a salvo su labor.

El discurso periodístico está bajo amenaza, la credibilidad era un bien que acompañaba el oficio periodístico y ahora ese principio parece haber quedado reducido a una moneda de cambio carente de valor. Buen parte de esa situación la han generado las fake news o bulos, que no es otra cosa que contenido interesado en desvirtuar la realidad que se propaga por las redes sociales y otros sistemas de divulgación al instante con el fin, interesado o no, de difundir falsas ideas de los hechos concretos y de paso estimular los prejuicios y avivar los miedos.

El principal problema con las fake news es que rompen la relación con la realidad y ponen en entredicho la verdad periodística, entendida como "una ecuación de relación entre un texto y lo que ocurre", como lo definió el maestro Aldemar Moreno.

Puesto en estos términos, el texto hoy está amenazado por aquellos que distorsionan la realidad, la ponen en tela de juicio o son revisionista de la historia, entre otras muchas posibilidades. Pero es justo ahora cuando el periodismo se hace más necesario para la sociedad, a fin de hacerle frente a los rumores, las verdades a medias, las conclusiones a priori, las fotografías desvirtuadas de su realidad o las ideas infundadas. Para hacerlo debe acudir a los pilares propios de este oficio: hacerse las preguntas necesarias, cuestionar las afirmaciones tajantes, explicar y orientar mediante una labor concienzuda de búsqueda y contrastación de datos y versiones.

"Las fake news son una falsificación de la realidad por intereses puntuales que cala por la contundencia del mensaje, porque está sintonizado con los prejuicios y por su capacidad de reproducción en el mundo virtual. Es una suerte de sofisticación del rumor", sintetizó Moreno.

Y él mismo añadiría –en sintonía con lo dicho por el académico Noam Chomsky en un entrevista con el diario español El País- que los bulos son la "revelación del estado anímico y mental" de una población temerosa, iracunda y cansada que no se siente representada por el establecimiento que los dejó en manos del gran capital, que se encargó de hacer precaria la idea que se tenía del modelo y el estilo de vida que se prometió y no se concretó.

"Cuando nosotros los periodistas estamos tratando de resolver la verdad de un acontecimiento estamos construyendo comunidad y eso lo que esté en juego", agregó el maestro del taller.

Oferta de soluciones

Un tema tan especializado como el petrolero requiere de nuevas técnicas de abordaje, una de ellas es el fact-cheking o verificación de datos, convertido en nuevo género del periodismo contemporáneo. Lo que permite este recurso es someter a verificación exhaustiva la información circulante que genera desconfianza.

Ahora mismo el periodismo colombiano cuenta con una guía de cómo hacer verificación de datos a través del sitio online Colombia Check, uno de los dos medios certificados en el país para hacer chequeo de información. El lugar le permite al periodistas conocer y familiarizarse con el paso a paso de cómo hacer verificación para no contribuir a la proliferación de informaciones falsas o incompletas.

En todo caso, la buena noticia es que este estado de cosas, en tiempos de las post verdad, seguramente va a conducir a la gente a reclamar cada vez más los servicios del periodista para validar si lo que se está diciendo es cierto o no. Aunque es importante resaltar que no todos los que navegan por las redes o están conectados a sistemas de mensajería virtual creen o son susceptibles al efecto de las fake news. Pero es importante precisar que la manera de hacer frente a este tema es con las armas con las que desde siempre el periodismo ha encarado su labor: contraste, verificación e indagación.

"El buen periodismo es la cura contra las fake news", sentenció Moreno.

Cómo aplicar el periodismo de datos para el tema petrolero

El periodismo de datos es un recurso que somete informaciones puntuales al procesamiento mediante el usos de recursos digitales y computadoras. La idea central de esta forma de trabajo es organizar grandes cantidades de información, permitir que puedan hacerse cruces o relaciones, tenerlas organizadas y listas para su uso, entre otras posibilidades. Por supuesto que para un tema tan complejo como el periodismo dedicado a los asuntos petroleros el manejo de datos, cifras, recursos, nombres, empresas, fechas, licitaciones, regalías, se ajusta a esa idea de tener bajo control tanta información disponible.

Para la maestra Ginna Morelo la potencia que puede dar un tema como el petrolero tan especializado exige recabar informaciones mas precisa, más específicas, de tal suerte que la mejor forma es hacer barridos de esos datos, tomarlos todos y tener la posibilidad con ellos de construir nuevas piezas periodísticas con visualización.

Ocurre que muchos de los temas surgidos del sector petrolero son densos y contarlos basado en las narrativas de siempre en prensa, radio o televisión puede dispersar o no interesar a las audiencias. Ahora son muy útiles los mapas de georreferenciación o los diagramas de barras que expliquen diferencias de asuntos que pueden parecer o ser confusos.

"Creo que los datos como tal, que en esencia son una herramienta para investigar, para tomarlos y visualizar lo que nos da esa posibilidad de pensar en un sentido distinto de la información", reflexionó Morelo.

Sugirió hacerle entrevistas a los datos, a los repositorios, a los Excel, a las bases de datos y convertirlos todos en nuevas visualizaciones entendidas como otras narrativas del periodismo, a fin de acercarnos más a las comunidades para que ellos puedan entender las complejidades del tema.

