Abecé para el cubrimiento de la Paz Total en Colombia. Relatoría del seminario-taller ‘Periodismo frente a la paz total: investigar, comprender y contar’, con Gloria Castrillón
7 de Septiembre de 2023

Abecé para el cubrimiento de la Paz Total en Colombia. Relatoría del seminario-taller ‘Periodismo frente a la paz total: investigar, comprender y contar’, con Gloria Castrillón

La actividad, organizada por la Fundación Gabo en alianza con Open Society Foundation, fue un diálogo en el que participaron varios periodistas y editores que cubren temas de política, paz y derechos humanos en Colombia, quienes se encontraron en Cartagena (Colombia) entre el miércoles 23 y el jueves 24 de agosto de 2023.
Foto: Jhon Pinto
Omar Andrés Carrasquilla León

Abrir los ojos

“La paz con los ojos abiertos”. Esa fue la invitación del creador de la Fundación Gabo para todo aquel que se interesa por la búsqueda de la paz en Colombia. Gabriel García Márquez usó el 26 de agosto de 1984 las losas de la Plaza de Bolívar, en Bogotá, como una hoja de papel para escribir: “¡Viva la paz con los ojos abiertos! Porque creo que la paz que estamos tratando de encontrar no puede ser una paz ciega, sino una paz con ojo de cóndor”. Además, el cataquero dibujó una paloma en el marco de la Jornada de Artistas por la Paz, mientras el gobierno de Belisario Betancur negociaba la paz con las FARC, el EPL y el M-19.

39 años después, abrir los ojos y la mente, ir más allá de lo aparente y no quedarse en la superficie, fueron parte de la filosofía con la que se llevó a cabo el seminario-taller ‘Periodismo frente a la paz total: investigar, comprender y contar’, realizado entre el 23 y el 24 de agosto en Cartagena por la Fundación Gabo.  en alianza con la Open Society Foundation.

En esta conversación participaron 24 periodistas de distintas regiones de Colombia y fue moderada por Gloria Castrillón Pulido, magíster en Asuntos Internacionales con énfasis en Resolución de Conflictos y directora editorial de Colombia +20, un proyecto de El Espectador que hace periodismo en clave de comunicar la paz. Como expertos invitados estuvieron Danilo Rueda, alto comisionado para la Paz, y Gina Cabarcas, directora del Laboratorio de Justicia y Política Criminal, quienes aportaron con sus perspectivas y experiencia profesional a que el debate haya sido abierto, enriquecedor e integral. 

Abrir los ojos, según lo expuesto por Castrillón, no se trata de quién tiene los mejores contactos o fuentes, o de creer que quien publica la primicia es el que más aporta a la comunicación de la búsqueda de la paz, sino entender que el abordaje de este ámbito es una labor social que requiere superar prejuicios, sesgos y fronteras editoriales.

Buscar la paz no solo en las firmas de grandes acuerdos

El periodismo que se enfrasca en comunicar lo que se habla en las mesas de negociación o que se limita a replicar los tuits de funcionarios, según Gloria Castrillón, no aporta a la búsqueda de la paz. El periodista debe darle más importancia a lo que sucede en las regiones, donde el conflicto es yugo de cada día, que a los comunicados oficiales.

El reto es entender que el periodismo de paz, además de entender la guerra y sus dinámicas, debe rastrear y difundir aquellas historias y clamores que hay en los territorios alejados de las salas de redacción. Apartarse de los escritorios para contar las pequeñas victorias y todo tipo de procesos que se dan en lo rural conectará a la audiencia con la lógica que se persigue. Lograr esto ayudará a luchar contra el hartazgo y el desinterés de quienes la noticia de una masacre en televisión no les daña el almuerzo.  

Castrillón invita a comunicar la paz contando los procesos “chiquitos”, pero que tienen grandeza y relevancia, como las historias de los que siguen buscando a sus seres queridos. “Los acuerdos y búsquedas de paz son oportunidades de construcción social, de reconciliación. Hay muchos actores y sectores que construyen paz a diario, pero carecen de visibilización. Es un error enfocarse netamente en lo que pasa en la mesa de negociación, enfrascarse en que la paz es una firma entre los actores. Hay que fomentar la narración de historias de la gente. Contar procesos de resiliencia de las víctimas en las regiones apartadas. Mostrarlas hasta el final y no fragmentadas. Esto evitará que se estandaricen todas las historias como iguales, poco impactantes, y en donde los seres humanos no son más que cifras”.

