¿Qué pasa con el periodismo económico en tiempos de polarización?
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11 de Febrero de 2019

¿Qué pasa con el periodismo económico en tiempos de polarización?

Algunos consejos de Luis Miguel González y Eduardo Recoba, compartidos durante el seminario-taller 'Herramientas para hacer periodismo financiero', sobre cómo manejar el equilibrio en las fuentes y cómo hacer un periodismo económico ético.
Luis Miguel González, director editorial de El Economista (México). Foto: Joaquín Sarmiento / FNPI.

América Latina está sumida, en su mayoría, en medio de la polarización, y esto no solo da tema para quienes cubren aspectos de puja de poder gubernamental, sino que impacta y modifica significativamente la manera como el periodismo económico funciona para informar sobre un activo o un fenómeno de esta naturaleza. Y todo esto parte del interés de las fuentes.

Buscar puntos de acuerdo entre actores que puedan mostrarse como puntos extremos es un buen punto de partida para mostrar una información, sin casarse con ningún lado.

Desde este punto de partida, surgieron preguntas en torno a la ética y sobre revisar mejor las fuentes con las que se trabaja. "A veces los analistas y los análisis se toman como última palabra", y esto no debería ser así, recalcó Luis Miguel González, maestro de la FNPI, durante el seminario-taller Herramientas para hacer periodismo financiero, que dirgió Medellín, Colombia, 7 y 8 de febrero de 2019.

Para Eduardo Recoba, experto invitado al seminario-taller, la clave para mejorar el trabajo con fuentes es diversificarlas: “Si tengo un activo que es muy nuevo, me voy al analista antiguo y si es uno muy cotizado, me voy al analista nuevo”. González complementó esta idea al señalar que vale la pena diversificar las fuentes, que vayan más allá de la especificidad de la economía, teniendo en cuenta que muchas veces se tocan otros temas como medio ambiente o género. Adicional a la edad, parece relevante fortalecer fuentes en género, y la presencia de analistas mujeres. 

Este debate generó una excusa para hacer una especie de lista que permite matizar o generar más voces en las notas sobre algún activo financiero o artículos sobre negocios, incluso vale la pena hacerse algunas preguntas:

  • ¿Hay fuentes complementarias o alternativas o no?, que cuestionen o den su opinión sobre el análisis planteado.
  • ¿Cuánto vale la información, no para nosotros, sino en términos de mercado?
  • ¿Cuál podría ser el conflicto de interés de los analistas, que empujan una acción para arriba o para abajo? lo mismo pasa con la información de gobierno.

También durante las sesiones se dieron recomendaciones para hacer periodismo financiero, que en el fondo muestran un profundo debate sobre el ejercicio periodístico.

González recuerda que si bien crear un mapa de la ignorancia propia es una estrategia que adquiere relevancia para profundizar información, hay que tener en cuenta que el analista brilla apelando a la ignorancia del periodista. "El mapa de la ignorancia debe jugar a nuestro favor y no en nuestra contra", recalcó el maestro González.

Lo anterior, al final, sirve para entender que operar o trabajar con números tiene un riesgo y es que los números muchas veces implican juicios de valor (por ejemplo, los pronósticos), y hay que entender que los analistas muchas veces están disfrazados cuando parten de un ecosistema de relaciones públicas. Lo que tenemos es una operación de control de daños. 

Viajar o no viajar, esa es la cuestión

Durante el taller se mostró el cuestionamiento ético a la luz de los viajes, quién los financia y qué se escribe o no a la luz de esto.  Aún no es un tema cerrado. Se planteó si un viaje entra en la categoría de periodismo promocionado, es 'contenido promocionado', así no se llame de esa manera. 

"Es parte de una realidad complicada de procesar, hay fuentes que se van a abrir más en viajes", agregó González, pero sostuvo el maestro que muchas veces: "La animadversión (en los periodistas) del contenido promocionado es inversamente proporcional a la distancia del viaje".

Una conclusión importante es que quienes realizan contenido promocionado deberían pertenecer a una redacción distinta a la periodística. 

Alguno de los participantes planteó que "estos viajes son un intercambio" puesto que "también dan un derecho a los periodistas de pedir por ejemplo acceso al directivo que va".

En el taller se sugirió que debe haber reglas claras con respecto al viaje. En lo posible se debería describir de qué se trata antes de ser autorizado,  qué se va a hacer y en qué condiciones va, y al final informarle al lector quién financia. 

Por ahora no parece ser un tema fácil. "La ética no solo es personal, a veces es institucional, y es un mensaje que manda el medio" a la luz de los viajes, finalizó González. 

 

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