Las narrativas

Si de lo que se trata de es de contar, los talleres no escaparon a las sugerencias sobre como narrar buenas historia a partir de un tema tan espeso y compacto como el petrolero. En este punto resulta relevante identificar los relieves del tema escogido previamente. Los periodistas -dijo el maestro Moreno- escogen lo que se va a relatar de una historia en función de dos intereses legítimos: contar la verdad y la prioridad de decirle a la gente que esto es interesante para usted.

Los maestros de los talleres dejaron claro que a las narrativas para el cubrimiento de los temas de coyuntura que necesitan resolverse en el instante, les queda poco espacio de maniobra para acudir a los géneros periodísticos, pero muchos de esos asuntos del día a día pueden ser el punto de partida para abordar temas de fondo que le den perspectivas distintas al mismo problema. Una caída abrupta de los precios del crudo se narra en el instante que ocurre bajo los argumentos y precisiones del hecho mismo, pero pasado un lapso de tiempo ese acontecimiento puede ser la puerta de entrada a una historia sobre una comunidad, un sector económico o un grupo de sujetos que resultó golpeado por lo que en un gráfica se veía como una simple línea en picada.

Al llegar a situaciones como esta, de narrar en otros términos un hecho económico puntual, la historia debe decantarse en función de las tensiones (aquel estado de permanente incertidumbre que se desliza cada tanto en el desarrollo de la narrativa), debe acudir a la construcción de escenas, una suma de personajes, sus diálogos e interacciones y bajar las grandes cifras a hechos que toquen a los sujetos afectados por decisiones o crisis coyunturales. En conclusión, acudir a todos los recursos posibles, al ejercicio de la retórica para atraer y convencer a fin de construir esos textos.

Los clichés del periodismo

Los clichés, una palabra de uso común en la industria del tiraje que hace referencia a las planchas de impresión que se usan para hacer copias en cantidad de un mismo documento, son una valiosa herramienta de trabajo para los periodistas.

Al hablar de 'clichés periodísticos' se hace referencia a un sistema que opera en las salas de redacción y entre los periodistas que les facilita elegir sin mayor consenso temas que son en sí mismos llamativos: la cifra de desempleo en el país, los resultados del año petrolero en Ecopetrol, el matrimonio de una estrella o rockstar. Nadie se negaría de tajo a trabajar de inmediato esos temas, ni habría que convocar a un consejo de redacción para decidir si se da o no esa nota. Su publicación está garantizada.

Sin embargo, los clichés pueden ser fuente de problemas porque están bajo el fuego cruzado del sesgo y en el peor de los casos conducen a la desviación de lo que está ocurriendo frente a un caso puntual y por ese camino llevan al reportero a casarse con la obviedad de un tema sin tener en cuenta otras razones o posibles abordajes. Los clichés son necesarios en función de esa economía informativa de la labor diaria, pero deben ser constantemente revisados, administrados, identificados, diagnosticados y renovados.

Sobre los maestros de los talleres

Ginna Morelo

Actual editora de la Unidad de Datos del diario El Tiempo. Ganó junto a grupo de periodistas el Premio de la FNPI en 2018 en la Categoría Cobertura por el trabajo titulado "Venezuela a la fuga". Es autora y coautora de seis libros y manuales sobre conflicto, memoria, narrativas de paz y medio ambiente. Preside Consejo de Redacción, la organización que promueve el periodismo de investigación en Colombia, de la que fue cofundadora. Ganó el Premio Ortega y Gasset en 2016 y en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Tiene una amplía experiencia como ponente e instructora en diversos eventos periodísticos en distintos lugares del mundo. Ha sido tallerista y maestra de talleres nacionales e internacionales de la FNPI.

Aldemar Moreno 

Periodista con un máster en filosofía. Actual editor en jefe de la revista Dinero. En su larga trayectoria se ha desempeñado como reportero y editor en revista Semana, y los diarios La República y El Nuevo Siglo. Ha ejercido la docencia en las Universidades de La Sabana, Tadeo Lozano, del Rosario e Inpahu. Ganó, junto con un grupo de periodista de la revista Dinero, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría de investigación en prensa por una serie de reportajes sobre la quiebra de la firma Interbolsa. También ha sido galardonado en tres ocasiones del Premio de Periodismo Económico de Anif (Asociación Nacional de Instituciones Financieras). Es autor del libro “Moneda sana: siete capítulos clave en la historia moderna del Banco de la República”.

Marcelo Franco

Periodista, investigador y docente argentino. Director de la Maestría en Periodismo de la Universidad Icesi de Cali. Se ha desempeñado como gerente de estrategia de contenidos de Clarín Global y como editor jefe de Clarín.com, además de consultor en comunicación interna para empresas de la Organización Techint. Ganó el Premio Cemex + FNPI en la categoría Internet en su primera edición en 2004.

Sobre el ciclo de talleres 'La industria petrolera como asunto periodístico'

Convocado por la FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), con el apoyo de Consejo de Redacción. Estuvo a cargo de los maestros Ginna Morelo, Aldemar Moreno y Marcelo Franco. Se llevó a cabo en las ciudades de Yopal (28 de julio de 2018), Barrancabermeja (25 de agosto de 2018), Mocoa (29 de septiembre de 2018), Villavicencio (24 noviembre de 2018) y Barranquilla (16 de febrero de 2019) y contó con la participación de más de 100 reporteros regionales.

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