Comunicar la paz no solo como un “respiro” entre las guerras

Para Gloria Castrillón, si bien es cierto que la guerra en Colombia ha provocado diversos sentimientos de hartazgo y ansiedad, que desembocan en un desinterés de la ciudadanía, el periodismo debe desafiarse y autoexaminarse en cómo lucha, a través de una acertada narración de la paz, para captar la atención de la gente. Esa apuesta solo es alcanzable si no solo se narra la violencia como el hecho principal, sino que se presta atención a sus causas y matices.

Juan Diego Restrepo, director de Verdad Abierta, quien fue uno de los expertos invitados, considera que en un país donde nadie puede sentir que en algún momento se vivió en paz, el periodismo erra cuando se enfrasca en pensar  historias buenas o malas. 

“La guerra es avasalladora y de la paz solo se han comunicado sus ‘respiros’. Por ende, el desafío es ir más allá, agregar las historias de los victimarios —sin hacer apología al delito— y de la Fuerza Pública, los funcionarios y los entes de control. Esto ayudará a descifrar las dimensiones y elementos que llevaron a los protagonistas de la guerra a tener ese rol en la sociedad. Este camino aún no se ha explorado del todo”, sostuvo.

No obstante, esto no debe ser el insumo de un periodismo que persigue la espectacularidad, sino que se debe preguntar los porqués de entrevistar a un actor armado y de qué manera esto construye paz. Conocer su cara, su pensamiento, su propuesta y los episodios vitales que lo llevaron a tener el rol conflictivo del presente, es un insumo fundamental para la construcción de una mejor sociedad en cuanto a igualdad y oferta de oportunidades.

Derecho, un aliado

Es ineludible la responsabilidad que tienen los periodistas de entender el marco legal de la construcción de paz. Conocer cada elemento jurídico de la política gubernamental de la Paz Total propiciará un trabajo riguroso, preciso y responsable, teniendo en cuenta que nota o incluso solo un titular publicado en un medio de la urbe puede provocar una serie de consecuencias en los pueblos y en las veredas que son difíciles de controlar, y que usualmente es la población civil la que las sufre.

Por ello, buscando que los asistentes comprendan mejor la legalidad de la resolución del conflicto en Colombia, un país con 60 años de guerra y en el que 40 de ellos se ha buscado la paz, Gina Cabarcas aportó múltiples elementos relacionados con el abordaje jurídico de la política de Paz Total, necesarios, según diversas voces asistentes al taller, pues, aunque sean temas “ladrillosos” o tediosos, es importante comprenderlos y masticarlos, para así informar este proceso con respecto a lo crucial que es su faceta constitucional y legal. “El derecho es un aliado del cubrimiento de la paz”, indicó la abogada e historiadora.

La presentación del marco jurídico de la Ley 2272 de 1992 (Paz Total) y de cómo el derecho ayuda a resolver el conflicto, puso sobre la mesa un abanico de nuevas oportunidades y desafíos que tiene el periodismo. Lo tácito de la legalidad es una herramienta efectiva para despejar el ruido, la polarización y las ambigüedades de una ley que no inventó porque sí el actual gobierno, sino que se encadena con todos los procesos a través de la historia desde la sanción de la Ley 418 de 1997 de orden público. 

Aunque el grueso de la sociedad no conozca cada detalle de la Ley, sí se espera que quienes cubran la fuente de paz tengan una mayor claridad de un proceso que, aunque tenga demandas de inconstitucionalidad, un 78 % de la ciudadanía está a favor de su ejecución. 

Es ahora más vinculante

La Ley 2272 de 2022 (Paz Total) abarca todas las políticas relacionadas con la construcción de paz en las zonas afectadas históricamente por el conflicto armado. Se inscribe en la estrategia estatal (seguida por casi todos los gobiernos de las últimas cuatro décadas) de negociar con la insurgencia armada y dialogar el sometimiento de grupos de crimen organizado. Una de las particularidades de la actual es que es consistente con aspectos del Acuerdo con las FARC y desarrolla ideas de la “paz grande” de la Comisión de la Verdad, en cuanto a la necesaria conversación con todos los grupos armados, para así favorecer una resolución integral y duradera del conflicto.

