Las estrategias de transformación de la población migrante latinoamericana
24 de Junio de 2023

Las estrategias de transformación de la población migrante latinoamericana

Activistas migrantes de Venezuela, Perú y México compartieron los retos de integración que se viven en sus países de acogida y cómo trabajan para superarlos desde las organizaciones de base.
Migrantes venezolanos en la frontera con Colombia. Foto: Rafael Urdaneta Rojas / Usada bajo licencia Creative Commons.
Marcela Madrid

La migración hace parte vital de la historia de América Latina. Con esta idea, Agnieszka Raczynska, coordinadora del programa de migraciones de Fundación Avina, dio inicio al encuentro virtual ‘Más allá de las fronteras: innovaciones democráticas desde las voces migrantes en Chile, México y Colombia’. Esta charla cierra el ciclo de ConversAcciones que organizaron Oxfam, la Fundación Avina y la Fundación Gabo para transformar las narrativas de la democracia en la región.  

Líderes migrantes de Venezuela, Perú y México dialogaron sobre las barreras que persisten para lograr una verdadera integración y compartieron sus experiencias acompañando a personas migrantes desde sus organizaciones de base. 

La conversación empezó con un contexto de la migración latinoamericana por parte de Raczynska: “América Latina se mueve en todas las direcciones”, aseguró, y ofreció algunos datos para entender este fenómeno:

  • En los últimos 30 años las cifras de personas en movilidad se han triplicado. Hoy, unas 15 millones de personas en Latinoamérica y el Caribe viven fuera de sus países; alrededor de 7.1 millones son venezolanos que han sido acogidos en su mayoría en región andina (Colombia, Ecuador, Chile, Perú). 
  • Pasamos de flujos mayoritariamente extrarregionales a flujos intrarregionales motivados por múltiples crisis socio-políticas, económicas o desastres naturales. 
  • En el Caribe, Haití es uno de los principales países de origen de migrantes. 
  • Una de las rutas más frecuentes históricamente es la de los países de Centroamérica, principalmente hacia EE.UU. y la consecuente migración de retorno.

La investigadora mexicana aseguró que la mayoría de gobiernos en la región está abordando la migración principalmente desde un enfoque de seguridad fronteriza, sin incorporar una perspectiva de derechos humanos. 

Aunque “la evidencia muestra que la migración internacional impulsa la productividad, estimula la innovación y genera sociedades más diversas”, siguen existiendo retos para garantizar una integración real en los países de acogida. Para ella, las personas migrantes “se enfrentan una y otra vez a políticas restrictivas, a la falta de acceso a servicios básicos, a la xenofobia tan arraigada en nuestras comunidades y replicada por muchos medios masivos”. 

Abrirse espacios en medio del estigma 

Una de las principales cargas que enfrentan las personas migrantes pasa por el lenguaje. Las sociedades de los países donde llegan, sus gobernantes y algunos medios de comunicación suelen alimentar ideas xenófobas de quienes llegan de otro país buscando algún tipo de alivio. Elizabeth Andrade, activista peruana residente en Chile, lo resume así: “Aquí el Estado muestra la migración como una migración insegura, que llega a robar, a matar y a prostituirse”. Por el contrario, poco se habla sobre las necesidades y la vulnerabilidad a la que se exponen las personas migrantes cruzando las fronteras. 

Esa estigmatización empieza en la frontera pero se extiende a la vida diaria en el país de acogida. Así lo explica Leni Álvarez, mexicana deportada de Estados Unidos y miembro de la organización Otros Dreams en Acción (ODA): “Se usa mucho la palabra ‘ilegales’, pero como comunidad lo sentíamos sucio en la boca. No somos ilegales pero sí estamos siendo ilegalizados”. A esto se suman los términos que se han acuñado para hablar de los migrantes en sectores amplios de la sociedad (‘coyotes’, ‘pollitos’, ‘ovejas’) y que terminan por deshumanizar sus experiencias. 