Para materializar este proyecto, el Gobierno de Gustavo Petro definió tres niveles de diálogo con las organizaciones armadas:

  • Negociar políticamente con ELN y algunos grupos residuales de las FARC.

  • Desmantelamiento del crimen organizado mediante incentivos que faciliten el sometimiento a la justicia de los grupos de crimen organizado ligados a la extracción de rentas ilegales como el narcotráfico.

  • Impulso de la democracia participativa a través de conversaciones entre ciudadanos y otros mecanismos.

La Ley 2272, a diferencia de sus antecesoras, es la única que describe a la Paz Total como una política de Estado. Esto en pro de que se convierta en una iniciativa lograble y medible. ¿Un ejemplo? Establece que en el Plan Nacional de Desarrollo y en los Planes de Desarrollo locales se integre un componente de la Paz Total. ¿Es decir? Ponerle plata, que en el presupuesto haya un capítulo y una serie de ejes transversales relacionados. Otro elemento similar estipulado en la Ley es aquel que precisa que el gabinete ministerial se pueda reunir como un consejo de paz, y así dedicar su agenda y sus carteras a la búsqueda de ella.

Figuras armadas

Para Cabarcas es necesario conocer cómo se tipifican en el marco jurídico colombiano, con respecto al Derecho Internacional Humanitario, los grupos con los que se busca firmar la paz:

  •  Grupo Armado Organizado al margen de la Ley (GAO): aquel que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerza sobre una parte del territorio un control que permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas.

  • Estructura Armada Organizada de Crimen de Alto (EAOCAI): aquellas organizaciones criminales conformadas por un número plural de personas, organizadas en una estructura jerárquica y/o red, que se dediquen a la ejecución permanente o continua de conductas punibles. Las conductas pueden estar enmarcadas en patrones criminales que incluyan el sometimiento violento de la población civil de los territorios rurales y urbanos y que cumplan funciones en economías ilícitas.

Generalidades y diferencias

La Ley 2272, prórroga más reciente a la Ley 418 de 1997, valida múltiples voces y le abre la puerta a la participación activa de la sociedad civil. La Paz Total prosigue en su mayoría con lo estipulado por la anterior ley, con relación a las personas autorizadas para hacer acercamientos y negociar la paz con los actores armados.

Caminos encontrados entre ambas leyes:

  • Representante del gobierno (negociadores y facilitadores): las dos leyes tienen la misma definición sobre las personas autorizadas por el Gobierno para acercamientos, diálogos y negociaciones con los GAO, aunque la 2272 incluye a las EAOCAI, y así allanar el terreno de una ‘Paz Total’ con organizaciones como el Clan del Golfo.

  • Miembro representante: persona que el GAO designe como representante suyo para participar en los diálogos, negociación o suscripción de acuerdos con el Gobierno nacional, o sus delegados. La 2272 introduce también en este acápite a las EAOCAI.

  • Vocero o gestor de paz: persona de la sociedad civil que, sin pertenecer a los GAO o a las EAOCAI (2272 los incluyó), pero con el consentimiento expreso de estos, participa en su nombre en los procesos de paz, diálogos, negociaciones, acuerdos y suscripción de términos de sometimiento a la justicia. 

En este apartado hay una gran diferencia entre las dos leyes, pues la 418 no aceptaba a personas acusadas de delitos; y, en el caso de la 2272, se admite como voceros a quienes actúan como integrantes de organizaciones sociales y humanitarias que el presidente de la República considere puedan aportar al proceso de paz, a la conflictividad social, y se encuentren en privación de libertad. Esto explica el rol actual de Salvatore Mancuso.

  • Comisionados de paz regionales: esta figura, inexistente en la Ley 418 y que aparece en la 2272, es aquella persona que, bajo la dirección del alto comisionado para la Paz, dialogará con la comunidad y facilitará la consolidación de los acuerdos alcanzados en los territorios. Según lo expuesto por Danilo Rueda, estos funcionarios aún no han sido escogidos y aún está en construcción su ámbito de acción.

Hablar de paz en un mundo cambiante

Ante las críticas, inquietudes e incertidumbres alrededor de la Paz Total, Gina Cabarcas considera que el derecho es un eslabón útil para resolver el conflicto; más cuando el contexto es diferente a los anteriores, los actores armados se han pluralizado, las leyes internacionales han evolucionado y, por ende, la sociedad se ha complejizado.

A la pregunta si es jurídicamente posible hablar con tantos grupos dispares, Cabarcas asegura que el derecho propicia caminos para viabilizar la paz. “En el marco de nuestra Constitución hay muchas posibilidades que se pueden explorar”, adujo.

Implementación: de política de Estado a la realidad

Frente a la desilusión generalizada que ha provocado el escalamiento del conflicto tras los Acuerdos de La Habana, el hartazgo por las noticias diarias negativas, que no comunican las pequeñas victorias o avances de la negociación con el ELN y los acercamientos con las disidencias y los grupos narcotraficantes, Cabarcas reitera su recomendación de ver al marco jurídico como una herramienta útil de inclusión y de la negociación integral que requiere hablar con tantos grupos.

El marco jurídico para el sometimiento de la justicia y su crisol de normas no complican su implementación, sino que facilitan a que el proceso llegue a buen puerto. Por consiguiente, el periodismo debe verificar que la Paz Total pase de una política de Estado a ser una realidad, una que trascienda gobiernos, que no se destruya. 

Justicia y sus ventajas

Para Gina Cabarcas la Ley de Sometimiento, además de ser un desafío su implementación y su comunicación, aporta varias oportunidades:

  • Facilitar la investigación y judicialización de grupos criminales.

  • Diferenciar a los grupos de crimen organizado para evitar incentivos perversos y a la vez plantear beneficios atractivos.

  • Diseñar incentivos para aportar mucho, cuando el Estado tiene poca información y recibir beneficios que ahora están excluidos para una buena parte de delitos.

  • Garantizar la entrega de activos y bienes.

  • Reparar a víctimas que han sido excluidas de políticas estatales anteriores.

  • Diseño armónico con liderazgo de Fiscalía en la investigación y acusación. Pero se hace necesario el fortalecimiento con recursos del modelo de cómo se judicializan los grupos criminales.

Kilómetros a recorrer

Cerrando la Constitución, los códigos y las jurisprudencias, y regresando a las salas de redacción, Cabarcas insta al periodismo a verificar que esta política de Estado pase del papel a ser una realidad, pues el panorama es complejo debido a la multiplicidad de actores armados dispares que hoy encandilan a los siete conflictos que se libran en el país, según datos del Comité Internacional de la Cruz Roja. A saber:

  • Estado vs. Ejército de Liberación Nacional (ELN).

  • Estado vs. Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

  • Estado vs. disidencias de las FARC no acogidas al Acuerdo de Paz (Estado Mayor Central (EMC), lideradas por alias Iván Mordisco)

  • ELN vs AGC.

  • EMC vs. Segunda Marquetalia, lideradas por Iván Márquez.

  • EMC vs. Comandos de la Frontera (antiguos FARC y reductos paramilitares con presencia en el Putumayo).

  • EMC vs. ELN.

Por consiguiente, la carrera por cubrir y entender una Paz Total que trascienda gobiernos, que no se destruya y que su gafete legal —política de estado— en verdad sea vinculante para todos los actores con injerencia de llevarla a cabo, no solo es una asignatura pendiente para periodistas, editores y directores de medios, sino también para todo tipo de actores sociales, públicos y privados.

La paz no es taquillera, pero es crucial

En medio de un panel en el que varias periodistas hablaron de cómo comunican la paz y de los obstáculos que enfrentan a diario, Gloria Castrillón se refirió a la intencionalidad cotidiana que deben tener los periodistas que cubren la fuente.

Con los parámetros actuales, los periodistas tienen que luchar a diario contra decisiones editoriales y contra las dinámicas del tráfico web, pues entre lo subjetivo de ciertos editores y las mediciones que reportan otras secciones con mayor espectacularidad, normalmente el cubrimiento de la paz no logra portadas o titulares.

Pero además de ese desafío que no debe avasallar, sino recargar de ímpetu, los periodistas deben ser cuidadosos en el uso del lenguaje para no propiciar la polarización y el escalamiento del conflicto. Adjetivos, conceptos carentes de rigor y lugares comunes generan incredulidad, desinterés y poco compromiso hacia la búsqueda de la paz, un proceso que demanda mucho del positivismo de todas las audiencias.

Mentalidad a cambiar

Gloria Castrillón considera ineludible el conocer el conflicto para entender la búsqueda de la paz. “Entender la guerra para explicar la paz como un culmen de procesos conectados”, expresó. Pero para lograrlo es necesario ir más allá de las subjetividades y emociones, superar el pesimismo y salir de la lógica del enfrentamiento entre el Gobierno y los medios de comunicación.