Según Elizabeth, dirigente de la organización Rompiendo Barreras, ahí está la importancia de que las personas migrantes ganen espacios de incidencia “para poder decir ¡no!, migrar es un derecho humano. Estamos constantemente preparándonos y estudiando para participar en los diferentes espacios. No nos invitan, nos colamos”. 

Los retos hacia la integración

Además del enfoque de seguridad fronteriza, la mayoría de gobiernos en la región ha atendido la migración con medidas de asistencia humanitaria. Y aunque la entrega de ayudas como agua, alimentos y subsidios de hospedaje es necesaria, las panelistas coincidieron en que es hora de implementar políticas más profundas.

Para Yanira González, venezolana residente en Colombia y directora de la organización Corazón Doble Tricolor, una de esas políticas a priorizar es la regularización, pues es el primer paso para acceder a derechos fundamentales como la salud. González explicó que Colombia ha sido pionera en este aspecto y “aunque se ha tomado su tiempo, hace dos años tenemos el Estatuto de Protección Temporal, que le permite al migrante tener un permiso por unos 10 años”. Aclaró que esto se dio luego de haber implementado permisos más cortos que no fueron suficientes porque “la crisis venezolana se está tomando muchos años de vida de las poblaciones y esto se debe tener en cuenta en el diseño de las políticas”. 

Para la comunidad migrante en Chile también es una prioridad la regularización, especialmente después de que en este país se aprobara una ley que criminaliza a las personas migrantes en situación irregular. “Estamos en un momento de desesperación, hay muchos ciudadanos migrantes irregulares sufriendo la trata y las condiciones indignas de trabajo”. 

En el caso de la población mexicana que ha retornado forzadamente a su país, los retos empiezan por el reconocimiento, como aseguró Baruck Racine, de ODA: “No hemos llegado al punto de poder ofrecerles a los migrantes un lugar seguro donde se les reciba con dignidad. Al ser deportados llegan sin nada, no hay un reconocimiento de su existencia aquí”.

Los esfuerzos colectivos

Las cuatro panelistas -que dialogaron bajo la moderación de la periodista colombiana Ginna Morelo- representan una pequeña muestra de cómo las comunidades migrantes se organizan en los países de acogida para exigir sus derechos. 

Desde Otros Dreams en Acción, Baruck y Leni ofrecen un acompañamiento “lo más digno posible, con mucho amor y compresión” a las personas deportadas de Estados Unidos que se acercan buscando apoyo en todo el territorio mexicano. Además de brindarles un espacio seguro, trabajan desde la cultura y el arte para luchar “por una movilidad digna, por la reunificación familiar y en contra de muchas injusticias”, como contó Baruck. 

Por su parte, en Colombia la Fundación Corazón Doble Tricolor ofrece información, acompañamiento y formación a la población migrante venezolana. Según su directora, Yanira González, esta iniciativa surgió al darse cuenta de que Colombia ha cargado históricamente su propia crisis por cuenta del conflicto armado, lo que hace que se duplique la dificultad cuando llegan personas migrantes con otras dificultades a cuestas. “Eso causó en nosotros un despertar y queremos ayudar a desarrollar procesos de integración con la comunidad colombiana para que, después de ese choque inicial de realidades, sumemos fuerzas”.

Finalmente, en Chile la autogestión y el trabajo en red han sido las estrategias de la población migrante para intentar incidir en las políticas públicas. Así lo hace Rompiendo Barreras, la organización que lidera Elizabeth Andrade: “Lo que hacemos es visibilizar, insistir, recoger firmas, mandar cartas, comunicados, para decir ‘esto que está pasando en Chile está pasando en Latinoamérica y está mal’”. 

Sobre el ciclo de ConversAcciones

Oxfam LAC y la Fundación Avina, con el apoyo de la Fundación Gabo, han decidido unir esfuerzos, capacidades y experiencia para impulsar un proceso de colaboración que logre transformar las narrativas de la democracia. Este primer encuentro hace parte del ciclo de charlas virtuales De la imaginación a la acción: innovaciones democráticas en América Latina. Con ellas buscan poner sobre la mesa las innovaciones que han nacido en el sur global e implementar una agenda de acciones realmente transformadoras y efectivas.

 

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