Narrar la paz requiere aportar contextos acertados y no repetir errores del pasado, desconociendo los marcos legales y el porqué de sus modificaciones ante la complejización y evolución de la sociedad, y así de las dinámicas de los grupos armados.

La apuesta es a un cambio de mentalidad en el periodismo para informar la paz. Midiendo el impacto de lo que se publica, concibiendo lo dicho por un funcionario o un comunicado gubernamental como la eventual punta de un iceberg e implementando otros enfoques y narrativas diferenciales para no solo publicar algo, ganar un premio, sino construir memoria.

Neutralizar los prejuicios y las estigmatizaciones

El ímpetu y el rigor que se necesita para narrar la paz son aliados estratégicos para entender la desesperanza que hay en la sociedad. Una mirada amplia y la mente abierta permiten lidiar con las ideologías e intereses editoriales para lograr imponer los temas de paz en la agenda.

La precisión jurídica y el periodismo veraz que entiende las lógicas, yendo a los territorios y enfrentando los retos geográficos y logísticos, enfrenta cabalmente la estigmatización, la ideologización de algunos medios.

Ñublan tantas voces

Un sentir generalizado entre los asistentes al taller, y que se lo compartieron a Danilo Rueda, es la falta de una voz rectora en el Gobierno sobre las comunicaciones relacionadas con la búsqueda de la paz. Presidente, ministros, canciller, congresistas, entre otros actores provocan mucho ruido ante tantas lógicas diferentes.

La propuesta es la de fortalecer los canales de comunicación entre la Oficina del alto comisionado para la Paz y los medios; y estos últimos a no limitarse a cubrir los momentos, pues se quedan cortos. La estrategia es contar la paz desde las perspectivas de las mujeres, los campesinos, las madres que encuentran sus hijos, las minorías o los líderes sociales. Saber filtrar entre la pluralidad de voces vuelve tangible el cubrimiento

Obreros con un mejor olfato 

Los periodistas que abordan la paz no solo deben enfocarse en informar, sino también a convertirse en actores transformadores haciendo su trabajo sin pasiones, sin triunfalismos, pero sin pesimismos. Siempre brindando contextos precisos y equilibrando las narrativas urbanas con las rurales. La paz se construye masticando y comprendiendo, para luego narrarla de forma clara, prudente y directa.

Palos a sacar de la rueda

Con la presencia de una veintena de periodistas y del mayor representante del Gobierno del ámbito a tratar, hubo un acuerdo de mínimos para aportar al bienestar que amerita la búsqueda de la paz. Para llegar al consenso hubo ciertas autocríticas y recomendaciones:

- No dejar que el Gobierno imponga la agenda de paz.

- Buscar la manera de romper, de salir de los nichos y llegar con nuevas narrativas a mayores audiencias.

- Cubrir la paz con la inmediatez que se hace en la fuente deportiva.

- Analizar la realidad del país sin polarización y sin sesgos contra el Gobierno, a la expectativa de cualquier error o lapsus.

- Vencer el maniqueísmo en el mutualismo entre el Gobierno y los medios de comunicación.

- Revisar el rol del periodista en cuanto a excederse en responsabilidades, afectando así su salud mental y su calidad de vida.

Quejas que no construyen

Una de las premisas del taller fue la lógica de que el periodista que cubre la paz, debe entender la guerra. Siempre que hay ceses al fuego, hay escalamientos del conflicto; sin embargo, esto no debe informarse ni venderse como fracasos que promuevan el hastío. Las quejas o el pesimismo del periodista son obstáculos para promover la confianza necesaria de que no se va a repetir lo del pasado. Este es uno de los principales retos que expuso Castrillón.

Revisión conceptual

Muchas voces propusieron a Danilo Rueda la simplificación del concepto de Paz Total, debido a que puede resultar ambicioso, utópico e inalcanzable para el Gobierno, en cuanto a índices de éxito de esta política. ‘Paz integral’ fue la definición con la que muchos estuvieron de acuerdo.

No obstante, Rueda expresó que no fue Petro quien habló por primera vez de Paz Total, sino Francia Márquez en medio de la campaña presidencial de 2022. “La Paz Total no es una marca ni una narrativa de campaña, pues el presidente siempre habla de paz integral. Una diferencia importante de contenido, sentido y propósito”, indicó el alto comisionado, quien aclaró que para el Gobierno es un concepto certero, más que comunicacional, que establece la idea a negociantes y actores armados sobre la totalidad que se busca en cuanto la paz, y así promover la apertura que requieren las conversaciones para llegar a acuerdos.

Sentimientos y emociones

Danilo Rueda se refirió a los sentimientos y emociones que a diario su dependencia tiene que afrontar para lograr sus metas. Citó a Baruch Spinoza, quien habló de cómo el odio y la venganza de las personas opacan las fuerzas constructivas del ser humano como la esperanza. También a Carl Gustav Jung: “Jung hablaba de que la naturaleza es una expresión de contradicciones que impiden transformar la historia”, agregó para fortalecer su tesis.

Por lo tanto, “en un país donde sus memorias son tan frágiles y selectivas”, como describió, Rueda invita a la ciudadanía a regirse por el raciocinio y no dejarse nublar por las pulsiones emocionales, pues esto trivializa todas las capacidades y competencias que tiene Colombia para alcanzar la paz. No permite ver el horizonte.

 Todos tienen su historia

El maniqueísmo destruye el cubrimiento de la paz. Así como no hay solo historias negativas y positivas, y las relaciones entre el periodismo y el Gobierno no deben ser blancas o negras, también hay que ir más allá del alias, la capucha y de las botas pantaneras.

Danilo Rueda expuso que detrás de cada actor armado hay una serie de traumas familiares y embates pasados de todo tipo de violencias, incluidas las sexuales y sociales. “Todos han sido excluidos socialmente. La desigualdad en muchas ocasiones ha sido el detonante. Muchos dicen que se metieron en eso para que sus hijos estudien, para lograr algún tipo de cambio”, dijo.

Por consiguiente, resolver un conflicto no se basa en propiciar una eventual tranquilidad general, que ha sido el dejo de acuerdos anteriores, sino evitar que haya incumplimientos gubernamentales y de los combatientes que luego inciden en sus vidas y en la de todos los colombianos.

Urge mitigar la desigualdad

Con relación al concepto de paz integral, Danilo Rueda asegura que el problema no solo está en que los grupos armados dejen sus rifles, sino que a la violencia no se le combata con la atención que requiere la desigualdad. 

“Somos el segundo país más desigual del continente detrás de Haití. Esto es vergonzoso en un país con tantas potencialidades. Al hablar con los combatientes, especialmente los más jóvenes, lo que los empujó a las armas fue la esperanza de cambiar las cosas. Ahí está el desafío de la búsqueda de la paz”, expuso el alto funcionario.

Por ende, según explicó Rueda, el Plan Nacional de Desarrollo ahora tiene más herramientas para enfrentar la desigualdad. “Por primera vez una reforma tributaria permite el uso de recursos para empezar, no terminar, la lucha contra la desigualdad en niños, mujeres y otros grupos poblaciones. Además, alinear la acumulación de capital con el medioambiente, a través del ecoturismo, la tecnología y la educación, y así enfrentar la desigualdad”, sostuvo.

Victimarios interesados en la paz

Luego de hablar ampliamente sobre el cubrimiento periodístico de la paz y el trasfondo político, jurídico y social de la Paz Total, Danilo Rueda enumeró los actores armados, además del ELN, con los que hay acercamientos para dialogar y sus particularidades:

  • Estado Mayor Central, disidencias de Farc comandadas por Iván Mordisco: tres mil disidentes de las extintas Farc, especialmente mandos medios. Constituidas especialmente por personas que no firmaron el acuerdo y firmantes que no hallaron garantías en sus territorios, en los sitios de agrupamiento, donde vivían peor que en sus campamentos. “Hubo mucha desmoralización en los cambuches que sintieron como indignantes. Y a ellos se les unieron personas que militaron por el Sí en el plebiscito y campesinos que vieron como historias negativas seguían repitiéndose”, relató Danilo Rueda.

Por otro lado, según el funcionario, la población comenzó a pedir que volvieran, debido al control social e histórico que tienen en los territorios, donde tienen núcleos familiares y emocionales en esas regiones.

  • Segunda Marquetalia, disidencias de Farc comandadas por Iván Márquez: dos mil combatientes con motivaciones similares al anterior grupo. Liderados por referentes de la insurgencia que no hallaron garantías tras la firma del Acuerdo de Paz con el gobierno de Juan Manuel Santos. El caso sobre narcotráfico del cabecilla Jesús Santrich, menos de dos años después de la firma del Acuerdo de Paz, para ellos fue un “entrampamiento judicial”.

  • Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) - Clan del Golfo: nueve mil combatientes que sintieron que no se les cumplieron las garantías de la desmovilización colectiva de la Ley 975 de 2005, con la que el gobierno de Álvaro Uribe reincorporó a los combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Tienen la particularidad de ser una organización criminal al servicio del narcotráfico y de sus rutas.

  • Los Shottas y Los Espartanos, de Buenaventura: controladores del contrabando que sale y entra del Puerto de Buenaventura, incluyendo la droga. Son dos mil integrantes, entre los dos grupos, derivados también de los fracasos de la Ley 975 de 2005.

  • Bandas y grupos organizados de Medellín y el Valle de Aburrá: el Gobierno tiene acercamientos con 14 de los 16 grupos que conforman este imperio criminal en Antioquia. Tienen entre 12 y 14 mil miembros entre todos los grupos. Su economía muta entre lo ilícito y lo legal con conexiones con Cali, Cartagena y Barranquilla. Tienen alianzas esporádicas y también conflictos con las AGC y con las Autodefensas de la Sierra Nevada, según la circunstancia. 

  • Autodefensas de la Sierra Nevada de Santa Marta: mil hombres que controlan servicios turísticos de la Sierra Nevada y las actividades ilegales como la extorsión en Magdalena.

  • Grupos de Quibdó, Chocó: el Gobierno Petro tiene acercamientos con 600 de los mil hombres que integran a estas estructuras cuyo origen proviene de Medellín y que están involucrados con las dinámicas de la política local, regional y en el ámbito empresarial.

En los acercamientos al diálogo con estos actores armados, el Gobierno propone un modelo de seguridad que prioriza las capturas sobre las ejecuciones de altos mandos. “Matar cabezas dispersa el orden y provoca el caos en una nueva generación que lo reemplazará. Además, evitar los bombardeos que puedan afectar a la población; inteligencia e interdicción sobre las economías ilícitas; sustitución de cultivos en vez de fumigaciones. Por otro lado, la erradicación a la fuerza genera más violencia y fricciones entre la comunidad y la fuerza pública, lo que los arroja emocionalmente al grupo criminal”, expuso Danilo Rueda.

Otro eslabón de este modelo es la depuración de la fuerza pública apostándole a una nueva mentalidad. “Todos somos colombianos y las diferencias deben dialogarse. El diálogo es conversar con todos”, precisó el alto comisionado para la Paz.

WhatsApp más trabajo de campo

El Gobierno con la Paz Total, según la perspectiva expuesta por Rueda, le apuesta a construir la paz desde los territorios. “¿De qué se trata la paz? De que haya estado de derecho, social y ambiental para todos los colombianos. Que no haya estados de hecho (cuando hay un ejercicio en el que es el grupo delincuencial el que regula y ejerce gobernanza social en un territorio). El estado de derecho debe llegar y permanecer en los territorios, pero no con la fuerza pública, pues esto fracasó, sino con una presencia integral”, propuso el funcionario.

Bajo esa lógica, la Oficina buscará desplegarse en los territorios para palpar la realidad sin tanto documento, comunicados de prensa por chats y análisis desde las ciudades. “Esta permanencia regional, para lograr el mejor pacto social, debe acompañarse con el uso legítimo y legal de la fuerza, con la distribución de la riqueza (impuestos), con la salud y con el acceso a los bienes públicos”, precisó Rueda.

X y los 124 líderes sociales asesinados 

Mariela Reyes Montenegro, Shaina Vanessa Pretel, Joan Marcelo Montaño, Brayan Estiven Charrupi Carabalí, nacieron en lugares bastante alejados uno del otro. ¿Qué los asocia? Una X al lado de sus nombres. Hacen parte de la triste lista de Indepaz de los 124 líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del Acuerdo de Paz de La Habana que fueron asesinados en lo que va del 2023, al corte del 8 de agosto.

Para que los personas no solo sean tenidas en cuenta como datos, Rueda recalcó que la principal motivación de la Paz Total es la vida humana, por lo que las exploraciones con los 8 grupos con los que se busca la paz siempre están hiladas con el compromiso de parar la violencia y respetar a la población, cuando hay enfrentamientos con la fuerza pública. El logro de esta invitación se cuantifica para medir los términos de la confianza mutua.

Y muchos más están interesados

“No hacer la paz integral con todos los actores, escala el conflicto con los que no estuvieron en una mesa. Es necesario hablar con todo el mundo. ¿Por qué hay que hablar con todos? Porque luego no habrá resoluciones estructurales y esto incluye a los grupos al servicio del narcotráfico”, estableció Danilo Rueda, quien informó que hay otros actores armados interesados en parar la violencia y promover el diálogo. Estos grupos se encuentran en ciudades como Barranquilla, Bucaramanga, Pereira, Tuluá, Jamundí, Cali, entre otros territorios.

Para la consecución de la paz con estos grupos serán cruciales los equipos que tendrá la Oficina del alto comisionado en las ocho regiones de Colombia. El Gobierno construye estos equipos con una perspectiva multidisciplinar para promover cuestiones de género, medioambiente, educación, entre otros, en las zonas de mayor conflicto.

Zarandearse

El taller ‘Periodismo frente a la paz total: investigar, comprender y contar’ nunca buscó, según Gloria Castrillón, brindar un manual a seguir para el abordaje periodístico de la paz, sino aportar una serie de conclusiones para realizar un trabajo más acertado, incluyendo al Gobierno.

Por otro lado,  Danilo Rueda resaltó que el acuerdo nacional por la paz está construido de abajo hacia arriba, dándole relevancia a los micropactos regionales que fortalecen la paz total e integral nacional.

Rueda presentó los indicadores de funcionamiento de la Paz Total que el Gobierno utilizará:

-    Vida física

-    Reconstrucción territorial

-    Ámbito administrativo

-    Paz con grupos rebeldes y no políticos.

Por su parte, Gloria Castrillón, recogió, a modo de reflexiones, una serie de apuestas y desafíos para el periodismo colombiano, en cuanto al cambio de mentalidad necesario para cubrir la Paz Total. Además del rigor, la imparcialidad y el enfoque en lo regional, invitó al trabajo conjunto entre medios nacionales y periodistas en el territorio y las regiones. Esto enriquecerá las facetas contextuales y un mejor conocimiento de los actores, sus motivaciones y sus roles.

En la misma línea, recomendó recoger experiencias del pasado, pues hay un profundo desconocimiento periodístico del proceso y de su marco jurídico. “No podemos emitir información de calidad sin conocer profundamente toda la Ley”, subrayó la directora de Colombia 2020.

Además de lo legal, el periodista debe saber tratar la información, venciendo las prevenciones y la animadversión que cosifican y estigmatizan como “pobrecitos” a las víctimas, quienes merecen ser tratadas con estatus de líder social o de persona resistente y empoderada. Esta es la lógica que usa el buen periodismo, aquel que construye memoria y hace pedagogía como notarios de la historia.

Por último, si bien es cierto que a los talleristas les quedó clara  la obligación de dejar el escritorio y recorrer los territorios para conectar realidades y no seguir presentando hechos aislados, el mejor abordaje de la paz se logra fomentando las narrativas diferenciales, los nuevos enfoques y con el uso de otras fuentes como mujeres expertas en paz y no solo hombres, como ha sido habitual. 

Sobre la directora del taller

Gloria Castrillón Pulido es una periodista colombiana especializada en temas de política, conflicto armado y derechos humanos. Cuenta con una maestría en Asuntos Internacionales y énfasis en Resolución de Conflictos de la Universidad Externado de Colombia. Dirige Colombia 2020, una campaña pedagógica para el posconflicto del periódico El Espectador. Tiene 29 años de experiencia en medios escritos y digitales. Se ha dedicado, en los últimos años, a la cobertura del conflicto armado y las negociaciones de paz con las FARC, el ELN y las AUC. Ha participado en la escritura de tres manuales de periodismo.

Sobre el taller

El taller, organizado por la Fundación Gabo, en alianza con  Open Society Foundation fue realizado en Cartagena entre el miércoles 23 y el jueves 24 de agosto de 2023. En las dos jornadas dialogaron varios periodistas y editores que cubren temas de política, paz y derechos humanos en Colombia, procedentes de medios nacionales y regionales de cualquier formato.

 

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